Buen arranque para el Festival 4+1 que se desarrolla en cinco ciudades distintas de España y Latinoamérica (Madrid, Ciudad de México, Río de Janeiro, Buenos Aires y Bogotá). Aunque la sede central es México, Madrid contó con la presencia especial de los hermanos Dardenne.
Los realizadores belgas estuvieron presentes en la inauguración, y presentaron su film El niño de la bicicleta, que no forma parte de la sección oficial. Esta versión moderna de Oliver Twist (con su Fagin y todo) está a la altura de Rosetta y los mejores trabajos de los hermanos, por la empatía que genera el protagonista, un niño cuyo padre no quiere ocuparse de él, que tendrá una oportunidad de salir adelante gracias a una adorable peluquera. Los Dardenne no sólo siguen siendo fieles a sus inquietudes sociales, sino también a su estilo sobrio cercano al documental y al Dogma 95. Y aprovechan las dotes interpretativas de Cécile de France (la peluquera) y del sorprendente niño Thomas Doret.
En la sección oficial destacó Curling, del canadiense Denis Cotê, un melodrama sobre la sobreprotección de los hijos, que se desarrolla en un recóndito pueblo del norte de del país. Allí, un padre sobreprotector no deja que su hija vaya ni a la escuela. Rica en personajes estrafalarios tiene algo de surrealista a lo David Lynch, pero sin duda es bastante interesante.
También se proyectaron la ucraniano-alemana My Joy, de Sergei Loznitsa, sobre un camionero que se equivoca de camino, la chilena Lucía, sobre una joven trabajadora de una fábrica textil que tiene a su padre postrado en la cama, y la japonesa Genpin, documental sobre el parto natural.
