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Este niño es un "monstruo"

Cada uno a su modo, son unos monstruos. Tuve ocasión de encontrarme con el director Spike Jonze –el director de pelis tan estrambóticas como Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas– y el niño actor Max Records, unidos por su trabajo en Donde viven los monstruos.

Este niño es un "monstruo"

Parece que la película se vende para un público infantil, pero no creo que encaje perfectamente en este segmento.

Spike Jonze: Sobre todo es una película acerca de la infancia. No la hemos hecho pensando en un mercado, en este caso los niños. Queríamos expresar lo que se siente al tener 9 años. En Estados Unidos parece que ha gustado a niños y adultos. Obviamente, todos somos distintos. Los niños también son distintos. Mi intención cuando hago una película es que cada uno tenga su propia reacción. No me interesa decirle al espectador lo que tiene que sentir en cada momento. No quiero manipular al público, tengo un gran respeto por él y quiero que cada uno interprete y sienta lo que vea. Los niños no son una excepción. Maurice [Sendak, el autor del cuento en que se basa el film] quizás no es muy conocido aquí, pero en Estados Unidos sí. Él escribe sobre los niños de una forma muy real. Él ha querido que nosotros hiciéramos lo mismo. Nos dijo que podíamos hacer lo que quisiéramos salvo una cosa: que no fuéramos condescendientes con los niños, sino que los tratáramos como personas. Y esto es lo que hemos intentado hacer.

Realmente yo creo que se trata de una película sobre la soledad. ¿Cree que es un tema recurrente en su cine?

S.J.: Nunca lo había pensado. Pero es la tercera persona que me lo pregunta en las últimas semanas, así que debe haber algo de verdad. Quizás desde dentro no lo veo, pero cuando me lo comentan habiéndolo visto desde fuera entiendo que sí que puede haber algo de esto, pero no es intencionado.

Lo que le ocurre al niño es un símbolo de la infancia. ¿Cómo ha sido el trabajo con el guionista David Eggers para tratar este simbolismo?

S.J.: Cuando nos pusimos a trabajar no lo hicimos directamente pensando que queríamos ser simbólicos. Queríamos escribir de una manera intuitiva y no cerebral. Apuntábamos nuestras ideas, notas. Íbamos con aquello que nos hacía sentir bien, que nos daba la impresión de que era lo correcto. Cuando volvíamos atrás es cuando veíamos lo que dices, pero no fue algo pensado desde el principio.

Para luchar contra la soledad y la desestructuración familiar el niño usa el poder de la imaginación, de contar historias. Esto también está presente en Adaptation. El ladrón de orquídeas. ¿No teme que se le tache de escapista, de no afrontar los problemas?

S.J.: Me gusta esta interpretación. Si me preguntas si promociona el escapismo yo te pregunto si eso es algo malo. El escapismo es distinto a la negación, yo creo que es saludable mientras que la negación no lo es. No sé qué más puede decir. [como sintiéndose algo apurado] A mí me parece más divertido que esta entrevista la hagamos debajo de la mesa, ¡si queréis la podemos hacer!

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor –en cuanto a difícil– de trabajar con un niño?

S.J.: No puedo generalizar. En el caso de Max lo mejor era su compromiso conmigo y con la película. Sentí un apoyo muy grande de él intentando ayudarme a hacer mi película. Estaba inmerso. Cada escena, cada día, veías su implicación. Y esto es muy importante. Y lo más difícil era protegerlo a él de la gran responsabilidad que tenía. Con 9 años era el personaje más importante de la película, salía en todas las escenas. Era una carga muy grande que yo intentaba ahorrarle. Ése era mi reto más grande porque estoy seguro de que él sentía el peso.

¿Te divertiste con Spike en el rodaje?

Max Records: Fue fabuloso trabajar con él. Es un segundo padre para mí, que me encontraba dos veces al año. Es un director que sabe lo que quiere, pero también sabe que hay 60 variantes que pueden ocurrir y no para hasta que consigue todo. No es el tipo de director que te dice lo que pasa a tu alrededor pero que tú no ves, como explosiones y así para que tú te lo imagines. No, él hizo que muchas cosas fueran reales, que estuvieran allí. Cuando había monstruos peleándose ponía a gente del equipo para que yo tuviera la sensación de que algo ocurría. Había explosiones que sucedían fuera de cámara que me ayudaban a actuar de una forma muy natural.

Me gustaría que dijera qué le sugieren estas palabras: skateboarding, indie, nerd, punk y Coppola

S.J.: Me gustan todas, son parte de mí.

La pelea en la que los monstruos se lanzan trozos de tierra, ¿tiene algo que ver con Jackass?

S.J.: No, lo que sí comparten es un mismo espíritu. La inspiración son los niños de 9 años y me imagino que eso será también lo que inspire a Jackass.

Una pregunta para Max. Después de haber hablado del contenido filosófico de la película. ¿Qué es para ti esta historia?

M.R.: [se queda en blanco un buen rato] No lo sé realmente. Quizás tenga que ver simplemente con cómo se siente un niño desde los 7 años a los 82. Es una ventana a los pensamientos y la imaginación de un niño.

¿Por qué ha elegido estos monstruos visualmente sencillos?

S.J.: Lo que quería era capturar el sentimiento, la sensación del niño. Ahí aparecen estos monstruos peludos, extraños, pero que a la vez te dan ganas de abrazarlos.

M.R.: Animales que podían comerte en cualquier momento.

S.J.: Pero aún así, al estar con ellos te sientes familiar y seguro. Ésta es la sensación que he intentado captar. Tienen un encanto muy especial que he querido transmitir.

En la isla hay muchos aspectos que tienen que ver con emociones de adultos más que de niños. ¿Están en el libro o las creasteis para la película?

M.R.: Que sí que es el mundo de los niños. Quizás no vayamos pisándonos la cabeza los unos a los otros, pero cuando lo hacemos, fingimos que no lo queríamos hacer, aunque en el fondo sí que queríamos.

S.J.: Yo diría que esto tiene que ver con la política de cómo nos relacionamos. Cómo gestionamos nuestras sensaciones, nuestros sentimientos, lo que nos gusta, lo que no. Creo que esto no es algo que sea únicamente adulto. Esto empieza cuando comienzas a tener relaciones sociales siendo niño. El tema de pisar las cabezas es un ejemplo de lo que observamos en las relaciones de otras personas. Tienen un impacto en nosotros no por lo que pasa entre ellos, sino por cómo nos afecta a nosotros y a la relación que tenemos con esa situación.

¿Cómo eligió a Max?

S.J.: Cuando vi su cara enseguida me enamoré. Cuando empezamos las pruebas me di cuenta de que tenía la capacidad natural de poder ser él mismo. También me gustó su capacidad para entrar en escena. Era un personaje complicado y era importante tener a alguien con sus capacidades.

M.R.: (bromeando) Realmente me escogió porque tenía miedo. Le amenacé con pegarle.

S.J.: Además vi también su capacidad de introspección: reflejar en su cara lo que estaba pensando.

M.R.: No, pero sobre todo, porque le iba a pegar.

Max, ¿cuál fue tu momento favorito del rodaje?

M.R.: Muchos. Pero estuvo muy bien el último día de filmación. Siempre había niños por allí pero ese día como era el último se congregaron todos y éramos como 20 ó 30. Nos dejaron hacer de director de algunas escenas, salimos vestidos con los trajes, uno cogió una manguera y empezó a mojar a todo el mundo... Fue como una fiesta.

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