Decine21

In memoriam

El cineasta lituano tenía 96 años

Adiós a Jonas Mekas, poeta de la imagen

Revolucionario y vanguardista, ha sido un referente para directores del Nuevo Hollywood como Martin Scorsese o George Lucas. Siempre aparecía en las imágenes con camisa azul y sombrero, y en todo momento llevaba una cámara en el bolsillo, por si se convertía en testigo de algo digno de rodarse. Jonas Mekas ha fallecido a los 96 años en Nueva York, según ha desvelado Anthology Film Archives, institución fundada por él en 1970 para preservar el cine experimental. “Ha muerto como vivió, tranquila y pacíficamente. Estaba en casa con su familia. Le echaremos enormemente de menos, pero su luz seguirá encendida”.

Adiós a Jonas Mekas, poeta de la imagen

Nacido en Semeniškiai, Lituania, el 24 de diciembre de 1922, en el seno de una familia judía, Jonas Mekas fue internado junto a su hermano, Adolfas, en un campo de concentración por los nazis, tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Ambos jóvenes lograron escapar, primero a Dinamarca y después a Estados Unidos, donde se establecieron en Nueva York. “Éramos desplazados, pero Naciones Unidas cuidó de nosotros”, recordaba en una entrevista. “Tuvimos mucha suerte. Eso ya no ocurre. Hoy es una tragedia. En 1945 había un acuerdo universal, pero ahora todo da igual, los países se han vuelto necios y egoístas”.

Tras convertirse en alumnos del pintor y cineasta alemán Hans Richter, abrieron la revista Film Culture, donde Jonas escribió continuamente críticas cinematográficas. Después ejerció como cronista en una columna de Village Voice que tuvo una enorme influencia en la escena vanguardista de la Ciudad de los Rascacielos.

Dos semanas después de establecerse en la Ciudad de los Rascacielos, consiguió adquirir su primera cámara, una Bolex de 16 milímetros, con la que comenzó a registrar todo lo que ocurría a su alrededor. En 1964 firmó The Brig, documental sobre prisioneros estadounidenses en Japón, que logró un premio especial en Venecia. Ilustre miembro de la escena vanguardista, unido a personajes como Andy Warhol o Yoko Ono, le gustaba especialmente España, pues filmó a uno de nuestros grandes pintores en Salvador Dali At Work, donde le sigue por las calles, mientras que en The Song of Avila documenta su viaje a la ciudad de Santa Teresa de Jesús.

En su enorme producción destacan sus diarios, como Walden (1969), Lost, Lost, Lost (1970) y sobre todo Reminiscencias de un viaje a Lituania (1972), considerada su obra maestra. Explica su regreso al campo de trabajo nazi del que escapó, y a su pueblo natal, en el que no había estado desde hacía 27 años. “Yo no ruedo películas, yo filmo lo que veo alrededor”, explicó en una ocasión. Su espíritu queda recogido en una conversación con Pier Paolo Pasolini que contó en su volumen “Cuadernos de los sesenta”. “Le quitaremos el cine a la industria y se lo daremos a los hogares. Ése es el verdadero sentido de lo que llamamos cine underground”, le explicó Mekas al director de Teorema. “Sí, yo dije eso”, recordaba años más tarde. “Sin embargo, Pasolini respondió algo mejor: ‘Todos los hogares tienen una máquina de escribir y eso no significa que los particulares escriban más y mejor’. Las cámaras son como un bolígrafo en nuestro bolsillo, una herramienta más para comunicarnos pero no necesariamente mejor”.

En As I Was Moving Ahead, Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty (que se puede traducir como “mientras avanzaba, ocasionalmente ví pequeños destellos de belleza”), de 2001, que dura cinco horas, acumula numerosas grabaciones de diversos momentos de su vida. Uno de sus grandes discípulos, el español José Luis Guerin, hizo públicas en 2011 para el Centro Pompidou, de París, las piezas de su correspondencia filmada con el realizador, que explican con imágenes la estrecha relación personal entre ambos.

Entre los numerosos libros y escritos –la gran mayoría editados en español– de Jonas Mekas sobresale –pues no tiene desperdicio– su Anti-manifiesto del cine, creado en 1996, un año después del Centenario del Séptimo Arte. Ensalza el valor de las filmaciones pequeñas, frente a las superproducciones. “Hace 100 años, Dios se decidió a crear la cámara de cine. Y lo hizo”, explica el texto. “Entonces creó a un cineasta y le dijo: “Aquí tienes un instrumento llamado cámara de cine. Sal a filmar y celebra la belleza de la creación y los sueños del espíritu humano, diviértete”. Pero al diablo no le gustó eso. Así que puso una bolsa con dinero adelante de la cámara y le dijo al cineasta: “¿Por qué quieres celebrar la belleza del mundo y su espíritu si puedes hacer dinero con este instrumento?”.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot