No sólo de actuar vive Olivia Wilde. La actriz sabe que hay más cosas en la vida que el trabajo, y ahora lo ha contado en un ensayo para la revista femenina “Darling”.
Todo el planeta quedó conmovido en 2010 por el devastador terremoto que causó estragos en Haití. También muchos actores, el más conocido Sean Penn. Pero también Olivia Wilde quedó tocada y acudió al país para ayudar como voluntaria, y la experiencia le inspiró un negocio de comercio justo con su socia Babs Burchfield llamado Conscious Commerce, que como su propio nombre indica invita a tomar conciencia de las necesidades de los demás.
Por primera vez, en su artículo para “Darling”, Wilde cuenta su experiencia en Haití, donde contribuyó a dar “un enterramiento digno a los pobres descartados de la ciudad”. Cuenta la actriz de Rush y Her que “trabajábamos codo con codo, con cigarrillos colgando de nuestras bocas, el ron quemando nuestras gargantas, los monos cubriéndonos del todo excepto nuestros rostros sudorosos, y agarrando un puñado de rosarios cada uno”. Aclara Wilde que el tabaco era para tapar el olor insoportable de los cadáveres, el ron para encajar mejor las horribles imágenes, y evidentemente los rosarios eran para rezar por los muertos y sus familias.
