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In memoriam

El maestro argentino tenía 93 años

Fallece Lalo Schifrin, compositor de "Misión: imposible"

Compuso la legendaria sintonía de "Misión: imposible", entre otras muchas, y transformó el sonido del cine y la televisión al fusionar el jazz, la música latina y la música sinfónica. El compositor argentino Lalo Schifrin ha fallecido este jueves a los 93 años en Los Ángeles, según ha anunciado la Secretaría de Cultura argentina. "Estaba considerado una leyenda viviente por su genialidad compositiva", explicó el organismo.

Fallece Lalo Schifrin, compositor de "Misión: imposible"

Nacido en Buenos Aires el 21 de junio de 1932, en el seno de una familia musical -su padre era concertino en el Teatro Colón- Boris Claudio “Lalo” Schifrin  inició sus estudios de piano a los seis años inició estudios de piano con Enrique Barenboim (el padre de Daniel Barenboim) y más tarde con Andreas Karalis. También aprendió armonía con Juan Carlos Paz.  “Toda mi vida fue suerte … Suerte y destino son sinónimos. Eso se aplica a mí”, contaba cuando recordaba su juventud.

A los 20 años, tras cursar brevemente sociología y Derecho, Lalo Schifrin consiguió una beca para el Conservatorio de París, donde combinó estudios de composición con noches tocando jazz en clubes.

En 1956 formó una big band en Buenos Aires y conoció al legendario trompetista de jazz Dizzy Gillespie, que le encargó la suite Gillespiana (1958). En 1960 se trasladó a Nueva York para unirse al quinteto de Gillespie y posteriormente se instaló en Los Ángeles tras ser contratado por MGM para la película Rhino! (1963). Se nacionalizó estadounidense en 1969.

Su tema para Misión: Imposible (1966) se compuso en un inusual compás de 5/4. Schifrin bromeaba: “Lo hice para gente del espacio exterior que tiene cinco piernas”.

Un año más tarde, creó la música de la serie Mannix, también con aire jazz y compases inusuales. A continuación, compuso bandas sonoras clave como La leyenda del indomable (1967), y las películas protagonizadas por Clint Eastwood La jungla humana (1968), Los violentos de Kelly (1970), Harry el sucio (1971), El seductor (1971), Joe Kidd (1972), Harry el fuerte (1973), y Impacto súbito (1983). En Bullitt (1968), apostó por el silencio durante la famosa persecución en coche, argumentando: “El silencio también es música. La ausencia de música tendrá un gran efecto”.

A pesar de su fama, Lalo Schifrin cultivó una imagen de hombre modesto, siempre más interesado por la música que por los focos. Quienes lo conocieron de cerca lo describían como una persona reservada, disciplinada y profundamente comprometida con su arte. Estuvo casado durante más de seis décadas con Donna Schifrin, una mujer que, según él mismo contaba, fue un pilar constante en su vida personal y profesional. Tuvieron varios hijos, entre ellos el también músico Ryan Schifrin, compositor y director de cine, conocido por la película Abominable (2006), en la que su padre colaboró con la música.

A pesar de haber alcanzado fama mundial y haber trabajado en Hollywood durante décadas, Lalo Schifrin siempre mantuvo un fuerte vínculo con Argentina. En múltiples entrevistas hablaba con cariño de su infancia en Buenos Aires y del tango como una de sus influencias más profundas. “El tango me formó. No sólo en lo musical, también en lo emocional. El bandoneón suena como un alma que llora”, declaró al diario Clarín, en 2018.

Su fe judía era parte de su identidad cultural, aunque no solía hablar públicamente de religión. Se declaraba espiritual, pero alejado de los dogmas. Lalo Schifrin era políglota: hablaba español, francés e inglés con fluidez. Nunca fue una figura de excesos: prefería los ambientes tranquilos, el estudio, el trabajo meticuloso. En una entrevista con el diario argentino Página/12, confesó: “Nunca fui una estrella de Hollywood. Mi lugar es el pentagrama”.

Residió principalmente en Los Ángeles, pero viajaba con frecuencia a Europa y Latinoamérica por compromisos musicales. Era también un amante de la arquitectura clásica, el ajedrez y la literatura europea, especialmente la obra de Jorge Luis Borges, con quien se carteó brevemente en los años 70.

Entre sus partituras, destacan Operación Dragón (1973), Terror en Amityville (1979), la saga Hora punta (1998–2007), mientras que Lalo Schifrin también compuso la fanfarria de Paramount, en 1976. Ganó 5 Grammys, fue nominado a 6 Óscar y 4 Emmys, y en 2018 recibió un Óscar honorífico entregado por Clint Eastwood.

Dos meses antes de su fallecimiento, estrenó una sinfonía junto a Rod Schejtman en el Palacio Libertad de Argentina, titulada "¡Viva la Libertad!", homenaje al espíritu resiliente de su país.

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