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Festival de San Sebastián 2014

Los desafíos de la existencia humana

San Sebastián 2014, día 23: inmigrantes coreanos, flores vascas y voz en off

La vida puede ser dura, muy dura. Y buscamos explicaciones en la espesa niebla, una voz objetiva que nos tranquilice, unas flores bonitas que alegren el día, para llegar sanos y salvos a tierra firme.

San Sebastián 2014, día 23: inmigrantes coreanos, flores vascas y voz en off

Al parecer Haemu, que significa “niebla”, se inspira en hechos reales, pero por el tono desmesurado que acaba adoptando el film, es de esperar que lo haga un tanto libremente. El film coreano, cuya idea también se convirtió al parecer en obra de teatro, es la única cinta oriental que compite este año en San Sebastián, América y sobre todo Europa copan los esfuerzos por recibir premio.

Resulta curioso cómo discurre el film, pues arranca con un tono realista, seguimos a un pesquero faenando, y a su capitán asfixiado por las deudas cuando recala en tierra. Hasta el punto de que acepta recoger a un grupo de inmigrantes chinos de origen coreano, para introducirlos en Corea del Sur. Los marineros tratan a los recién llegados con relativa humanidad, e incluso un joven novato salta al mar para salvar a una mujer que se había caído. Pero la inspección de un corrupto funcionario de pesca, obliga a esconder a los inmigrantes en la bodega del pescado, y a partir de aquí un accidente desata una espiral de violencia gore y sentimientos depravados, que apenas dejan respirar con algunas escasas bocanadas de humanidad.

Shim Sung-bo, que escribió el guión de Memories of Murder junto a su director, Bong Joon-ho, intercambia posiciones con éste en su debut tras la cámara, y bien podría decirse aquello de monta tanto, tanto monta, sus universos no difieren demasiado. El film tiene un punto de sadismo, y que en medio de la violenta locura alguien piense en satisfacer su pasión sexual, aproxima las cosas al esperpento, también por un sentido del humor muy particular. Dice Joon-ho que ha querido mostrar cómo personas supuestamente normales se transforman por el miedo, pero en realidad, aparte del creíble jefe de máquinas trastornado, el resto siguen poco más o menos donde estabanal principio.

Aunque técnicamente bien rodada, se trata de una cinta desquiciada, con apuntes raritos desde el principio, cuando vemos al capitán aceptando las golferías de su esposa sin pestañear siquiera. Y desde el incidente de la bodega, aquello es una especie de locura para incondicionales del cine coreano más descocado, jugando al contraste entre el joven ingenuo y una especie de zumbado capitán Achab.

Flores de este mundo

“Díselo con flores” era, creo, el atinado lema publicitario de una floristería, que venía a indicar que si faltaban las palabras para manifestar el amor a un ser querido, las flores podían ser un recurso harto elocuente para sortear tal carencia. A Ane, que lleva una vida gris, también se le colorea la vida cuando comienza a recibir semanalmente y de modo anónimo un ramo de flores. Esta mujer menopáusica, cuyo marido es lo más parecido a un neanderthal en lo que a sensibilidad se refiere, tiene así un aliciente periódico, aunque el esposo empieza a tener celos de este misterioso admirador secreto. Al mismo tiempo, Beñat, que trabaja con una grúa en la misma obra de la construcción que Ane, debe soportar las frecuentes discusiones entre su esposa Lourdes, y su madre Tere, que no se llevan bien. Un inesperado accidente afectará a todos hondamente.

Por primera vez compite en San Sebastián un film íntegramente rodado en euskera, Loreak. Uno podía temer que su inclusión en la sección oficial respondiera a una decisión política, pero lo cierto es que el film de Jon Garaño y José María Goenaga está hábilmente tejido, maneja bien la intriga por lo que no sabemos, y por lo que nosotros sabemos y determinados personajes no saben, y ello para componer los sentimientos de unos seres humanos heridos, dolidos, que se arrastran por la vida sin saber de dónde vienen ni adónde van. Hay autenticidad en algunos rencores mezquinos, pero llama la atención la general cortedad existencial de miras, la ausencia de horizontes, la vida cansina y resignada, que acaba agarrándose a un pequeñísimo clavo ardiendo, un ramo de flores. Hay también algo de artificio en el peculiar entramado, la ingeniosa concepción de puzzle donde importa mucho la atmósfera, a la que ayuda la partitura de Pascal Gaigne. Todo tiene un regusto amargo y triste. No es una película que te alegre el día. Bien, los actores atrapan lo anodino, como deben, pero falta algo que eleve la propuesta, una suerte de catarsis que tal y como se acaba acometiendo, se queda corta.

Todo fluye

El chileno Cristián Jiménez sigue explorando tras Bonsái formas narrativas que le sirven para abordar el problema de la comunicación o la falta de ella. En La voz en off nos introduce en una familia, cuatro generaciones. La intención de mostrar que no se vive una situación idílica se apunta desde la primera escena, el vídeo de unas imágenes muy gráficas del parto de Ana, que acaba de dar a luz su primer bebé, y que a su padre le parecen insoportables. Ana, con una envidiable trayectoria profesional, ha vuelto de Francia con su marido Antoine a Valdivia, Chile. Su hermana Sofía es una actriz de rumbo errático, separada de su marido hindú y madre de dos hijos, y que tiene una aventura con un hombre casado que no puede tener mucho recorrido. La justificación ante su padre del divorcio inspira a éste para dejar a su mujer tras 35 años de matrimonio. Buscando razones, Sofía y Ana van reuniendo rumores de que su progenitor era un mujeriego, que incluso fue acusado de acoso sexual en el pasado, descubrimiento que cambia la imagen que tenían de él. La madre trata de sobrellevar la inesperada ruptura, teóricamente temporal, sin dramatismos, pero la procesión va por dentro. La mami, bisabuela, siempre trabajando y atenta con todos, y los niños, con la mayor chinchando al pequeño, completan el paisaje familiar.

El director logra tejer un tapiz consistente con todos los personajes, con las revelaciones a las que poco a poco van accediendo, y las confidencias y secretos que se van sabiendo, y que nunca acaban de estar completos, lo que exigiría abstenerse de juzgar al otro. Las conversaciones entre los personajes se convierten con frecuencia en voz en off de otros planos en ellos dejan de estar presentes, así hasta que las locuciones en off de Sofía actriz se convierten en metáfora del deseo de tener una explicación objetiva de lo que sucede a nuestro alrededor, explicación que no existiría al entender de Jiménez. La voz en off no deslumbra pero tiene interés por el modo en que se cuentan las cosas.

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