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Biografía

Pierre Niney

Pierre Niney

31 años

Pierre Niney

Nació el 13 de Marzo de 1989 en Boulogne-Billancourt, Francia
Filmografía
OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

2021 | OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

Amants

2020 | Amants

Tan cerca, tan lejos

2019 | Deux moi

Rémy y Mélanie viven en casas contiguas de uno de los distritos de París, coinciden en el metro y compran en la misma tienda de ultramarinos del barrio. Pero no se conocen, cada uno lleva su propia y alienada vida. Rémy trabaja en una empresa de logística, y pese a la reducción de plantilla, acaba de ser promocionado. Pero es infeliz, padece insomnio, y no acaba de encontrar pareja, por lo que comienza a acudir a sesiones de psicoterapia. Mientras, Mélanie es una mujer insegura, investigadora en tratamientos contra el cáncer, que se duerme en todas partes, y que trata de encontrar pareja a través de Tinder, todo lo cual también le lleva a la consulta de una psiquiatra. Cédric Klapisch, con un guión coescrito con Santiago Amigorena –con él trabajó en su anterior film, Nuestra vida en la Borgoña–, reincide en la temática de jóvenes que no acaban de encontrar su asentamiento existencial. Aquí lo hace de un modo amable, incluso con algún apunte humorístico, mostrando la vida de dos personajes que, pese a ser buenos profesionales, y contar con familia o amigos, no son felices. Y la solución no parece residir en fijar los ojos en las pantallas de móviles, ordenadores y tabletas, buscando relaciones a partir de una foto y una geolocalización cercana. La cinta invita a afrontar las causas de la desdicha, y a no enterrar los problemas o hacer como si no existieran. Está bien que la ayuda de un psicólogo, psicoterapeuta o psiquiatra ayude a abrir los ojos y reunir el coraje para afrontar la vida, pero no deja de causar cierta pena observar la soledad y el individualismo que nos atenazan, aunque estemos rodeados de gente con los que se supone que tenemos confianza. El film se sigue con agrado, y con la incertidumbre de cómo y cuándo los protagonistas interactuarán de algún modo, extremo que se resuelve con sencillez y eficacia. François Civil y Ana Girardot dan bien el tipo de indolencia algo alelada de sus personajes, mientras que Camille Cottin y François Berléand encarnan de modo convincente a los psiquiatras.

6/10
Salvar o morir

2018 | Sauver ou périr

Franck Pasquier está en la flor de la vida. Va a tener gemelas con Cécile, de la que está muy enamorado, pero además ejerce con gran entusiasmo su profesión de bombero, pues se presenta a un examen para ascender como jefe de operaciones de socorro en incendios, y tiene tanta vocación de auxilio a los demás, que sobrelleva que muchos días no todo sale bien, algunas veces no se consigue llegar a tiempo. La vida le pone a prueba cuando requieren a su unidad como refuerzo para un aparatoso incendio en un almacén… Segunda cinta como realizador y guionista de Frédéric Tellier, que en la poco conocida El caso SK1 ya hablaba de los profesionales del riesgo, en aquélla de agentes de policía. Aquí describe muy bien el día a día de los bomberos parisinos, cuyo lema “Salvar o perecer” se recoge en el título, y que como muestran las imágenes se distinguen de los de otros lugares por ser militares, lo que conlleva rituales como honrar a los caídos en acto de servicio, o cantar “La marsellesa” a diario, mientras llevan a cabo entrenamientos exhaustivos para reducir al mínimo la posibilidad de que ocurra una desgracia. En cualquier caso, el film adquiere valor sobre todo en su segundo tramo, donde detalla el proceso de rehabilitación del protagonista tras un accidente laboral, sin concesiones al sentimentalismo barato, pero sin escatimar crudeza ni adornar la realidad de quiénes han sufrido un trauma tan duro que no resulta fácil reencauzar su vida. En un principio, el protagonista se desmorona y hasta contempla la idea del suicidio, no sólo no puede continuar desempeñando el trabajo que le llena, sino que pone en duda que su pareja pueda seguir amándole, y hasta parece imposible aceptar que con el rostro quemado, esté condenado a despertar miradas de horror cada vez que sale a la calle. El film señala muy bien el camino a seguir, se puede recuperar la actitud positiva si se busca el apoyo adecuado: la familia, la pareja, los profesionales que ayudan a los afectados por accidentes… Pese a que su papel le obliga la mayor parte del metraje a llevar mucho maquillaje, o incluso vendas o máscaras, realiza un trabajo modélico Pierre Niney, conocido como el francés que llevaba flores a la tumba de un soldado alemán en Franz. Quizás se echa de menos saber más del punto de vista de Cécile, pero Anaïs Demoustier, que también ha protagonizado Los consejos de Alice, logra defender a la perfección al personaje, aprovechando las oportunidades que le brinda el libreto, como cuando habla con un médico. Se debe mencionar también a Vincent Rottiers –que de niño protagonizó Los diablos–, aquí amigo del personaje central con problemas de salud. Al realizador le pierden a veces sus pretensiones estéticas, pero no cabe duda de que tiene un gran futuro.

7/10
Promesa al amanecer

2017 | La promesse de l'aube

En su hotel de México es hallado el célebre escritor Romain Gary en un estado de desvanecimiento lamentable, lo que hace temer por su vida. Su mujer Lesley le traslada a un hospital de la capital, y durante el trayecto irá leyendo el último manuscrito de Gary, "La promesa del alba", un libro autobiográfico dedicado a su madre. Ahí narra cómo ella consiguió sacarle adelante a través de imposibles situaciones y cómo le inculcó su obsesión por llegar a lo más alto. Año tras año, durante las múltiples vicisitudes que atravesó la vida del escritor, el aliento materno no sólo no le faltó, sino que fue el constante estímulo de su vida. Ciertamente la vida de Romain Gary (1914-1980) es una tremenda aventura llena de contratiempos, viajes, fracasos y éxitos artísticos, vaivenes vitales. No sorprende que Jules Dassin ya llevara su historia a la pantalla en 1970. Nacido en Vilnius (entonces ciudad polaca de Wilno) como Roman Nacew, pasó una infancia pobre y sin recursos, bajo un dominio materno obsesivo que dirigía sus pasos hacia un futuro que ella presagiaba glorioso. Para su madre Nina su hijo llegaría a ser un artista consumado, además de oficial del ejército francés, diplomático, etc. No importaban las dificultades, su hijo triunfaría y ella se dejaría la vida en ello. Asombra ver que el empuje de Nina convirtiera en realidad sus sueños. El director Eric Barbier (The Last Diamond) toma este relato autobiográfico del escritor y le da forma de modo bastante correcto, eludiendo con soltura el aspecto episódico, con un tono de leve comedia –tiene su gracia, por ejemplo, cómo termina imponiéndose la literatura en la vida del niño, en lugar de la música o la pintura– y acentuando siempre la imponente presencia materna (incluso más allá de la muerte) a través de las edades del hijo, niño, joven, adulto. El resultado es meritorio, aunque no entusiasme. Llevada con ritmo ágil y con un estilo narrativo eficaz, que alterna la tercera y la primera persona, Eric Barbier se mueve bien por los diferentes escenarios de la vida de Gary, que incluye lugares de Polonia, Francia, Inglaterra, África, México. Aunque quizá el film pueda hacerse demasiado largo an algunos pasajes, debido a las reiteradas cuitas del protagonista (un tanto agotadoras), siempre presente con esa sempiterna angustia personal de no estar a la altura de los anhelos maternos. Los actores están muy bien, tanto Pierre Niney, a quien ya vimos con el mismo estilo de zozobra interior en Frantz, como Charlotte Gainsbourg en el papel de la madre obsesionada con el futuro de su hijo.

6/10
Altamira

2016 | Altamira

En 1879 se produjo en España el que puede ser considerado el descubrimiento más importante del siglo XIX: las cuevas de Altamira. Marcelino Sanz de Sautuola, aficionado a la antropología, se encontraba de excursión con su hija María, de nueve años. Fue ella la que al entrar en una cueva entre las montañas santanderinas vio por primera vez los bisontes en el techo de la cueva. El descubrimiento significaba que el hombre del paleolítico tenía cultura y talento para expresar artísticamente la realidad, y esa visión histórica del pasado significaba una revolución en el pensamiento científico y religioso de la época. Y el mundo ignoró el hallazgo. El director Hugh Hudson, bastante desaparecido hasta ahora pero que cuenta en su haber con la maravillosa Carros de fuego, se encarga de la dirección de Altamira, que ha contado entre los productores con Lucrecia Botín, sobrina de Emilio Botín y descendiente de Marcelino Sanz de Sautuola. Y es que queda muy claro en la película el principal interés por reivindicar la figura de su antepasado, de modo que se reconozca públicamente su hazaña. Algo, por cierto, que siempre llega con retraso en España –“tan bella y tan injusta”, dice con tristeza el propio protagonista–, siempre dispuesta a menospreciar a sus más grandes personalidades. De hecho, tanto énfasis se pone en la incredulidad ante el descubrimiento que quizá este sea el mayor problema del film: lo poco que cuenta. Los guionistas, Olivia Hetreed (La joven de la perla) y el debutante en la ficción José Luis López Linares, centran todo su esfuerzo en reseñar el escepticismo con que se recibió la noticia, tanto para el mundo científico –que incluso acusó de falsificación a Sautuola– como por parte de la Iglesia del lugar, que veía en las pinturas un ataque a la doctrina bíblica. Y la verdad es que han puesto mucho interés en hacer especialmente odioso al personaje de Rupert Everett, sacerdote tan oscurantista que tiene trazos de la más ridícula caricatura. Funciona sin embargo la relación del protagonista con su mujer, que se ve atrapada supuestamente entre dos fuegos –su fe en Dios y el amor por su marido– y que a la postre es la que tiene mayor sentido común. Y hay que decir que los diálogos están bien escritos y brillan magníficamente en boca de la niña Allegra Allen en su papel de María. Probablemente lo más sobresaliente del film, rodado con mucho academicismo, es la pulcritud de su fotografía, luminosa y contrastada, obra de José Luis Alcaine. También está sumamente cuidada la banda sonora, con evocadores acordes de guitarra creados por Mark Knopfler. Los actores cumplen con oficio, con Antonio Banderas y la persa Golshifteh Farahani (A propósito de Elly) a la cabeza. No se entiende, sin embargo, que en la versión original los personajes hablen en ingles en su terruño cántabro.

5/10
Jacques

2016 | L'odyssée

Biopic del célebre investigador oceanográfico francés Jacques-Yves Cousteau (1910-1997), tremendamente popular gracias a sus documentales submarinos, como el famoso El mundo del silencio, que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1956. La película, que no ha contado con la intervención de la fundación que él creó para asegurar su legado, incluye sus muchas exploraciones y aportaciones científicas y técnicas al conocimiento de los mares, pero se fija también en su lado humano, para así ofrecer un cuadro más amplio y complejo del personaje. Jérôme Salle (El secreto de Anthony Zimmer, Zulú) entrega una cinta que intenta no mostrar a Jacques Cousteau de un modo plano, pero a la hora de mostrar su lado más oscuro (infidelidades matrimoniales, vanidad y búsqueda de focos, dificultades para conectar con sus hijos, especialmente con el cineasta Philippe...) tiene el mérito de no demonizarlo, algo a lo que ayuda también la feliz interpretación de Lambert Wilson. La relación con el hijo pequeño (Pierre Niney) es ilustrativa de las dificultades de salir adelante a la sombra de un progenitor famoso. Aunque la cinta no logra un completo equilibrio –a la vida luminosa del principio, cuando los hijos son aún unos niños, sigue cierta brusquedad en el distanciamiento del protagonista hacia su mujer (bien Audrey Tautou) e hijos, por ejemplo–, se logra crecer en intensidad dramática, hasta llegar a la memorable y catártica expedición a la Antártida. Entre medias hay preciosas imágenes de la fotografía submarina, y está muy bien rodada, pletórica de suspense, la secuencia de la filmación de los tiburones.

6/10
Frantz

2016 | Frantz

Inteligente y exquisita adaptación de la novela y luego obra de teatro "L'homme que j'ai tué" de Maurice Rostand, llevada casi 75 años antes al cine por el alemán Ernst Lubitsch. Supone una auténtica obra de madurez del francés François Ozon, un cineasta importante sin duda, con joyas en su filmografía como En la casa, pero al que suele pesar en su filmografía una atmósfera malsana y perversa, y el detenimiento excesivo en la sexualidad. Aquí acierta asumiendo la historia original sin perder un ápice de personalidad, pero con sutileza y decidida capacidad de riesgo. De este modo su propuesta es mucho más universal y de largo alcance de lo que acostumbra. Ha terminado al fin la Primera Guerra Mundial, y los habitantes de los países en conflicto tratan de restañar heridas, aunque éstas siguen abiertas, demasiadas muertes, demasiado odio. A una pequeña localidad alemana llega un misterioso francés, Adrian Rivoire, que visita una tumba en el cementerio, ante la mirada vigilante y discreta de Anna, la novia del ahí recordado, Frantz Hoffmeister, muerto en combate. El recién llegado es visto con recelo los lugareños, incluido el doctor Hans, padre de Frantz, para él cualquier francés es el asesino de su hijo. Pero Adrian resulta ser un amigo de Frantz de su época parisina en la preguerra, que les trae consuelo a él, a la madre Magda, y a Anna, con sus recuerdos. La intimidad con la familia crece, es como si hubieran recuperado al hijo y novio muerto, pero algo turba a Adrian, que no parece estar en paz consigo mismo. No conviene desvelar mucho más de la trama de Frantz, que depara unas cuantas sorpresas, pues a diferencia de Samson Raphaelson y Lubitsch, Ozon y su coguionista Philippe Piazzo cambian el punto de vista y se reservan cierta información crucial, además de prolongar la narración con algunos giros inesperados y muy bien traídos, lo que procura no solo cierto suspense sino, y sobre todo, también una mayor carga de profundidad a la entera propuesta. En primer plano, por supuesto, tenemos una historia de amor truncado, una mujer por un hombre, unos padres por su hijo, junto a un posible recambio. Pero ello está trenzado con las huellas de la guerra en los vencidos y en los vencedores, lo que en el conjunto ayuda a componer un cuadro poderoso y creíble de la naturaleza humana, con sus odios y rencores, patriotismo mal entendido, celos y susceptibilidades. Resulta un interesante ejercicio comparar las versiones de Lubitsch y Ozon, por ejemplo resulta muy semejante el poderoso pasaje de Hans invitando a sus amigos a una cerveza, pero en ambos filmes hay un momento interesante, el de la confesión, sólo que los personajes que acuden al sacerdote se invierten, una curiosa variante sobre el mismo tema, acudir a un consejero espiritual en momentos de zozobra interior. La película habla de perdón, de desesperación, de poner a mal tiempo buena cara, de compasión, de segundas oportunidades, de clasismo y hasta de arte, qué bien está introducida la música y la pintura. La película cuenta con cuatro grandísimos personajes, y resulta difícil señalar a alguien como "el mejor", aunque supone una gratísima sorpresa la desconocida Paula Beer, junto al más visto Pierre Niney, y los veteranos Ernst Stötzner y Marie Gruber. La fotografía en blanco y negro de Pascal Marti, con puntuales y nada caprichosas incursiones en el color para determinadas evocaciones, es preciosa. También resulta muy adecuada la banda sonora compuesta por Philippe Rombi.

8/10
El hombre perfecto

2015 | Un homme idéal

Mientras trata de que alguna editorial publique sus esforzados pero pobres textos literarios, el veinteañero Mathieu se gana la vida en la empresa de mudanzas de su tío. Cuando trabaja retirando las pertenencias de un anciano fallecido, encuentra un impactante manuscrito donde éste relata sus duras vivencias durante la Guerra de Argelia. Decide apropiarse del mismo, simulando que se trata de una novela de ficción, lo que le convertirá en autor de éxito. Segundo trabajo de Yann Gozlan tras el thriller sobre tráfico de órganos Captifs. El también coguionista consigue un atractivo relato en torno a las consecuencias de la mentira, y de la espiral de aberraciones a la que puede conducir un acto en apariencia intrascendente pero inmoral. Apenas se nota la poca experiencia del realizador, que logra el ritmo adecuado y crear cierto suspense, con una puesta en escena clásica que quiere ser tipo Alfred Hitchcock, y acaba resultando algo convencional pero eficaz. Pierre Niney, conocido por Yves Saint Laurent, donde encarnaba al prestigioso modista, realiza un buen trabajo con un personaje de amplia curva de desarrollo, pues pasa de iluso a una especie de Mr. Ripley a la francesa. Su personaje no es el único creador necesitado de ‘robar’, pues la única pega del film serían las numerosas similitudes con la anterior en el tiempo El ladrón de palabras,  donde Bradley Cooper publicaba como suyo el texto de un fallecido, también soldado, aunque de la Segunda Guerra Mundial...

5/10
Yves Saint Laurent

2014 | Yves Saint Laurent

Se aguardaba con ciertas esperanzas el primero de los dos biopics rodados casi a la vez de Yves Saint Laurent, diseñador fallecido en 2008, que revolucionó el mundo de la moda. Sobre todo porque a pesar de su relevancia profesional, su discreción y timidez tuvo como consecuencia que su vida privada apareciera muy poco en los medios de comunicación. Aquí lleva al cine su periplo vital Jalil Lespert, conocido sobre todo como actor, aunque ya contaba en su filmografía con dos largometrajes como realizador. Aborda la figura de Yves Saint Laurent desde que comienza su carrera en Christian Dior, firma que acaba dirigiendo a nivel creativo, cuando muere el fundador. Llamado a filas tras el estallido de la Guerra de la Independencia de Argelia, sufre un ataque de estrés, por lo que le recluyen en un hospital militar. Tras este incidente, la casa Dior le rescinde el contrato, por lo que con el asesoramiento de su pareja, Pierre Bergé, funda su propia firma. Género especialmente difícil, escasean los biopics compactos, y magistrales, estilo El orgullo de los yankees, Escrito bajo el sol, Lawrence de Arabia, Truman Capote o La red social y abundan los que se componen de estampas mal articuladas de episodios de la vida del protagonista, como Jobs, La dama de hierro, El mayordomo, Amelia, J. Edgar, Diana, Grace de Mónaco o la indescriptible Sin límites, donde Robert Pattinson cometió la osadía de encarnar a Salvador Dalí. Yves Saint Laurent se acerca más al segundo grupo, en la línea de Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel, en torno a la otra gran figura de la moda francesa del siglo XX. El guión, que toma como referencia el libro de la periodista francesa especializada en alta costura Laurence Benaïm, no puede ser más pobre, centrándose sobre todo en su relación homosexual con el citado Bergé, y sus problemas con las drogas y el alcohol, quedando así su compañero como el gran salvador que supo llevarle por el camino recto. Se entiende que éste haya sido el único que ha alabado públicamente la cinta. Al menos, Bergé ha tenido la gentileza de ceder numerosos modelos de la colección del modisto, por lo que el film se detiene en varias ocasiones en los desfiles de moda, a los que se saca bastante partido visual. Otra nota positiva es la interpretación de Guillaume Gallienne, autor y protagonista de Guillaume y los chicos a la mesa, que interpreta con convicción al propio Bergé, por lo que sobresale llamativamente con respecto a su compañero de reparto, Pierre Niney, que parece haber sido fichado sobre todo por su enorme parecido físico con Saint Laurent. Tras esta cinta se ha rodado otra biografía sobre el mismo personaje, Saint Laurent, de Bertrand Bonello, denostada por los críticos a su paso por el Festival de Cannes.

4/10
20 años no importan

2013 | 20 ans d'ecart

Alice Lantins tiene 38 años. Es guapa, ambiciosa y da muestras de una profesionalidad impecable, hasta el punto de olvidar su vida privada. En definitiva, lo tiene todo para convertirse en la nueva redactora jefe de la revista Rebelle, todo excepto su imagen de mujer cohibida. Pero cuando el joven y encantador Balthazar, de apenas 20 años, se cruce en el camino de Alice, la imagen que sus compañeros tienen de ella va a cambiar de forma inexplicable. Al darse cuenta de que posee la clave de su ascenso, Alice fingirá un romance improbable.

Comme des frères

2012 | Comme des frères

Black Heaven

2010 | L'autre monde

Verano en el sur de Francia. Gaspard pasa el verano ocupado en hacer nada, retozando con su novia Marion, y matando el tiempo con sus amigotes. El hallazgo de un teléfono móvil le empuja a él y a Marion a hacer de detectives aficionados, lo que les lleva a impedir el suicidio de una misteriosa rubia llamada Audrey. Gaspard, ya “investigando” por su cuenta, descubrirá que el intento fallido de quitarse la vida está relacionado con un videojuego en internet llamado Black Hole, donde ella tiene el avatar de Sam. Él mismo se introducirá en dicho juego para seguir cultivando el trato con Audrey. Película escrita al alimón por el dúo Gilles Marchand-Dominik Moll, que ya han colaborado en títulos como Lemming y Harry, un amigo que os quiere. A priori el tema tiene su interés, pues se pinta a una juventud desencantada, que vive inmersa en la banalidad, que en la cabeza parecen tener poco más que el sexo, la curiosidad y el deseo de experiencias fuertes. De modo que buscan algo más, en una existencia alternativa tan irreal como la que ocupa sus vacías existencias, ésa que procura un internet deshumanizado. El problema reside en que la trama es muy elemental, de modo que se estira sin necesidad; y que a la postre todo es una espiral en el vacío, donde la ausencia de verdadero amor hace que la supuesta catarsis sepa a poco.

4/10
Tímidos anónimos

2010 | Les émotifs anonymes

Angélique es una mujer joven que tiene un problema patológico de timidez y acude regularmente a una terapia de grupo de Tímidos Anónimos. Encontrará trabajo en una empresa chocolatera, donde el jefe, Jean-René, parece ser bastante arisco y comportarse secamente. En realidad, tiene el mismo problema que Angélique con respecto al trato con la gente, e incluso más acentuado. Sin embargo, ambos se sentirán atraídos el uno por el otro. Angélique comenzará a trabajar de comercial, aunque en realidad ella es una experta creadora de chocolate, que sabe el secreto para fabricar el mejor chocolate del mundo. Amable y divertida comedia francesa que se ve como un cuento o fábula sobre la búsqueda de la felicidad por parte de personas de gran corazón que se sienten hiper vulnerables e inseguros ante el futuro. El aire de la comedia es ingenuo y tierno, plagado de momentos cómicos, más o menos logrados, pero siempre agradables, ofrecidos en la mayoría de las ocasiones por las ocurrencias del actor belga Benoît Poelvoorde (Nada que declarar), que está empezando a convertirse en un pazguato cómico que aquí recuerda a una especie de Woody Allen de habla francesa, también por esas surrealistas terapias con el psicólogo. La película está dirigida con ritmo por Jean-Pierre Améris, quien entregó hace años la estupenda La vida y que ahora desde luego demuestra que sigue siendo un cineasta optimista y con ganas de alegrar el personal. Salvo algún detalle burdo que no viene muy a cuento, el conjunto es muy bondadoso y ligero. Ayuda la expresividad de la dulce Isabelle Carré, que compone un personaje totalmente angelical, como dice su mismo nombre.

5/10

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