Los apasionados del género fantástico tienen una nueva musa. La jovencísima Alessandra Torresani protagoniza Caprica, la precuela de Battlestar Galactica, en la que interpreta al primer cylon, los cyborgs que posteriormente se rebelan contra los humanos. La actriz vino a Madrid para encontrarse con los fans, que ya la adoran, pues la recibieron como a una gran estrella, aunque la serie aún no había empezado su andadura en España.
¿Cómo fue escogida para interpretar esta serie?
A mí no se me conocía mucho, o sea que nunca me han llamado específicamente. Me presenté a una audición porque leí el guión, y pensé que era un papel específico para mí. Lo pasé un poco mal porque me tuve que reunir con los responsables de la serie hasta en siete ocasiones, hasta que se decidieron a contratarme.
¿Le gustaba la ciencia ficción antes de verse envuelta en Caprica?
No, lo cierto es que apenas había prestado atención al género. Y eso que también intervine en un episodio de Terminator: Las crónicas de Sarah Connor. Ni se me ocurrió buscar proyectos en este género para involucrarme a nivel profesional. En realidad ni siquiera conocía Battlestar Galactica, la serie que dio lugar a Caprica. De hecho, cuando me hablaron de este proyecto y mencionaron Galactica, pensaban que se referían a la serie de los 70. Ignoraba que hubiera otra versión.
Mi primer contacto con el género fue cuando leí el guión de Caprica. Me encantó. Me pareció interesantísimo, por lo que supe que quería trabajar en este proyecto.
Su personaje es una humana, Zoe, un avatar –representación virtual de Zoe–, y un robot. ¿Son distintas? ¿Es difícil interpretar a un personaje que se convierte en tres?
Las veo como si fueran el mismo personaje en circunstancias distintas. En cualquier caso, intento que cada réplica de Zoe sea única y tenga matices que la diferencien de las demás. El avatar tiene los mismos recuerdos de Zoe, y piensa que es exactamente igual que un ser humano. Es como si descubriera las cosas del mundo por primera vez. El robot es en realidad una adolescente atrapada en un cuerpo mecánico.
¿Cómo ha sido la experiencia de ir a rodar la serie a Vancouver y establecerse ahí?
Es un sitio estupendo que me ha sorprendido. En cierta forma me recuerda a Palo Alto, California, donde yo crecí, porque la gente es sencilla y amable. He encontrado que hay buen ambiente ahí, por lo que no me importa quedarme todo el tiempo que haga falta si la serie sigue.
La serie tiene como máximo responsable a Ronald D. Moore, idolatrado por los fans de la ciencia ficción por su trabajo en Galáctica. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con él?
Muy grata, porque al principio tenía un poco de miedo, ya que es cocreador, escribe y dirige algún episodio. Parecía muy serio, y todo el mundo le respeta muchísimo.
Pero me he sentido muy cómoda, porque cada vez que tenía alguna duda sobre algo del guión, paraba el rodaje. Me decía que le explicara la duda detalladamente, me escuchaba con muchísima atención, y siempre me daba unas respuestas muy elaboradas e inteligentes. Creo que otros creadores de series no tienen tiempo para las chorradas que se me pueden ocurrir a mí, pero él se comporta casi como un padre.
Hablando de padres, en la serie tiene una gran importancia la relación con su padre, que está interpretado por Eric Stoltz. ¿Cómo ha sido el trabajo con él?
Pues también me asustaba trabajar con él, pues le he visto en películas que adoro, como Pulp Fiction. Es para mí un icono y un genio. Creo que es asombroso su trabajo, pues interpreta a un hombre que vive una experiencia traumática. Ha perdido a su hija, y descubre que puede hablar con una réplica muy similar a la chica. Es muy meticuloso en su trabajo, y también ha ejercido como director con resultados excelentes. Me ha tratado como a una hija y he aprendido mucho de él.
Algunos de los decorados del mundo de Caprica son virtuales, ¿es difícil trabajar sin tener ni idea de cómo van a quedar al final?
Ronald D. Moore piensa que un actor resulta más creíble si está dentro de un decorado que le puede inspirar. Por eso se reduce al mínimo la utilización de la pantalla verde. Se usa sólo para incorporar nuevos personajes añadidos por ordenador, y algunos detalles. Pero trabajamos en un set con decorados, al estilo tradicional.
Antes de estrenarse la serie, se ha convertido en una celebridad, pues todos los apasionados de Galáctica esperaban Caprica con impaciencia, y su imagen ha sido muy difundida. ¿Ha cambiado su vida desde que empezó a hacer la serie?
De momento sigo haciendo vida normal y espero que por mucho tiempo. Lo único que ha cambiado es que esos fans sí que me conocen. Me invitan a convenciones, que me encantan, aunque la parte que menos me gusta es que me hacen preguntas un tanto estrambóticas, de fans, que a veces no puedo contestar, ya que soy una recién llegada al universo de Galáctica. Como dije antes, ni había visto la serie que precede a Caprica.
¿Y no ha empezado a verla ahora que trabaja en la precuela?
No, he llegado a la conclusión de que es mejor que no la vea todavía. Mi personaje es el primer cylon, y no sabe qué va a pasar a continuación. Por tanto, no quiero estar influida por saber demasiado sobre lo que pasa después. Esto es la precuela.
Las series televisivas viven una edad dorada. Aparte de Caprica, ¿le gusta alguna otra serie?
Soy una apasionada de Mad Men. Me parece que está muy bien hecha. Es curioso que de momento me guste más el género dramático y realista como espectadora, pero me han dicho que hay otras series fantásticas que no están mal, y espero verlas en el futuro, como Héroes y Perdidos.
