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Biografía

Eddie Redmayne

Eddie Redmayne

38 años

Eddie Redmayne

Nació el 06 de Enero de 1982 en Londres, Reino Unido

Premios: 1 Oscar (más 1 nominaciones)

El revolucionario enamorado

09 Enero 2013

Hasta hace poco tenía más prestigio como modelo que como actor. Pero papel a papel, Eddie Redmayne mejora y se está labrando un futuro en el celuloide. Aparenta ser mucho más joven a sus 31 años.

Nacido en la capital británica, el 6 de enero de 1982, Edward John David Redmayne se licenció en Historia, en el Trinity College de Cambridge. Mientras estaba matriculado en el centro, participó en una representación estudiantil con la que llamó la atención de un cazatalentos, que le propuso participar en un montaje de "Noche de reyes", la obra de William Shakespeare, en el antiguo Middle Temple Hall de su ciudad natal, en 2002.

Después de diversos papeles breves en televisión, Eddie Redmayne debuta en la gran pantalla junto a Toni Collette en el thriller Mente criminal, donde interpreta a un joven acusado de asesinar a un compañero de clase. Le siguieron un breve papel en El buen pastor, donde era el hijo de Matt Damon, y dos películas de época –Las hermanas Bolena y Elizabeth: La edad de oro.

Desde 2008 se convirtió en modelo de una popular marca de ropa de su país. El trabajo le iba al pelo, pues Redmayne se esfuerza por aparecer siempre elegante, e incluso ha llegado a aparecer en la lista de mejor vestidos que elabora anualmente Vanity Fair.

Como actor, empezó a llamar la atención a nivel mundial cuando interpretó a Jack, el hijo del constructor Tom Builder, en Los pilares de la Tierra, adaptación televisiva del celebérrimo best-seller de Ken Follett, que arrasó allá donde fue emitida. En cine, protagonizó Mi semana con Marilyn, donde interpretaba a un personaje real, Colin Clark, que cuando ejerció de becario de la productora de Laurence Olivier en su juventud mantuvo un idilio con la estrella más renombrada de Hollywood. Por desgracia, a pesar de su esfuerzo, Redmayne quedaba muy oscurecido ante la extraordinaria interpretación de Kenneth Branagh y el trabajo de otros compañeros de reparto como Emma Watson, Judi Dench, Julia Ormond, Toby Jones y hasta Michelle Williams, que interpretaba a Marilyn Monroe.

Aún así, le dio una nueva oportunidad su compatriota Tom Hooper, que le ofreció un papel secundario en Los miserables, el musical. El chico da el tipo como Marius, revolucionario enamorado de Cosette (Amanda Seyfried), y demuestra tener una buena voz en los temas musicales. Recuerda que la preparación para cantar fue muy dura para él, pero la parte positiva es que hizo buenas migas con sus compañeros de reparto, Hugh Jackman, Russell Crowe y Anne Hathaway. "No hay nada más divertido que ver a Lobezno, Gladiator y Catwoman haciendo calentamientos de canto", ha explicado el joven actor.

Aunque a Eddie Redmayne se le ha relacionado sentimentalmente con celebridades como Carey Mulligan y Taylor Swift, aún no ha contraído matrimonio. Parece concentrado en su trabajo, con perspectivas de filmes como Jupiter Ascending, que los hermanos Wachowski tienen previsto rodar próximamente.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
2015

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Aeronauts

2019 | The Aeronauts

Película inspirada en hechos reales, imagina cómo comparten viaje en globo en 1862, despegando de suelo londinense, el auténtico científico meteorólogo James Glaisher y la piloto Amelia Wren –inspirada en la francesa Sophie Blanchard–, con el objetivo de llegar a alturas nunca antes alcanzadas, y probar que resulta posible predecir el tiempo basándose en las condiciones del aire de las distintas capas de la atmósfera. Durante la peripecia rememoramos las dificultades que ha debido superar Glaisher, sus colegas no creen que la meteorología pueda ser una ciencia, y el trauma que arrastra Amelia, por la muerte de su esposo Pierre Rennes en otra arriesgada ascensión en globo. Tom Harper ha demostrado ser un competente director en series como Peaky Blinders y Guerra y paz, además de que en cine dirigió el emotivo drama sobre una cantante Wild Rose. Aquí se asocia con el bastante activo guionista Jack Thorne –suyos son los libretos de Wonder y de series como La materia oscura y The Accident– para contar una historia que sabe combinar la espectacularidad de las imágenes del viaje en globo –lo que incluye las condiciones climáticas variables que deben afrontar, y peligrosas ascensiones en el “barco” volante–, con el drama humano. La ambientación es estupenda, y sirve para dar unas pinceladas acerca de la comunidad científica de la época, dominada por los hombres, y presentar una heroína creíble, que no parece un pegote colocado ahí para simplemente complacer las corrientes feministas imperantes en la opinión pública actual. Vuelven a dar una lección de arte interpretativo la pareja Felicity Jones-Eddie Redmayne, tras su excelente trabajo en La teoría del todo. Aprovechan los contrastes de su personalidad que subraya el guion. Aunque ambos presentan un carácter decidido y emprendedor, James es tímido y tiene la mirada sosegada del científico, mientras que Amelia se muestra intrépida y extrovertida y en el comienzo del vuelo sabe mostrar su faceta de “showwoman” que el público desea, para ellos la aventura es un fantástico entretenimiento. De todos modos, se apunta la idea de que no son tan diferentes, y por ello se saben complementar, pues James se muestra tozudo en la idea de ascender, hasta extremos temerarios en exceso, mientras que ella arrastra inseguridades por la tragedia que sufrió su marido.

6/10
Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald

2018 | Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald

Segunda entrega de la saga mágica que transcurre en el mismo universo que las andanzas de Harry Potter, aunque años atrás, y que J.K. Rowling ha escrito directamente para el cine, responsabilizándose ella misma en solitario del guión. El malvado mago Grindelwald –un Johnny Depp transfigurado en una especie de Hitler albino que controla muy bien su carácter– logra escapar de la custodia de las autoridades que le tenían prisionero y se oculta en París, donde pretende convocar a todos los seres mágicos pura sangre, que deberían dominar por encima de la gente sin poderes. Por motivos de ser fiel a un pacto, Albus Dumbledore –en su versión joven le da vida un atinado Jude Law– no se enfrenta directamente a él. En cambio, Newt Scamander, pertrechado de su maleta donde caben todo tipo de animales fantásticos, y que no acaba de decidirse a tomar partido, marcha a la capital de Francia clandestinamente, sobre todo para encontrarse con Tina, una aurora a la que ama secretamente. Le ayuda en la peripecia el no-mago Jacob Kowalski, enamorado de Queenie, Allí descubren que Grindelwald trata de reclutar para su causa a Credence, un huérfano que carga con una crisis de identidad que podría ser explotada con fines malévolos. Tras la agradable sorpresa que supuso Animales fantásticos y dónde encontrarlos, las expectativas eran altas, parecía que Rowling había logrado crear una nueva saga tan potente como la que le dio justa fama. Pero esta segunda entrega, que vuelve a dirigir David Yates –está previsto que se ocupa de otras tres entregas, nada menos–, resulta bastante plúmbea, parece que todo se confía a la parafernalia de los efectos visuales, ciertamente asombrosos a ratos, pero también cansinos en otros, recuerdan demasiado a los creados para el desarrollo de videojuegos. En lo relativo a la narración, hay una subtrama acerca de nuevos personajes y sus misteriosos orígenes, que interesa poco, ya que no se dedica el tiempo necesario para desarrollarlos de modo que puedan interesar mínimamente al espectador. Mientras que los bandos que se forman entre los magos y los prejuicios de poderes, tienen un parecido demasiado obvio y poco ocurrente con los prolegómenos de la situación y la persecución racial que derivó en la Segunda Guerra Mundial, el apellido Kowalski no suena demasiado ario, para entendernos. Claramente existe una añoranza de Potter y Hogwarts, hasta el punto de que se introducen algunos flash-backs juveniles, para poder ver a Newt Scamander y compañía en los años mozos en que practicaban sus primeros hechizos, por ejemplo enfrentándose a su mayor temor. Pero esto y algunos apuntes de humor no bastan, existe una descompensación, con muchos personajes que en su sosería se convierten en meros comparsas, véase a Jacob, que en la primera entrega era un personaje ocurrente y divertido. En fin, entretendrá a los espectadores entregados, que son bastantes, pero resulta claro que la saga ha perdido fuelle en esta segunda entrega, e incluso a Eddie Redmayne se le ve despistado componiendo a su personaje, por ejemplo en la relación con su hermano.

5/10
Animales fantásticos y dónde encontrarlos

2016 | Fantastic Beasts and Where to Find Them

Con visión preclara, J.K. Rowling se ha dado cuenta de que las andanzas de Harry Potter y demás compañeros de Hogwarts necesitaban pisar el freno, unas merecidas vacaciones, aunque no renuncie a su abordaje, recientemente lo ha hecho en una exitosa obra de teatro. Pero está claro que ese universo mágico permite otras aproximaciones, y es lo que la escritora británica acaba de hacer, partiendo de su libro homónimo, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, una enciclopedia que remedaba un libro de texto que Potter manejaba durante su aprendizaje en Hogwarts. Estamos ante la primera película de lo que se anuncia como una pentalogía, cinco títulos. Y es la propia Rowling la firmante en solitario de un guión que presenta mimbres sólidos, su debut en estas lides está logrado. Corre el año 1926. Newt Scamander es un eminente zoólogo, que estudia y recoge animales fantásticos que sus colegas magos no acaban de entender, pues les tienen un miedo que les impide aproximarse a ellos con actitud abierta y científica. Acaba de llegar a Nueva York, con su maleta llena de raras criaturas, pero se le escapan unas cuantas, lo que pone muy nerviosos a los magos americanos –entre ellos uno de sus líderes, Percival Graves–, muy aprensivos frente a los nomajs –el término estadounidense para los muggles, la gente normal sin poderes mágicos–, pues hay un grupo que se autodenominan como los segundos salemitas, y que en su particular caza de brujas denuncia su perversa existencia, aunque los poderosos no les creen. Y sin embargo Newt encontrará un colaborador en Jacob Kowalski, un nomaj que trabaja en una fábrica de conservas, aunque su sueño es abrir una pastelería. También interactuarán con las hermanas Goldstein, Tina y Queenie, la primera agente de magos caída en desgracia, la otra belleza ingenua con la que Jacob tendrá una inesperada química. Mientras intentan recuperar los animales fantásticos extraviados, se desatan fuerzas oscuras, existe un poderoso mago malo, Gellert Grindelwald, en paradero desconocido. Tras la breve pausa en su habitual inmersión en el universo Rowling –cuatro títulos harrypotterianos–, que le permitió dirigir La leyenda de Tarzán, David Yates vuelve, y en principio está comprometido con la dirección de los próximos filmes de la saga. Desde luego supone un acierto iniciar un tipo de aventuras completamente nuevas, con personajes distintos, en esta ocasión mayoritariamente adultos. Y las primeras impresiones son, nunca mejor dicho, fantásticas. Eddie Redmayne compone bien a su personaje protagonista, como si hubiera tomado a su Stephen Hawking de La teoría del todo, y le hubiera dotado de un aire tímido y de sabio despistado. Y también Dan Fogler está muy bien como el nomaj Jacob, supone una novedad dar tanto peso, con un simpático punto cómico, a alguien sin poderes mágicos. También resultan interesantes las dos hermanas Goldstein, compuestas por Katherine Waterston y Alison Sudol, y el resto de secundarios funcionan bien. La trama de aventuras fantásticas es muy ágil imaginativa, y permite imbricar cuestiones como la segregación, la convivencia, el respeto a los diferentes, la importancia del conocimiento, la manipulación, el ejercicio del poder, el uso de los dones que uno posee, etcétera. Y llama poderosamente la atención el capítulo de los efectos visuales, realmente alucinantes: tanto la recreación del Nueva York de la época con gran profusión de detalles en calles, edificios y vehículos, como el realismo de animales muy peculiares, el juego que da la maleta, etcétera, un verdadero festín para los sentidos.

7/10
La chica danesa

2015 | The Danish Girl

Einar Wegener es un pintor danés de gran prestigio, casado desde hace años con Gerda, también pintora, pero que no acaba de tener el reconocimiento que merece. Un día en que Gerda no puede disponer de su modelo, le pide a su marido que pose para ella poniéndose unas medias y sosteniendo un vestido de mujer sobre su cuerpo. Súbitamente Einar sufrirá entonces una especie shock de identidad y una poderosa personalidad femenina irrumpirá en su interior. Einar se transformará en Lili y el hombre que fue irá poco a poco desapareciendo. Tom Hooper es un director que arriesga. Tiene un descomunal talento para plasmar con perfección sus historias en la pantalla. Así lo ha demostrado una por una en todas sus películas, especialmente en las más complicadas, Los miserables y El discurso del rey. Aquí vuelve a sacar pecho y se atreve con un relato complicado, harto complicado: contar la historia real del primer hombre que decidió someterse a una operación quirúrgica para cambiar su sexo. Adapta para ello un libro de David Ebershoff. Sin embargo, pese al oficio de Hooper, la pieza esta vez se le atraganta y el resultado defrauda las expectativas. El motivo hay que buscarlo quizá en el guión de Lucinda Coxon, al que le falta mordiente y llega a aburrir. ¿Cómo es posible que eso suceda con tema tan delicado? Pues sencillamente porque el conflicto se plantea al inicio de la historia y resto del metraje no es más que un conjunto de situaciones en donde Einar se va feminizando aceleradamente, ante el estupor de su esposa. De modo que no hay más una retahíla de momentos retorcidamente sensuales, a veces de una cursilería espantosa, donde la situación deviene en irreal de tan exagerada, y que provocaría incluso vergüenza si no se acompañaran con los contrapuntos sufrientes, lacrimógenos que viven inevitablemente los dos cónyuges. La chica danesa se inscribe –no podía ser de otra manera– en la ideología de género. “Dios me hizo mujer y sólo tengo que curar la enfermedad de mi cuerpo de hombre”, se llega a decir, dándole la vuelta a la tortilla. Y el film se encarga de hacer ver que eso es realmente lo que es, una mujer. La cuestión es que entonces no es para nada creíble que Einar no sintiese a la Lili que lleva dentro hasta el día en que, por pura casualidad, sufre una verdadera conmoción cuando sus dedos rozan el tul de un vestido de bailarina sobre su cuerpo. Lo que viene después es verdaderamente desorbitado, y por mucho que se incida en el amor a “la persona” –Einar o Lili–, algo completamente admirable, no resultan verosímiles los jugueteos matrimoniales a los que se presta la adorada esposa, tan desconcertada lógicamente como su marido/a. La película gana enteros gracias a la exquisito diseño de producción, en donde Hooper demuestra ser un perfeccionista absoluto. El vestuario y la ambientación son modélicos, y la elegante planificación resalta la cuidadísima fotografía de Danny Cohen, que se esmera en el tratamiento de la luz, de los reflejos, de los interiores. Los actores están bien, pero Eddie Redmayne ya no asombra como en La teoría del todo, además de que sus continuos pucheritos acaban agotando y aportan a su personaje ademanes muy reiterativos. Mucho más sólida está Alicia Vikander (Ex Machina), que transmite mucho sentimiento con su delicado rostro sin resultar forzada.

5/10
El destino de Júpiter

2014 | Jupiter Ascending

Jupiter Jones perdió a su padre, un hombre que miraba a las estrellas con su telescopio, antes de nacer, por culpa de unos asaltantes. Años después, su modesta familia, con ascendientes rusos, se gana la vida limpiando casas, ella se emplea a fondo con su escobilla de limpiar inodoros. Pero resulta que en realidad tiene sangre principesca, y es pieza clave "su majestad" de las luchas de poder que ocurren precisamente en el planeta Júpiter, donde una dinastía de tiranos capitaneados por Balem Abrasax aguardan su cosecha de humanos, cuyo material genético les procura el bien más precioso del universo, el tiempo, con lo que se acercan bastante a su deseo de vivir eternamente. Con la ayuda de Kaine Wise, una especie de hombre lobo que perdió sus alas o algo así, Jupiter se implica en una lucha inesperada por salvar no sólo a su familia, sino a la Tierra entera. Quedan lejanos, muy lejanos, los tiempos en que Andy y Lana (antes Larry) Wachowski hicieron historia con un, ya, clásico de la ciencia ficción Matrix. Las secuelas firmadas por los ahora autodenominados "The Wachowskis" aún se dejaban ver, pero el declive fue evidente con lo que vino después, Speed Racer y El atlas de las nubes, y se confirma con esta apabullante pero hueca y tediosa muestra de ciencia ficción. Con trama y emociones de nulo interés, e interpretaciones acartonadas de Mila Kunis, Channing Tatum y el resto del reparto, lo único a destacar es la imaginería visual, los diseños muy detallados de las naves, de exuberante barroquismo. Porque la acción pura y dura resulta bastante convencional, a veces uno tiene la sensación de estar inmerso en Los 4 fantásticos, Kaine deslizándose por el aire con unas botas brillantes muy "cool", y de que la música de Michael Giacchino, con sus coros, y el sonido a todo trapo, tratan de cumplir la misión imposible de que no se note demasiado el fiasco en que consiste esta película. El destino de El destino de Júpiter es muy probablemente el olvido, un golpe de amnesia de ésos con los que en algún momento nos obsequia la película, cortesía tomada prestada, tal vez, de otro film de ciencia ficción de corte muy distinto, Men in Black.

3/10
La teoría del todo

2014 | Theory of Everything

El director James Marsh, autor de interesantes documentales como Man on Wire o Proyecto Nim, dirige este cuidado biopic sobre el físico británico Stephen Hawking (1942), uno de los científicos más reconocidos del siglo XX. Cuando se hallaba haciendo el doctorado en la Universidad de Cambridge en 1963 a Hawking se le diagnosticó la enfermedad de la motoneurona, que causaba la atrofia progresiva del movimiento voluntario de los músculos. Aunque le dieron sólo dos años de vida, Hawking sobrevivió y, pese a sufrir una severa minusvalía, ha sido capaz vivir una vida académica de gran relieve y de publicar varios best sellers sobre Astrofísica, entre ellos el célebre “Breve historia del tiempo”. La teoría del todo, de desarrollo clásico, tiene la fuerza de la propia historia humana vivida de Hawking. Su superación es indudablemente fruto de una gran fuerza de voluntad, pero no es entendible, sin embargo, sin la tremenda y sacrificada dedicación de Jane, su primera mujer, con quien estuvo casado desde 1965 hasta 1991 y con quien tuvo tres hijos. La película, basada precisamente en las memorias de Jane, es conmovedora al tratar hondamente de ese amor, de sus alegrías y dificultades, con algunas secuencias muy logradas, especialmente al inicio de la relación, con ese momento en que ella le hace ver que su amor vencerá los obstáculos. Asimismo es significativo que, en palabras del mismo Hawking, el gran triunfo de su vida fueran sus tres hijos. Por otra parte el pensamiento de Hawking es controvertido por su vehemencia a la hora de declararse ateo y de haber dedicado su vida a buscar una explicación material sobre el mundo –esa “teoría del todo” a que alude el título– y sobre el origen del universo, como una prueba científica plausible que niegue la existencia de Dios. La película no elude este tema peliagudo, más bien incide en él, aunque lo hace sin un enfoque aleccionador o partidista. De hecho, hay cierto equilibrio al mostrar que la primera que le discute su postura atea es su mujer, creyente evangélica. Formalmente la película es primorosa, con un tratamiento de la fotografía excelente y una acompañamiento musical suave, adecuado. Pero sin lugar a dudas el gran premio se lo lleva el capítulo interpretativo. Sobresale por encima de todo el trabajo de Eddie Redmayne (Mi semana con Marilyn), que bien podría merecer el Oscar, pues su metamorfosis en el personaje es absoluta, y en este sentido recuerda a otro oscarizado personaje real, el Christy Brown de Mi pie izquierdo, interpretado por Daniel Day-Lewis. También produce un gran impacto la composición de Felicity Jones (La abadía de Northanger), actriz de una belleza y expresividad extraordinarias, sin paliativos.

6/10
Los miserables, el musical

2012 | Les misérables

Año 1815. Jean Valjean cumple condena de trabajos forzados por robar una hogaza de pan, bajo los vigilantes ojos del estricto inspector de policía Javert. Obtenida la libertad condicional, desespera porque nadie le da trabajo cuando se conoce que es un ex convicto. Pero su vida da un vuelco cuando redescubre el amor y la compasión gracias al obispo que le acogió en su casa, a quien robó su cubertería, y que descarta denunciarle asegurando que el botín fue un regalo. Valjean iniciará una nueva existencia bajo otra identidad, pero a lo largo de los años Javert se cruzará en varias ocasiones decisivas de su vida, poniendo en peligro todo lo logrado. Pese a todo siempre optará por intentar hacer lo correcto, lo que supone entre otras cosas ayudar a su ex empleada Fantine, obligada a prostituirse, y que tiene una hijita, Cosette. Mientras, en las calles de París, entre los miserables, cada vez se extiende más el anhelo de la libertad frente a la tiranía y la injusticia social. “Los miserables” de Victor Hugo ha sido repetidamente adaptada al cine, además de convertirse en maravilloso musical de Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer, el más representado hasta la fecha en los escenarios. Tom Hooper (ganador del Oscar por El discurso del rey) acomete el desafío de versionar para el cine musical, con un guión donde a los autores originales se suma William Nicholson, que dio muestra de sensibilidad con historias tan humanas como la de Tierras de penumbra. Él y Hooper consiguen dar a la película aliento cinematográfico, no tiene el espectador la sensación de que las canciones se encadenen abruptamente saltando de un escenario o año a otros, y los diálogos no cantados se han reducido para este fin al mínimo. Los temas de Los miserables, el musical, son, por supuesto, los bien conocidos para todo aquel familiarizado con la obra de Hugo. Es decir, la confianza en Dios en situaciones extremas, el mantenimiento de la esperanza y la necesidad de dar gratis el amor a los demás. También el realismo de no negar la existencia de la miseria y de aprovechados que sacan partido exprimiendo a los más débiles o simplemente a los incautos, la disposición a dar la vida por ideales que merecen la pena, la lucha por la libertad. O la importancia de tener corazón frente a la tentación de atarse a frías normas y reglamentaciones. El mérito del musical, en los escenarios y en el cine, es no volver simplón este amplio y rico abanico de cuestiones. En la película Los miserables, el musical, Hooper añade un arriesgado tono épico, apostando por un marco abrumador en el que se desarrolla la acción, como subrayando más la universalidad y grandeza de lo narrado, eso no es simplemente una pequeña historia en el devenir de la humanidad. Y deslumbra con escenarios como el lugar de los trabajos forzados de Valjean, un muelle sacudido por la tormenta, el paisaje por el que vaga ya en libertad, o los marcos de la capilla donde hace su plegaria, del París sediento de libertad, o el que marca el destino de Javert. También es muy hábil el montaje, sobre todo en el momento climático que une diversos temas musicales y a casi todos los personajes. Pero por supuesto, lo importante es el drama humano de los personajes, expresado en desgarradoras canciones. El director pone el acento sobre todo en los aspectos trágicos, lo que hace que los personajes cómicos de los mesoneros Thénadier (Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen), presentados con zafiedad, queden algo desdibujados, no producen gracia sino repulsa, y hasta se acercan a lo grotesco con su aparición en la boda. A cambio, Valjean crece, ayudado por la increíble interpretación de Hugh Jackman, verdaderamente notable en sus solos como “What Have I Done?”, al igual que Anne Hathaway como Fantine -increíble con “I Dreamed a Dream” y, sorpresa, la desconocida Samantha Barks como Éponine que deslumbra con “On My Own”. Es meritorio el trabajo del resto de actores, niños y mayores, con Russell Crowe interpretando a su racionalista Javert de modo contenido, evitando cualquier asomo de histrionismo, una arriesgada opción que acaba dando sus frutos.

8/10
Mi semana con Marilyn

2011 | My Week with Marilyn

El londinense Simon Curtis es un veterano de la televisión de su país. Ahora, debuta en la pantalla grande con esta adaptación de los libros "My Week with Marilyn" y "The Prince, the Showgirl and Me", de Colin Clark –director que se especializó en documentales televisivos sobre arte–, en los que documenta su pequeño romance con Marilyn Monroe durante el rodaje de El príncipe y la corista, dirigida por Laurence Olivier, que también era el protagonista masculino. Según sintetiza muy bien uno de los brillantes diálogos de esta cinta, el encuentro era muy importante tanto para Olivier, "un gran actor que anhelaba convertirse en estrella", como para Monroe, "una gran estrella, que deseaba mejorar como actriz". Reconstruye la época en la que a pesar del poco apoyo de su familia, Clark, joven veinteañero apasionado del cine, decide entrar a trabajar en la productora de sir Laurence Olivier, uno de sus ídolos, justo cuando llega armando mucho ruido la estadounidense Marilyn, acompañada del dramaturgo Arthur Miller, su marido entonces. Pero Olivier pronto empieza a estar muy preocupado, pues la diva ha traído a su profesora de interpretación que manda más que él, es una actriz del método –lo que a él le parece una modernez desconcertante–, se deprime si no se le hace la rosca, y se hace esperar horas en el set. El hecho de que después el trabajo de Marilyn brilla en la pantalla no le apacigua. El único que parece poder comunicarse con ella y captar su atención es curiosamente Clark, el muchacho recién llegado, que aunque ha iniciado un romance con futuro con una buena chica, se verá tentado por la actriz... El realizador de Mi semana con Marilyn aprovecha muy bien un guión de Adrian Hodges (Tom y Viv), de primera, sobre todo por sus frases llenas de sarcasmo británico, elegante pero corrosivo (no se sabe muy bien por qué, arremete con gracia contra el sindicalismo inglés en dos ocasiones). Describe a la perfección a los personajes –desde los protagonistas hasta los más episódicos son humanos y tridimensionales–, pero sobre todo ha sabido captar la esencia de Marilyn, una mujer que aparentemente lo tenía todo, inteligente y deslumbrante en sus películas, pero extremadamente vulnerable e insegura, destinada a su propia autodestrucción. El reparto sin duda se merece un diez. Sobresale Kenneth Branagh en el papel de su vida, ese Laurence Olivier que en el fondo es quien siempre quiso ser, como actor shakespeariano y realizador, que a pesar de su aureola queda desbordado por los acontecimientos. Ha sido nominado al Oscar al mejor secundario, al igual que compite como actriz principal Michelle Williams, quien realiza un notable esfuerzo, y aunque su trabajo no es memorable sale airosa de un reto complicado, ya que le toca definir a una mujer muy compleja. El protagonista es el británico Eddie Redmayne, que fue secundario en El buen pastor, y que mantiene el tipo como jovencísimo aprendiz de los entresijos del cine. En cuanto al resto del elenco, llama la atención Emma Watson, como chica trabajadora que se convierte en el amor ideal, pero también mundano, del personaje central; Judi Dench como la actriz Sybil Thorndike –que daba vida a la reina, madre del príncipe Olivier, en la película que están rodando– eleva al infinito sus ingeniosas frases; a pesar de su poco parecido físico, la poco prolífica Julia Ormond es una gran Vivien Leigh en horas bajas; Zoë Wanamaker es una convincente Paula Strasberg –esposa de Lee– y Toby Jones le da un toque estrafalario estupendo al entonces publicista de Marilyn, después productor, Arthur P. Jacobs. Finalmente, Mi semana con Marilyn se queda en un film anecdótico que sólo pretende documentar el encuentro de los personajes y poco más. Apunta temas profundos, como la iniciación amorosa, y sobre todo la soledad de los modernos famosos mediáticos, a los que nadie quiere por lo que son, sino por cómo les han vendido, lo que puede llevar a consecuencias trágicas. Pero al final no pretende tener mucho calado. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los mitómanos del Séptimo Arte.

7/10
Hick

2011 | Hick

Garra negra

2010 | Black Death

Siglo XIV. Años de oscuridad en Inglaterra. Cuando la peste negra se apodera de las ciudades, unos cuantos caballeros cristianos, liderados por Ulrich, recorrerán las aldeas en busca del supuesto nigromante causante de tales horrores. En calidad de guía viajará con ellos un joven monje, Osmund, que enamorado de una chica a la que busca desesperadamente. En su periplo, los guerreros cristianos se enfrentarán con múltiples peligros. Violenta película que exalta la leyenda negra de la época medieval, con la dominación de la Iglesia como centro de poder y la superstición reinante por doquier. Domina en toda la producción un aire oscuro, insano, infectado de la creencia de que un Dios vengativo castiga a los pecadores por medio de la peste bubónica. Aún así, muchos protagonistas se mueven con honradez movidos por la fe, como el jefe de los guerreros, un Sean Bean que recuerda al Eddard Stark de Juego de Tronos. El film está cuidado y pese a la simpleza de su guión mantiene el interés hasta el desenlace.

5/10
Los pilares de la Tierra

2010 | The Pillars of the Earth | Serie TV

La Inglaterra del siglo XII. Tom es un maestro de obras que sueña con construir algún día una catedral, pero mientras ese día llega la pobreza y la miseria afecta a su familia. Toca fondo con la muerte de su esposa que da a luz a un niño al que abandona, se ve incapaz de alimentarle. Entretanto, también ha nacido un nieto del rey, heredero al trono, pero su asesinato y las intrigas de Esteban llevan a este usurpador al trono. El encuentro con una mujer con fama de bruja y ex monja, al que acompaña un hijo artista de pocas palabras, acaba llevando a Tom y a su familia a un priorato donde una serie de circunstancias permiten al arquitecto dirigir la construcción de una catedral. Pero no faltan los obstáculos en el camino, pues el prior se ha ganado un enemigo en el obispo que le apoyó para el cargo. Ambiciosa miniserie televisiva basada en el best-seller de Ken Follett. Sobresale la ambientación y reconstrucción de época, muy vistosa, con momentos tan apabullantes visualmente como el del incendio de la iglesia en estado ruinoso del priorato. Hay además un reparto más que notable. No obstante, domina una descripción algo tosca de las intrigas entre reyes, nobles y altos eclesiásticos, casi de culebrón, con la clásica visión oscurantista del medievo que domina en la actualidad, donde los esfuerzos por comprender el cristianismo de la época brillan por su ausencia. Verdaderamente llama la atención que la mayoría de los monjes y clérigos sean tipos lascivos o ambiciosos, la casi única excepción a la regla es el prior Philip, de ingenuos ideales espirituales, aunque poco a poco irá “cayendo del guindo” y pisando suelo por las intrigas que le rodean. No faltan los cilicios y las flagelaciones, la veneración rayana en la superstición de las reliquias y hasta una escena risible de una bruja que se mea ante sus jueces para a continuación fugarse delante de sus narices, sin que nadie se lo impida.

5/10
Powder Blue

2009 | Powder Blue

Las hermanas Bolena

2008 | The Other Boleyn Girl

Es bien sabido que Enrique VIII de Inglaterra se divorció de la española Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena, y que tal hecho supuso la ruptura del monarca con la Iglesia católica, además del inicio de un cúmulo de inestabilidades políticas en el país anglosajón. Pero quizá es menos conocida la existencia de María Bolena, la hermana de Ana, que igualmente fue amante del rey. Su vida ha sido muy olvidada, y ni siquiera se sabe si era mayor o menor que Ana, y aunque se sospecha que tuvo hijos de Enrique VIII, tampoco se conoce el dato con total seguridad. Las relaciones de ambas hermanas con el monarca provocaron una manifiesta tirantez entre ellas y mantuvieron siempre viva su rivalidad. De cualquier forma, cuando la desgracia se abatió sobre la familia Bolena, María fue la única que pudo vivir con cierta tranquilidad retirada lejos de la corte. Esto, grosso modo, es lo que dice la historia. La película, basada en la novela de Philippa Gregory, es otra cuestión. Se permite algunas licencias, probablemente más o menos justificadas –como dar por hecho que María tuvo el hijo varón que el rey buscó toda su vida–, pero sobre todo asienta la trama en la convulsa relación fraternal que existía entre las dos hermanas Bolena. De acuerdo con el guión de Peter Morgan, especializado en “cuestiones de Estado” tras sus libretos de El último rey de Escocia y La reina, Ana era la mayor y ambas se adoraban desde niñas (al igual que a su hermano Jorge) y se contaban todos sus secretos y anhelos. Ana era ambiciosa y desenvuelta, la favorita de su padre, mientras que María es caracterizada como una muchacha mucho más pura, un dechado de dulzura y comprensión. Sus sentimientos chocan cuando el rey elige a María y a partir de ahí se establece un agrio distanciamiento, con sus vueltas y revueltas, pero que a la postre traerá como consecuencia la desgracia. El film es interesante, no cabe duda, aunque sólo sea por el estupendo diseño de producción, con maravillosas localizaciones inglesas de época, y la cuidadísima fotografía de Kieran McGuigan. Quizá puede achacarse que al conjunto le falta entidad argumental, pues no hay otra cosa que el intento de la familia Bolena por medrar en la corte de Inglaterra, para lo cual el cabeza de familia, Sir Thomas, ofrece sin ningún escrúpulo a sus hijas. Tampoco se presta apenas atención a temas políticos, ni a la cuestión del divorcio y la ruptura con Roma, que se despachan en dos o tres planos. Todo se reduce por tanto a las envidias, triunfos y pasiones palaciegas. El resultado de tales cuitas amorosas sería demasiado aburrido y banal, si no fuera porque el director Justin Chadwick ofrece la posibilidad de disfrutar de algunas actuaciones femeninas de altura. Porque, claro está, que no se dude de que ésta es una película de mujeres (y seguramente más para mujeres), pues los hombres –ni siquiera Enrique VIII, con un desaprovechado Eric Bana– tienen muy poco que decir. Tanto Natalie Portman en el papel de Ana, como Scarlett Johansson en el de María, están radiantes y brillan por igual, y también es elogiable la interpretación de la madre, una sufriente Kristin Scott Thomas. Pero hemos de felicitar especialmente a Ana Torrent (Tesis). La actriz española compone, en los pocos minutos de los que dispone, a una impresionante Catalina de Aragón, una reina a la que ella dota de una fortaleza y dignidad propias de una gran dama. Entrevista con Natalie Portman y Entrevista con Eric Bana

6/10
Savage Grace

2007 | Savage Grace

Película basada en hechos reales, se supone que muy conocidos, aunque no sabemos dónde... El film sigue los pasos de un matrimonio, el de Barbara Daly y su esposo Brooks Baekeland, desde el nacimiento de su hijo Tony en 1948, hasta un trágico suceso (muy conocido, repetimos, se supone) acontecido en 1972. Con ritmo cansino se nos pinta a una familia disfuncional; ella se supone que ha hecho una boda con un buen partido, pues Brooks pertenece a un linaje que ha hecho fortuna con el invento de la baquelita, así llamada a partir de su apellido; pero el caso es que Barbara es un poco rarita, y tiende a ser protagonista de escenas embarazosas ante sus amigos de la alta sociedad; y Brooks es brusco y nada comprensivo. En tan poco acogedor hogar crece Tony muy pegado a las faldas de su madre, y desarrollando una ambigüedad sexual en la que, como se dice vulgarmente, parece que le gusta "la carne y el pescado"; y la madre prefiría la faceta "carnívora", lo que produce tensiones.Tom Kalin sonó allá por 1992 con Swoon, una película de temática gay, terreno en el que se ha desarrollado su producción posterior, aunque en vídeo, y por tanto con una difusión aún más limitada. Aquí reincide en la cuestión en lo que algunos quieren ver ya como un subgénero, el "queer cinema", o películas de temática homosexual. Recorre toda la trama un aire malsano, de personajes poco equilibrados, y la cosa no atrapa porque no tenemos nada claro adónde nos quiere llevar el director, o su guionista, Howard A. Rodman, que se ha basado en un libro escrito por Natalie Robins y Steven M.L. Aronson. Da pena ver metida en este proyecto a una actriz como la copa de un pino, Julianne Moore, sin duda lo mejor del film, que insufla credibilidad a su poco definido personaje. La producción ha contado con capital español en la producción, y se dejan ver varios actores hispanos en el metraje: desnuda Elena Anaya, vestida Belén Rueda, y en plan gay y el que mejor lo hace, Unax Ugalde. Irrita el erotismo insistente de la cinta, por ejemplo con la escena de trío que aúna todo tipo de combinaciones, adulterio, homosexualidad e incesto.

3/10
Elizabeth: La edad de oro

2007 | The Golden Age

En 1998 el director indio Shekhar Kapur rodó Elizabeth, reconstrucción de los primeros años del reinado de Isabel I, personaje que ha dado lugar a múltiples series televisivas y películas de calidad. A pesar de su vistosa reconstrucción de la época, el film se recuerda únicamente porque dio a conocer a nivel internacional a la australiana Cate Blanchett, que fue nominada al Oscar, y que hoy en día se ha convertido en una de las grandes estrellas del siglo XXI. Nadie esperaba ansiosamente que nueve años después se hiciera una secuela, aunque quedaba mucha vida de la monarca por retratar. Cate Blanchett vuelve a ponerse en la piel de la protagonista, que se siente atraída por Walter Raleigh, un corsario dedicado a desvalijar barcos españoles con la aprobación de la reina. Como su relación con un plebeyo sería mal vista, no le confiesa su amor, pero con el fin de enterarse de sus andanzas y mantenerle cerca, le envía a Bess, su dama de confianza, para que se gane su amistad. La reina no ha previsto que entre ambos surgirá la pasión. Mientras, sir Francis Walsingham, máximo asesor de la corte, descubre que María Estuardo ha puesto en marcha una conspiración para asesinar a Isabel I. Pero el principal obstáculo al que tiene que enfrentarse la corte británica es Felipe II, el rey de España, a punto de enviar a la Armada Invencible. Shekhar Kapur reincide en la ampulosa planificación de la primera parte, llegando a resultar excesivo en momentos como aquel en el que la cámara rodea la figura de la reina inmóvil, más propio de un anuncio ‘marciano’ de perfumes. Ha contado con medios suficientes para poner en marcha una convincente ambientación, decorados y vestuarios lujosos y secuencias navales impresionantes. Además, ha logrado que repita la citada Blanchett, y el siempre excelente Geoffrey Rush, que encarna de nuevo a sir Francis Walsingham. Algunos de los recién llegados están a la altura, como la casi desconocida australiana Abbie Cornish (Bess), Clive Owen (Raleigh), que cada vez está más en forma, y Samantha Morton (María Estuardo) que es una actriz nada desdeñable, aunque andaba un poco dispersa desde En América, de 2002. No está al mismo nivel el español Jordi Mollà. Su composición caricaturesca de Felipe II, y su acento extrañísimo, da al traste con cualquier pretensión de verosimilitud de la película, y acentúa los principales defectos del film, que se ha dejado llevar por los tópicos de la leyenda negra que proviene del siglo XVI. Mientras que la reina de Inglaterra es una mujer moderna, astuta, culta, tolerante en materia religiosa a pesar de su fervor anglicano y que aconseja que se trate bien a los nativos americanos, Felipe II es un individuo siniestro, católico ofuscado, intolerante y cruel. Es todo tan maniqueo, que resulta difícil creerse nada. Se entienden perfectamente las reacciones negativas que ha suscitado el film en Estados Unidos. Allí, los críticos le han dado tantos palos que han desbaratado por completo las supuestas opciones de nominaciones al Oscar de las que se había hablado antes del estreno. Especialmente duro fue Desson Thompson, en ‘The Washington Post’, que dijo que la relación entre Elizabeth I y Walter Raleigh es tan ‘simple’ y ‘postmoderna’, que parece que han acudido al show de Oprah Winfrey.

4/10
El buen pastor

2006 | The Good Shepherd

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de “la Agencia”, o sea, la CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas temporales compleja pero bien trabada, que se diría inspirada en El padrino II –¿habrá dado ideas el productor ejecutivo Francis Ford Coppola al guionista Eric Roth, y al director Robert De Niro, que intervino precisamente en ese film?–, se consigue transmitir una idea bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías, cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y por supuesto, ellos mismos. Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos. En ese sentido el modelo ‘padrinesco’ de soledad en la inmoralidad ha sido perfectamente asimilado –Matt Damon parece tomar como referencia de su difícil y frío personaje al Michael Corleone de Al Pacino–, pero sin caer en mimetismos evidentes que le hagan perder fuelle. Incluso la escena de montaje paralelo en que la identidad de un ‘topo’ es puesta al descubierto, homenaje evidente a la saga de Coppola, está tratada con originalidad, pues se trata de planos, no sólo separados espacialmente, sino también temporalmente. Se nota que De Niro es actor, y además un gran actor. Curiosamente, muestra una virtud que bien podría haberse aplicado a sí mismo en los filmes de su última etapa actoral: controla a sus intérpretes para que entreguen unas actuaciones muy contenidas y realistas, sin lugar para el histrionismo. Y así, a un reparto maravilloso, perfectamente escogido, donde conviven los actores conocidos (Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, el propio De Niro…) con los repescados (Joe Pesci, Timothy Hutton, William Hurt, Keir Dullea, John Turturro…), los que prometen y uno nunca acaba de saber cómo se llaman (Billy Crudup, Martina Gedeck...) y los ‘descubrimientos’ (Oleg Stefan, John Sessions...).

8/10

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