La más esperada se convirtió en la gran ausente en la fiesta marbellí de Antonio Banderas y Eva Longoria. De nada sirvieron las gestiones para lograr que Michelle Obama se acercara un momentito a la gala benéfica.
Se daba por hecho que Michelle Obama acudiría a la fiesta organizada por Eva Longoria y Antonio Banderas para recaudar fondos con los que mejorar la vida de comunidades, familias y niños sin recursos en cualquier parte del mundo. Tales fondos los canaliza Starlite, y lo cierto es la cita marbellí atrajo a mucho famosete, que aparte de colaborar con tan loables fines se movía por otro adicional, que no era sino el departir con la primera dama estadounidense, que se alojaba en el mismo hotel donde tenía lugar la gala, el Villa Padierna.
Pero el gozo de los invitados se quedó en un pozo, y Antonio Banderas tuvo que insistir en que no atosigaran a Michelle, no vaya ser que a los chicos de la prensa rosa o a los invitados les diera por recorrer el hotel a su busca y captura. Banderas, que estaba acompañado de su esposa Melanie Griffith, aludió a la presencia vacacional de Michelle Obama asegurando que “es bonito que personajes de esta categoría se fijen en nuestra tierra y más después de lo que ha pasado por aquí, que ha sido duro”, en alusión a la crisis económica.
