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Biografía

Sean Penn

Sean Penn

60 años

Sean Penn

Nació el 17 de Agosto de 1960 en Santa Monica, EE.UU.

Premios: 2 Oscar (más 4 premios)

Carácter extremo

01 Junio 2004

Dice el refrán que a la tercera va la vencida. Pero en el caso de Sean Penn el tópico no se cumplió hasta la cuarta oportunidad, cuando el pasado 29 de febrero recogió el Oscar al mejor actor.

Porque antes de su papel en Mystic River, el díscolo actor ya había recibido otras tres nominaciones por sus interpretaciones en Pena de muerte (1995), Acordes y desacuerdos (1999) y Yo soy Sam (2001). Y lo curioso es que, seguramente, le costó mucho más encarnar esos papeles que meterse en la piel del atormentado Jimmy Markum de la multipremiada película de Clint Eastwood. La razón es simple: da la sensación de que el carácter de Sean Penn tiene muchos puntos en común con el de su personaje, un tipo pasional, con un pozo de amargura en el corazón, para quien la superficialidad no existe y cuyo carácter desbordado e inestable le empuja a enfrentarse a quien se le ponga por delante. No por casualidad, su mujer, la también actriz Robin Wright, recibió el siguiente cumplido de su marido al recibir la dorada estatuilla: “A Robin, por ser una inquebrantable inspiración emocional en esta montaña rusa de la que estoy aprendiendo a disfrutar”.

Sean Justin Penn nació el 17 de agosto de 1960 en Santa Mónica (California). Es hijo de la actriz Hielen Ryan y del director de TV Leo Penn, ya fallecido. Es el mayor de tres hermanos. Michael es músico, mientras que Sean y Chris se decidieron pronto a seguir los pasos paternos. Tras la escuela secundaria, Sean ingresó en el Group Repertory Theatre y a los 13 años hizo su primera aparición ante las cámaras en la serie Barnaby Jones. Con 21 años debutó en el cine con Taps, junto a los entonces también advenedizos Timothy Hutton y Tom Cruise. Pronto se vio que Sean poseía talento más que suficiente como para ser cabeza de cartel.

Probó con la comedia (Aquel excitante curso, 1982) y mostró su faceta dramática en Chicos perversos (1983), Adiós a la inocencia (1984) o El juego del Halcón (1985). Por ese tiempo comenzó a reclamar portadas en revistas debido a su matrimonio con Madonna, una unión que duró cuatro años y que él no quiere ni recordar. También se ganó una merecida fama de “mejor ni te acerques” cuando pasó un mes en la cárcel por agredir a unos periodistas.

Pero esas circunstancias no le impidieron seguir ascendiendo en la escala de actores. En 1989 protagonizó junto a Michael J. Fox la cinta bélica Corazones de hierro y al año siguiente se enamoró de Robin Wright, su compañera de reparto en la más que notable El clan de los irlandeses. Con ella tuvo dos hijos antes de casarse en 1995, Dylan Frances y Hopper Jack (nombre este último debido a la estrechísima amistad de la pareja con Dennis Hopper y Jack Nicholson).

Y ya por entonces Sean había empezado a deslumbrar también con su faceta de guionista y director. Primero con Extraño vínculo de sangre (1991) y luego con las desasosegantes Cruzando la oscuridad (1995) y El juramento (2001), ambas protagonizadas por su inseparable Nicholson. Como actor volvió a destacar con su patético papel de abogado corrupto en Atrapado por su pasado (1993) y más tarde como asesino en Pena de muerte (1995), su primera nominación al Oscar. Luego acompañaría a Michael Douglas en The Game (1997) y pondría en la picota la podredumbre frívola e hipócrita que domina a Hollywood en la durísima Hurlyburly (1998). Esa película cuadra bien con el pensamiento del actor, conocido por sus críticas al "stablishment": “Cuando voy al cine es muy difícil que no me domine una rabia incontrolable. Muchas películas que se producen actualmente en Hollywood son un desperdicio”. Mientras tanto, él deniega de los premios y dice que no se prostituye (sólo en su última nominación acudió a la gala de los Oscar).

El resultado de los últimos años es un puñado de espléndidas películas que le han situado entre uno de los actores más solicitados: La delgada línea roja (1998), Acordes y desacuerdos (1999), Yo soy Sam (2001) y las recientes Mystic River y 21 gramos, ambas del 2003. Fiel a su estilo, vive en San Francisco, lejos de las pompas de Hollywood. Lo próximo que veremos de él es El asesinato de Richard Nixon, donde de nuevo compartirá pantalla con la actriz Naomi Watts, su compañera de reparto en 21 gramos.

Oscar
2009

Ganador de 1 premio

Oscar
2004

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Entre la razón y la locura

2019 | The Professor and the Madman

Notable debut en la dirección del cineasta nacido en Irán Farhad Safinia, que escribió para Mel Gibson el guion de Apocalypto. Adapta el libro de Simon Winchester, que documenta con magnífica recreación de la época y acertadísimo reparto, hechos reales acerca de la confección del Diccionario de Inglés de Oxford, una titánica tarea que llevó más de 50 años, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se centra sobre todo en cómo se cruzan los caminos de dos personajes que parecen completamente dispares: James Munray, editor del diccionario, sabio en lenguas a pesar de no tener titulación universitaria, feliz padre de familia numerosa y hombre de fe; y el doctor W.C. Minor, recluido en el manicomio de Crowthorne en Berkshire, enajenado mental que en un momento de manía persecutoria asesinó a un hombre. Cuando Munray pide la ayuda de miles de voluntarios desinteresados, para que documenten con citas de textos históricos el posible origen y uso de las palabras del diccionario, uno de los más activos resulta ser Minor; la tarea parece incluso servirle de terapia, al mismo tiempo que desea reparar el daño causado a la viuda e hijos del asesinado traspasándoles la integridad de su pensión. Safinia sabe manejar bien el libreto firmado por John Boorman, Todd Komarnicki y él mismo, que sabe tocar palos diversos con gran sabiduría. Así, habla de razón y locura, pero también de fe y ciencia, y de la fuerza del amor, el perdón y la reparación, conceptos muy presentes a lo largo de la narración, y que nunca están metidos con calzador o con la intención de ofrecer moralina barata. Late la capacidad del hombre, por muchos horrores que pueda cometer, de alcanzar la redención, tocado por la gracia y por la caridad de los que se mueven a su alrededor. Y además se pinta bien las dificultades con la que toca moverse en el mundo académico, donde la exigencia de resultados a toda costa, y los celos y rivalidades, pueden poner en peligro las empresas más honrosas. Da gusto ver lo bien que están introducidas las citas literarias, en la medida justa, y que ilustran no solo el origen de una palabra, sino también las situaciones que afrontan en un momento dado los personajes. El reparto está sencillamente espléndido, con dos colosos como Mel Gibson y Sean Penn, el profesor y el loco doctor, en los momentos en que comparten escena saltan las chispas de la emoción. Están también muy bien el resto de personajes secundarios: la viuda interpretada por Natalie Dormer, la esposa de Murray a la que da vida Jennifer Ehle, Eddie Marsan como el vigilante del manicomio que descubre el valor de la misericordia, o los distintos actores que dan vida a profesores y académicos, donde destaca Steve Coogan.

7/10
The First

2018 | The First | Serie TV

Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
La vida secreta de Walter Mitty, de Ben Stiller

2013 | The Secret Life of Walter Mitty

Walter Mitty es lo que se dice un ratón de biblioteca o, mejor, un ratón de filmoteca. Lleva 16 años trabajando en la sección de negativos de la revista LIFE, en Nueva York. Mitty es un hombre solitario, al que le cuesta relacionarse, y que tiene extraños vacíos mentales en los que escapa de la realidad imaginando que es un héroe, alguien que realiza proezas increíbles. Pero no es un tipo raro, es bueno, de gran corazón. Últimamente Cheryl Melhoff, una chica nueva de la oficina le hace tilín y él intenta aproximarse a ella. Pero quizá no tenga tiempo, porque se anuncia que LIFE pasará inminentemente a ser una revista exclusivamente on line, lo que acarreará múltiples despidos. Para la última portada impresa se requiere una fotografía para el recuerdo, que será obra del legendario reportero Sean O'Connell. Los problemas para Mitty llegarán cuando no encuentre el negativo. Aunque no se trate de la octava maravilla del mundo La vida secreta de Walter Mitty es, seguramente y con diferencia, la mejor película de Ben Stiller, muy superior a la mayoría de su filmografía. Resulta divertida y entrañable a un tiempo y no se queda en mero envoltorio sino que aporta ideas valiosas y a la vez no deja de ser en ningún momento muy original. Es una película que cae bien, vaya, con un tono capriano, de fábula optimista. Basada en un relato corto de James Thurber, se trata pues de un remake del film de idéntico título protagonizado en 1947 por Danny Kaye. Sin embargo, aunque mantiene la esencia de la historia, el guión de Steve Conrad (En busca de la felicidad) la renueva por completo y Ben Stiller se luce al dirigirla, le insufla de una modernidad que le sienta de perlas. La clave del éxito es quizá el equilibrio del conjunto, tanto del argumento como de los personajes, tanto del humor como del drama. No hay asomo del histrionismo típico de otras películas de Stiller. Su personaje de Walter Mitty es aquí muy real, nada exagerado y es fácil que el urbanita de pro se identifique vívamente con él, con su trabajo oscuro de oficina, tan importante y a la vez tan invisible, con sus torpes intentos de acercarse a la chica que le gusta, y sobre todo con sus tronchantes momentos de evasión, a veces alocados en su afán de protagonismo aventurero, y otras veces simples proyecciones de lo que realmente querría hacer, pero que la prudencia o las buenas maneras le impiden convertir en realidad. La vida misma. Por supuesto, en toda la película subyace de fondo la conocida idea de que la vida está para vivirla, no para contarla. Algo que está maravillosamente intrincado en la trama gracias al lema de la revista LIFE, varias veces mentado. Visualmente la película está muy cuidada, y Ben Stiller se esmera en su intento de transmitir belleza y colorido, especialmente en las preciosas localizaciones de Groenlandia, Islandia o el Himalaya. También hace un uso muy eficaz de los efectos de cámara en las ensoñaciones o en las imágenes al “ralenti”, al compás de la suave banda sonora de Theodore Shapiro. Funcionan muy bien los diálogos entre Mitty y Cheryl (dulce, muy dulce, la otras veces alocada Kristen Wiig), mientras que resultan menos conseguidas las escenas familiares con la madre (Shirley MacLaine). Donde quizá la trama puede chirriar más es en la relación entre el mítico fotógrafo Sean O'Connell (Sean Penn en plan filosófico) y el propio Mitty, que puede resultar irreal y relamida. Algo similar ocurre con ese desenlace tan explícito, aunque sea un precioso (y seguramente necesario) cumplido a las personas grises, a los trabajadores que están al otro lado de la valla, de las cortinas, para que los triunfadores se luzcan en todo su esplendor y se lleven los honores. En este sentido, sí funciona, con cierta nostalgia, el homenaje que se hace del periodismo de antes, el que hacía LIFE y tantas otras publicaciones, donde las fotografías contaban historias, donde no había trampa ni cartón (ni photoshop), donde el periodista tenía y podía ser auténtico. Donde no existía Internet.

6/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
El árbol de la vida

2011 | The Tree of Life

La historia de Jack O’Brien, el mayor de tres hermanos, que vive con sus padres. Pero enmarcada audazmente en el cosmos bajo la mirada divina, de modo que se convierte en sinfonía de belleza extraordinaria. Su existencia discurre en el seno materno, en su infancia a las puertas de la adolescencia en el Texas de los años 50, y en la actualidad. La existencia cotidiana, con muchos momentos felices por crecer en plena naturaleza, jugando con sus hermanos y amigos, y abrazado por el cariño materno, se ensombrece en parte por ese sufrimiento que forma parte de la vida, y al que no es ajeno un padre severo de modos autoritarios, al que no puede evitar juzgar y condenar. Resulta difícil expresar con palabras lo que significa este poema visual y sonoro que funciona a modo de plegaria, se trata de una auténtica profesión de fe, algo nada corriente en los tiempos que corren. La película se inicia con una cita bíblica del libro de Job, que alude a cómo Dios concede y quita los bienes providencialmente, en muchas ocasiones sin que el hombre pueda entender por qué ocurre así. Y realmente el grandísimo y esquivo cineasta Terrence Malick (Malas tierras, Días del cielo, La delgada línea roja, El nuevo mundo) no hace otra cosa que seguir a los miembros de una familia católica –sobre todo a los padres y al hijo mayor–, que siempre se han apoyado en Dios, pero cuya fe se ve puesta a prueba –como la cualquier otro hijo de vecino– por los acontecimientos de la vida diaria. Y lo hace centrado el tiro en momentos ordinarios, agradables y desagradables, y manejando con voz en off los conceptos básicos que ayudan a configurar una vida lograda, donde son básicos el amor y el perdón. No faltan los momentos de duda, la prueba del sufrimiento, la rebelión contra Dios, la tentación del pragmatismo, la constación de que, citando a san Pablo, uno hace lo que no quiere. Ésta es verdaderamente una obra en la que no debe haber un verso suelto, todas las piezas son importantes. Los actores adultos –Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn– y los niños –Hunter McCraken sobre todo, pero también Laramie Eppler– están estupendos, aun siendo conscientes todos de que ninguno puede autodenominarse protagonista principal. Ellos están al servicio de una trama que les sobrepasa, y que pretende hablar nada más –ni nada menos– que del sentido de la existencia, de dónde venimos y adónde vamos. Por eso no es caprichoso, para nada –aunque sí valiente– que Malick nos entregue imágenes de gran belleza –compuestas por magos de los efectos visuales como Douglas Trumbell y Dan Glass, con el director de fotografía Emmanuel Lubezki– para mostrarnos un mundo primigenio en el que nada –y cuando decimos nada, queremos decir nada– ocurre por casualidad. O la estudiada banda sonora de la película, donde aparte de la música original de Alexander Desplat hay una selección exquisita de temas maravillosos de Mahler, Berlioz, Brahms, Schumann, Bach, Mozart, Jovanovic, Preisner... El film ganó la Palma de Oro en Cannes con todo merecimiento.

9/10
Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place)

2011 | This Must Be the Place

La vida de la antigua estrella de rock Cheyenne es triste y aburrida. Aunque tiene una fantástica y enamorada esposa desde hace muchos años y posee una fortuna suficiente como para vivir toda la vida, aún no repuesto de un trágico suceso, y se arrastra cada día como alma en pena, con su maquillaje a cuestas, sus cueros y sus botas negras y una melancolía de elefante que invade cada uno de sus movimientos. Cheyenne un cincuentón con alma un adolescente. Sin embargo, al recibir la noticia de la muerte de su padre, al que no ve desde hace décadas, acabará de rebote por emprender un periplo por todo Estados Unidos, en busca de una persona que su padre buscó durante 50 años y que no pudo encontrar... El director Paolo Sorrentino (Il Divo, Las consecuencias del amor) escribe y dirige Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place), una película bastante original, con personajes marginales y un protagonista rarito, muy rarito. Estructura el film en dos partes diferenciadas y las muestra con su parsimonia característa: la primera retrata el modo de vida de la antigua estrella de rock, con sus rutinas aburridas, su no hacer nada constantemente, con ese arrastrar los pies como un zombi por la vida, con su dicción temblorosa y ese tono de voz a punto de extinguirse, con su amistad con la joven fan Mary (Eve Hewson, hija del cantante Bono) y también con su estrecha unión conyugal con su vitalista y simpática mujer, Jane. Pero en una segunda parte, el film cambia de repente cuando Cheyenne realiza un viaje para visitar a su padre en el lecho de muerte. A partir de ese momento la historia se convierte en una 'road-movie' en toda regla, en donde el ex rockero demuestra que su cabeza todavía funciona a la perfección y que su corazón tiene mucha más vida, más amor, más generosidad de lo que parece a simple vista. El espectador se sentirá sin duda exigido por el lánguido “tempo” del film y más de una vez tendrá unas ganas impresionantes de zarandear y abofetear al protagonista, que siempre parece un pelele empastillado hasta las trancas, como un muerto viviente. Pero si tiene paciencia, verá cómo la historia va ganando enteros a cada minuto, cómo una galería de personajes ricos van entrando en escena y cómo el guión ofrece poco a poco unas cuantas lecciones de humanidad que acaban por conceder al conjunto un calado poco previsible. Y frente a temas de trágico realismo, como el del Holocausto y sus consecuencias, el del amor y desamor paterno-filial, el de las consecuencias de la fama, el del perdón y la culpa, el del silencio de Dios y el de la difícil aceptación, se introducen logrados momentos de humor –alguno tronchante– que vienen como anillo al dedo. Además de la meritoria interpretación de Sean Penn, hay que destacar el contrapunto alegre que desprende Frances McDormand con su maravilloso personaje, así como el buen trabajo de otros secundarios, como Harry Dean Stanton o Kerry Condon. Capítulo aparte merece la música de Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place), escasa aunque muy bien elegida, y memorable en algunos momentos, como en esa escena donde el cantante David Byrne interpreta la canción que da título al film, de composición propia.

6/10
Caza a la espía

2010 | Fair Game

Una historia basada en hechos reales, que provocaron un buen revuelo en la opinión pública mundial, y más específicamente entre la estadounidense. La agente de la CIA Valerie Plame quedó literalmente “quemada”, al filtrar a la prensa un alto cargo de la administración Bush su actividad encubierta. La idea era anular al esposo de Plame, que había publicado un artículo cuestionando las razones que esgrimía la Casa Blanca para invadir Irak. Resulta curioso constatar que si Paul Greengrass pasó de filmes basados en hechos reales como Domingo sangriento a la saga de espías ficticios Bourne, Doug Liman ha seguido el proceso contrario, de El caso Bourne ha dado el salto a una historia real, Caza a la espía, que maneja con la misma trepidante emoción que supo conceder al film mentado. Su uso de la cámara en mano es efectivo, pues subraya los modos torcidos de proceder de unos y otros, o la duda de cómo acabarán discurriendo las cosas. El cineasta sabe conjugar la trama política –las famosas armas de destrucción masiva en Irak, los modos de operar la CIA y la Casa Blanca– con el drama personal que afecta a mujer y marido. Estos están interpretados con enorme talento por Naomi Watts y Sean Penn, pues saben hacer que casen los momentos de gran entereza y control de la situación, con aquellos en que se ven superados por los acontecimientos. El amor a la familia y al propio país, y la verdad como guía en el propio actuar, son los grandes temas propuestos, donde a veces se producen conflictos de intereses.

7/10
Algo pasa en Hollywood

2008 | What Just Happened

Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.

6/10
Mi nombre es Harvey Milk

2008 | Milk

Años 70. Harvey Milk es un gris empleado de una financiera de Nueva York, que conoce al chico de su vida, el simpático Scott Smith. Tan apasionada es la relación, que Milk se muestra dispuesto a dejar su trabajo y vivir sin disimulos su homosexualidad. Así que se traslada con su pareja a San Francisco, al barrio de Castro, lugar donde confluyen otros muchos gays. Milk tomará conciencia de los problemas de la ciudad, y más específicamente de los de la gente con su misma orientación sexual. Hasta el punto de pugnar tenazmente para ser elegido concejal, en lo que supondría un hito, el primer cargo electo masculino de un homosexual confeso en Estados Unidos.Película basada en hechos reales, narrados ya en 1984 en el oscarizado documental The Times of Harvey Milk. Pasados más de veinte años, la idea es dramatizar esos hechos en una gran superproducción militante, con la doble meta no oculta de abogar por los derechos de los homosexuales y llegar a un público más amplio. El film arranca con la noticia del asesinato de Milk y de George Moscone, alcalde de San Francisco, para mostrar en flash-back los años de activismo político del primero, contados por él en una grabación magnetofónica. Gus Van Sant maneja un guión de Dustin Lance Black quien, a pesar del abundante material existente sobre Milk, prefirió documentarse de primera mano hablando con el entorno homosexual y político del personaje.El director de títulos tan brillantes como Todo por un sueño y Elephant, opta por entregar una película de hechuras clásicas, formalmente más en la línea de El indomable Will Hunting y Descubriendo a Forrester, y por supuesto muy alejada de los minoritarios títulos de temática gay Mala noche y Mi Idaho privado. En cierto momento de la cinta Milk explica que al dirigirse a un público heterosexual comienza con una broma, para romper el hielo y conectar; parafraseando al activista biografiado, cabría decir que el también homosexual Van Sant hace lo mismo, se inclina por un tratamiento estético y narrativo que no produzca rechazo en el espectador, sino que sirva, al contrario, para ganárselo. Es una aproximación didáctica, terreno que domina, y que le lleva a un enfoque donde todo se explica en términos de lucha por los derechos civiles. Recuerda en tal sentido el film a Philadelphia, aunque los tiempos cambian, y ciertos puntos de vista se defienden con menos tapujos. Van Sant evita con inteligencia el choque frontal con los que consideran inmoral el ejercicio de la homosexualidad -aunque insiste en un par de ocasiones en que nada malo hay en ello-, centrando el tiro en las discriminaciones laborales por la orientación sexual, y en mostrar a los distintos personajes como tipos humanos, con los que se puede empatizar, algo a lo que ayuda el estupendo reparto, empezando por Sean Penn.Hay un esfuerzo por no ridiculizar la posición contraria, la idea es persuadir, no ofender. En tal sentido hay que reconocer cierta honestidad en el retrato del protagonista: en su convivencia con dos compañeros sentimentales -tuvo más, de los que no se habla en el film- no se eluden los problemas, actitudes egoístas y tendencias suicidas, ni se trata de maquillar aquello como si fuera algo semejante a una familia. Para apuntalar el punto de vista del film hay ideas ingeniosas: que en un cine se proyecte La aventura del Poseidón, la historia de un barco que da un vuelco y queda boca abajo, parece una metáfora de una sociedad cuyos puntos de vista deben ser vueltos del revés; la mención a la vehemencia de los católicos conversos, que es comparada al activismo de Milk, equipara luchas diversas; la referencia a Ronald Reagan y su oposición a la Proposición 6 de discriminación laboral, muestra que son compatibles unas ideas y el rechazo de una injusticia. ¿Busca la película utilizar las luchas de entonces para acometer las de ahora? Es probable. Quizá suene a sutileza, pero que en el film se mencione dos veces a España, uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual y su derecho a la adopción, no parece casual. Serían los nuevos derechos civiles a conquistar... ¿para ser contada su obtención en otra película, dentro de otros veinte años?

6/10
Todos los hombres del rey

2006 | All the King’s Men

Adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1949 por Robert Rossen en El político con excelentes resultados, entre los que se cuentan el Oscar a la mejor película. Aborda la nueva versión como director y guionista Steven Zaillian, quien ha demostrado poderío, sobre todo en el segundo campo, en títulos como En busca de Bobby Fischer y La lista de Schindler. El film describe el ascenso político de Willie Stark, desde unos primeros tiempos en que es poco menos que un paleto con buenas intenciones de mejorar las cosas, hasta su mandato como gobernador del estado sureño de Luisiana. El punto de vista narrativo, al igual que en el libro, lo aporta Jack Burden, un periodista desprovisto de armas morales, que de cronista político de un diario pasa a convertirse en el hombre que hace gran parte del trabajo sucio a Stark. Un desengaño amoroso parece haber endurecido el corazón de Burden –la amistad con los hermanos Stanton, Adam y Anne, hijos de un antiguo gobernador, se enfrió–, hasta convertirse en cínico observador de los acontecimientos. La novela de Warren es voluminosa y compleja, de modo que hay que apuntar en el haber de Zaillian un guión trazado con tiralíneas, que incluye la mayoría de las subtramas del original. Resulta, por ejemplo, un acierto, conservar el viaje nocturno para visitar al juez Irwin, que vertebra la historia. No obstante se echa en falta algún pasaje –da la impresión de que parte del metraje ha caído al editarse el largo film–, principalmente el accidente del hijo de Stark, en el que Zaillian apuntaba un interesante paralelismo con la figura de Adam. En cualquier caso, queda clara la reflexión acerca de la corrupción política y de la divisa ‘el fin justifica los medios’, tentaciones difíciles de resistir cuando se carece de asideros sólidos a los que agarrarse. El correcto film desprende cierta frialdad, se asemeja a un cuerpo inanimado. Con un excelente diseño de producción, y uno de esos repartos que quitan el hipo, no despierta sin embargo demasiadas emociones. Da la sensación de que la película habría salido ganando con unos actores menos conocidos. Uno ve a Anthony Hopkins, y no puede menos de decirse ‘Ahí está Anthony Hopkins haciendo de juez Irwin’, en vez de pensar ‘Ahí hay un juez teóricamente justo, con algún oscuro secreto en su pasado’. No digamos nada de James Gandolfini, al que uno ve y sólo se le ocurre preguntarse ‘¿Qué hace Tony Soprano por aquí, algún enjuague mafioso, tal vez?’.

6/10
La intérprete

2005 | The Interpreter

Silvia Broome, una intérprete de origen africano que trabaja en la ONU, escucha una conversación en una lengua que poca gente conoce. Resulta que un micrófono se ha quedado encendido, y que dos tipos que lo ignoran hablan entre sí de un plan para asesinar al presidente de Matobo, un país africano. Silvia denuncia los hechos, y las autoridades asignan el caso al agente Tobin Keller. Años llevaba sin dirigir Sydney Pollack, autor de varios thrillers de primera, como son Los tres días del cóndor y La tapadera. Retomó el género en esta amena cinta para la que excepcionalmente le han dejaron rodar en la sede de la ONU. El punto de partida es mera excusa, pues el relato de las luchas de poder en un país inventado no está excesivamente desarrollado. Pero propicia escenas de gran tensión, como la que se desarrolla en casa de Silvia, o la magnífica del autobús. Además, Pollack denuncia la falta de cobertura mediática de algunos conflictos.

6/10
El asesinato de Richard Nixon

2004 | The Assassination of Richard Nixon

Historia de perdedores, que supone el debut en la dirección de Niels Mueller, quien firma el guión junto a Kevin Kennedy. Sigue la pista a Samuel J. Bicke (estupendo Sean Penn, como casi siempre), auténtico sufridor nato, un personaje que en su ‘no-realización’ del sueño americano tiene mucho en común con el Willy Loman creado por Arthur Miller en Muerte de un viajante. Samuel tiene un trabajo de vendedor, continua causa de frustración, porque sus jefes le incitan a engañar a potenciales clientes. A ello se suma la dolorosa separación de su mujer Marie y dos hijos, una situación a la que no quiere resignarse, aunque ella (sobria, perfecta Naomi Watts) no ve futuro a la reanudación de la vida en común. Pero Samuel construye castillos en aire, sueña con la utopía de un posible negocio con su buen amigo Bonny, un mecánico negro (Don Cheadle, muy contenido). A medida que surgen los obstáculos, ese ‘enemigo invisible’ se personifica, para él, en los rasgos del presidente Richard Nixon, omnipresente en la televisión. El film, inspirado lejanamente en hechos reales, es profundamente pesimista. Viene a decir que el sistema está podrido, situación ante la cual caben pocas opciones: aprovecharse de él –es lo que hacen los políticos, o los jefes de Samuel–, aceptar que las cosas son como son –Marie, que trabaja de camarera, hace como que no se da cuenta de que los clientes la manosean; Bonny encaja las quejas injustas– o bien sumarse al movimiento antisistema, hacer ‘algo’, aunque ese ‘algo’ pueda causar muerte y destrucción, volviéndose contra uno mismo. Un ‘cul-de-sac’, donde la ‘tercera vía’ raya con la locura, el desquiciamiento total de un buen hombre, un pobre diablo. Para Mueller, ninguna de las opciones es digna. Pero cabe preguntarse si realmente cubre el espectro completo de las posibles respuestas.

7/10
It's All About Love

2003 | It's All About Love

Año 2021. John y Elena son un matrimonio pero viven separados, él por negocios en Polonia, y ella por su trabajo como patinadora sobre hielo en Nueva York. Cuando John viaja hasta la ciudad de los rascacielos para que ella firme los papeles del divorcio, se da cuenta de que la llama del amor vuelve a encenderse. La trama de esta película se ambienta en un futuro próximo, donde la humanidad vive en una Tierra donde la nieve hace su aparición en estaciones insospechadas, en que la gente muere sin aparente motivo ante la indiferencia general, y donde hay peculiares cambios gravitatorios. Esto favorece el tono frío, distante e inaccesible entre los protagonistas que el director Thomas Vinterberg quería impregnar a esta película coproducida por varios países. El film introduce elementos de thriller y ciencia-ficción, con conspiraciones y maniobras genéticas. En fin, el espectador tendrá la impresión de no saber muy bien lo que está viendo en este batiburrillo de géneros, con una historia romántica de por medio, y algunas imágenes ciertamente impactantes, sobre todo las de la patinadora y sus 'suplentes'. Joaquin Phoenix, Claire Danes y Sean Penn son los encargados de llevar el relato como pueden a buen puerto.

5/10
Mystic River

2003 | Mystic River

Jimmy, Dave y Sean, compañeros de la infancia, vieron cómo su amistad se truncaba bruscamente la mañana en que dos tipos, simulando ser policías, se llevaron a uno de ellos. Los abusos sexuales que padeció Dave le marcaron de por vida; y aunque casado y con un hijo años después, le quedan claran secuelas; Jimmy, siguió el camino de la delincuencia, aunque tras una temporada en prisión, trata de regenerarse y de sacar adelante a su familia; por último, Sean se ha convertido en policía. Y precisamente un caso criminal, el asesinato de la hija de Jimmy, fuerza de nuevo el contacto de los otrora amigos. Clint Eastwood es un excelente director. Tiene además su propia productora, Malpaso, y un equipo de técnicos (Lennie Niehaus, música, Joel Cox, montador, Henry Bumstead, diseñador de producción…), con los que viene repitiendo de película en película. O sea, cuenta con un preciso mecanismo de relojería para poner en marcha, realizar y empaquetar películas impecables. Es el caso de Mystic River, un film intenso, con un guión bien vertebrado de Brian Helgeland, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, donde todo encaja y que disimula bien algunas trampas, como la inexistencia de coartada para Dave, el repentino hallazgo de unas pruebas incriminatorias. Eastwood rueda a las mil maravillas, con ritmo brioso, sin empantanarse; con ideas visuales efectivas. El film es pesimista y duro, pero su violencia es sobre todo psicológica, y se evitan las truculencias al tratar los abusos sexuales. Película masculina, alguno la tacharía quizá de machista, pues las mujeres tienen escasa presencia, y se comportan de modo poco inteligente: la excepción es la esposa de Sean, con sus llamadas silenciosas al móvil. Clint Eatwood no actúa, pero hace actuar a sus actores con maestría. Medido reparto que ha dado a Sean Penn el primer Oscar de su carrera, el rebelde actor está perfectamente secundado por un plantel de campanillas: Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne. Y aunque las mujeres tengan menos peso, Marcia Gay Harden y Laura Linney se las arreglan para dar a sus personajes una tercera dimensión.

7/10
21 gramos

2003 | 21 grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

7/10
Friends (8ª temporada)

2001 | Friends (8ª Season) | Serie TV

Chandler y Mónica comienzan su vida juntos como marido y mujer. Por otro lado, Rachel se queda embarazada pero decide ocultar a sus amigos, por el momento la identidad del padre. En la octava temporada, la popular telecomedia siguió manteniendo el nivel.

6/10
Yo soy Sam

2001 | I Am Sam

Sam, deficiente mental, es padre soltero de Lucy, una niña de siete años inteligentísima. Tanto, que el Estado piensa que quizá no está capacitado para educar a su hija. De hecho, Lucy empieza a ser consciente de que, pese a lo mucho que le quiere su padre, éste es distinto a los otros papás: así, algunas de las cosas que le enseñan en el cole, Sam no las pilla a la primera exactamente. Cuando una asistente social empieza a tramitar la acogida de la niña en una nueva familia, Sam encuentra el apoyo incondicional de sus amigos retrasados; y el no tan incondicional (al menos al principio) de una competente abogada, cuya vida familiar es un pequeño desastre. La directora Jessie Nelson, muy interesada en los temas familiares –lo demuestran sus filmes Corina, Corina (film que escribió y dirigió, donde una niña quedaba sin habla tras quedarse huérfana) e Historia de lo nuestro (película sobre el divorcio, protagonizada por Bruce Willis y Michelle Pfeiffer, de la que escribió el guión)–, sabe conjugar el melodrama y las situaciones tiernecitas con el humor que propicia la sencillez e ingenuidad de Sam. Así compone una sensible película, donde Sean Penn compone uno de esos papeles de discapacitados, tan amados en Hollywood, sobre todo cara a los Oscar (de hecho, Penn fue nominado por su Sam); el actor estaba muy interesado en su personaje, pues tiene un familiar con síndrome de Down. Gran mérito tiene el papel de Michelle Pfeiffer, la abogada, ingrato a primera vista. La actriz explica que “me atraen y me afectan las historias acerca de la familia, y lo que define a un padre o una madre”.

6/10
El misterio de la villa

2000 | Up The Villa

Florencia. Año 1938. Benito Mussolini ocupa el poder, estamos en la Italia Fascista. Mary, una joven viuda inglesa, ocupa una hermosa villa, y hace vida social con otros compatriotas. Uno de ellos, Sir Edgar, tiene cierta edad, pero la pretende en matrimonio. Su posición social es envidiable, y se comenta que va a ser el futuro gobernador de Bangladesh. Sin duda, un buen partido. Pero Mary echa una cana al aire una noche con un refugiado austríaco, violinista. Cuando éste se suicida, no tiene más remedio que pedir ayuda a un playboy americano, por el que siente una creciente atracción. Adaptación de una obra del novelista y dramaturgo inglés William Somerset Maugham. La trama sirve para explorar con hondura en unos personajes que buscan amor, pero que están sometidos a distintas pasiones: una compasión mal entendida, la presunción a la hora de aconsejar a partir de la propia experiencia, los extremos de dejarse guiar por el puro sentimiento o por el cálculo frío y cerebral… Aunque de desarrollo premioso, el film tiene la fortuna de contar con un reparto de ensueño para no decaer: magnífica Kristin Scott Thomas (descubierta en El paciente inglés, con títulos magníficos como El hombre que susurraba a los caballos, y que ya trabajó con el director Philip Haas en Ángeles e insectos), bien los veteranos James Fox y Anne Bancroft, y muy en su sitio Sean Penn y Jeremy Davies, dos tipos de hombre distintos y descritos con eso tan difícil llamado matiz.

5/10
El peso del agua

2000 | The Weight of Water

La directora especializada en cine de acción Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi, Días extraños) narra dos relatos en uno. En el primero, actual, la joven periodista Jean, con un grupo de insustanciales amigos, investiga en la isla de Smuttynose un crimen ocurrido hace un siglo. El otro, como habrá adivinado el lector, es el que provocó el mencionado crimen. Jugando a los paralelismos, a que la historia está condenada a repetirse o algo así, Bigelow sirve un film de pasiones al que, paradójicamente, le falta algo de chispa. Aunque ella asegura que “tamizada por la historia contemporánea, la de época se hizo familiar y accesible. Mirar hacia el pasado ayuda a dar forma al presente e incluso al futuro.” El film cuenta con reparto de lujo: ese pedazo de actor llamado Sean Penn, acompañado de la modelo Elizabeth Hurley (que se dedica a lo que sabe, provocar) y de Catherine McCormack.

4/10
Antes que anochezca

2000 | Before Night Falls

“Tomé todos aquellos papeles y los envolví en unos nailons negros que yo me robaba cuando iba a plantar bolsas de café alrededor de La Habana, en lo que entonces se llamó el cordón de La Habana...” Así cantaba el poeta cubano Reinaldo Arenas en su obra Antes que anochezca, que da título a esta película sobre su vida. El norteamericano Julian Schnabel aborda las andanzas del escritor: su sensibilidad artística, la represión del régimen castrista, su homosexualidad... Lo mejor de este film algo farragoso viene de la mano del camaleónico Javier Bardem, que borda el papel de Arenas, por el que fue candidato al Oscar este año.

6/10
Acordes y desacuerdos

1999 | Sweet and Lowdown

Con Acordes y desacuerdos Allen rinde un homenaje explícito a su muy amado jazz. La banda sonora de sus películas siempre la ha presidido esta música, pero aquí inventa a Emmet Ray, un guitarrista de jazz de los años 30 supuestamente legendario, del que diversos personajes auténticos, incluido el propio Allen, cantan su talento. Con un esquema narrativo que recuerda a Toma el dinero y corre y Zelig, el director salpica el relato de declaraciones de personas que evocan la figura de Ray, su egocéntrica personalidad y su personal aportación al jazz. Entre medias, se desliza la historia del guitarrista, sobre todo en su vertiente amorosa. Y es aquí, sobre todo, donde Allen acierta de pleno. Pocas veces se ha visto contada de modo más sentido una historia de amor. Allen demuestra una prodigiosa sensibilidad. Para empezar, define a sus personajes a las mil maravillas. Ray es un egocéntrico. Con talento, va a lo suyo. A su bola. Sean Penn le presta cuerpo y alma, y consigue el milagro de que amemos a este personaje. Somos incapaces de guardarle rencor, aunque se lo gane a pulso. El amor pasa a su lado en forma de Hattie, una chica muda. Ella no es demasiado inteligente. Bonita, ingenua, luminosa, dulce, sensible... Una joya, a pesar de que no pueda hablar. El director nos presenta a otras mujeres importantes en la vida de Ray, como la Blanche de Uma Thurman, pero el corazón de esta película es la historia de amor con Hattie que tiene un antes y un después. El reencuentro con Hattie es causa de dos de las mejores secuencias que ha dado nunca la cámara de Allen, verdadera poesía con mayúsculas. El director coge de improviso el corazón del espectador y lo estruja sin misericordia. De pocas maneras se puede expresar mejor el gran error de Ray. Con su otro amor, la guitarra entre sus manos, Allen nos habla también de lo que puede ser una disyuntiva en la vida del artista. Si uno se viera forzado a elegir, ¿qué debería ir antes, el amor o el arte?

7/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
Hurlyburly

1998 | Hurlyburly

Cuatro amigos que trabajan en la industria del cine comparten apartamento: Eddie (Sean Penn) y Mickey (Kevin Spacey) son directores de reparto, Phil (Chazz Palminteri) es un actor en paro, y Artie (Garry Shandling) se dedica a la producción. Trabajar cuesta: la presión es enorme y las oportunidades no tan buenas como uno quisiera. Además las lenguas pueden herir y hacer decir más cosas de las que uno quisiera; y las relaciones con las mujeres –Darlene (Robin Wright Penn), la bailarina Bonnie (Meg Ryan), la lolita aspirante a actriz Donna (Anna Paquin)– no son fáciles. "Hurlyburly" es una palabra que significa algo así como "tumulto" o "follón". Y es que los personajes de esta película viven una acelerada existencia, autodestructiva y un tanto amargada. El film, duro y desgarrado, de humor muy vitriólico, se basa en una obra de teatro de estudiados diálogos; y presenta momentos muy intensos, en que los actores pueden lucirse a gusto. El reparto es para quedarse sin respiración; uno de los intérpretes, Sean Penn, se llevó un premio en el Festival de Venecia por su actuación.

6/10
Giro al infierno

1997 | U Turn

A un tipo se le estropea el coche en Superior, un pueblo perdido en el desierto, justo cuando iba a saldar una deuda con un mafioso de Las Vegas. Mientras espera que lo arregle un mecánico algo atontado, se encuentra con otros personajes no menos excéntricos: un jefe indio ciego; una provocativa mujer apache y su loco y celoso marido, que le propone asesinarla; una jovencita a la que le gusta tontear, y su novio paleto y bravucón; y un sheriff del que no se sabe muy bien lo que quiere. Oliver Stone compone una peculiar película, donde cruza cine negro con el aire irónico y violento del cine de Sam Peckinpah, y en la que no falta hasta un homenaje a Duelo al sol, de King Vidor. Lo hace con una visión alucinada, próxima a la de Asesinos natos, de la que son firmes apoyos la esmerada fotografía, el brioso montaje y la música de Ennio Morricone, deudora de sus partituras para Sergio Leone. Pero si en el film citado podía hacerse una lectura de crítica a la glorificación actual de la violencia, aquí Stone ofrece, con una ironía desazonante, todo un catálogo de situaciones inmorales —asesinato, adulterio, traición...—, donde sólo sexo y dinero mueven a las personas. Inicialmente el director mantiene el interés gracias a que sigue el punto de vista del personaje de Sean Penn, a quien sin querer las cosas se le complican cada vez más, hasta extremos delirantes. Pero el planteamiento retorcido acaba componiendo un indigesto cóctel, capaz de destrozar los estómagos con más aguante.

6/10
Las piscinas de Hugo

1997 | Hugo Pool

Hugo es una joven propietaria de una compañía de piscinas con unos padres divorciados, cada uno con sus propias miserias. Un día conoce a un nuevo cliente, Floyd, un muchacho con una enfermedad terminal que le hace permanecer postrado en una silla de ruedas. Entre ambos surgirá una romántica relación. Comedia con romance incluido y algo melancólica llena de jóvenes rostros donde destaca Patrick Dempsey, perfecto en su papel de inválido, que se enamora de Alyssa Milano. La cinta está dirigida por Robert Downey Sr., quien dio a su hijo el papel de un estrambótico drogadicto. Por su parte, Sean Penn o Malcolm McDowell son otros de los personajes que se entrecruzan con los protagonistas.

4/10
Loved

1997 | Loved

Hedda mantuvo una relación con un hombre que tenía a sus espaldas una larga lista de violencia doméstica. Aunque hace un esfuerzo por confiar en él, éste acaba sometiéndola a brutales maltratos. Tras una pelea, entre ambos, él cae por la ventana. Pero Hedda no se olvida de él, y sufre un gran trauma que está a punto de conducirla al suicidio. El terrible drama de los maltratos sirve como desencadenante de esta convencional intriga de desarrollo previsible. Está protagonizada por pesos pesados que logran hacer creíbles a sus personajes.

4/10
Atrapada entre dos hombres

1997 | She's So Lovely

Maureen está muy enamorada de su marido Eddie, pese a sus claros desequilibrios mentales, que le llevan con frecuencia a la violencia; eso sí, nunca contra ella. De resultas del arrebato contra un vecino que, bebido, quiso propasarse con Maureen, Eddie es recluido en un psiquiátrico, con el consentimiento de su esposa. 10 años después sale a la calle, cuando ella ha formado un hogar con otro hombre y dos niñas, una de Eddie, que no conoce a su padre. Tras Volver a vivir, Nick Cassavetes recupera un guión de su padre John, prueba palpable de que su carrera trata de seguir la misma senda. Sin embargo hay diferencias estilísticas. John Cassavetes evitaba la afectación en sus films mediante la frescura que proporciona una cierta improvisación. Su hijo se ata más a la historia que cuenta, lo que pesa en el abrupto salto temporal: cambio de ambientes marginales al de una casa de clase acomodada, transformación de los personajes... Sobre todo el de Maureen, que no visitó nunca a su marido, y del que hemos de creer, sin embargo, que ha mantenido siempre su amor. La historia, que por la representación de una situación familiar compleja recuerda a La buena estrella del fallecido Ricardo Franco, tiene fuerza, el hálito de unos seres complejos, cotidianos, cuyo amor es real. Se mueven no sólo por pulsiones sexuales, sino por el afecto a la persona entera, con sus virtudes, que se aprecian, y con sus defectos, que se buscan erradicar. Otros interesantes temas en segundo plano vienen de la amistad con los dueños de un bar, o de la profesionalidad sin rutinas en el difícil mundo de la psiquiatría. El reparto resulta acertadísimo; y es de justicia resaltar el gran trabajo de Sean Penn, justamente recompensado en Cannes.

6/10
The Game

1997 | The Game

Nicholas Van Orton, un ejecutivo, solitario y egoísta, que cree haberlo visto todo y está un poco cansado de la vida, recibe un curioso regalo de cumpleaños de parte de su hermano: un juego con experiencias excitantes. Poco a poco, la vida de Nicholas empieza a convertirse en una angustiosa carrera por salvar el pellejo. Tras el bombazo de la impactante Seven, el director David Fincher dirigió esta original y vibrante película, suavemente pesadillesca, con Sean Penn y Michael Douglas como hermanos.

6/10
Pena de muerte

1995 | Dead Man Walking

Una monja recibe una carta. Un asesino, condenado a muerte, quiere verla. Hablan y hablan, a veces no muy amablemente. Hay mucha rabia y cinismo en el condenado. Pero la monja le escucha siempre y hace todo lo posible por ayudarle y comprenderle. Quizá es inocente, aunque su culpabilidad es más probable. La apelación se acerca. Y pronto verá que el cuadro al que se enfrenta no estará completo si no visita a los familiares de las víctimas. Sin utilizar trampas ni efectismos, Tim Robbins consiguió con Pena de muerte, su segunda película como realizador, un tremendo alegato en contra de la pena capital. Es elogiable la visión objetiva de lo que hay alrededor de una ejecución legal. Interpreta a la religiosa Susan Sarandon, en una de sus más memorables composiciones –ganó el Oscar–, mientras que Sean Penn realiza una sobrecogedora actuación como el presunto asesino.

8/10
Atrapado por su pasado

1993 | Carlito's Way

Tras haber pasado cinco años en prisión, un antiguo matón llamado Carlito Brigante (interpretado por Al Pacino) regresa a su barrio, el Harlem de Nueva York. Intenta emprender un camino honrado, pues siente que se le ofrece una segunda oportunidad en la vida, y pretende refugiarse en un lugar tranquilo con Gail, la mujer que ama. Sin embargo, su amigo David Kleinfeld, que fue su abogado defensor le propone un asunto ilegal que en un principio no parece peligroso pero que, poco a poco, se complicará más de lo debido. Muchos años después de la exitosa El precio del poder, Brian de Palma (Corazones de hierro) vuelve a dirigir en este film al brillante actor Al Pacino en uno de sus típicos thrillers, lleno de escenas de suspense parecidas a las del declarado maestro del realizador, Alfred Hitchcock.

8/10
El clan de los irlandeses

1990 | State Of Grace

Cuando Terry Noonan vuelve a su barrio natal, la neoyorquina “Cocina del Infierno”, sus viejos amigos tratan de enredarle en la mafia irlandesa. Buen film de gangsters de Phil Joanau.

6/10
Corazones de hierro

1989 | Casualties Of War

Durante la guerra del Vietnam, un escuadrón queda atrapado en la inmensidad de la selva. Con la moral minada, se plantean cada vez más el sinsentido de una lucha que no conduce a ninguna parte. Desesperados y con la conducta trastornada, secuestran a una joven del país. Con ello pretenden vengarse de la población vietnamita, que les hace la vida imposible. Sólo un grupo de oficiales tendrá la suficiente honestidad y sangre fría para enfrentarse a los soldados, y evitar que se cometa una atrocidad. Película repleta de tensión que supone una vuelta de tuerca más dentro de las numerosas visiones cinematográficas de la guerra del Vietnam. Destaca la interpretación de un boyante Sean Penn, que con el tiempo se ha convertido en uno de los actores más sólidos de su generación. Michael J. Fox, por su parte, trataba de librarse del sambenito de actor de películas adolescente, y logra una meritoria interpretación.

6/10
Nunca fuimos ángeles

1989 | We're No Angels

Robert de Niro y Sean Penn interpretan a dos curiosos presidiarios, que debido a una serie de circunstancias, consiguen escapar de la cárcel. El malvado alcaide que se encarga de la prisión, no dejará piedra por remover hasta dar con ellos. Ambos se refugian en una pequeña comunidad, donde se hacen pasar por sacerdotes. Ninguno tiene ni idea de la doctrina cristiana, pero poseen un divertido talento para el engaño y unas increíbles ocurrencias que les sacarán de más de un apuro. Aunque no se llevan muy bien, están obligados a entenderse si quieren conservar su vida y su recién adquirida libertad. En sus caminos se cruzará una bella mujer interpretada por Demi Moore, a la que tendrán que ayudar. Divertida comedia con momentos disparatados que provocan la risa. Cuenta una curiosa historia con mucho ritmo y sentido del humor. Dirigida por el prestigioso Neil Jordan (Juego de lágrimas, Entrevista con el vampiro). Las interpretaciones de Robert De Niro y de Sean Penn, que se entienden a la perfección, son verdaderamente muy brillantes.

5/10
Juicio en Berlín

1988 | Judgment in Berlin

Interesante drama judicial, basado en hechos reales, y rodado dos años antes de la caída del muro de Berlín. El film comienza con los intentos de un matrimonio y su niña, y un amigo de la familia, por huir de Alemania del Este vía Polonia. Cuando el marido de ella es detenida con la documentación falsa del grupo, los otros intentan una huida desesperada secuestrando el avión en que tenían previsto viajar, y obligándolo a aterrizar en Berlín occidental. El resto de la película describe el juicio a cargo de un tribunal especial americano, organizado al efecto para juzgar los hechos, donde el juez sufre la presión de la acusación, pues creen que sería un error mirar con ligereza un caso de secuestro aéreo, por la simpatía que pueda despertar el deseo de libertad lejos de la opresión comunista. Dirige el film con buen tino Leo Penn, padre del actor Sean Penn, quien hace un emotivo papel como testigo decisivo de la defensa. Le toca hacer de hombre justo, que no va a permitir ser manipulado por los intereses personales de los que mandan en su país a Martin Sheen. El film tiene toda la vibración que se supone al subgénero judicial, con los alegatos floridos del abogado –convincente Max Gail– y el control férreo del tribunal del personaje de Sheen.

6/10
Colors (Colores de guerra)

1988 | Colors

En la agitada ciudad de Los Angeles ha comenzado una guerra de bandas. La violencia aumenta cuando se trata de apoderarse del millonario negocio de la droga. Los enfrentamientos callejeros ya se han saldado con varias muertes. Los Crips y los Bloods son las bandas más salvajes. Para tratar de poner cerco a esta sangrienta oleada, la policía ha organizado un grupo especial contra los narcotraficantes. El experto Bob Hodges (Robert Duvall) y el novato Dan MacGavin (Sean Penn) forman parte de una de las patrullas. Ambos tienen caracteres muy distintos, pero están obligados a entenderse. Su trabajo se amontona cuando un miembro de los Blood aparece acribillado a balazos. Las investigaciones de Hodges y MacGavin les ponen tras la pista del peligroso asesino. Con la intención de protegerse, el asesino azuza a un grupo de chicanos, que entran en la guerra. Una eficaz película de acción policíaca, que hace una incursión en la violencia callejera sin caer en demasiados tópicos. La pareja protagonista se complementa a la perfección. Sean Penn despunta como uno de los actores más sólidos de su generación.

8/10
Shanghai Surprise

1986 | Shanghai Surprise

Shanghai, años 30. El vendedor Glendon Wasey ayuda a una misionera a encontrar una partida de opio, que ella necesita para fines medicinales. La cantante Madonna protagonizó con su entonces marido Sean Penn esta cinta de aventuras al estilo clásico.

4/10
Hombres frente a frente

1986 | At Close Range

Brad es un ladronzuelo de poca monta que quiere prosperar en el "negocio", así que está esperando a reunir el suficiente dinero para salir de Pensylvania e ir en busca de su padre, un experto ladrón, implacable y eficaz. Cuando se reencuentra con él, poco a poco comprueba como la vida delictiva le puede llevar a un pozo sin fondo y que los hurtos mezclados con asesinato ya son palabras mayores. Thriller bien rodado por parte de James Foley (Cámara sellada) que mantiene el interés hasta el final. Sean Penn interpreta a un delincuente juvenil, y el actor no cambia su cara de malo en toda la cinta, lo cual le iba muy bien al personaje de este joven que acaba enfrentado a su padre, un correcto Christopher Walken.

5/10
El juego del halcón

1985 | The Falcon and the Snowman

Christopher Boyce, cuyo padre es agente del FBI, es un muchacho que se siente desencantado por lo que está ocurriendo con su país, ya que uno de sus amigos acaba de perder una pierna en Vietnam, y otro ha muerto de sobredosis en las calles. Tras abandonar sus estudios, consigue trabajo en el Ministerio de Defensa, donde tiene acceso a información reservada. Basada en una historia real y convertida en novela por Robert Lindsey, el título original de la película está tomado de los nombres en clave de los dos protagonistas. Se trata de una desmitificadora visión de la AméricaposNixon y una crítica feroz a los manejos de la CIA, que culmina en la reveladora canción de David Bowie “This Is Not America” que aparece en los créditos finales.

6/10
Adiós a la inocencia

1984 | Racing With the Moon

Harper (Sean Penn) y Micky (Nicolas Cage), son amigos desde la infancia. Ambos sólo piensan en disfrutar los días que les quedan antes de alistarse en la infantería de marina, en plena Segunda Guerra Mundial. En esos días, que vivirán con especial intensidad, se enamorarán, conocerán algunos de los aspectos más duros de la sociedad y, sobre todo, afianzarán su amistad para el resto de sus vidas. Película nostálgica llena de sensaciones dirigida con sabio talento por Richard Benjamin. Supone la aparición de dos jovencísimos actores, Sean Penn y Nicolas Cage, que con el tiempo se convertirían en estrellas y se ganarían el respeto y la admiración de Hollywood. Emotiva y vitalista, el film es una mirada a los grandes momentos de la juventud.

6/10
Chicos perversos

1983 | Bad Boys

Mick O'Brien es un joven delincuente que es apresado por la policía después de intentar robar un alijo de droga en una entrega. En la trifulca resultarán muertos dos jóvenes. Como es menor de edad, O'Brien será recluido en un reformatorio para delincuentes. La vida allí será violenta y difícil. Un joven Sean Penn protagonizó aquí una de sus primeras películas, una historia algo tópica sobre adolescentes vandálicos y problemáticos. La estética setentera es muy marcada, pero la trama atrapa y ha aguantado más o menos el paso del tiempo. Por lo demás, el carismático Sean Penn da muestras de gran personalidad tras la cámara, con un personaje muy suyo, un tipo de pocas palabras, lleno de rencor.

5/10
Aquel excitante curso

1982 | Fast Times at Ridgemont High

Las experiencias relacionadas con las chicas, las fiestas, las preocupaciones y la rebledía de un grupo de jóvenes estudiantes en su último curso de instituto. El guionista Cameron Crowe se inspiró en sus propias vivencias, y por ello él mismo se pasó todo un curso en una escuela de California para recoger datos y documentación sobre los jóvenes de los 70. El film que recuerda a American Graffiti o Grease, está lleno de caras conocidas que luego han seguido triunfando en el cine. Destaca el protagonista Sean Penn, pero también Jennifer Jason Leigh, Phoebe Cates, Nicolas Cage o Forest Whitaker, entre otros.

5/10
Taps (Más allá del honor)

1981 | Taps

Un grupo de jóvenes cadetes se atrincheran ante los planes de cierre de su escuela militar, dispuestos a defender su posición, con la fuerza si es preciso. El general que dirige la escuela trata de contener la rebelión, pero los chicos le toman como rehén. Intenso film, con reparto juvenil de futuras estrellas. Se trata de un sorprendente drama, dpmde el veterano George C. Scott le dio la alternativa al debutante Sean Penn, pero también a Tom Cruise. 

5/10
Diré tu nombre

2016 | The Last Face

Casi una década después de entregar la interesante Hacia rutas salvajes, Sean Penn vuelve a la dirección con una historia de interés humano, acerca de las heridas que deja la participación, en misiones de ayuda humanitaria en zonas en conflicto, en sus protagonistas. Tema a priori apasionante, y hacia el que han mostrado sensibilidad en la vida real tanto Penn como los actores Javier Bardem y Charlize Theron, pero que en esta ficción se aborda torpemente, con un errático guión del muy desconocido Erin Dignam. La historia arranca con la sudafricana Wren, directiva de Médicos del Mundo, vestida de tiros largos para una fiesta benéfica de su organización, que incluye un concierto. En su habitación está Miguel, un médico español que mira con cierto escepticismo la gala que se avecina. Y es que ambos saben que los discursos, los aplausos y las fotografías de tales encuentros son algo muy diferente de la dura realidad que padece el continente africano, con superpoblados campos de refugiados, resultado de las guerras atroces que padecen países como Liberia y Sudán del Sur. Ambos rememorarán lo que han pasado juntos, incluida su apasionada e imposible historia de amor. Podía ser la típica trama de las tribulaciones de unos cooperantes, contada al menos con corrección. Pero no. Hay una fragmentación en la narración, que dificulta la claridad necesaria para saber en qué momento del pasado o del presente nos encontramos. La omnipresente voz en off de la Theron, hablándonos de la sombre de su padre, un hombre también entregado a la ayuda a los demás, de sus cuitas amorosas, o del encuentro con la realidad, agota. Penn se esfuerza para no parecer un cínico, sino simplemente un tipo que ayuda "en concreto", pero el modo de hacernos descubrir que es un mujeriego, y la enfermedad de una antigua novia, carecen de fuerza dramática. En general todo resulta cansino, sin fuelle, y sólo las escenas más fuertes –el derrumbamiento de la protagonista, o el encuentro con rebeldes salvajes– despertarán al espectador de la modorra que produce un film decididamente fallido, en el que desaprovecha a unos fugaces secundarios, Jared Harris, Jean Reno, Adèle Exarchopoulos.

2/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
11'09''01. 11 de septiembre

2002 | 11'09''01. September 11

Van un egipcio, un israelí, un inglés, un yanqui, un mexicano, un francés, una iraní, un japonés, una india, un bosnio y una chica de Burkina Fasso y… No se trata del comienzo de ningún chiste, sino del elenco de 11 directores, que con 11 minutos por delante de metraje cada uno, recrean lo que les sugieren los trágicos hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Como sucede en todo film colectivo, hay mejores y peores segmentos. Conmueve la sencillez de la historia iraní de Samira Makhmalbaf en una escuela, o el triste viudo, Ernest Borgnine, en el corto de Sean Penn. Y resulta muy, muy divertida, la búsqueda de unos chavales en Burkina Fasso de Bin Laden, pensando en la recompensa que se ofrece por su cabeza. Más tomadura de pelo parece el clip de Alejandro González Iñárritu, casi todo él un fotograma en negro, con fogonazos de las caídas de la gente de las Torres Gemelas.

6/10
El juramento

2001 | The Pledge

Jubilarse puede suponer para muchos un difícil trance. Jerry Black, detective de la policía, no es una excepción. Y cuando le llega el turno, se agarra como a un clavo ardiendo a un caso espeluznante. El de una niña de ocho años, violada y asesinada, a cuya madre jura dar con el culpable. Aunque un tarado que luego se suicida reconoce ser el criminal, Jerry sigue con la mosca tras la oreja. Así que emprende una investigación obsesiva por su cuenta y riesgo. Sean Penn no sólo es un actor maravilloso en Pena de muerte, Acordes y desacuerdos y La delgada línea roja. También, en la línea de John Cassavetes, ha hecho sus pinitos como director, y antes de ahora sirvió las interesantes Extraño vínculo de sangre y Cruzando la oscuridad. Aquí repite con el actor Jack Nicholson, que hace una composición asombrosa de un complejo policía de raza, con olfato a la hora de investigar: el secreto de Nicholson reside en el dominio del misterioso arte del matiz. El film adapta una novela del suizo Friedrich Dürrenmatt, que inspiró la maravillosa El cebo de Ladislao Vajda.

5/10
Cruzando la oscuridad

1995 | The Crossing Guard

John Booth deja la cárcel tras cumplir condena por el atropello y muerte de una niña cuando estaba borracho. Está arrepentido, decidido a iniciar una nueva vida... aunque le reconcome el sentido de culpa. Freddy Gale, el padre de la chiquilla, ha esperado la salida de John de la prisión para matarle. Nunca superó la tragedia, y su matrimonio se vino abajo. Ahora sólo le queda un posible consuelo: la venganza. Producción de los hermanos Harvey y Bob Weinstein a través de Miramax. Ambos apostaron por una historia de Sean Penn atractiva, que explora bien en la transformación de dos hombres por un trágico suceso, en la necesidad del perdón y de la superación de las equivocaciones. Es magnífico el clímax del film. Jack Nicholson y David Morse ofrecen un maravilloso y medido recital interpretativo. La canción de Bruce Springteen que da título a la película es hermosa. Los principales reparos del film proceden de su erotismo, innecesario, al describir la degradación de un Freddy que frecuenta clubs de striptease.

6/10
Extraño vínculo de sangre

1991 | The Indian Runner

Frank, un muchacho de carácter violento, regresa al hogar tras haber participado en la guerra de Vietnam. En Nebraska se reencuentra con su hermano Joe, un ser apacible que está casado con María. Los dos hermanos, que no tienen nada que ver el uno con el otro, deberán enterrar el pasado y comenzar una nueva vida, pero hay demasiados rencores y remordimientos. Sean Penn (Pena de muerte, Mystic River) debutó en la dirección con esta película en la que también escribe el guión y que trata sobre el reencuentro de dos hermanos muy diferentes. Protagonizan la historia David Morse (Prueba de vida) y Viggo Mortensen (Una historia de violencia), contando con las secundarias Valeria Golino (Rain Man) y Patricia Arquette (Medium). Además, se deja ver un Benicio del Toro en uno de sus primeros papeles.

6/10
Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
11'09''01. 11 de septiembre

2002 | 11'09''01. September 11

Van un egipcio, un israelí, un inglés, un yanqui, un mexicano, un francés, una iraní, un japonés, una india, un bosnio y una chica de Burkina Fasso y… No se trata del comienzo de ningún chiste, sino del elenco de 11 directores, que con 11 minutos por delante de metraje cada uno, recrean lo que les sugieren los trágicos hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Como sucede en todo film colectivo, hay mejores y peores segmentos. Conmueve la sencillez de la historia iraní de Samira Makhmalbaf en una escuela, o el triste viudo, Ernest Borgnine, en el corto de Sean Penn. Y resulta muy, muy divertida, la búsqueda de unos chavales en Burkina Fasso de Bin Laden, pensando en la recompensa que se ofrece por su cabeza. Más tomadura de pelo parece el clip de Alejandro González Iñárritu, casi todo él un fotograma en negro, con fogonazos de las caídas de la gente de las Torres Gemelas.

6/10
Cruzando la oscuridad

1995 | The Crossing Guard

John Booth deja la cárcel tras cumplir condena por el atropello y muerte de una niña cuando estaba borracho. Está arrepentido, decidido a iniciar una nueva vida... aunque le reconcome el sentido de culpa. Freddy Gale, el padre de la chiquilla, ha esperado la salida de John de la prisión para matarle. Nunca superó la tragedia, y su matrimonio se vino abajo. Ahora sólo le queda un posible consuelo: la venganza. Producción de los hermanos Harvey y Bob Weinstein a través de Miramax. Ambos apostaron por una historia de Sean Penn atractiva, que explora bien en la transformación de dos hombres por un trágico suceso, en la necesidad del perdón y de la superación de las equivocaciones. Es magnífico el clímax del film. Jack Nicholson y David Morse ofrecen un maravilloso y medido recital interpretativo. La canción de Bruce Springteen que da título a la película es hermosa. Los principales reparos del film proceden de su erotismo, innecesario, al describir la degradación de un Freddy que frecuenta clubs de striptease.

6/10
Extraño vínculo de sangre

1991 | The Indian Runner

Frank, un muchacho de carácter violento, regresa al hogar tras haber participado en la guerra de Vietnam. En Nebraska se reencuentra con su hermano Joe, un ser apacible que está casado con María. Los dos hermanos, que no tienen nada que ver el uno con el otro, deberán enterrar el pasado y comenzar una nueva vida, pero hay demasiados rencores y remordimientos. Sean Penn (Pena de muerte, Mystic River) debutó en la dirección con esta película en la que también escribe el guión y que trata sobre el reencuentro de dos hermanos muy diferentes. Protagonizan la historia David Morse (Prueba de vida) y Viggo Mortensen (Una historia de violencia), contando con las secundarias Valeria Golino (Rain Man) y Patricia Arquette (Medium). Además, se deja ver un Benicio del Toro en uno de sus primeros papeles.

6/10

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