Decine21
Entrevistas "Rodé más secuencias en las que los protagonistas se acostaban, pero no eran necesarias"

Wong Kar Wai, director de "Deseando amar (In the Mood for Love)"

Wong Kar-Wai traza personajes de carne y hueso enfrentados a una historia humana, con gancho y llena de reflexiones, que narra con la imaginación visual que distingue al mejor cine de Hong Kong. En "Deseando amar (In the Mood for Love)" desarrolla una emotiva historia de amistad entre un periodista y una secretaria, dos solitarios que descubren que sus respectivos cónyuges están liados. Con motivo del estreno en Filmin del ciclo "Universo Wong Kar Wai" recuperamos la entrevista de febrero de 2001 con el realizador, que viajó a Madrid con motivo del estreno. Me recibió en la lujosa terraza de un céntrico hotel.

Entrevista con Wong Kar Wai, director de "Deseando amar (In the Mood for Love)"

La mayoría de directores de Hong Kong, como John Woo (The Killer), Tsui Hark (Érase una vez en China), etc. han utilizado su dominio de la técnica para narrar historias de acción. ¿Por qué se fue usted por otro camino?

Es cierto que predomina la acción en nuestro cine, pero incluso dentro del género algunos realizadores dan una gran importancia a los elementos dramáticos. Sin ir más lejos, Tsui Hark cuida mucho las subtramas y los personajes. Yo por mi parte, prefiero apartarme de este género, porque ya está demasiado trillado en nuestro territorio.

¿Se puede decir que su cine tiene como denominador común las historias románticas de gente con problemas?

Sobre todo trato de retratar la vida tal y como es. Siempre tenemos a nuestro alrededor a personas en apuros, y siempre querríamos echarles una mano.

deseando amar in the mood for love 2Sus películas se distinguen por una enorme elegancia. ¿No va a contracorriente en la industria actual?

No me interesaban nada los aspectos sórdidos de la historia de Deseando amar (In the Mood for Love), sino desentrañar cómo se produce la disposición de ánimo ("mood") que hace que dos personas se enamoren. Para mí no se trataba de hacer una exhibición del manejo de la cámara, ni nada de eso, sino más bien indagar en la psicología de los dos personajes para descubrir las condiciones que hacen posible su relación. Todos sus encuentros se producen en sitios públicos: unas escaleras de un bloque de edificios, un restaurante, o un hotel, como si estuvieran siempre buscando un lugar propio para estar. Quizás la única ocasión que podían haber tenido de acostarse sería cuando él se traslada a Singapur, pues ella le sigue y en una escena entra en su habitación, pero descubre que no está. Pese a que les invade la pasión, poco a poco se irán dando cuenta ellos mismos de que lo suyo no iba a funcionar.

¿Llegó a plantearse que los protagonistas de Deseando amar (In the Mood for Love) mantuvieran relaciones sexuales?

Existen muchas más secuencias con los protagonistas que decidimos cortar. Siempre tengo mucho más material de lo necesario. Sí que filmamos alguna secuencia íntima. Pero paso mucho tiempo en la fase de post-producción, y le doy muchas vueltas a la historia. Al final, he pensado que para llegar a la conclusión que llegan, no era necesario ese acercamiento. Así que lo he dejado así. Se entiende todo con los mínimos elementos posibles. 


Qué dificil es amar

Top Listas Decine21
Las mejores películas del cine oriental  


¿Es una sensación mía o en algunos momentos parece que ambos personajes se odian?

Esto es porque cada uno le recuerda al otro lo que ha perdido. Incluso cuando parece que se están seduciendo entrevemos un lado oscuro de venganza, de resentimiento. Nunca sabemos cómo de ahí nace cierto sentimiento de amor entre ellos, y cuánto hay de contradictorio en ese amor, igual que tampoco saben cuándo sus cónyuges empezaron a engañarles.

in the mood for love 1¿Es cierto que empezó a escribir el guión de Deseando amar (In the Mood for Love) después de haber tenido problemas con las autoridades chinas con otro proyecto?

Lo que ocurrió es que en principio yo iba a rodar un film titulado Verano en Beijing. Iba a tratar de dos ciudadanos de Hong Kong que trabajaban en Beijing. Corría el año 96. Había muchísimos emigrantes de Hong Kong allí. Tuvimos que darles una copia del guión inicial a las autoridades, que nos censuraron. Creo que lo que no les gustaba era el título. Estaban un poco paranoicos porque se cumplía el aniversario de las muertes de la Plaza de Tianamen, tragedia que resulta que ocurrió en el período estival, y para más inri, tenia previstas unas secuencias que transcurrían en dicha plaza. Tenían miedo de que cuando se estrenara el film, se relacionara con ese tema. Nada más lejos de mi intención. Lo más gracioso es que nunca trabajo con un guión cerrado, lo voy construyendo y modificando conforme transcurre el rodaje, y aunque presenté un libreto de partida para que me dieran la autorización para filmar, lo hubiera cambiado mucho, como siempre. A saber cómo habría quedado. Al final me prohibieron ese proyecto, así que empecé este otro.

Fue el diseñador de vestuario, montador y productor William Chang, que me conoce muy bien, quien me dijo que me había equivocado con Verano en Beijing, pues las historias que yo quiero contar van en otra dirección. Así fue como concebí la historia de las parejas de dos adúlteros. En un principio compuse un guión mucho más complejo, en el que ocurrían más cosas, pero luego fui quitando elementos, y decidí que todo ocurriría en el interior de los personajes. Por supuesto, esto no iba a ser fácil de rodar, porque corría el riesgo de que los espectadores pensaran que no estaba pasando nada. Pero complicarme la vida es una de las razones por las que hago películas.

¿Ha cambiado algo en el cine de Hong Kong tras la entrega de la colonia a China?

Lo cierto es que nada ha cambiado. Sigue más o menos igual. Antes de esta transición se especulaba muchísimo sobre lo que iba a ocurrir. Había quien tenía augurios bastante negativos, porque se temía que el gobierno nos quitara la libertad de la que habíamos gozado hasta entonces bajo jurisdicción británica. Otros se mostraban positivos, pues se pensaba que al pertenecer a China, nuestros productos iban a ser calificados como cine nacional, así que nos iban a dejar de cobrar aranceles por exhibir películas extranjeras en el mercado chino. Pues bien, no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro. Mientras ruedes en Hong Kong, tienes la misma independencia que antes, siempre y cuando no cruces la frontera con el resto de China, claro. Por desgracia, para el mercado chino seguimos haciendo películas de fuera. Como se restringe el número de títulos del exterior que se pueden exhibir ahí cada año, tenemos que competir con Hollywood, o sea con Titanic, y demás superproducciones. ¡Manda narices!

¿Por qué recurre casi siempre al actor Tony Leung?

Lo que más me gusta de él es que tiene mucha confianza en sí mismo. La mayoría de actores de Hong Kong suelen ir de estrellas por la vida, y muchos son también cantantes. Los muy divos suelen hacer siempre giras multitudinarias, así que siempre tienes que retrasar el rodaje para que les pilles cuando tengan un día libre. A todos les preocupa muchísimo su imagen, así que quieren que todo lo que hagan sus personajes sea positivo o heroico. Es un rollo. Siempre piden modificaciones del guión. A Tony Leung no le preocupan esas tonterías. Por ejemplo, rodamos juntos Happy Together, donde hacía de homosexual. Cualquier otra estrella de Hong Kong se habría negado con rotundidad, porque piensan que es malo que se les relaciones con personajes gays. Así está el patio. Pero a Tony Leung eso le traía al fresco. Sí, señor, eso es un actor. Se da la circunstancia de que también tiene un inmenso talento, lo que me proporciona una gran tranquilidad.

La música le va al pelo a la historia porque los temas tradicionales chinos se mezclan con otros de procedencia latina. A los espectadores de habla hispana nos sorprende escuchar en Deseando amar (In the Mood for Love) el "Quizás, quizás, quizás", de Nat King Cole, así que tengo que preguntarle por qué incluyó ese tema musical.

Ha compuesto la banda sonora  Mike Galasso, pero Umebayashi Shigeru, un músico japonés que con el que guardo una cercana relación de amistad, desde que trabajé con él en Chungking Express, me recomendó la música látina que he utilizado al final. Describe muy bien lo que sienten los dos personajes, porque no llega a ser tan apasionada como un tango, pero es cálida. Llegué por primera vez a Hong Kong cuando tenía cinco años y me impresionaron los sonidos que se escuchaban en la ciudad, completamente diferentes a los de Shanghai, de donde provenía. Allí escuché por primera vez música latina, porque había muchos músicos de Filipinas. En los restaurantes sonaba mucho Nat King Cole. Ese tema que citas, "Quizás, quizás, quizás", era el favorito de mi madre.

Recuerda que puedes leer más historias de cine y estar al tanto de todos los estrenos de cine en Decine21.com.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales