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Entrevistas Excepcional colaboración entre novelista y director

Gaël Faye y Éric Barbier explican cómo llevaron "Pequeño país" del papel a la pantalla

Pocas historias sobre África tienen la fuerza de "Pequeño país", basada en la experiencia personal del novelista Gaël Faye. Él mismo y el director Éric Barbier nos cuenta cómo ha sido el desafío de plasmar en la pantalla una historia íntima, de ingreso de un chaval en la vida adulta en el marco de golpes de estado, guerra civil y genocidio en Burundi y Ruanda.

Un novelista que ve cómo se adapta su libro, ¿desconfía? ¿Duda? ¿Da Miedo?

Gaël Faye: Sí. También sé que hay escritores que se niegan a que les adaptan. Quieren mantener su historia neutra tanto en la imaginación de los lectores como en la suya. Por mi parte, no lo dudé demasiado y lo que me decidió a aceptar, lo que me motivó, fue observar que no existimos en el cine mundial, en la imaginación del público. Cuando digo "nosotros", me refiero a esta región de mundo, mi país de origen. Burundi, Ruanda, son tierras desconocidas. Solo sobreviven los clichés: violencia y guerra. No conocemos a las personas, no les conocemos en la intimidad, cómo viven, cómo piensan. Era importante que esta historia existiera en una película por esa razón. El cine es mucho más poderoso y más popular que la literatura en este sentido: hacer la película permite que se reconozca un mundo.

¿Y cómo reacciona al ver la película terminada?

GF: Yo había asistido a parte del rodaje y ya había visto imágenes, pero la primera proyección fue, sin embargo, una experiencia inesperada. Lo experimenté como un momento violento. Fue muy difícil porque la película me trajo recuerdos de mi propia vida. Cuando salí de la primera proyección, no tenía nada que decirle a Eric, necesitaba digerirla...

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¿La película le dio la oportunidad de revisar su propio libro y su experiencia?

GF: Sí. No me había dado cuenta de la violencia del texto, de algunas escenas que había escrito. La literatura permite atenuar o poner a raya la realidad más brutal. Sentí una sensación de asfixia en un momento, al ver la película me di cuenta de que mi historia podía de hecho poner a quien lo recibe en esta situación.

Éric Barbier: En la película somos mucho más conscientes de que todos los dramáticos hechos ocurridos en 1993 y 1994 en esta región de África son muy densos a lo largo del tiempo. Pasan cinco meses entre el golpe de Estado en Burundi que puso al país a fuego y sangre y el inicio del genocidio de los tutsis en Ruanda. La ficción condensa la narración de estos dramas en un tiempo muy breve, por eso da la impresión de que la película es más brutal que el libro, aunque la mayoría de las escenas violentas están tomadas del novela: el golpe de estado, la noche de miedo con su hermana, el fuego, la violencia de pandillas, los linchamientos.

GF: Lo curioso es que realmente no hay violencia en la imagen. Es todo psicológico.

EB: Para Gaby, el héroe de la película, se superponen varios desastres: la separación de sus padres, la guerra civil en Burundi y el genocidio de los tutsis en Ruanda. Pero es verdad que estos hechos y esta violencia son irrelevantes. En la película, la familia es la caja de resonancia de la gran historia. El golpe de estado y la guerra civil en Burundi tienen un impacto directo en la diaria de la familia de Gaby. La madre, que es refugiada ruandesa en Burundi, sufre todo el peso del horror del genocidio de los utsis y la muerte de sus familiares en Ruanda. Este drama va a cambiar completamente su comportamiento en relación con su familia y con Gabriel en particular.

petit pays 41126 g7GF: La gran diferencia con el libro está en la concentración de la acción. Lo que volvió a mí fue el estado de tensión en que vivía. Casi había olvidado la tensión, y la película me recordó cierta realidad de la situación en la que me encontraba: cada día traía su parte de angustia, con el ruido de la guerra que se convierte en música de fondo.

EB: Gaël me decía a menudo cómo, a pesar del ruido de las explosiones y los disparos que formaban parte del paisaje de Buyumbura, la vida continuaba.

GF: Es cierto, y muy pronto volveríamos a jugar en el campo ... Esta superposición fue terrible y la película lo cuenta muy bien. Al verlo también recordé que cuando me fui de Burundi y llegué a Francia, tuve la sensación de desaceleración en mi vida, como si las cosas estuvieran pasando de repente ir muy despacio. Ya nada era importante...

Éric, cuando se sumerge en la lectura del libro con idea de adaptarla, ¿cuál es su puerta de entrada? ¿Qué hilo sigue?

EB: Éric Jehelmann, Philippe Rousselet y Jérôme Salle, los productores, me hablaron de “Pequeño país” tan pronto como se publicó. Quedé muy conmovido por la fuerza de la novela, por la melancolía que atraviesa el texto de Gaël cuando describe el Burundi de su infancia, su paraíso perdido. Enseguida para mí, el efecto espejo, curiosamente, se produce con Gaby. No con el personaje del padre, que es blanco y francés, me encuentro más a mí mismo con el niño. Porque encuentro en él parte de mi infancia. De donde yo vengo, un pequeño pueblo en el sur de Francia, mi infancia fue muy parecida a la de Gaby. Mis padres me dejaron muy libre. Desde los 8 años estaba en la calle, en plena naturaleza. Estaba haciendo el el mismo tipo de travesuras que Gaby con sus amigos.

GF: Me alegré de que Éric entendiera este tipo de educación, donde los padres y los niños viven a menudo sus vidas por su cuenta. Lo que no quiere decir que no haya amor, que no haya cercanía, pero los niños van a su aire. Dentro una óptica de la sociedad francesa, visto desde lejos, uno puede pensar fácilmente que los padres de Gaby son irresponsables, pero no. Para nada. Ésta es otra realidad. Creo que Éric capta muy bien cómo los padres aman a sus hijos, pero tienen su vida, sus problemas. También muestra muy bien la tensión que se crea en el dentro de una pareja mixta, entre un blanco y un negro. Y todo esto, siguiendo solo el punto de vista del niño...

EB: Ahí estaba la fuerza de la novela y, con suerte, la fuerza de la película. Descubrimos eventos a través de los ojos de Gaby. Como muchos de los niños de diez años, Gabriel no comprende todos los problemas o los dramas que se desarrollan a su alrededor. Él percibe elementos fragmentados de situaciones y eventos. Él no entiende todo, muchas cosas quedan confusas y caóticas. Para él todo sucede como si hubiera una conexión secreta entre la explosión íntima de la unidad familiar y la explosión histórica que ocurre a su alrededor en aquel momento.

GF: Esta historia desde un punto de vista es muy importante. Al escribir la novela, me dije: es necesario que el lector avance al mismo ritmo que el narrador. El personaje principal debe estar al mismo nivel que el lector. Y elegí el punto de vista de Gabriel, el de un niño que intenta entender el estanque político y familiar en el que está inmerso.

petit pays 41126 g9EB: La separación de los padres es muy difícil. No es simplemente el final de un amor, sino también la separación de un francés blanco y una mujer ruandesa de origen tutsi que se refugió en Buyumbura. El padre integró las buenas intenciones del colonialismo, cuando es capaz de decir a su esposa: "¿Sabes cuántas mujeres africanas desearían estar en tu lugar?" Y la madre puede abrumar a sus hijos cuando, tras el genocidio, le espeta a su hijo: "¡Eres como esos sucios franceses que nos dejaron morir allí!"

En esta violencia verbal subyacen las preguntas difusas que se hace Gaby. Preguntas que no puede resolver y que le hacen sufrir. Como el tratamiento de este incomprensible racismo "interétnico" para un niño mestizo de 11 años, que me parece muy conmovedor. ¿Se casó su madre con su padre para "ir de compras a los Campos Elíseos" como dice ella riendo a su amigas? ¿Acaso su padre se casó con su madre para ser "más africano que los negros" como le gusta decir a Jacques, su mejor amigo?

GF: Gaby es francés y además ruandés, y en cuanto a tutsi debe desenvolverse con sus identidades mezcladas...

EB: Gaby no tiene dejar de enfrentarse a un terrible dilema. ¿Soy blanco? ¿Soy negro? ¿Soy un verdugo o una víctima? Y cuando Gaby, por la fuerza de los acontecimientos, se unirá a la pandilla tutsi de "Sans Défaite", la primera frase que escucha, "¿Qué está haciendo aquí, este blanco?", le remite a este problema. Gaby no sabe quién es. Gaby está solo. No quiere elegir para estar a favor o en contra de su madre, a favor o en contra de su padre, a favor o en contra de su mejores amigos tutsis que se radicalizan durante la guerra civil. Y sin embargo, la vida le obligará a tomar una decisión.

Éric, Gaël no ha sido para usted solo el autor del libro a adaptar sino un colaborador privilegiado.

EB: Gaël leyó todas las versiones del guión, y siguió todas las etapas del montaje. Me dio herramientas para entender su libro lo mejor posible. Gaël fue un interlocutor constante e indispensable. Si hubiera decidido no entrometerse en el película, todo habría sido mucho más complicado.

GF: Hay cosas que Éric no podía adivinar. ¿Cómo hablan de los niños? Es imposible que pueda saber cómo nos interpelábamos, cómo nos insultamos en Bujumbura en los años 90. Debe haber 200 en el mundo que lo sepan...

EB: Pequeño país cuenta la historia de un niño que sufre algo que le puede pasar a cualquier niño en el mundo: el drama de la separación de sus padres. No debemos perder esto de vista. Pero esta historia no ocurre en cualquier lugar ni en cualquier momento. Está anidada en el país en la que tiene lugar, Burundi, en la gran historia de este país y su habitantes. Aquí es donde mi posición se complica y yo puedo hacerme preguntas de legitimidad: no sé nada Burundi ni de Ruanda. No conozco los países físicamente, con sus historias particulares, no conozco a la gente, ni sus mentalidades. Cuando vengo a esta parte del mundo, necesito hablar sin parar con Gaël para ayudarme a entender y descifrar lo que ocurre en su pequeño país. Estas discusiones tienen lugar durante la escritura del guión, en la puesta en escena, en todo lo que me permita ser fiel a la realidad de un lugar y un tiempo, opaco para mí, pero que Gaël conoce perfectamente. No podría haber hecho esta película sin estar en tándem con Gaël.

GF: El mundo de Burundi en esos años está muy mal documentado. Recuerdo lo difícil que fue para Éric encontrar imágenes, vídeos o películas, incluso archivos de radio. No hay casi libros. No hay otras novelas aparte de esta. Entonces tienes que hacer que la gente hable. No fui el único que le dio información. Le presenté a unos amigos, mi tía, todo tipo de personas que pudieran darle un contexto más amplio que aquel en que se desarrolla la historia de la película. Yo pienso de hecho, que fuimos una pareja en esta aventura cinematográfica.

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