Los Superthings llevan años conquistando a los más pequeños con sus diminutos cuerpos y sus enfrentamientos entre héroes y villanos. Ahora, estos populares juguetes nacidos en España dan el salto a la gran pantalla con una película dirigida por Víctor Monigote, que cuenta con Ana Morgade y Brays Efe entre sus intérpretes de doblaje. Los tres reivindican el ingenio de la animación española, el valor de jugar sin demasiadas complicaciones y una historia que invita a cuestionar las fronteras entre el bien y el mal.
La sorpresa de descubrir que los Superthings son un invento español no ha pasado inadvertida para Ana Morgade. "Cuando ves una idea que funciona tanto y que es tan popular, asumes automáticamente que viene de fuera", comenta la actriz y humorista, que conoce bien los juguetes porque su hijo y sus sobrinos han jugado con ellos. Brays Efe, por su parte, confiesa que hasta ahora los había visto de pasada en los quioscos, pero que el contacto con la película le ha despertado las ganas de coleccionarlos.
En Superthings: La película, Ana Morgade da voz a Coin Coin, un Superthing con forma de monedero, y Brays Efe a Lockdown, una caja fuerte con vida propia; juntos forman una peculiar pareja que presume de ser la mayor banda de ladrones del universo.
Para Ana Morgade, participar en la película ha supuesto su primera aproximación al mundo del doblaje. Una experiencia que ha afrontado con ilusión, pero también con respeto por una profesión que considera un auténtico arte. "La industria del doblaje en España es súper potente, es un referente en el mundo entero", subraya. Y recuerda que, aunque una figura conocida pueda acercarse a poner voz a un personaje, detrás hay un oficio que exige precisión, técnica y sensibilidad.
Brays Efe ya contaba con experiencia en este terreno: entre otros trabajos, puso voz a Vergüenza, una de las nuevas emociones de Del revés 2. Sin embargo, aprecia una diferencia entre doblar una producción extranjera, donde hay que respetar la interpretación original, y una película concebida para el público español, que ofrece mayor libertad para crear la personalidad de los personajes.
Esa libertad también se manifiesta en los sonidos más disparatados: risas, caídas, electrocuciones y toda clase de reacciones físicas que permiten a los intérpretes explorar registros inesperados. Ana Morgade lo resume con una pregunta que da una idea del peculiar desafío: ¿en qué momento de la vida imagina uno que acabará preguntándose qué voz debe ponerle a un monedero?
Víctor Monigote, director de la película, explica que la animación suele construirse a partir de las voces. Primero se graban las interpretaciones y después se anima a los personajes tomando esas voces como referencia. En este caso, el equipo parte de unas grabaciones previas que sirven de base, pero deja margen para que los actores aporten matices y enriquezcan a sus criaturas.
Víctor Monigote reconoce que le gustaría disponer de más presupuesto para trabajar con los intérpretes principales durante más tiempo. El doblaje requiere muchas horas y, en una producción modesta, no siempre es posible permitirse ese lujo.
Ingenio español frente a los millones de Hollywood
El director es consciente de que competir con gigantes como Pixar o DreamWorks supone jugar en otra liga económica. "Somos un equipo de tercera regional que estamos compitiendo en primera división y nos defendemos bastante bien", afirma gráficamente.
La diferencia presupuestaria obliga a aprovechar al máximo los recursos disponibles, pero Víctor Monigote defiende que esa limitación también puede convertirse en un estímulo creativo. El equipo se ha esforzado especialmente en cuidar la animación, los fondos, la construcción de las ciudades y el diseño visual. El objetivo es lograr un resultado atractivo sin contar con las cantidades astronómicas que manejan los grandes estudios estadounidenses.
"Todo lo que se pueda solucionar con ingenio, eso al español se le da muy bien", sostiene. Como ejemplo, señala que en Hollywood pueden permitirse descartar minutos de animación ya terminada por una decisión del director, mientras que con el dinero empleado en esas escenas su equipo podría producir una película entera.
No es una cuestión de renunciar a la calidad, sino de buscar soluciones imaginativas. Víctor Monigote considera que precisamente esa capacidad para resolver problemas con menos medios explica el reconocimiento internacional de los artistas españoles.
Héroes, villanos y emociones reconocibles
Más allá de las aventuras y el humor, la película propone reflexionar sobre la complejidad de las emociones y la dificultad de encasillar a las personas en categorías absolutas.
"Todos tenemos dentro un villano y un héroe", apunta Ana Morgade. La actriz recuerda que cualquiera puede protagonizar un momento heroico y, en otra ocasión, hacer algo de lo que se arrepienta profundamente. Pretender ser siempre el mejor o comportarse de manera impecable resulta agotador: la personalidad humana se mueve en un equilibrio mucho menos sencillo de lo que sugieren las etiquetas.
Brays Efe coincide en que las combinaciones entre héroes y villanos ofrecen posibilidades interesantes. No todo se reduce a identificar a unos como buenos y a otros como malos; a veces, las diferencias responden a características o circunstancias más cotidianas. El ejemplo de las palomitas saladas y el refresco, que provoca sed, sirve para ilustrar cómo una combinación puede tener consecuencias sin que sus elementos sean necesariamente buenos o malos por sí mismos.
Otro de los temas que destaca Víctor Monigote es el miedo. En la infancia aparecen temores que los niños todavía no saben explicar, y la película busca transmitirles que sentir miedo es normal. Lo importante es aprender a actuar a pesar de él, sin permitir que se convierta en una fuerza paralizante.
El director defiende que el miedo cumple una función esencial: nos pone en alerta y puede ayudarnos a protegernos. El problema no está en experimentarlo, sino en dejar que domine nuestra vida. Una lección que, como él mismo señala, también sirve para los adultos.
Volver a jugar como cuando éramos niños
Trabajar con Víctor Monigote ha sido para Ana Morgade una oportunidad de sumergirse en un universo surrealista, gamberro y rockero. La actriz considera que ese espíritu impregna la película y contribuye a que los padres que acompañen a sus hijos también puedan disfrutar de la experiencia.
El director, que además de animador e ilustrador es actor y cantante, reivindica la diversión como motor creativo. Si una cosa no funciona, siempre queda otra posibilidad: dibujar, cantar, actuar o escribir. "Tengo más salidas que el Metro de Sol", bromea.
Para Víctor Monigote, dedicarse a la animación tiene precisamente esa ventaja: permite recuperar la capacidad infantil de jugar con cualquier objeto y convertirlo en algo extraordinario. Los niños no necesitan grandes explicaciones para imaginar que un palo es un arma o que un objeto cotidiano tiene vida propia. Son los adultos quienes, con el paso del tiempo, empiezan a preguntarse si tiene sentido poner voz a un monedero.
Ana Morgade también destaca que los Superthings parten de una intuición muy reconocible: los niños llevan toda la vida transformando en juguetes las cosas que encuentran a su alrededor. Un sobre de kétchup y otro de mostaza pueden convertirse en protagonistas de una aventura mientras llega la comida a la mesa. La película prolonga ese juego espontáneo y lo traslada a un universo de personajes con identidad propia.
