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Libros

"El último duelo", de Eric Jager

El último duelo (Eric Jager, Ático de los libros, 235 págs)

¿Qué será mejor, el riguroso libro de un historiador de la categoría de Eric Jager, o su versión fílmica a cargo de un director de enorme talento visual como es Ridley Scott? Pronto lo sabremos, la película de Scott se estrena a finales de octubre. Pero mientras llega, recomiendo encarecidamente la lectura de la apasionante obra de Jager, que mira con objetividad a un hecho real acontecido en torno a la Navidad de 1386 en la Francia medieval. En efecto, el 29 de diciembre tenía lugar en París el último juicio por combate celebrado en esa ciudad, y que enfrentaba al caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques Le Gris. La idea era que ante hechos graves que comprometían el honor de ambos personajes, uno decía la verdad y el otro mentía, la lucha que mantendrían pertrechados de armas y armaduras, se dilucidaría a favor del que tuviera razón, quien no dejaría de contar con la ayuda divina.

Jager describe el caso –que llegó a ser célebre hasta el punto de que el mismo rey de Francia Carlos VI asistió como espectador–, manejando abundante documentación, y presentando los usos y costumbres de la época. Ello sin caer en una anacrónica mirada de superioridad, por desgracia bastante común en muchos observadores contemporáneos, incapaces de adoptar una perspectiva histórica, y que acaban juzgando la Edad Media como época oscura con modos de moderna inquisición, según los esquemas mentales del siglo XXI. Tiene además el talento de narrar de un modo tremendamente entretenido, no estamos ante el típico libro atiborrado de datos que se entregan de modo plúmbeo e inconexo, despistando más que orientando al lector.

De modo que el libro nos habla de los últimos años de la Baja Edad Media, en el contexto de la Guerra de los Cien Años y de las cruzadas, centrándose en dos personajes que inicialmente fueron amigos, Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, de hecho el primero fue padrino del primogénito del segundo, pero que acabaron distanciándose, en parte por los esfuerzos del segundo en ganarse los favores del conde Pedro de Alençon, su señor feudal, en las disputas por tierras. Pero el colmo llegaría con la violación de Marguerite de Carrouges, la esposa de Jean, a cargo de Le Gris, en su propia residencia del castillo de Capomesnil, cuando él se encontraba fuera en los campos de batalla, toda una artimaña que incluía aprovechar la ausencia temporal de la suegra. Le Gris negaría la acusación, ante lo cual Carrouges invocaría primero ante Alençon y luego apelando al rey, su derecho a resolver el litigio en juicio por combate, ante la imposibilidad de poder probar el caso con testigos, solo se contaba con el testimonio de la víctima Marguerite. La sanción del parlamento de París conduciría a la celebración del duelo.

Jager ofrece detalles pormenorizados de las vistas judiciales, con todos los datos que permiten hacerse una idea de quien decía la verdad, y del combate, con una increíble puesta en escena digna de las luchas de gladiadores del imperio romano, con la tensión que genera la incertidumbre sobre el resultado, y sabiendo que si Carrouges fuera derrotado, ello supondría la inmediata ejecución de Marguerite, pues el resultado sería la prueba de que había mentido difamando a Le Gris.

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