Las cámaras de Roland Garros han captado más que pelotas rebotando en la tierra batida estos días.
Carlos Alcaraz no solo mueve masas: arrastra también a estrellas de Hollywood. El domingo, durante la épica final contra Jannik Sinner en la pista Philippe‑Chatrier, se montó un photocall con glamour de cine en las gradas.
Allí estaban dos gigantes de la Gran Pantalla: Spike Lee, director neoyorkino y fan de Coco Gauff, que volvió a repetir foto junto a Alcaraz tras arropar a la estadounidense en su triunfo femenino, y Dustin Hoffman, ganador de dos Oscar, que no se perdió ni un saque y ha desatado reacciones en redes .
En el palco de joyas y estrellas, junto a ellos se dejaron ver Natalie Portman, elegante y concentrada, Lily Collins con su marido, y Eddie Redmayne junto a su esposa Hannah Bagshawe. La fiesta se completó con Pharrell Williams, vestido con ritmo más que con raqueta.
Pero no sólo el cine brilló: la escena deportiva puso a rugir a exases del NBA como Dirk Nowitzki y Tony Parker, que se dejaron caer a acompañar al número 2 del mundo. El piloto George Russell y el rugbista Antoine Dupont también buscaban su dosis de emoción al borde de la pista. Todo un Dream Team del deporte y el espectáculo en vivo.
El ambiente fue de auténtico estreno cinematográfico: flashes, glamour y algún que otro suspiro de admiración al unísono. La final ya será histórica por los cinco sets e intensidad, pero también por la alfombra roja improvisada que se montó en las gradas. El tenis se paseó por París, pero París se contagió con el tenis de Alcaraz.
