"Dalton Trumbo" (Bruce Cook, Navona, Navona People, 448 págs)
Publicación por primera vez en español, salvo error, de esta documentada biografía del guionista y escritor Dalton Trumbo, que también ha sido recuperada recientemente en Estados Unidos en nuevas reediciones con ocasión del estreno de la película Trumbo. Tiene el valor de haber sido escrita en 1977, y de que su autor, Bruce Cook, realizó una exhaustiva investigación, lo que incluye entrevistas con muchos de los protagonistas, incluido el propio Trumbo, al que le diagnosticaron un cáncer de pulmón poco después de que aceptara cooperar.
Por supuesto, el nombre de Trumbo ha quedado indisociablemente unido a su inclusión en las listas negras de Hollywood de los años 50 del pasado siglo, por negarse a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas, que investigaba la infiltración de comunistas en el mundo cine, eran los años de la Guerra Fría. La condena por desacato de los diez de Hollywood supuso su ingreso en prisión y el ostracismo profesional, que supo burlar usando seudónimos u hombres de paja, hasta el punto de ganar el Oscar por Vacaciones en Roma y El bravo, aunque su nombre real era invisible en esas ocasiones.
Cook analiza estos conocidos hechos, pero con un espíritu crítico, por ejemplo se pregunta como otros si no habría sido más inteligente acogerse a la quinta enmienda en vez de a la primera para no declarar, y así evitar la prisión. También alude al famoso discurso conciliador de Trumbo con ocasión del premio otorgado por el Sindicato de Guionistas, cuando su nombre ya volvía a aparecer en los créditos de las películas –rompió con Éxodo y Espartaco–, tras lograr romper las listas negras con su gran tesón. Allí su alusión magnánima a que todos fueron víctimas, incluidos los delatores, produjo ampollas, por ejemplo en su amigo también perseguido Albert Maltz, que lo atribuyó a un deseo cristiano de perdonar, comprensible, pero que él no compartía.
Con profusión de detalles conocemos los orígenes humildes de Trumbo, que explican su conciencia social, pero también el deseo de ganar dinero y anteponer una vida acomodada para su estable familia, a otras posibles necesidades, incluida la de brillar como autor de novelas que pasaran a la historia como obras maestras. Cook se pregunta si podría haber escrito más novelas valiosas, como la que luego él mismo convirtió en película, también como director, Johnny cogió su fusil. Todo son condicionales "que habría pasado si", pero son interrogantes legítimos que también planearon sobre otros escritores de renombre que buscaron fortuna en Hollywood, como Fitzgerald o Faulkner, que quizá habrían perdido parte de su valioso tiempo escribiendo para el cine (aunque se puede ver el reverso del caso, y pensar, por ejemplo, que Fitzgerald no se habría arrancado con "El último magnate" sin esa experiencia en Hollywood). Tiene también encanto conocer detalles de su vida familiar –cómo conquistó a su esposa, una historia que parece de cine, propia de una comedia romántica con "happy end"–, y se nos presenta su fuerte personalidad y capacidad de liderazgo, su carácter a veces explosivo, su trabajo creativo en la bañera, y sus sinceros ideales, también políticos, donde su coqueteo con el comunismo nunca fue demasiado serio, aunque sí lo era su creencia en la justicia.
