Anthony Mackie y Danny Ramírez han aterrizado en Madrid con su escudo y alas listos para presentar “Capitán América: Brave New World”. La nueva entrega del universo de los superhéroes Marvel depara más acción que un martillo volador. Entre bromas, risas y mucha complicidad, los actores demuestran en la rueda de prensa para los medios una química que ni el Vibranium puede romper. Con su carisma, Mackie y Ramírez dejan claro por qué en esta película la diversión está más que asegurada.
¿Se sienten contentos con el resultado del film?
Danny Ramírez: Cuando era un niño estaba deseando volar. De hecho, me fabriqué unas alas y caí del segundo piso. Pero ahora en la película, mi personaje, Falcon, tiene alas, así que por fin le puedo decir a mi abuela que puedo volar.
Anthony Mackie: Ha sido una experiencia maravillosa. Se trata de la culminación de once años en el universo Marvel, y de veinticinco en este sector profesional. Empecé con papeles muy pequeños, pero ahora pienso que se me empieza a reconocer.
Si pudieran interpretar a otro personaje del Universo Marvel, ¿a quién elegirían?
A.M.: A Hulk. Me encanta. Sobre todo por sus pantalones indestructibles y que se estiran. Cuando se convierte en Hulk se le rompe la camisa pero los pantalones aguantan.
D.R.: Yo prefiero a Spider-Man, es mi personaje favorito.
¿Cómo fue trabajar con el veterano Harrison Ford en esta cinta?
A.M.: Un sueño hecho realidad. Cuando llegaba Harrison Ford al rodaje, todos estábamos pendientes de él. Resulta inevitable. Pero llenaba el ambiente de energía positiva. Y he aprendido mucho trabajando con él. En la película tenemos como tres niveles: Danny, que está empezando y absorbe todo a medida que avanza, yo, que he aprendido mucho de Harrison, y el propio Harrison, que ya lo sabe todo, que los ha visto y lo ha hecho todo. Que no absorbe nada porque ya lo ha hecho de todas las formas posibles.
El primer día con Harrison fue estresante y se me olvidaban mis líneas. Se me olvidaban las líneas y, después de tres tomas, se me acercó y me dijo: "¿Cómo te va, amigo?". Yo le dije: "Bien, bien". Contestó: "Está bien, relájate”. Yo le di las gracias y el resto del día fue genial, pero necesitaba ese voto de confianza de Harrison, porque lo sigo desde que tenía siete años. Es como la primera vez que trabajé con Samuel L. Jackson. Todos los días llegaba al set, miraba al equipo y decía: “Vamos a filmar esta mierda”. Y el equipo contestaba: “No la llames mierda. Es nuestra película”. Pero luego era un gran jugador de equipo”.
D.R.: Ha sido muy buena experiencia. Se aprende mucho de él. Para mí ha sido un sueño. En cuanto Harrison entra en el set todos lo miran a para ver lo que va a hacer. Para mí ha sido genial trabajar con él y con Anthony porque son buenos líderes y he podido aprender muchas cosas de ellos. Ha sido un sueño, entre otras cosas porque es el actor favorito de mi madre.
A.M.: Podría haber resultado un gruñón, pero no, resulta que es un tipo la mar de simpático.
¿Cómo entró en el Universo Marvel Anthony Mackie?
A.M.: Yo he crecido viendo películas de vaqueros. Tenía como ídolo a Clint Eastwood. No iba por el lado de los superhéroes. Sin embargo, nos contactaron para una reunión, así que fui a Los Ángeles. Era una de mis primeras veces en la ciudad, y me senté con los hermanos Russo, directores, y Nate Moore, vicepresidente de Marvel. Joe Russo dijo: “Estamos haciendo una película y queremos que interpretes a un personaje. No sabemos qué personaje será, no sabemos cuál será la película, pero si hacemos la película, ¿estarías dentro?”.
Y yo respondí: “¡Claro que sí!”.
Resultó que era Capitán América: el Soldado de Invierno, y terminé interpretando a Falcon. Al principio, no vi la proyección del personaje. Aunque en los cómics sabíamos hacia dónde iba, yo no sabía que un día se convertiría en Capitán América.
Danny Ramírez se ha convertido en uno de los primeros superhéroes latinos en el Universo Marvel. ¿Cómo se siente representando a los latinos en este universo cinematográfico?
D.R.: Es interesante, pero también complicado. Representar a los latinos implica llevar sobre los hombros una especie de legado cultural, y a veces la presión puede ser intensa. Pero también es un orgullo, porque sabes que estás abriendo puertas para otros.
¿Cómo se prepara Anthony Mackie para interpretar a Sam Wilson como Capitán América, sabiendo que Steve Rogers, el anterior “capi”, dejó el listón muy alto?
A.M.: Para mí, no se trata de llenar los zapatos de Steve Rogers, sino de vivir a la altura del título de Capitán América. Steve era un personaje noble y digno, pero también tenía fuerza bruta que usaba cuando era necesario. Sam, en cambio, es más humano, con problemas reales, como pagar el alquiler o decidir si debe entrar en una pelea o evitarla. Sam representa más la humanidad y la empatía.
¿Qué ha descubierto Anthony Mackie sobre sí mismo interpretando a este personaje?
A.M.: He descubierto que tengo ansiedad social. Antes de ser Capitán América, podía salir con amigos, ir a mi restaurante favorito o simplemente pescar sin problema. Ahora cada interacción social lleva un peso, ya no soy solo Anthony Mackie, sino una figura que representa algo más grande. He aprendido a lidiar con esa nueva realidad.
Nunca lo había pensado de esa manera, como cuando ves a personas que reconoces de revistas o de la televisión. Asocias a esas personas con alguien que hace algo extraordinario, hasta que las conoces y te das cuenta de que son bastante humanas. Eso es algo en lo que nunca había reflexionado hasta hace como dos meses.
En esta película, al personaje de Anthony Mackie se le pide crear de nuevo a Los Vengadores. ¿Qué personajes escogería?
A.M.: Si fuera por mí, me limitaría a escoger a Danny Ramírez, y ambos nos relajaríamos en España [risas]. Como todos en la Tierra, amo a Chris Hemsworth, así que Thor es genial, pero más que nada me encantaría pasar tiempo con él.
D.R.: ¿Es tan genial como parece?
A.M.: Sí, es increíble.
D.R.: Nunca lo he conocido, pero tanto él como sus hermanos parecen geniales. ¡Quiero ir a Australia solo para convivir con alguno de sus primos! En Instagram parece que tiene la mejor vida. Es como “Tío, ¿qué haces? ¡Tu vida es increíble!”
A.M.: Mark Ruffalo también me encanta. Amo a Hulk porque siento que Hulk es el principio y el final de todas las peleas. Siempre puedes decir “Hulk, encárgate de esto”, y él podría acabar con todos.
Ahora, esto puede causar polémica, pero amo a los X-Men. Y amo a Hugh Jackman. Sin embargo, me gustaría pasar tiempo con el Profesor Xavier, quizá unas dos semanas jugando a pickleball y teniendo conversaciones. No sé qué significaría si el Profesor Xavier fuera un Vengador, pero tener a Patrick Stewart en el set sería increíble. Y si pudiéramos incluir a Storm, encarnada por Halle Berry, sería genial.
Ese sería mi equipo de Vengadores. No sé qué personaje interpretaría Hemsworth, pero simplemente con él sería suficiente. Y Ruffalo sería mi Hulk. ¿No sería un gran equipo?
¿Cómo ve Anthony Mackie la evolución del Universo Marvel y su lugar dentro de este universo?
A.M.: Stan Lee nos dejó una base increíble. Tuve la suerte de pasar tiempo con él antes de su fallecimiento, y me enseñó mucho sobre la historia de Falcon y su transición a Capitán América. Los cómics son una guía, un plano, pero los escritores y ejecutivos del MCU toman ese plano y lo adaptan al contexto actual, haciéndolo más contemporáneo y emocionalmente impactante.
Por ejemplo, en Vengadores: Endgame, cuando Steve Rogers está solo frente al ejército de Thanos, la pregunta que plantea esa escena es universal: ¿huirías o lucharías por lo que crees? Esa es una cuestión a la que nos enfrentamos todos los días, y creo que es lo que hace que estas historias sean tan poderosas y relevantes.
