Empezó como director de videos musicales, hasta que rodó ‘Gangsta’s Paradise’, con Michelle Pfeiffer, el videoclip de la canción de Mentes peligrosas. Aquella fue la primera ocasión en que Antoine Fuqua llamó la atención de los productores de cine. Destacó especialmente con Training Day (Día de entrenamiento). También tiene en su haber películas en cierta medida decepcionantes, como El rey Arturo. Acompañó a Wahlberg en su visita a Madrid con motivo del estreno de Shooter: el tirador, dirigida por él.
¿Por qué eligió rodar esta historia?
Había leído la novela ‘Point of Impact’, de Stephen Hunter, cuando salió, hace diez años. Me pareció que podría dar lugar a una buena película, porque tenía mucha acción, pero también hablaba de política. Me recordaba a ciertas películas de los 70 que me habían impresionado, como Los tres días del cóndor y El último testigo.
Quizás tuvo en cuenta que trataba el tema de la corrupción en los cuerpos de seguridad, como en Training Day (Día de entrenamiento), su mejor trabajo.
Es un tema que me interesa especialmente, y me gusta concienciar a la gente de este problema. Personalmente creo que más que la corrupción, abordo en mi cine el tema del abuso de poder. Me interesa mucho más mostrar las consecuencias de lo que ocurre cuando alguien tiene en su mano solucionar los problemas de los ciudadanos, y sin embargo, usa el poder en beneficio propio, realizando actos injustos.
El protagonista se toma la justicia por su mano. ¿Piensa que actos así pueden llegar a estar justificados?
Nunca está justificado que alguien se tome la justicia por su mano. Está claro que eso llevaría a la anarquía. Lo que pienso que refleja la película es que se debe luchar por la democracia, cuando ésta sufre una grave amenaza.
El personaje era un gran patriota, que se siente resentido porque le han traicionado. ¿Refleja la crisis de valores del mundo actual? ¿La gente ha dejado de ser patriota?
Mucha gente se siente decepcionada, y a veces muy desencantada del mundo actual, como él. De todas formas, quiero ser optimista al respecto, y me gusta pensar que a pesar de todo subyacen todavía los valores de los individuos. Yo pienso que la gente puede dejar de creer en su presidente, en sus políticos, en aquellos que abusan del poder, pero se sigue sintiendo patriotismo. Al menos yo. Me puedo citar como ejemplo. No estoy totalmente de acuerdo con algunas actuaciones de la actual administración de la Casa Blanca. Pero sigo estando convencido de que vivo en un gran país. Soy afroamericano, me crié en un guetto bastante pobre, pero al final he estudiado cinematografía y estoy teniendo éxito dentro de la industria. Eso quiere decir que vivo en un país que ofrece oportunidades, que puedes aprovecharlas y triunfar en la vida. No tiene sentido dejar de ser un patriota, a pesar de todo.
¿Está todo ya hecho en el género de acción? ¿Es posible innovar?
Creo que sí. Al menos, se tiene que intentar, porque si no, el espectador piensa que la película se parece a otras que ya ha visto. Siempre va mejorando la técnica, por lo que aparecen nuevas formas de filmar tiroteos y peleas. El progreso trae consigo imágenes más vistosas. En mi caso, intento innovar mirando hacia el pasado. Recuerdo las películas de John Wayne que vi cuando era niño y su gran baza es que tenían como base una buena historia. Muchos directores jóvenes se concentran en rodar complejos movimientos de cámara pero yo, por mi parte, trato de narrar un relato interesante. Eso es lo que yo ofrezco. Al público le gusta la acción, sí, pero sólo si está implicado un personaje del calibre de Swagger, protagonista de este film.
¿Cómo fue el trabajo con Mark Wahlberg?
Es un tipo muy profesional, que resulta creíble como tipo duro, pero a la vez es capaz de reflejar una gran humanidad. Me asombró ver cómo trabajaba durante los entrenamientos y lo mucho que se esforzaba. Tiene mucho talento. Al principio, estábamos todos preocupados porque es zurdo, y las armas están diseñadas para diestros. Tuvo que aprender a manejarlas con la mano derecha y lo consiguió, sin ningún problema. Es un tipo asombroso.
