El dramaturgo estadounidense Edward Graczyk, conocido principalmente por su obra "Vuelve a la tienda de baratijas, Jimmy Dean", que llevó al cine Robert Altman, falleció el 11 de febrero en Sidney, Ohio, tras una larga enfermedad. Tenía 84 años. Su muerte fue anunciada por su agente este lunes.
Nacido en 1941 en Pensilvania, Edward Graczyk creció en un entorno que más tarde influiría en su sensibilidad teatral, marcada por personajes cotidianos y emociones contenidas. Durante los años 60 y principios de los 70 comenzó a abrirse camino como dramaturgo, escribiendo principalmente obras infantiles mientras desarrollaba una voz propia, todavía en formación pero ya atenta a los detalles humanos.
El punto de inflexión llegó a mediados de los años 70, cuando un viaje a Marfa, Texas, cambió el rumbo de su carrera. Allí, en el lugar donde se había rodado Gigante, protagonizada por Elizabeth Taylor y Rock Hudson, Edward Graczyk encontró una poderosa fuente de inspiración. De esa mezcla de recuerdos, observación social y melancolía surgiría su obra más emblemática, Vuelve a la tienda de baratijas, Jimmy Dean, estrenada en 1976, que más tarde sería adaptada al cine y dirigida por Robert Altman. La historia, ambientada en un pequeño pueblo de Texas, gira en torno a un grupo de admiradoras del actor James Dean que se reúnen años después, revelando secretos y frustraciones personales.
Aunque la producción de Broadway de 1982 —protagonizada por Cher, Karen Black, Sandy Dennis y Kathy Bates— no tuvo éxito y cerró el telón tras pocas semanas, la posterior adaptación cinematográfica fue mejor recibida y obtuvo premios internacionales.
Lejos de acomodarse en ese éxito, el dramaturgo continuó explorando nuevas historias. En 1988 presentó A Murder of Crows en Nueva York, y durante los años 90 colaboró con el actor Keith Carradine en el espectáculo unipersonal My Time Ain’t Long, demostrando su versatilidad y su interés por formatos más íntimos.
Ya en el nuevo milenio, Graczyk se estableció en Ohio, donde continuó escribiendo con discreción pero constancia. En 2010 estrenó The Blue Moon Dancing en Dallas, confirmando que su impulso creativo seguía intacto.
