Entrevista con Jesús García Colomer, director de “Hospitalarios, las manos de la Virgen”
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“Trabajo para gente que no tiene fe, pero he tenido que aprender a hablar a ese público”

Entrevista con Jesús García Colomer, director de “Hospitalarios, las manos de la Virgen”

Autor de libros y ‘youtuber’ hasta el momento, debuta como realizador con “Hospitalarios, las manos de la Virgen”, emotivo documental sobre los voluntarios que acompañan y asisten a los enfermos que peregrinan cada año a Lourdes desde España. Me cito con Jesús García Colomer en Coco-Mat, un clásico entre las colchonerías del madrileño barrio de Salamanca. Resulta ser un tipo carismático que dará que hablar como cineasta, por su lenguaje directo; pienso que puede llegar a muchos espectadores.

 

 

¿Cómo pasó de escribir libros a meterse en este proyecto?

Es imposible no emocionarse con estos voluntarios. Desde el principio pensé que había que poner una cámara y dejarles hablar. Muy mal lo teníamos que hacer para que fuera un documental sin interés. El secreto está en escuchar; es necesario tanto para hacer una película como para casarse, o salir a comprar unos muebles.

Lo he hecho sin guión. No tenía un guión previo. He puesto la cámara y les he dejado a ellos expresarse. No tengo que convencer a nadie de nada. Ya sabía que el material le iba a hacer mucho bien a todo el mundo. A nadie que lo vea le va a hacer mal. Lo único que teníamos que hacer era recoger testimonios. Me acuerdo de cuando a Miguel Ángel le preguntaron cómo esculpió “La Piedad”. Respondió que la imagen siempre había estado ahí, él se había limitado a quitar el mármol de alrededor. Pues yo me siento un poco igual, salvando las distancias. La historia estaba ahí. Hacía falta grabarla, ponerle música, darle ritmo y cohesionar las declaraciones. Pero lo que se cuenta ya existía, a diferencia de lo que pasa con la ficción. Si Steven Spielberg no filma a Indiana Jones, no existiría. Lourdes está, independientemente de que hayamos rodado este documental.

hospitalarios las manos de la virgen 40145 g3¿Fue una tarea fácil conseguir financiación y sacarlo adelante?

Puede sonar a tópico, pero ha sido complicadísimo. Si llego a saber dónde me meto, igual no me meto nunca (risas). Hacer este documental ha sido fruto de la oración. Dios te habla, a través de los acontecimientos. Suceden cosas inimaginables que se te cruzan en el camino, para que sigas haciendo este trabajo. No sabes a dónde vas a llegar, pero sí te das cuenta de que alguien te está empujando, te acompaña y te anima, y que tiene mucho poder y no es tonto.

En ese trayecto no puedes bajarte. A veces te planteas tirar la toalla, pero entonces piensas que no puedes irte a ninguna parte. Dices: “¡Si yo estoy llamado a hacer esto!”. Cuando llevas a cabo un proyecto a través de la fe, muchas veces los problemas se disuelven solos.

Le felicito por lo original de sus títulos, tiene una serie de vídeos Diosidencias, y un volumen de entrevistas a religiosas que se llama ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?. ¿Por qué Hospitalarios, las manos de la Virgen?

Lo de “Hospitalarios” está claro, al hacer un trabajo sobre la hospitalidad que llevan a cabo los hospitalarios. ¿Para qué inventarme algo más? El resto proviene de uno de los testimonios de las personas a las que entrevisto, que compara a estos voluntarios con las “manos de la Virgen”. Opina que los voluntarios se convierten en una de las razones más importantes para peregrinar a Lourdes, porque a través de ellos la madre de Dios les cuida.

¿Para qué va la gente a Lourdes y qué descubre allí?

Los enfermos van en un primer momento porque durante cinco días salen de su aburrida rutina. Normalmente viven en residencias o pisos de los que a duras penas pueden salir. Durante la peregrinación tienen a su servicio a un ejército de personas, que se esfuerza en servirles. Comen fuera, se relacionan con gente. Es un plan divertido. La primera vez, sólo quieren cambiar de escenario.

Lo mismo ocurre con los voluntarios primerizos. En un principio, casi todos se apuntan por las razones más variopintas. No necesariamente porque tengan fe. En el documental un tipo confiesa que allí se quitaba horas de obra social que tenía que cumplir para sacarse la carrera. Le contaban las veinticuatro horas de los cinco días que iba, así que se libraba de esta obligación de un plumazo. Lo que vio allí le impactó tan profundamente, que desde entonces ha seguido yendo, y han pasado más de veinte años.

Otros van para buscar novia. Pero ya me hubiera gustado que con 18 años mis amigos me hubieran llevado allí a ligar. Acabábamos todos fatal en las discotecas. Allí, además de ligar haces el bien (risas).

Al final, lo que se encuentran es la fe. Por eso vuelven un año y otro. ¿Cómo se da ese encuentro? Lo tienes que vivir. La fe es real, pero es inexplicable. No se puede contar. Sucede o no. Yo no sabría decirte por qué tengo fe, en todo caso te puedo animar a ir a donde la encontré, o a leer los libros que a mí me provocaron inquietud.

hospitalarios las manos de la virgen 40145 g5¿Qué tienen estos hospitalarios que encandilan al espectador durante hora y media con sus experiencias?

Al final recibe más el voluntario que el ‘ayudado’. Eso tiene que ver con nuestra razón de ser como humanos. Estamos llamados a dar. La gente egoísta es infeliz. Cuesta ser generoso, pero la gente que lo es alcanza una mayor felicidad. Dan en la medida de sus posibilidades, pero eso les hace felices. No están fingiendo delante de las cámaras.

Los enfermos que aparecen en Hospitalarios, las manos de la Virgen también consiguen expresar una enorme sinceridad.

Transmiten una verdad. Yo, gracias a Dios, soy una persona sana. No tengo autoridad para hablar del dolor. Pero es distinto en el caso de que hable Sergio, que padece parálisis cerebral. Es un hombre dependiente para todo. Incluso necesita un traductor para que se le entienda cuando habla. Si dice que pese a su enfermedad, tiene una enorme esperanza, y siente alegría, nadie se lo puede discutir. Todo el mundo llega a la conclusión de que hay que abrir los ojos y estudiar qué le ha sucedido. Es el mejor para hablar de entrega, amor y dignidad. No tiene curación. Pero no vende motos, vende verdades.

Cuando conocí a Sergio, yo no podía ni hablar. Me conmovió, e incluso me asustó. No me atrevía a tratar con él. Ahora, le abrazo, y hasta nos hacemos bromas, porque él da pie. Se ríe de él mismo y de sus limitaciones, y te lo contagia. Es muy humano.

Le felicito por el fragmento de dos padres de dos hijos discapacitados. Hablan del sentido del dolor, y supone todo un testimonio pro vida. ¿Cree que es arriesgado hablar de este asunto?

Me contaron muchas más cosas sobre Lourdes, pero lo que he dejado se centra en la alegría de tener hijos enfermos… No hay que matarlos. ¡Vivimos en la cultura del exterminio! Yo me rebelo contra esa cultura. Y ellos son muy explícitos. Dicen que sus hijos están siempre por delante. Si van a un museo y no pueden entrar sus vástagos, ellos también se quedan fuera. Y el matrimonio está más unido porque tiene un propósito común.

Son voces autorizadas, hablan de lo que saben. Mucha gente no cree en los curas porque no han vivido enfermedades. A veces se les achaca que no han estado en una silla de ruedas. Pero si el testimonio te lo da alguien en tu situación, no le puedes discutir. Es lo que ocurre con el fragmento dedicado a la africana Diosdada Nsue, rompe un poco la película al contar la historia, pero es tan interesante que me vi obligada a meterla.

hospitalarios las manos de la virgen 40145 g7¿Cree que al final el film sólo gustará al público católico?

Intento hablar a los no creyentes. Los ciudadanos tenemos más cosas en común que lo que nos diferencia. Los políticos son los que exageran los puntos de desunión, para acentuar que estás de acuerdo con ellos en determinadas cosas y que les votes. Y eso ha producido que la sociedad esté en tensión constante. Pero merece la pena meditar sobre este asunto y relajarse.

Siempre he trabajado para gente que no tiene fe. Y he tenido que aprender a hablar a ese público. Por ejemplo, un misionero que va a Japón tiene que aprender japonés, porque si no, no le entienden. Pues yo igual, tengo que saber en qué contexto estoy. Yo siempre pienso que le estoy contando las cosas a mis amigos, que no son gente de Iglesia. Hay que buscar el dialecto adecuado. Si escribo sobre la Eucaristía, no puedo hablar de Transustanciación. Nadie sabría lo que es. Ya lo aprenderán algún día, si Dios quiere. Mis trabajos tienen un estilo narrativo muy ajustado a la calle. A veces, los católicos nos ponemos solemnes al hablar de fe.

Un ejemplo: a la mayoría de las personas de hoy en día no les puedes decir que les vas a narrar un ‘pasaje del Evangelio’. En el caso de niños que no han acudido a catequesis, no tendrán claro siquiera qué es el Evangelio. Pero imagina que le digo al chaval: “te voy a contar una anécdota que le pasó a Jesús”. Eso sí que lo entiende.

¿Ha tenido que dejar algo fuera por motivos de duración?

Es inevitable. Para conocer lo que ocurre en Lourdes hay que ir. Nosotros le lanzamos un guante al espectador, que es todo lo que podemos hacer. Una cosa es que yo haga una entrevista en un libro a una monja y otra es ir y ver el convento. Yo no puedo llegar a más, el resto depende del público. Si ellos no quieren seguir descubriendo esta realidad, es su problema.

¿Tiene nuevos proyectos?

Me estoy centrando en los vídeos de Youtube de Gospaarts. Creo que los youtubers tenemos muchas posibilidades. A veces la gente te dice que tienes que tener cuidado, que si tratas de hablar del Evangelio te van a criticar brutalmente en la sociedad actual. Pero he visto que en internet la gente rueda vídeos de lo más estúpido. Estos días están triunfando unos en los que una muchacha finge ser tu novia, hace como que va contigo al cine, y compra las entradas. Y esas tontadas tienen miles de visitas. Si la gente no tiene ningún pudor en poner esa chorrada, creo que los católicos tampoco nos podemos avergonzar. Tenemos una oportunidad estupenda para hablar de fe, y crear un material que sí dé que pensar.

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