Decine21
Entrevistas Director de "Black Box", estreno el 03-12-2021

Yann Gozlan: “Black Box es cine negro dentro de un mundo ultramoderno”

Con Black Box, su cuarta película como director, Yann Gozlan firma su mejor trabajo hasta el momento, un thriller inusual en torno al accidente de un avión comercial. Con motivo del estreno de la película en España pudimos charlar con él y nos ayudó a desentrañar los misterios de las cajas negras.

¿Cómo surgió la idea de hacer Black Box?

Realmente a mi me fascina el mundo de la aeronáutica, especialmente de la aviación civil, no militar. Me resulta fascinante por muchas razones. La primera es que entran en juego muchas personas, constructores, técnicos, pilotos, etc. Y por supuesto la BEA (Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil). Hay intereses diversos, encontrados. Es un universo que me interesa mucho. Y a mí me encanta como espectador que me enseñen otros mundos, que me lleven entre bambalinas y me muestren cosas nuevas.

¿Qué querías transmitir?

Se han hecho muchas películas sobre accidentes de aviones, pero nunca se ha hablado de lo que hay detrás. A veces se ha hablado de las Cajas Negras, pero en realidad no sabemos lo que es. Te la puedes imaginar como algo grande o como algo pequeño. Yo quería mostrar lo que es realmente una Caja Negra, la realidad tecnológica de las Cajas Negras y de los técnicos que analizan estos mecanismos. La idea era seguir desde un principio una investigación, que fuera de A hasta Z. Una investigación casi policiaca. Y a la vez deseaba mostrar toda la problemática moderna del mundo del pilotaje y… mejor no decir más.

Black BoxLa cuestión de la escucha de las cajas negras es realmente original. ¿Cómo se documentó?

Al querer hacer una película sobre la investigación de un accidente aéreo, descubrí que existía la BEA. Lo importante para mí es que Black Box fuera realista y narrará cosas auténticas. Me puse en contacto entonces con la BEA, que me trataron muy bien, fue maravilloso, todo lo contrario que con los constructores, de los que recibí una negativa total. La BEA en cambio se puso literalmente a mi disposición. Hable con los técnicos, observé cómo trabajaban, me explicaron cuestiones sobre accidentes que habían investigado, etc. Me invitaron a visitar todo su edificio, incluido el laboratorio en donde abren las cajas negras y además fue allí mismo donde rodé la escena de la apertura de la caja negra en la película. Es más, la chica que la abre es realmente una trabajadora de la BEA. Es algo totalmente real. Lo que sí reconstruimos en plató fue el laboratorio acústico, pero son exactamente como los reales, quizá algo más pequeños.

¿Es el estudio del sonido algo real, tan sofisticado?

Cuando hablé con los técnicos y especialistas me contaron que en realidad en los aviones hay dos cajas negras, algo que la mayoría de la gente ignora. Está la caja FDR (Flight Data Recorder), la grabación de los parámetros del vuelo, y luego está la CVR (Cockpit Voice Recorder), que es la caja sobre la que se trata en la película y en ella se graban las voces y sonidos de la cabina. Esta caja graba todo, desde las conversaciones hasta el ruido ambiente. Pero, curiosamente hay que tener en cuenta que los cascos y micros de los pilotos son bastante precarios y ahí es donde entra la BEA para analizar los sonidos. Son grabaciones que pueden estar degradadas y los técnicos tienen unas capacidades auditivas alucinantes, pueden diferenciar quién habla, pueden saber qué botón han pulsado, si la puerta se ha abierto, el estado del motor del avión y un montón de detalles increíbles, hasta si el parabrisas tenía hielo o no. Toda esa capacidad me pareció asombrosa.

Black BoxPara componer a su protagonista, ¿se inspiró en alguna persona real?

Antes del rodaje Pierre Niney visitó la BEA conmigo y le presenté a uno de los técnicos especialistas en acústica. Era un tipo bastante meticuloso, obsesionado con su labor, un poco encerrado en sí mismo. Pierre se inspiró efectivamente en él y de hecho le filmó trabajando con el ordenador, y pudo ver la agilidad con que lo hace, incluso su postura a la hora de trabajar. Fue claramente la inspiración del personaje, aunque luego nosotros fuimos más allá y lo convertimos en un tipo mucho más asocial, casi autista, en alguien muy obsesivo.

Hay de hecho como una doble intriga, pues a la propia de los hechos se suma la del protagonista y eso con la atmósfera casi de cine negro…

Totalmente de acuerdo. Es exactamente lo que deseaba hacer. Soy un gran aficionado al cine negro. Al empezar la película caí en la cuenta de que mi personaje era un detective. No al estilo Chandler. No estamos en el mundo de Marlowe, en Los Ángeles de los años 30 ó 40, sino en la época de la aeronáutica, pero era un desajuste temporal muy interesante. Y el hecho de estar en una película de género “noir” me permitía sumirme en la identidad del protagonista, casi como si el accidente fuera una excusa para meterme en la psique de Mathieu. Quería que el espectador se identificara con él, también con la vertiente de su posible locura, de preguntarse si su obsesión era un sinsentido. De hecho hay un momento en que se viene abajo totalmente, se queda fundido. Y en la puesta en escena, desde el principio optamos por cierta subjetividad, hasta el punto de que hay un momento en que se recrea lo que sucede en la mente del protagonista. Pero lo que ve, ¿es fruto de la deducción racional o de la imaginación intuitiva? Ahí está la cuestión: un buen detective ha de tener ambas, razón e intuición.

¿Y la fotografía también le ayudó a conseguir esa ambientación?

Sí. Hay que tener en cuenta que para lograr esos tonos azulados trabajábamos en un universo aeronáutico, en enormes hangares, en sitios rodeados de acero. Estábamos en una película de cine negro, pero dentro de un mundo ultramoderno con un look totalmente realista.

 

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales