Entre un “hola” y un “adiós” en español se desarrolla el encuentro con Rooney Mara, joven actriz que ha aceptado el desafío de componer a Lisbeth Salander, el emblemático personaje de la saga Millennium, en la película dirigida por David Fincher Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres.
Decidir interpretar a un personaje tan extremo como Lisbeth Salander en Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres no debe ser fácil, otras actrices habrían rehusado hacerlo. ¿Cuáles serían sus límites éticos o morales a la hora de aceptar determinados papeles?
No tengo una lista a confrontar, claramente definida. Tendría que ver el guión y saber si puedo o no hacerlo. Por supuesto que existen límites, pero no tengo unas normas, debo juzgar en el momento.
¿Considera que Salander es representativo de las mujeres de su generación?
No sé. Creo que es un personaje al que puedo entender. Todo el mundo tiene experiencias en su vida en que ha sufrido un abuso de poder, todos sabemos lo que es la comprensión, la marginación. Conocemos a personas que abusan del poder desde su posición. Pienso que por ahí viene el interés que suscita Salander.
¿Por qué alguien asocial, con traumas sexuales, anoréxica, puede despertar tanta atracción y convertirse en una especie de icono para tantas mujeres?
Por lo que acaba de decir, la gente puede entenderla, empatizar con ella. Nos podemos sentir identificados con ello, y pensar que a pesar de todo podemos tener éxito. Lo que atrae no es el aspecto, o lo morboso.
¿Cree que al final de la película Salander está enamorada?
Es discutible, no lo sé. En Blomkvist ve a una persona en la que puede confiar, a la que podría amar. Siente una esperanza. encuentra una especie de amor. Pero ese rayo de esperanza en la oscuridad se esfuma cuando le ve con Erika, no es que se sienta traicionada, pero de algún modo se siente estúpida por haber pensado que podría haber estado con él.
Está nominada al Globo de Oro, y hay opción al Oscar. ¿Piensa en los premios, en lo que ha supuesto este papel en su carrera y en las comparaciones con la otra película?
El precedente de Noomi Rapace, que interpretó muy bien a Salander, hizo que la presión para componer mi personaje fuera mayor. Sin embargo creo que nuestros trabajos son muy diferentes. Yo tenía mi propia idea de quién era esta chica, me había formado una composición, por lo que no tenía miedo.
En cuanto a los premios, no está en mi mano. No puedo controlarlo, así que es mejor que no diga nada. El papel lo ha sido todo para mí, me ha cambiado la vida, he crecido mucho y me ha dado muchas oportunidades.
Trabajó antes con David Fincher en La red social, una gran oportunidad, pero era un papel pequeño. ¿Cómo ha sido su relación ahora que su personaje sostiene en gran parte la película?
Volver a trabajar con Fincher era un sueño hecho realidad, es fantástico. No podría haber hecho este personaje con ningún otro director, no puedo imaginarlo. Le debo mucho. A la hora de trabajar no pensaba en el peso de mi personaje, lo quitaba de mi cabeza.
Trabajaba mucho por mi cuenta el guión, pero también hablaba con David Fincher, discutíamos el guión una y otra vez. Y los actores nos reuníamos para ensayar. Mitad, mitad. Pero trabajé mucho a solas.
¿Cuál es su visión de Suecia, teóricamente una sociedad ideal?
Previamente a hacer la película no tenía una idea, pero ahora amo Suecia, es un segundo hogar para mí. Es un lugar muy específico, muy concreto, difícil de describir. La gente es muy reservada, guarda las distancias, es uniforme. Un personaje como Salander destaca a la legua en Estocolmo, no es como Nueva York o Chicago, donde no llamaría la atención tanto.
¿Qué ha sido lo más duro de interpretar a Salander? Se dijo que la animaron a tomar alguna copa en ciertas escenas, para poder afrontarlas...
Bueno, lo de la copa no es verdad (risas). Lo que sí pasó, en el casting, es que me animaron a salir un día antes de fiesta, para aparecer luego en las pruebas con aspecto algo resacoso. Pero nada más.
Nada fue especialmente duro para mí, porque como ya he dicho, me resultaba alguien familiar, al que entendía. Cuando leí el libro me resulta fácil empatizar con ella, aunque entiendo que no todo el mundo lo vea así.
¿Por qué cree que esta historia engancha a tanta gente?
Son los dos personajes principales, enganchan, sobre todo cuanto están juntos. Te apetece seguirles, ver lo que les ocurre, sobre todo porque son tan diferentes.
