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Entrevistas

Directora de "Las niñas"

Pilar Palomero: "Al final lo que más educa es la verdad"

La zaragozana Pilar Palomero ha entrado en el mundo del cine por la puerta grande. Con Las niñas, su debut tras las cámaras, ha ganado la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga 2020. Estuvimos con ella con motivo del estreno de la película.

¿Cómo surgió la idea de rodar Las niñas? ¿Qué deseabas transmitir?

Hace mucho tiempo me encontré un cuaderno de religión del año 92 y me encontré con la redacción que dicta la monja en la película, que es textual. Yo misma no recordaba aquello y me hizo gracia. Empecé a investigar en los recuerdos y salieron muchas cosas a relucir. Hablé con amigas y familiares y salieron muchos elementos de esa época, como la famosa campaña de “póntelo, pónselo”, las mamachicos, los grupos de música, Jesús Gil en el jacuzzi, las leyendas urbanas, etc. Me di cuenta de que teníamos una memoria colectiva de aquella época y quería contarlo.

El film parece tener puntos en común con su vida, pero ¿hasta qué punto es biográfica? ¿Has incluido muchos recuerdos personales?

La película no es autobiográfica al cien por cien. El entorno de Celia sí, pero la situación concreta de su familia no, aunque conozco gente con esa vida. Por supuesto hay numerosos detalles que sí son parte de mis vivencia, por ejemplo el primer cigarrillo que me fumé fue exactamente como reflejo en la película. O las discotecas light. La segregación entre chicos y chicas. También el colegio de monjas donde estudié.

Las niñasPero no tiene una mirada agria y de reproche hacia aquella época.

Algo que tenía muy claro es que no quería hacer una película contra nadie. Yo he recibido ese tipo de educación que sale en la película, pero no estoy traumatizada para nada. Soy libre y he podido elegir mi vida felizmente. No voy contra las monjas, ni contra el colegio. Busco más tratar de llegar al público a través de la emoción. Además me doy cuenta de que por mucho que puedan parecer equivocados algunos mensajes, buscaban darme lo mejor.

¿Piensas que hay algo en la educación de la época relatada en la película que se diferencie esencialmente de la que reciben los niños de hoy, inmersos en el mundo de los videojuegos y muchas series televisivas? ¿Hay algo que se ha perdido?

Había claramente una deficiencia en la educación sexual. Era un tema más tabú. Ahora es todo más explícito a la hora de hablar por parte de los padres, pero también hay mucha juventud que accede a la pornografía y eso es un tema muy grave. Por supuesto hay una diferencia también en el tema de las redes sociales, también del bullying. Pienso que cada generación tiene sus problemas y complejidades. La parte buena, en cambio, sigue siendo la misma y va en unión a las problemáticas de la adolescencia, de las ganas de comerse el mundo, de la energía de esa etapa.

Sorprende en el debut en el largometraje la delicadeza y a la vez la sencillez de la narración. ¿Cómo planteaste la historia? En tu opinión, ¿en qué le afecta a Celia la ausencia de un padre?

Creo que más que ausencia del padre, en el film hay una enorme falta de sinceridad entre madre e hija. La madre protege a su hija no contándole nada de su procedencia. Me encanta el modo de contar de La piel dura, una película de Truffaut, en donde hay un discurso final de un profesor que habla de que los adultos tratamos muchas veces injustamente a los niños porque creen que los niños no van a entender. Pienso que eso ha ocurrido mucho en mi generación. Se guarda silencio por proteger, por cuidar, pero al final lo que más educa es la verdad. Para luego poder desarrollar cada uno su propio criterio.

La película destaca enormemente por la atmósfera, que nos traslada sin excesos unos años atrás, a la década de los 90.

El trabajo del departamento de arte, vestuario, maquillaje, fotografía ha sido muy divertido. Hemos investigado mucho, pero efectivamente es una época difícil de retratar porque muchas cosas son diferentes pero otras no tanto. Entonces se trata en parte de una película de época, con el impacto económico que eso supone en la producción porque al rodar en exteriores está muy limitado. Para que todo fuera fidedigno hemos puesto mucho cariño por el detalle, por ejemplo las bolsas que llevan las niñas son de aquella época pero las ha fabricado tal cual la directora de vestuario. Ese mimo por el detalle habrá gente que no lo verá, pero está ahí para reflejar esa época.

Pilar Palomero¿Cómo ruedas? ¿Hace muchas tomas? ¿Dejas cierta libertad a los personajes o todo está perfectamente milimetrado?

Rodábamos de manera distinta según la escena. Había algunas que sí me interesaba que se cuidaran más. Pero, por ejemplo, en las escenas de las niñas hablando o jugando al ”yo nunca” había mucho de improvisación. Hablábamos con ellas para que se soltasen y charlarán y ahí sí hicimos numerosas tomas. Queríamos que las cámaras estuvieran al servicio de ellas y no ellas al servicio de todo el aparato de rodaje. Por supuesto, el montaje ha sido muy trabajado, porque había muchísimo material y hemos tenido que renunciar a cosas que nos encantaban, pero que no podían entrar por coherencia narrativa.

No hay en Las niñas personajes masculinos. ¿Es algo hecho a propósito o surgió por sí solo en una película que esencialmente femenina?

Sí, es cierto. Es una mera consecuencia de la historia. También de mis propios recuerdos. Era un mundo muy femenino. Pero para nada está buscado que no haya hombres en la historia.

¿Cómo ha sido trabajar con Natalia de Molina y Andrea Fandos?

Andrea no había leído el guión y Natalia de Molina ha sido súper generosa en eso. Andrea es muy sensible y empática, se emocionaba cuando le comentábamos la escena que iba a rodar. Entre las dos se creó una relación de colegas de profesión y se ayudaban un montón. Además se parecen entre ellas, se entendían y se cuidaban. Y contar con Natalia ha sido una maravilla porque también nos ha ayudado mucho en el proceso de desarrollo del proyecto y ha creído siempre en la historia. Además su papel es difícil, muy duro. Es una madre áspera.

¿Te influyen otros otros directores o directoras?

Sí, claro. Creo que todos somos el resultado de lo que hemos visto, de lo que hemos leído o escuchado. Tengo por supuesto mis directores favoritos. Si tuviera que hacer un listado nombraría a Buñuel, Bergman, Fellini. Soy muy clásica. Para mí Buñuel es el mejor. Aunque en concreto para esta película sí que he tenido un referente en Ulrich Seidl, director de la trilogía de “Paraíso”. No tiene nada que ver con mi historia, pero me ha ayudado el modo en que se aproxima a actores no profesionales, casi sin iluminación ni nada que pueda entorpecer la imagen. Era un referente. Y por supuesto también las películas del primer Saura y de Erice.

 

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