La actriz de éxitos tan indiscutibles como Demolition Man, Secuestrada, Speed, Speed 2, Mientras dormías o La red pasó por Madrid para promocionar Siempre queda el amor, su última película. Se trata de una historia romántica que la misma Sandra Bullock protagoniza y produce. Aunque no sabe mucho castellano, saluda con un expresivo "Hola".
¿Cómo ha sido la experiencia de compabilizar los papeles de actriz y productora?
Requiere un equilibrio muy difícil. Procuré, con los otros compañeros de producción, tomar muy bien las decisiones referentes al reparto y el director. Y no era fácil, ya que a priori no es una película taquillera donde tienes un personaje con mucho glamour. Se trata de alguien muy normal, una persona que toca fondo. Estoy muy orgullosa de mi trabajo en esta película.
Conocía al guionista, buen amigo mío, y le pedí que me pasara una historia. Enseguida me enamoré de Siempre queda el amor, pero a la vez me di cuenta de que era una historia increiblemente difícil, donde iba a costar encontrar financiación. En aquella época estaba negociando mi intervención en Speed 2. Me dijeron que me ayudarían si aseguraba mi presencia en Speed 2. Y me pareció que valía la pena, para sacar adelante este proyecto.
He dirigido cortometrajes. Es muy difícil, porque careces de presupuesto. Sólo tienes una opción, a la que has de ceñirte. En un largo tienes más posibilidades, y lo que cuesta al final es tomar las decisiones correctas. Este año mi compañía va a producir varias películas donde no participo como actriz, y también produzco dos films independientes, uno americano y otro australiano, con directores noveles que han escrito sus propios guiones. Y me voy a tomar un año sabático en que no me pondré como actriz delante de la cámara.
¿Le gustan más los papeles de acción o los románticos?
Ambos. Me gustan sobre todo las buenas historias. Cuando acabo de hacer el papel de una mujer frágil y sensible, me entran ganas de convertirme en una heroina alocada de acción. Me gustan todos los géneros. Creo que soy fuerte y valiente, pero no tanto como para hacer siempre acción.
A mí siempre me encasillan con el último papel que he hecho. Unas veces soy la chica acción, otras la chica de comedia romántica, otras la chica espía en las redes informáticas, y la próxima será, yo qué sé, la chica de streaptease alcoholizada. Siempre te encasillan con lo último que has hecho, pero como tengo dos películas por estrenar, esta imagen creo que va a quedar definitivamente borrada. En cuanto a la popularidad, un día eres popular y otro no lo eres, pero en cualquier caso procuro no basar mi autoestima en la taquilla.
¿Cómo ha trabajado con sus compañeros de reparto?
Gena Rowlands es una gran señora, que se lleva bien con todo el mundo. Para mí es como un ideal a seguir. No es una mujer ensimismada, tiene sus prioridades y ha llegado a la de edad de 60 y pico y sigue causando admiración entre los hombres. Ojalá llegue a su edad con su espíritu.
Harry Connick Jr. no era mi primera elección. Le había visto cantar y me parecía demasiado sofisticado. Pero estaba equivocada, supo convertirse en el personaje. Nos hemos convertido en grandísimos amigos.
En su film la gente airea sus problemas por televisión, no sabe arreglarlos hablando en privado
Hoy en día existen muchos problemas de comunicación, sobre todo entre padres e hijos. Pero lo que no hace falta es aparecer en televisión, ante millones de personas, para explicar a tu mujer porque te has acostado con la canguro. En Estados Unidos parece que hay como un deseo de humillar a los demás ante la gente. Eso me puede pasar a mí delante de un grupito de amigos, y quizás con alguna película. Pero creo que salir en estos programas es una total falta de gusto, y que los que se prestan a ello consiguen lo que se merecen.
¿Cómo ha sido su trabajo con Forest Whitaker, que es director y actor?
Estoy completamente sorprendida con Forest Whitaker. Como es actor y director, comprende perfectamente a los intérpretes. A mí me dijo que si yo no hacía mi mejor papel en esta película era porque me había fallado. Hay pocos directores que quieran asumir la responsabilidad del trabajo de una actriz. Porque cuanto más éxito tienes como actriz, menos quiere arriesgarse un director dándote un papel distinto de lo que has hecho hasta entonces. Prefiero arriesgarme con directores que no tienen nada que perder, que me van a ayudar a extender mi talento.
Tengo una anécdota con la escena del retrete, en que mi personaje se ha emborrachado y mete la cabeza dentro. Ahí había un micrófono. No íbamos a rodar la escena aquel día, pero Forest comprendió que tenía que hacerla antes de lo previsto. Y me contó que la gente, cuando está muy agitada, respira de modo distinto. Y me dijo: "Mete la cabeza ahí dentro, yo estaré con los cascos oyéndote, y cuando note que la respiración es adecuada estaremos listos para rodar". Al final del día, estaba muy contenta, le dije, "vamos a ver lo que hemos rodado hoy", y vi que no me contestaba, y entonces me di cuenta de que estaba llorando, soltando unos lagrimones. Para preparar esa escena se había metido en ella, y se había dado del todo, hasta involucrarse emocionalmente. Me parece que no se puede pedir más a un director.
¿Se ha sentido alguna vez rota, como el personaje del film?
Nunca he estado casada. Pero he experimentado el hecho de tener el corazón roto, como todo el mundo. Por ejemplo, en mis días de colegio. Algunas escenas de la película están basadas en sucesos que realmente me han ocurrido. A medida que íbamos desarrollando la película veíamos que el personaje no parecía tan real, y que recurrir a experiencias propias podía ayudar. Lo bonito de ser actriz es que puedes coger un personaje y utilizarlo como una especie de terapia recurriendo a cosas que te han pasado de verdad. No estoy casada, no estoy comprometida, no estoy enamorada. Aunque quiero a mucha gente que tengo alrededor y creo que me pasará algún día y que me encantará.
