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Libros

"Depredadores", de Ronan Farrow

Depredadores. El complot para silenciar a las víctimas de abuso (Ronan Farrow, Roca Editorial, 477 págs)

En octubre de 2017, Ronan Farrow publicaba un extenso artículo en “The New Yorker” en el que había reunido el testimonio de varias mujeres que relataban las agresiones sexuales sufridas a manos del productor hollywoodiense ganador del Oscar Harvey Weinstein. Junto a lo publicado poco antes por “The New York Times” por Jodi Kantor y Meghan Twohey, la información contribuyó decisivamente a la caída en desgracia del magnate del cine, que acabaría siendo condenado por un tribunal e ingresaría en prisión. Los tres periodistas serían reconocidos con el Premio Pulitzer al Servicio Público.

En su libro “Depredadores. El complot para silenciar a las víctimas de abuso” Farrow describe con detalle los muchos obstáculos que tuvo que salvar para que la historia sobre Weinstein viera la luz. El personaje era un depredador sexual, y la impresión es que todo el mundo de su entorno, y también de Hollywood, lo sabía, aunque preferían mirar a otro lado, el silencio era una postura cómoda. Weinstein era alguien poderoso, acostumbrado a salirse con la suya, y que daba por descontado que las mujeres a las que se insinuaba con más o menos descaro debían acceder a sus deseos. Luego existía todo un entramado de acuerdos de confidencialidad, para lograr que los hechos más escabrosos con violencia sexual nunca llegaran a saberse. Persuadir para que hablaran a muchas mujeres que tenían miedo a las represalias no fue sencillo.

Es bueno sin duda que una cultura de ataques sexuales e impunidad se destape. Y está claro que hay un antes y un después, y que el acoso sexual en el trabajo ha quedado atajado en gran parte en la cultura occidental gracias a los esfuerzos de Farrow. Aunque falta un análisis de cómo se ha podido llegar a una situación tal, en que la sexualidad queda reducida a pura búsqueda de placer –y ahí sigue, en gran medida–, a algo que se compra o se consigue si uno ocupa una posición de poder, y en que la parte débil puede no saber cómo defenderse, también porque puede caer en la tentación de usar sus encantos como forma de ascender profesionalmente. Y sí, los límites, ay, los límites, pueden no distinguirse, existen la pasión, la ofuscación devenida en patalógica, la soberbia y tantas debilidades de la naturaleza humana.

El libro tiene su interés, pero sobre todo para especialistas. Al común de los mortales le bastará conocer la información que ha leído en la prensa, o sea los artículos de TNY y TNYT. Porque la lectura de casi 500 páginas agota a cualquiera, hay información muy prolija, incluida la del servicio de espionaje contratado por Weinstein para seguir los pasos a Farrow, y así saber qué sabe el reportero. En cualquier caso, interesa conocer las presiones de NBC, donde había hecho el programa “Today”, para que abandonara su investigación, también porque había ropa sucia en casa.

Entre los asuntos sugeridos, está el del ostracismo en que ha caído su padre, Woody Allen, para Ronan su trabajo habría animado a Dylan a insistir en sus acusaciones, haciendo mella en la opinión pública. Y también se señala al presidente Donald Trump, apuntando a que los acuerdos de confidencialidad y la colaboración de “The National Inquirer” habrían enterrado determinados escándalos sexuales.

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