David Fincher no será finalmente el director del biopic de Steve Jobs, basado en el libro de Walter Isaacson, adaptado por Aaron Sorkin. El estudio detrás del film, Sony, no está dispuesto a ceder a sus pretensiones económicas, pues ha pedido un salario de 10 millones de dólares. Pero al parecer existe un motivo que ha tenido más peso para que no se contratara al realizador, "sus agresivas exigencias sobre el control del film", según apunta una fuente cercana a la productora a The Hollywood Reporter.
Fincher pidió en concreto tener la última palabra en la promoción del film. Al parecer, Sony ya le concedió este deseo durante el lanzamiento de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Él mismo ideó un slogan para Estados Unidos: “La película que te hará sentir mal esta Navidad”. Al parecer, el cineasta también pidió unos carteles con cuchillas auténticas de metal, que costaron cientos de miles de dólares, pero finalmente no se autorizó que se pudieran exponer en los cines.
Según declaraciones a THR, Sony está abierta a que Fincher reanude las negociaciones, "siempre y cuando rebaje sus ridículas pretensiones económicas". La misma fuente aclara que "no está haciendo Capitán América. Debería ser recompensado con el éxito y no económicamente, al menos de buenas a primeras".
La noticia se produce cuando Fincher acaba de presentar el tráiler de su último trabajo, Gone Girl, adaptación de la novela titulada en España "Perdida", de Gillian Flynn.
