Dirigió "Flesh", "Trash", "Heat", "Carne para Frankenstein" y la clásica película de serie B "Sangre para Drácula", protagonizada por Joe Dallesandro. El colaborador de Andy Warhol y cineasta de culto Paul Morrissey ha fallecido el lunes, a los 86 años. Su socio, Michael Chaiken, ha desvelado que el deceso tuvo lugar en el Hospital Lenox Hill de Nueva York, tras un ataque de neumonía.
Nacido en Manhattan el 23 de febrero de 1938, Paul Joseph Morrissey -nombre completo del cineasta- fue el cuarto de los cinco hijos de Joseph y Eleanor Morrissey, devotos católicos irlandeses. Educado en escuelas católicas de Fordham, en sus tiempos de estudiante ya soñaba con rodar cine.
Tras graduarse, Paul Morrissey hizo lo inesperado: se alistó en el ejército y alcanzó el rango de Primer Teniente, todo un hombre de acción. Luego, en lugar de quedarse en un cuartel, se mudó al East Village, donde abrió la modesta “Exit Gallery”, una sala para exhibir películas underground. Aquí programó de todo, desde documentales hasta su propia serie de comedias mudas en 16mm, como Mary Martin lo hace (1962) y Taylor Mead baila (1963). Morrissey tenía el ojo listo para el talento, y uno de los primeros en aparecer fue el entonces desconocido Brian De Palma.
Fue en esta época cuando conoció a Andy Warhol, el maestro de la sopa y el brillo de plata. Juntos comenzaron una colaboración que produjo una serie de filmes que seguramente escandalizaron a más de uno, desde Chelsea Girls (1966) hasta Yo, un hombre (1967) y Cowboys solitarios (1968). Con Warhol, Morrissey trajo a la pantalla a figuras como Edie Sedgwick, y es en este período que encontró a Joe Dallesandro, que se convirtió en su 'muso' y en el galán de varias de sus películas.
Después del atentado contra Warhol en 1968, Paul Morrissey emprendió su propio camino con Flesh (1968), un éxito rotundo en Alemania, donde el público abarrotó las salas (probablemente sin saber en qué se estaban metiendo). El filme fue seguido por Trash (1970) y Heat (1972), que incluyó a Holly Woodlawn en un papel principal. Con títulos tan provocativos, Morrissey mostró que no tenía miedo de abordar el lado más oscuro y contradictorio de la sociedad... con la bendición de Warhol.
En 1973, un Paul Morrissey viajero se fue a Roma, donde rodó las peculiares Carne para Frankenstein (1973) y Sangre para Drácula (1974) junto al excéntrico Udo Kier. En una mezcla de horror, humor negro y surrealismo, estas películas empujaron los límites de lo que el cine de género podía lograr, y en un estilo a lo Morrissey: cargado de ironía y con una visión que pocos entendían, pero que muchos veían.
Con los años, su sentido del humor irreverente y agudo lo llevó a rodar más títulos como Madame Wang’s (1981), un mordaz retrato de la escena punk de Los Ángeles, y Spike of Bensonhurst (1988), una sátira sobre la vida en Brooklyn. En palabras de Morrissey, "Para mí, el cine es un espejo de personajes. No importa lo que haga la cámara, mientras la gente que aparece sea interesante".
