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Entrevistas

En la piel del periodista

Esta vez 007 no es 007. O por decirlo de otra forma, Daniel Craig se mete con gran credibilidad en la piel del popular periodista Mikael Bloomkvist de la saga Millennium.

En la piel del periodista

¿Qué diría que ha añadido al personaje de Bloomkvist en Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, versión David Fincher? ¿Cuál es su contribución?

Normalmente nunca escucho lo que dicen los directores. (risas) Sí, me gusta contribuir con algo al personaje. Actuar se basa en la verdad, o así debería ser. Y yo aporto mi verdad como actor, de modo inevitable. Es estupendo que exista una novela a la que puedes acudir cuando el guión te suscita alguna duda, te aporta información adicional si te atascas. Pero lo decisivo fue el guión que teníamos, que era muy bueno. En este caso puedes improvisar, ser creativo, porque te sientes seguro.

Su personaje tiene un encanto que le facilita su relación con Salander. ¿Es ese su punto fuerte?

Lo interpreto de forma muy natural, él es sincero y directo, lo importante es que es honesto, ése es parte del secreto y de la importancia de su relación. Él tiene un amante en la película, pero en el libro son tres, le gustan las mujeres. Sin embargo Salander no está en su agenda. Quiere simplemente sus servicios profesionales, sabe que le ha investigado. Y ella, como la forma de relacionarse con los otros se basa en los abusos sufridos, en que ha sido maltratatada, le rompe sus defensas, y se siente atraído por él. Es lo que me gusta del libro y la película, y es el núcleo de la trama.

Salander suele verse como la rebelde de la historia, pero Bloomkvist es el periodista que quiere cambiar el mundo, que se rebela contra las multinacionales y las tramas corruptas. ¿Cree que en la actualidad es necesario ese tipo de periodismo?

Es tremendamente importante, para que no se dé un abuso del poder político en la sociedad, que hasta se acepta como inevitable. Y no sólo eso. Resulta interesante cómo confluyen los intereses políticos y económicos, ahora mismo por ejemplo en Europa hay dos gobiernos no elegidos dictando las políticas por la crisis, unos tecnócratas. No es fácil saber si gobiernan los políticos o los empresarios.

Necesitamos que la gente cuestione las cosas, y que haya periodismo de investigación, de modo que se tracen con claridad las líneas morales que no se pueden traspasar, lo que distingue el bien y el mal. Porque si no, surgen sociedades complacientes que conducen a los extremismos. Y entonces caes en la cuenta de que no te gobierna gente decente, sino unos infames.

¿Cómo se ha sentido dentro de la piel de un periodista?

Muy contento. Son mis héroes. Por ejemplo, admiro a Robert Fisk, que ha sido muy valiente al expresar sus opiniones. Algunos periodistas han sabido basar su trabajo en decir lo que no se debía supuestamente decir, en el momento adecuado. Merecen todo mi respeto. Creo que ayuda a conformar la opinión mundial. Es tremendo lo que pasó en Rusia hace unos años con algunos periodistas como Anna Politkóvskaya. Luchan contra la corrupción, como el propio Larsson, o mi personaje, Bloomkvist. No quiero que seamos gobernados por gángsteres. Como tal vez lo sea Putin.

¿Qué opina de la novela negra nórdica tan de moda, y el dibujo que hace de una sociedad teóricamente perfecta, pero con claras lacras morales?

En Escandinavia hay oscuridad seis meses al año, pienso que esto influye en el gusto por las historias oscuras, es una excusa perfecta, porque te quedas en casa, sales menos, es parte de la cultura. Es como la idea de llevar a una chica en la primera cita al cine a una película de terror, para que salte en tus brazos del susto (risas).

En todas las sociedades que proyectan una imagen perfecta y respetable suele haber un lado oscuro. Si pensamos en Europa, ha habido regímenes fascistas y autoritarios, con un orden social fuerte y estricto, como Suecia y Austria, porque fácilmente cuestionamos la moralidad, hay que saber cuestionar, lo que ocurre en las películas, en la cultura... (se detiene un momento en el razonamiento, y dice como para sí mismo) Estoy en un callejón sin salida (pone cara de no saber cómo seguir). Por eso es bueno siempre mirar con antelación lo que se esconde debajo de la alfombra.  Es fascinante.

La saga Millennium gusta a público de todas las edades, a pesar de sus elementos morbosos. ¿Cómo se conjuga esto con su popularidad?

Debe ser porque a todo el mundo le gusta el sexo (risas). Es fascinante, encontrarte en un lugar público con gente de todas las edades y ambos sexos, leyendo lo mismo. Y no es fácil de digerir la violencia esta novela, por la brutalidad de lo que se cuenta. Y creo que sería embarazoso hablar con tu abuela de ciertos pasajes de la historia. Simplemente es una explicación del personaje de Lisbeth, y lo justifica el mensaje de que hay una violencia real contra las mujeres.

Decididamente es una historia adulta, algo que se ha optado por conservar, aunque puedo imaginar a un adolescente con ganas de leer las novelas. Las secuencias de sexo no son algo sexy, sino algo más complejo.

¿Cómo se presenta la nueva entrega de James Bond, y su trabajo con Javier Bardem como villano?

Empezamos el rodaje hace dos meses, y con Javier sólo he rodado una escena, aunque el sábado que vienes nos esperan más escenas compartidas. Su personaje es muy interesante y él lo está haciendo aún más interesante.

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