El domingo pasado en que se entregaron los Goya fue la gran noche del cine español, que no la de la moda española, pues la mayoría de las estrellas patrias optaron por diseños extranjeros.
Isabel Esparza publica un interesante artículo en el diario “La Gaceta de los Negocios” donde reflexiona sobre la relación poco solidaria entre cine y moda. El pasado domingo se celebró la ceremonia de entrega de los premios Goya, en la que se produjo el pertinente desfile de modelitos en la alfombra roja. A la periodista le llama la atención que la mayoría de los vestidos que se vieron eran de diseñadores extranjeros y se pregunta cómo es posible que un gremio que se muestra siempre tan partidario de las ayudas y de defender el cine español, no es capaz de ser solidario con otro campo que también necesita apoyo para darse a conocer a nivel internacional. Su teoría la respalda con los hechos: Maribel Verdú vistió de Alberta Ferretti, Belén Rueda de Carolina Herrera, Manuela Velasco de Dior, Silvia Abascal de Roberto Cavalli, Mónica Cruz de Dolce & Gabanna, y un largo etcétera que se interrumpe en pocas excepciones como Blanca Portillo, que lució un vestido de David Delfín, o la presidenta de la Academia Ángeles González Sinde, que vistió de Alma Aguilar.
La cuestión es si la mayoría se habrían tenido que decantar por la moda española en vez de seguir los patrones de Hollywood, o por el contrario, no es tema de debate la elección de diseñador. Lo que sí parece claro es que los años –nada lejanos– en que la ministra Carmen Calvo sorprendía con sus vestidos de modistos españoles, han pasado al olvido.
