En los 80, V fue uno de los grandes éxitos televisivos, y aún más en España, donde las calles llegaban a quedarse vacías. El personaje más popular, con diferencia, era la villana, Diana, famosa por sus peculiares gustos gastronómicos (comía ratas). La actriz que la interpretaba, Jane Badler, ha fichado para la segunda temporada del remake, V (2009), donde encarna a una nueva Diana, la madre de Anna, la maquiavélica líder de los invasores.
¿Cómo se involucró en esta nueva serie?
Me costó muchísimo volver a ser Diana. Para empezar, cuando se emitió esta nueva serie, le dije a mi agente que propusiera mi regreso. Pero él pensaba que no estarían interesados. En la segunda temporada, añadieron un personaje, que es la madre del líder de los extraterrestres, y le pusieron de nombre Diana, en homenaje a mí.
A pesar de todo, no me dieron inmediatamente el papel. Me hicieron una prueba, y también estuvieron viendo a otras actrices de renombre. Yo sentía que habría sido injusto que escogieran a otra, porque se puede decir que siento que nadie puede interpretar a Diana como yo. Me habría chafado un poco que le dieran el papel a otra. Pero al final se decidieron por mí.
¿Cómo se siente ante la oportunidad de revivir a Diana?
Primero estaba muy sorprendida de que aún perdure el éxito de la serie V. Pero también me hacía mucha ilusión retomar el personaje en su madurez.
¿Por qué ha perdurado el recuerdo de la serie?
Han pasado ya 25 años. Ahí es nada. Es mucho tiempo. Quizás que perdure es mérito de Kenneth Johnson, el creador, que supo dar con una fórmula que pegó muy fuerte. Lo cierto es que cuando empecé a interpretar el papel de Diana, nunca pensé que iba a tener tantísimo éxito. Es algo que se ha visto después, pero en el momento, es imposible de saber.
Soy muy aficionada a conectarme a Facebook, y aún perduran muchos antiguos admiradores de la serie original, pero es que ésta atrae también a mucha gente joven, de 20 años o así, que descubren ahora los antiguos episodios y les gusta.
¿Por qué gustó tanto esta serie en su momento y gusta también la nueva?
Creo que Kenneth Johnson tocó un nervio, al hablar de la manipulación de la opinión pública por parte de las políticas, y del miedo al fascismo.
También fue un hito de los efectos especiales en la época. Por aquel entonces no era nada habitual que se emitiera una serie con vistosos efectos que por aquel entonces eran bastante innovadores. Por eso fue un bombazo. Hoy en día, la gente está acostumbrada a series con muchos efectos, y por tanto, es mucho más difícil sorprender.
En cuanto a la nueva serie, creo que existen muchos aficionados a la ciencia ficción. Acabó Battlestar Galactica y hemos heredado a sus seguidores.
¿Volverá a comerse una rata en la nueva serie?
No, la verdad es que no está previsto. Pero puedo adelantar que le tocará esta tarea a mi compañera de reparto Morena Baccarin.
¿Qué ha cambiado en la nueva serie con respecto a la versión antigua?
Los efectos especiales, sobre todo. Antes se trabajaba con maquillaje, pero ahora es todo a base de croma. Rodamos muchísimas secuencias en salas totalmente vacías. No hay ni atrezzo ni nada. Yo me sentía totalmente desubicada al principio, mientras que veía a entrar a Morena Baccarin totalmente segura de sí misma, abriendo puertas 'supuestas' con la mano. Al final, he acabado acostumbrándome.
Es más cómodo que los maquillajes de mi época, cuando teníamos que usar prótesis muy complejas. Rodar la célebre secuencia de las ratas nos llevó un par de días.
¿Pasarán más miembros de la serie original por la nueva? ¿Tendremos de vuelta al gran Michael Ironside?
De momento, el único que ha vuelto es Brian Singer, protagonista original. Fue una sorpresa muy bien guardada, pues no apareció hasta el último episodio que hemos rodado. No me habían dicho nada y de repente me entero de que está en el plató. Fui a hablar con él, y el reencuentro fue muy emotivo. No nos habíamos visto en 25 años.
Ojalá tenga más oportunidades de verle en los próximos episodios.
Por lo demás, no parece que haya planes de recuperar a más actores de la serie antigua.
Poca gente sabe que rodó usted dos películas en España. ¿Cómo fue la experiencia?
Me encantó trabajar en España y me gustaría repetir algún día, aunque tendría que mejorar mi español. La primera fue Oro fino, de José Antonio de la Loma. Fue un rodaje muy difícil porque había un reparto internacional, ya que además de estar yo, también teníamos a Stewart Granger y Tia Carrere, entre otros. Nosotros no hablábamos español, y De la Loma no hablaba en inglés, así que no había manera de enterarse de nada.
A veces el director me tenía que empujar para que entendiese que me tocaba salir a escena.
Me fue mejor cuando rodé Lluvia de otoño, de José Ángel Rebolledo. Teníamos largos desayunos, y las comidas eran sensacionales. Descubrí lo bueno que era el vino español. Y hasta un torero me brindó un toro en una corrida. No recuerdo su nombre.
Y tampoco es muy conocido que ahora se dedica a la música.
De momento, hemos lanzado los discos en Australia. Yo quería ser cantante, pero no componía, así que lo dejé para dedicarme a la actuación. Pero ahora me he asociado con el compositor Paul Grabowsky. Hemos hecho dos álbumes juntos en los que hablamos de mis vivencias en la vida, y también de mis experiencias como cantante. Si alguien quiere escucharme puede hacerlo en www.janebadler.com, mi página web.
