IMG-LOGO
Entrevistas

El veterano director británico estrena "Sorry We Missed You"

Ken Loach: "Siempre nos han dicho que al público no le interesa el cine político"

Siempre en pie de guerra. Ha cumplido ya 83 años, y con frecuencia escuchamos que Ken Loach se retira. Pero hacer cine social es más fuerte que él, y siempre vuelve a estar en la brecha.

Su cine es un cine sobre personas, donde presta especial atención a la clase trabajadora y a las condiciones sociales injustas, que denuncia sin pelos de la lengua. Orgulloso de ser de izquierdas, nos cuenta las claves de su última película “Sorry We Missed You”, que estuvo en la sección oficial de Cannes se ha presentado en la sección Perlas del Festival de San Sebastián. Al mismo tiempo habla de cómo ve el mundo, con la sabiduría que le dan los años.


Ha competido en Cannes con esta película. ¿Cree que siguen teniendo sentido los festivales, o se están convirtiendo en una especie de pasarela de películas, que sólo interesa a la industria?

No, no creo que sean una simple pasarela de moda. El compromiso con el público es muy grande por parte de los festivales, y en los festivales el público es esencial. Lo considero no obstante un tema para el debate, más que algo sobre lo que haya que dar una respuesta tajante. Lo mismo ocurre con las películas, con esta película hemos mantenido debates con los espectadores, para que cada uno manifieste lo que le parece, y eso es enriquecedor, escuchar a alguien decir “a mí eso me ha pasado”, etcétera.

¿Piensa que el cine político se ha pasado de moda? Parece que al público le interesan más las películas de entretenimiento y desideologizadas...

Es una pregunta interesante, y complicada. Las personas que deciden qué películas se hacen no son los directores, sino los inversores, y también los gobiernos, con sus organismos que conceden ayudas. Y los que mandan no quieren un material subversivo, sino películas que defiendan su punto de vista. En otras épocas estaban dispuestos a invertir en algo un poco radical de izquierdas, porque creían que no llegaría muy lejos, y era como una concesión, tal vez para tranquilizar sus conciencias. Pero ahora existe miedo, ya no se concede esa pequeña oportunidad a los radicales, porque se detecta un peligro; a la vez se ven a sí mismos estos inversores sin fuerza, no pueden arriesgarse a apoyar este tipo de películas. De todos modos, cuando se consigue, se advierte algo esperanzador.

sorry we missed you foto3Siempre nos han dicho, desde que hago cine, que al público no le interesa el cine político. Costa-Gavras trabaja de un modo diferente a mí, con estrellas, frente al cine que hago, pero también hace este cine con inquietudes, y no le ha ido mal con Comportarse como adultos, colaborando con Yanis Varoufakis, que definitivamente es cine subversivo.

En el período de entreguerras hubo una situación económica muy dura, y las películas eran escapistas. Pienso que tal vez también ahora pasa algo de eso, el público quiere distraerse de los problemas.

Sorry We Missed You acumula muchos elementos dramáticos. ¿No cree que resulta arriesgado para hacer creíble la denuncia social que se pretende?

Bueno, el guión era así. Necesitas una historia, una narrativa. Queríamos situaciones que fueran normales, no extremas. Por ejemplo, teníamos el hecho auténtico de un hombre que murió mientras trabajaba porque no acudía a las citas médicas que tenía, por miedo a perder el empleo. Tenía diabetes, y terminó muriendo por no acudir al médico. O sea, llegamos a manejar situaciones reales mucho más extremas.

Intentamos encontrar situaciones no tan tremendas, pero que fueran conmovedoras. Paul Laverty sabe escribir, y llevar las situaciones a la vida, que sean creíbles. Cuando llega el momento te toca decidir si debes incluir o no una determinada situación dramática.

La película habla de la precariedad laboral, de condiciones de trabajo indignas y contratos basura en una empresa de mensajería. ¿Cree que hay alguna solución a esto?

Necesitamos un movimiento político con un programa que devuelva el poder a los sindicatos, y pueda abordar temas como el trabajo precario. También debería ocuparse de los servicios públicos, incluido el servicio postal, que ahora han asumido las empresas privadas. Correos debería ser público, y existir condiciones de semanas de 40 horas, o un salario mínimo. Tener derecho a vacaciones, o poder cuidarte si estás enfermo. Esto debería ocurrir en cualquier empresa. El partido laborista británico defiende estas ideas. Hay que imponer estas condiciones, legislar en esta dirección.

Pero a la hora de buscar justicia social, se está dando el caso de que la izquierda se está mostrando más desunida que nunca, en España el partido socialista y Unidas Podemos han sido incapaces de ponerse de acuerdo para formar gobierno, y surgen nuevas siglas de partidos izquierdistas. ¿Por qué cree que se da esta desunión y cómo ve la situación española?

Nuestra experiencia en Gran Bretaña es importante. El partido laborista siempre ha estado dominado por su ala derecha, por ejemplo con Tony Blair y su guerra ilegal en Irak, pero esto ha cambiado, ahora tenemos a un líder de izquierdas de verdad, Jeremy Corbyn, que cree en esto de verdad, y tiene un programa de izquierdas. Ha impuesto un liderazgo sobre los pequeños grupos, y el sectarismo ha desaparecido. Y por fin tenemos una posibilidad de victoria.

Si la izquierda puede gobernar, tenemos obligación de hacerlo. No se puede ser indulgente, y dejar pasar esa oportunidad. El partido socialista aquí no sé si está tan derechizado como el laborista de Blair, no conozco bien la situación de España, pero no puede unirse con los socialdemócratas, tiene que aliarse con la izquierda. Pero esto es cosa vuestra, de los españoles.

¿Cuál es la responsabilidad personal de los trabajadores, que aceptan determinadas condiciones laborales? ¿No tienen elección?

Para eso están los sindicatos. Un trabajador en solitario es vulnerable. Pero la unión hace la fuerza, y así un sindicato puede proteger a los obreros, que en solitario son vulnerables. El fin de semana pasado en Brighton hubo una conferencia, donde hablaban los transportistas para ponerse de acuerdo y defenderse yendo a la huelga, pidiendo contrato fijo. Están ocurriendo cosas, los trabajadores empiezan a organizarse, y esto es muy interesante. Curiosamente esto no sale en la prensa, no es noticia, muchos no quieren que se sepa, aunque se difunden a través de las redes sociales.

sorry we missed you foto5

¿No somos todos un poco cómplices de la situación? Porque nos resulta muy cómodo comprar algo en Amazon y esperar que un mensajero nos lo traiga en 24 horas. No pensamos en las condiciones de trabajo de ese mensajero.

Eso es inevitable, uno busca lo más barato. Hay que reglamentar. Siempre se puede culpar al individuo de lo que pasa. Si quieres que se deje de usar el petróleo, hay que establecer reglas para que se use otro tipo de energía, ahora estamos viendo ahora a estos chicos que salen a la calle pidiendo que se proteja el planeta. Hay que proteger las tiendas en el centro de las ciudades, para que no muere el pequeño comercio. Los sindicatos pueden aumentar su peso específico en esto. También se pueden introducir impuestos que graven la mensajería, introducir una regulación, aunque no guste a algunos gobiernos que adoran el libre mercado.

Aquí aborda el llamado fraude de los falsos autónomos, que serían una parte encubierta de la empresa. ¿Le parece que esto es un engaño flagrante ante el que los legisladores prefieren mirar a otro lado?

Los gobiernos lo quieren así, lo llaman flexibilidad laboral, y dicen que es muy buena. Pero es una flexibilidad que va en una sola dirección. Si el trabajador pide a su jefe que sea flexible, éste no es nada flexible.

sorry we missed you foto4La película muestra tres franjas de edad –los hijos, los padres y trabajadores, y los ancianos a los que cuida la madre, trabajadora social– y cómo les influyen las circunstancias económicas. Ciertamente les influyen las condiciones sociales, pero también se refleja una deshumanización de la sociedad, que se nota en los ancianos que están solos, sus familias no cuidan de ellos. ¿Qué opina de esta creciente deshumanización de la sociedad?

Sí. No ocurre en todas las familias. La gente trabaja tanto y tantas horas... El día se va. No pueden cuidar de sus hijos, ¿cómo van a cuidar de sus padres? Volvemos a lo mismo, tenemos unos horarios laborales demenciales.
Pero tiene razón, hay una fragmentación en las familias, las familias se separan. Yo, por ejemplo, me separé de mis padres, me fui a vivir a otra ciudad, y ya no les veía. Y ahora los jóvenes viajan mucho. En cualquier caso, sí, es una realidad esa deshumanización.

Lo último del mundo del cine