Nunca llueve a gusto de todos. Si haces algo, porque lo haces, si rectificas, porque no lo haces con la suficiente contundencia. Bien lo está aprendiendo Hilary Swank.
Cuando las críticas arrecian, arrecian. Hace un par de días comentaba en esta sección que Hilary Swank había sido criticada por acudir a una fiesta por el 35 cumpleaños del líder checheno Ramzan Kadyrow, al que el Observatorio de Derechos Humanos acusa de no respetar éstos demasiado. La actriz ganadora de dos Oscar ha emitido un comunicado asegurando que “lamento profundamente haber acudido a este evento. Si hubiera tenido una completa comprensión de lo que este evento pretendía aparentemente lograr, nunca habría ido”. También ha declarado que el dinero recibido por estar en la fiesta lo va a destinar a obras de caridad.
Sin embargo esta reacción no ha calmado a los responsables del Observatorio, que acusan a Swank de haber desatendido sus advertencias previas al festejo. Les molesta además lo que dice en el vídeo de la fiesta, pues según ellos presume de conocer perfectamente la situación en Chechenia, y que se había documentado antes de acudir allí, lo que agravaría a su entender la decisión de participar en la fiesta.
