Hacía diez años que no veía a Tim Burton, desde que le entrevisté con motivo de su film Mars Attacks!, y al verle canoso en la presentación de Sweeney Todd. El diabólico barbero de Fleet Street me digo, no pasan los años en balde. Aunque supongo que tendré que aplicarme el cuento, y echarme un vistazo en el espejo. Presenta su película en rueda de prensa donde no cabe un alfiler. En este formato es inevitable que las preguntas vayan a salto de mata. Selecciono y resumo las diez preguntas clave a las que responde el cineasta.
¿De dónde le viene la querencia por el género fantástico?
Me gusta porque la fantasía te permite tratar temas muy diversos que me interesan, como son el dolor, la muerte, el amor… Es lo que tienen los cuentos, una forma apasionante de abordar lo que es la vida.
¿Qué importancia concede a su formación en el campo de la animación, en lo que se refiere a su visión artística?
Mi formación en la animación me ha dado un “background” al que atribuyo una gran importancia. Porque como animador, de algún modo, te ocupas de todo: los actores, el vestuario, la dirección artística, la música. Se trata de una experiencia muy completa en la que prácticamente haces de todo. Por ello, porque llevo muy dentro esa concepción visual, no trabajo con storyboards, sino que busco la espontaneidad de los actores.
¿Qué le atrajo de este musical?
Que se trata de una mezcla maravillosa, donde por supuesto destaca la belleza de la música, pero también los aspectos terroríficos, la historia de amor trágico y el sentido del humor. El conjunto da una fórmula de algo nunca visto antes, que me despierta emociones.
¿Cómo fue eso de empujar al fuego a la que es su mujer en la vida real, Helena Bonham Carter?
Bueno, pues lo esperaba con ganas, le dije que íbamos a dedicar varias sesiones a rodarlo (risas). No, en serio. La verdad es que durante el rodaje nos enteramos de que estaba embarazada. Con lo cual rodamos esa escena con sumo cuidado.
¿Cómo escogió el reparto?
Trabajar con Johnny Depp es estupendo. Es un actor de carácter. He trabajado con él en seis ocasiones, y tengo la sensación de haberlo hecho con seis personas distintas. No es un galán al uso, me recuerda a los actores de terror clásicos.
A la hora de elegir era importante que supieran cantar, pero tenía claro que para mí era más importante con actores que cantaran que con cantantes que actuaran.
Esta película tiene en el reparto un niño. ¿Cree que es una película para niños?
Películas como Sweeney Todd o Sleepy Hollow creo que son para niños muy especiales. (risas) Bueno, lo que yo puedo decir es que cuando era niño veía muchas películas de terror, en el cine o en la televisión. Aunque tal vez yo era uno de esos niños especiales…
¿Le incomoda la etiqueta de “autor con mundo propio”?
Ahora no me siento incómodo, aunque alguna vez me haya podido parecer algo negativo. Lo que he procurado siempre es convertirme en un producto. He luchado por mantenerme fiel a mí mismo, y ésa es una de las razones por las que he tomado la decisión de no vivir en Los Ángeles.
¿Los premios le quitan el sueño?
La verdad es que no. No hago las películas pensando en los premios. Simplemente me siento afortunado de hacer las películas que quiero hacer. Por otro lado, hasta la fecha no he visto muchas películas de terror musicales a las que hayan concedido un premio… (risas)
En sus películas suele incorporar elementos autobiográficos. ¿Hay algo de usted en Sweeney Todd y su afán de venganza?
(se pone serio) Por supuesto, ese soy yo. Lo único que nos diferencias es que yo no sé cantar. (risas) (sigue hablando con ironía) Claro, cuando era niño nadie quería jugar conmigo. Y ahora me vengo con mis películas.
¿Qué puede decirnos de su nuevo proyecto, Frankenweenie?
Bien, voy a revisitar el corto que rodé en 1984, pero voy a rodar una película de animación en vez de con actores reales.
