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Entrevistas

Harrelson de S.W.A.T. tiene la cara de Samuel L. Jackson

Desde que llamó la atención como Gator Purify, el estremecedor adicto al crack de Jungle Fever, Samuel L. Jackson no ha parado de trabajar. Llega a rodar entre cuatro y seis películas al año. Convertido en estrella desde Pulp Fiction, el actor llama la atención por su versatilidad, pero también por su potente e inconfundible voz. En persona se comporta con una exagerada pose de estrella, y se presenta a todas las entrevistas ataviado con una gorra de béisbol. En S.W.A.T. interpreta a Harrelson, el jefe de un escuadrón de élite de la policía, que curiosamente estaba interpretado por un blanco, Steve Forrest, en la famosa serie de televisión en que se inspira.

Harrelson de S.W.A.T. tiene la cara de Samuel L. Jackson

¿No está un poco cansado de hacer de héroe? ¿No le gustaría ser el villano perverso?

La verdad es que al inicio de mi carrera era al revés. Durante muchos años yo era el villano. No está mal ser el héroe, el que sigue de pie cuando se despeja todo el humo. Es divertido. Sucede que en muchas películas el bueno es un personaje muy aburrido, y quizás por eso me hubiera gustado ser el villano. En esta película, el héroe es un personaje complejo, con matices, que también está buscando miembros para su equipo que sean un poco complejos.

¿Qué vio en S.W.A.T. para involucrarse en el proyecto?

Es exactamente el tipo de cine que yo veía de pequeño. Por eso me llamó la atención. De niños jugábamos mucho a buenos y malos, a polis y cacos. Así que el rodaje suponía la oportunidad de seguir jugando, como si fuera un niño. También tenía ganas de trabajar con varios de los actores del reparto. Era un grupo divertido y yo conocía a la mayoría. Y como son buenos profesionales, no hay quien se resista a trabajar con ellos. También tenía ganas de hacer algo con el director, Clark Johnson, porque es amigo mío y le quería ayudar en su primera película para la pantalla grande. Y finalmente, porque es la típica película de verano, de acción espectacular, que de vez en cuando me apetece hacer.

Los S.W.A.T. llevan un chaleco muy pesado. ¿Es difícil maniobrar con él? ¿Requirió un entrenamiento especial?

Dos semanas de formación, aprendiendo a disparar, cargar las armas y desmontarlas. Nos acostumbramos a llevar los chalecos, y nos dijeron cómo entraban los S.W.A.T. en los edificios. Aparte, nos enseñaron algunos trucos de este cuerpo, cómo usar los espejos para ver qué hay tras una esquina, tirar gases lacrimógenos, etc. Cada uno tenía un entrenador que estaba con él todo el tiempo, y cada día trabajábamos en un gimnasio, incluso cuando comenzó el rodaje. Era necesario porque el equipo que llevábamos encima pesaba unos 30 kilos. Era como estar todo el día con un niño de 7 años bajo el cinturón. Teníamos que mantener la forma para poder hacer la película.

Es decir, que usted ahora aprobaría el examen de ingreso en un cuerpo de élite.

Casi, casi. Lo único en lo que fallaría es que por lo visto te exigen correr tres kilómetros, en menos de una hora. No sé si sería capaz, porque fumo demasiado.

¿Es diferente el cine de acción convencional del cine de Tarantino?

Quentin no ha hecho nunca una película con tanta parafernalia como S.W.A.T. Su cine es muy distinto. Esta película se basa en persecuciones de coches, que normalmente no aparecen en las películas de Quentin. Es un director con el que se ensaya mucho, y siempre está entre los actores para decirnos exactamente lo que espera de nosotros. En una película como ésta habría que quitarle de en medio para poder trabajar. El director Clark Johnson, es más pausado. Es muy distinto.

Parece que le tiene especialmente cariño a los 70, pues ha intervenido en Kill Bill, Vol. 2, que homenajea al cine de esta década, en dos remakes de grandes éxitos de aquellos años, Shaft y S.W.A.T., y en la precuela de La guerra de las galaxias, también de por aquel entonces.

Hollywood mira hacia atrás. Eso es una realidad, aunque nunca me había parado a analizar mi relación con este fenómeno. Todo se repite, si ha dado dinero en el pasado. Es como una mina. Si se descubre que usando series se puede ganar dinero, entonces va a haber un montón de productores que se sumen al fenómeno. Y se trata de películas dirigidas a un público que no conocía esa serie, por su antigüedad. A los elementos originales de la serie se añaden canciones de moda entre los jóvenes, y otras cosas actuales, para que acudan a ver la película. Después de S.W.A.T. ha salido Starsky y Hutch, y pronto veremos Embrujada. Es una tendencia que de momento no va a parar. Hace muy poco ocurrió lo mismo con los cómics, como Spider-Man, y X-Men. Está claro que Hollywood busca el dinero.

No había pensado que yo tenía una tendencia a estar en esas películas. Shaft la hice por pura diversión, y porque admiraba al personaje, y era una oportunidad de reinventarlo para el nuevo milenio. De hecho salía el actor original para mostrar que el mío era otro personaje diferente. En cuanto a La guerra de las galaxias, creo  que lo que se hace ahora es muy diferente de la saga que empezó en los 70. Cada episodio se integra en su propia época. No está en ningún tiempo ni en ningún espacio, es un fenómeno en sí mismo.

No para de hacer películas. ¿Si fuéramos amigos suyos, cuál nos recomendaría?

 

Kill Bill, Vol. 2.  Sin pensarlo.

¿Qué piensa de que se haya dividido la película en dos partes?

La verdad es que sería una película larga, pero hemos visto películas de más de tres horas, como la última parte de El señor de los anillos. Si es buena, el público lo pasará bien. Quizás con esta película, el problema es que es demasiado violenta, e igual no se puede soportar tanta sangre. Ahora, el principal problema es que la película se pasó un poco de presupuesto, y los productores vieron la oportunidad de cortar por la mitad, y recuperar más dinero. Así el público pagaría dos entradas en vez de una. Es un tema económico, más que nada.

¿Puede adelantar algo sobre el episodio 3 de Star Wars?

Poco, porque se enfadaría George Lucas. Que los jedis, como mi personaje, son aniquilados, pero eso es algo que los buenos aficionados ya saben que ocurre. Habrá grandes sorpresas.

¿Se ha sentido idiota trabajando frente a una pantalla azul todo el tiempo?

No, porque como era hijo único, de pequeño me imaginaba que estaba rodeado de gente, y ya estoy acostumbrado a usar la mente. George Lucas me contaba más o menos lo que tenía a mi alrededor. Además, merece la pena, porque en las dos entregas anteriores, cuando me he visto en la pantalla, rodeado de criaturas asombrosas, me ha parecido una chulada.

¿Intenta elegir películas que tengan algo que decir o enseñar al público? ¿Piensa en la influencia que sus películas pueden tener en los espectadores?

En realidad, sólo siento la responsabilidad de elegir proyectos buenos. Prefiero ser alguien responsable fuera de la pantalla, donando dinero para causas caritativas, y creo que soy un tipo trabajador y decente, tanto en el plató, como en casa, donde hago las camas y saco la basura. Creo que mi comportamiento es ejemplar, y que es lo que los niños deberían imitar. En cuanto a mis películas, me gustaría más servir como modelo por mi forma de trabajar, personalizar y enriquecer mis personajes.

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