David Arquette sabe que tiene una problema, su afición a la droga y al alcohol. Y admitirlo, lo sabe bien, es parte de la solución al problema.
Más miedo que el psicópata de Scream parece dar a David Arquette su adicción al alcohol y las drogas, con la que mantiene una dura batalla. Al menos eso cabe deducir de sus comparencias ante los medios. Hace algún tiempo habló sobre el tema con el vitriólico Howard Stern, y ahora, de modo más cálido y conmovedor, lo ha hecho con la mujer de televisión por antonomasia Oprah Winfrey.
“Tenía que hacer público lo que estaba pasando”, afirma Arquette. Cuando Oprah le pregunta cuándo se dio cuenta de que era alcohólico, el actor confiesa que empezó a beber muy joven, y que tomó su primera cerveza con 4 años, aunque fue con 12 cuando empezó a beber “en serio”. También comentó que robaba dinero a su padre de un bote desde los ocho años.
Hay que recordar que el “hogar” de David, hermano de las también actrices Patricia Arquette y Rosanna Arquette fue de todo menos convencional, pues nació en una comuna.
