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Entrevistas

El eterno Billy Elliot

Jamie Bell siempre será para los cinéfilos el protagonista de Billy Elliot (Quiero bailar). Sin embargo, ha crecido bastante no sólo físicamente, sino también como intérprete capaz de abordar otras interpretaciones muy distintas a la que le hizo famoso. Así lo demuestra en La legión del águila, un film de romanos.

El eterno Billy Elliot

¿Cómo ve usted a Esca, su personaje?


Cuando le conocemos es un personaje que lo ha perdido absolutamente todo, y quiere morir. No tiene interés en nada, hasta que un romano le salva la vida, creándole un conflicto y una deuda de honor. Emprende un viaje que tal vez le vuelva libre.

Cuando preparaba la película estuve viendo un clásico del cine, Fugitivos (1958), que me ayudó mucho a componer el personaje. En esta cinta, Sidney Poitier y Tony Curtis interpretan a dos tipos que se odian, tienen prejuicios, pero están unidos por una cadena mientras huyen, así que no tienen otra opción que seguir juntos. Aquí ocurre un poco lo mismo. Lo interesante es ver cómo Esca y Marcus pueden colaborar para sobrevivir.

El personaje se caracteriza sobre todo por su honor y su lealtad, ¿no está de acuerdo?

Es verdad. Se debe entender su pasado, pues lo ha perdido todo. Así que sólo le quedan la lealtad y el honor para impulsar su vida. Es lo que le define como persona; por eso ha de cumplir con el hombre que le ha salvado.

El dilema llega cuando viaja con su amo a ese mundo desconocido, en el que está en su propio terreno... No están muy claras sus intenciones en un primer momento. Y eso es intrigante para el público.

¿Cree que es importante divulgar la importancia de estos conceptos en el mundo actual, dónde parecen haber desaparecido?

Es cierto que son valores muy antiguos, y que hoy están un poco perdidos. Leí libros de historia antigua, estudié los objetos y utensilios de la época, me ayudaron a dar entidad al personaje.

Pero el mensaje de la película es bastante claro y positivo: puedes aprender de tu enemigo, puede ayudarte a conocerte mejor a ti mismo. Esperemos que la audiencia actual lo entienda...

¿Cómo ha preparado el papel a nivel físico?

Cuando tu coprotagonista está dispuesto a hacer de todo, tienes que hacer lo mismo… Nunca había montado a caballo, y de hecho les tenía un miedo atroz. Pero estuve entrenando durante semanas, hasta sentirme cómodo; he aprendido a manejar una espada, y palabras de un idioma antiguo.

En muy pocas ocasiones tienes ocasión de hacerlo tú todo, así que ha sido estupendo. Y estoy muy orgulloso de haber superado mis propios miedos.

¿Qué grado de libertad les dejaba el director para interpretar a sus personajes?

La verdad es que nunca tuve la impresión de estar siguiendo instrucciones. Lo que hacíamos era sentarnos y comentar lo que podía funcionar mejor. Hemos tenido mucha libertad, y el director, Kevin MacDonald, ha sido muy inteligente al darse cuenta de que el propio terreno y el paisaje influían en nuestras interpretaciones.

Nos colocaba en medio del paisaje y dejaba que todo fluyera, ha funcionado muy bien. Ha sido duro, también, pero muy gratificante.

¿Conoce la novela en la que se basa la cinta? ¿Se han hecho cambios?

Leí la novela original de Rosemary Sutcliff, antes del rodaje. En el libro, los protagonistas se hacen amigos antes de salir de la muralla de Adriano. Pero eso cerraba muchas posibilidades para desarrollar la historia. Creo que el guionista, Jeremy Brock, ha acertado al cambiar ese aspecto, porque lo ha hecho más interesante cinematográficamente hablando.

Es usted el protagonista de Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. ¿Va a ser un éxito de taquilla?

No lo sé, no es tan fácil decirlo. Es una historia familiar, porque el personaje es un buen modelo para la gente joven. Y cualquier persona que haya disfrutado con las películas de Indiana Jones se lo pasará en grande con esta. Y quien disfrute con las nuevas tecnologías cinematográficas también lo hará.

¿En qué se diferencia trabajar con Kevin Macdonald y con Steven Spielberg?

Desde luego, ambas oportunidades son un lujazo para un actor. Tienen sensibilidades muy diferentes, pero lo que comparten es que ambos tienen un don para contar historias. Kevin viene del campo de los documentales, lo que me parece bastante respetable. Tiene una forma de trabajar concreta, y suele tratar en sus películas sobre el enfrentamiento entre dos hombres en un contexto determinado. Como viene del documental, consigue ser bastante realista.

¿Y qué decir de Steven Spielberg? ¡Es un maestro! Todos retenemos en la retina un buen número de imágenes de sus mejores trabajos. Es un creador magnífico.

¿Ha llegado a cansarse de que le identifiquen sobre todo con Billy Elliot?

La verdad es que no. Es un honor. No me importa, porque me encanta la película y lo que representa. Además, ya no es sólo un personaje, sino que se ha convertido en una especie de símbolo que ha trascendido al cine. Nunca me cansaré de él.

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