Como en Único testigo y La sombra del diablo, Harrison Ford vuelve a meterse en la piel de un policía, aunque esta vez Joe Gavilan es un tipo pluriempleado, más interesado en la venta de pisos que en los delincuentes que persigue. Dijo una mítica estrella que su gran problema con los hombres es que estos se iban a dormir con Gilda y se levantaban con Rita Hayworth. Algo parecido sucede al ir a entrevistarse con Indiana Jones y encontrarse hablando con Harrison Ford, al fin y al cabo, un ser humano. Para que los periodistas tengan en cuenta que es un tipo diferente a sus personajes, siempre comparece en las entrevistas y ruedas de prensa con un pendiente en la oreja, impecablemente trajeado. Que en persona sea un tipo tímido, parco en palabras, y que se le note mucho más el paso de los años que en la pantalla, no hace sino subrayar su habilidad para desprender magnetismo en la pantalla.
Soy seguidor suyo desde la infancia, cuando era apasionado de La guerra de las galaxias e Indiana Jones. ¿Cómo se lleva ser tan popular desde hace tanto tiempo? En las entrevistas y ruedas de prensa me ha dado la impresión de que es usted bastante tímido.
Para mí, el lado más negativo de mi trabajo es la fama, que te hace perder un poco la libertad. Es un precio muy alto que tienes que pagar. Hace mucho que no puedo pasar desapercibido por el mundo, de forma natural. Para un actor es muy importante observar, comprobar cómo se desenvuelve el ser humano en la vida cotidiana para después poder reflejar eso en las películas. Es una desventaja tremenda no pasar desapercibido y observar, sino convertirse en el observado. Y no soy tímido, simplemente soy cuidadoso.
Tiene 61 años, aunque sigue haciendo de héroe. ¿Le preocupa hacerse mayor?
Sólo dos palabras: Eastwood y Connery.
En esta película hay muchas referencias a su edad. ¿Ha aportado usted algunas de sus frases?
Es una parte importante de la trama, porque diferencia a mi personaje del de Josh Harnett. Él es parte de la cultura hip-hop y yo soy un viejo veterano, por lo que nos comportamos de forma diferente. Pero todo esto ya estaba presente desde el primer momento. El director, Ron Shelton, que es un gran profesional, desarrolló el guión con un policía veterano, que sabía muy bien cómo es una relación profesional del tipo de la que se ve en la película.
En casi todos sus personajes está presente el sentido del humor. Probablemente éste es el más humorístico, y la primera vez en la que se parodia a sí mismo.
Sólo en algunos diálogos, porque en general el film no es una parodia, sino que sobresalen los elementos cómicos del personaje. Casi todo el humor viene de los protagonistas, son pocos los gags que se basan en elementos ya inventados anteriormente.
Pero en el fondo es una versión humorística de los típicos policías de Hollywood, que por ejemplo suelen requisar coches, y éste sin embargo le quita una bicicleta a un niño.
Mezcla distintas formas de hacer comedia. La mayor parte de la comicidad proviene del método clásico, que en el fondo consiste en contrastar las personalidades opuestas de los dos protagonistas, interpretados por Josh Harnett y por mí, dos actores muy distintos. Yo he hecho muchas veces de policía, y lo que hace diferente esta película a otra es que parte de una realidad que no se había tratado en el cine: es cierto que hay policías en Los Ángeles que tienen dos trabajos. El guión le saca punta a cómo se solapan ambas ocupaciones, cómo mientras persiguen a un delincuente aprovechan para vender un piso a alguien.
Lo más divertido es que el personaje de Josh Harnett quiere ser actor. Esto es muy habitual en Hollywood, donde la industria del cine se mezcla con todo, y puedes ir al dentista y que éste te ofrezca un guión. Todos están involucrados en el mundo del cine, por lo que Los Ángeles es una ciudad muy particular.
¿Qué se sabe de la cuarta entrega de Indiana Jones?
Frank Darabont (Cadena perpetua) ha preparado el guión, y el proyecto está muy avanzado. Si los implicados en el proyecto, especialmente Spielberg, Lucas y yo, estamos contentos, empezaremos el rodaje al final del verano. Estoy muy contento con retomar al personaje, pero sobre todo por reencontrarme con Spielberg. Es un personaje muy especial para mí, porque se lo debo todo. Fue mas importante en mi carrera que La guerra de las galaxias, porque yo era el protagonista absoluto, lo que suponía una gran responsabilidad.
¿Le preocupa tener demasiados años para hacer ese personaje?
No, porque lo que está claro es que no va a ser el mismo que cuando era más joven. Reaccionará de forma diferente ante las cosas. Será menos atlético, y mas reflexivo.
Frente al aluvión de películas de efectos especiales por ordenador, aquí todo sucede delante de las cámaras, recurriendo a especialistas. Es lo que ocurría también en las cintas de su personaje más famoso, Indiana Jones. ¿Prefiere este tipo de cine a cintas al estilo Matrix?
No he visto Matrix, por lo que no puedo opinar si me gusta o no. En muchos casos los efectos especiales son necesarios. Algunas películas los utilizan bien, y otras no. Últimamente han salido muchas películas con efectos especiales que en mi opinión han sacrificado la historia, y usan los efectos especiales sólo para dejarnos deslumbrados a nivel técnico. Se crean muchos filmes que parecen videojuegos, porque se dirigen a un público adolescente. Normalmente suelo despotricar contra ese tipo de películas, pero eso no significa que esté en contra de los efectos especiales. Es probable que hiciera una película así, si me interesara. De hecho, la saga de La guerra de las galaxias fue muy importante para mi carrera. Lo único que prefiero es un guión que cuente una historia, que hable de personajes, que provoquen una reacción emocional al público. Espero que se vuelvan a hacer películas más humanas. Me gusta también trabajar con los mejores profesionales.
¿Prefiere entonces lo que se hacía en el Hollywood clásico?
No soy muy nostálgico, aunque del cine clásico resaltaría que solía haber historias trabajadas, muy bien interpretadas. Si queremos seguir en el negocio, tenemos que ofrecer un servicio, y está claro que debe consistir en ofrecer películas que la gente quiera ver, de interés humano. Entiendo que hay que hacer películas rentables, pero es una lástima que todas deban ser blockbusters, y que no haya más películas para minorías. Existen límites a los beneficios de los estudios, y uno de ellos es que las películas deben ser humanas.
¿Entonces por qué se prodiga poco en proyectos alternativos, o cine independiente? Por ejemplo, de las grandes estrellas de los últimos años usted es el único que no ha trabajado con Woody Allen. ¿No se ha presentado la ocasión?
Habría que preguntárselo al propio Woody Allen, que nunca me ha ofrecido trabajar con él. Es uno de los directores más interesantes en activo, pero no puedo contestar. No sé por qué no ha pensado en mí para sus proyectos. Es lo mismo que cualquier otro proyecto: podría llegar a interesarme, no tengo prejuicios.
Como ciudadano de California, ¿votó a Schwarzenegger como gobernador? ¿Qué le parece su gestión hasta ahora?
Me interesa la política, cómo funciona y si no funciona con mayor motivo. También me interesa el impacto de la política sobre el ciudadano, a nivel local e internacional. En cuanto a que los actores apoyen a unos partidos u otros, como suele ser habitual, y que Arnold Schwarzenegger haya sido elegido gobernador, no tiene mayor importancia que si lo hiciera cualquier alguien de otro gremio, como los abogados o los podólogos. No creo que los ciudadanos votaran a Arnold Schwarzenegger sólo por ser actor, sino porque habrá resultado convincente. Es cierto que era una persona muy popular, un actor famoso. Pero prefiero ser idealista y pensar que la gente le ha votado en conciencia y según sus ideas políticas, y que lo que ha dicho que iba a hacer les ha interesado. Prefiero no comentar si le voté o no, y aún es pronto para hacer un balance sobre qué tal lo ha hecho. Sólo quisiera comentar que sus ideas políticas no corresponden mucho con las mías.
Hace un año, Bowling for Columbine, una película que denunciaba la legalidad de las armas, ganó el Oscar al mejor documental. ¿Cree que puede ser importante el cine en la política, por su poder para hacer reflexionar a los ciudadanos?
Por supuesto que lo que cuenta una película es importante, y tenemos una gran responsabilidad en el cine que hacemos. Yo mismo estoy muy preocupado por el tema de la proliferación de armas de fuego. Sobre todo por la facilidad con que se consiguen, y porque tengo claro que contribuyen a los índices de criminalidad. Pero en mi mano sólo está opinar que se debe cambiar la situación, y que hay que cambiar las leyes. Ignoro el mecanismo más adecuado, y sé que este tema choca con la oposición de un lobby muy fuerte, que impide que se ilegalicen.
Y por supuesto, también tendrá su opinión sobre la reciente guerra de Irak.
Sí, aunque insisto en que mi opinión no es más importante que la de un ciudadano normal. Me preocupa el rumbo que ha tomado en los últimos años la política exterior de mi país, sobre todo porque creo que está aumentando en Oriente el recelo hacia Occidente. Está claro que es un problema a largo plazo, que requiere una solución muy compleja, también planteada a largo plazo. No tengo conocimientos para ofrecer un remedio, así que me limito a apuntar que una intervención militar no ha sido la mejor solución, y que creo que las decisiones de mi gobierno no han sido las más acertadas.
Con tanto tiempo ante las cámaras, ¿nunca se ha planteado dirigir o escribir?
Nunca me ha interesado dirigir, porque me gusta más colaborar que ser el jefe. Esto depende de las actitudes de cada uno, y yo he nacido para aportar cosas, no para organizar. Por suerte tengo mucho poder en los proyectos en que trabajo, y se tienen muy en cuenta mis opiniones. Pero no llegaría a escribir nunca, porque mi talento no está en la escritura, ni tengo la fuerza de voluntad, metodología y disciplina necesarias para hacerlo. El único cargo que he desempeñado fuera de ser actor ha sido el de productor, en K-19. Lo hice porque quería proteger mis intereses en el proyecto, y lo volvería a hacer si siento esa necesidad.
Al venir a España le han dado la camiseta del Atlético de Madrid. ¿Conocía a este equipo? ¿Le gusta el fútbol?
Estoy encantado de recibir la camiseta de este gran equipo, ¿cómo se llama? Ah, sí, Atlético de Madrid (hace un gran esfuerzo de pronunciación). No voy a ocultar mi desconocimiento absoluto, aunque me han dicho que es un gran equipo y estoy encantado de la publicidad que nos han hecho patrocinándonos y luciendo el nombre de la película en las camisetas. Me tendrán que perdonar, pero es que no soy aficionado a ningún deporte. Me falta el gen deportivo.
