"Ocho apellidos catalanes" se estrena cuando la polémica sobre el independentismo catalán está al rojo vivo. Pero trata de tomarse la situación con humor y en tono amable. Tras el inesperado fenómeno en que se convirtió "Ocho apellidos vascos", la secuela se ha convertido en la película más esperada del año del cine español. Repiten como protagonistas Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi, con la nueva incorporación de Berto Romero y Rosa María Sardà.
Menos esta última actriz, todo el equipo, incluyendo a Emilio Martínez-Lázaro, director de ambas partes y a los libretistas, compareció en una multitudinaria rueda de prensa en Madrid, que se centró bastante en la cuestión soberanista. "Una cosa es la realidad y otra es la película. Son dos cuestiones totalmente independientes. La actualidad y el cine se llevan muy mal, ha sido así desde siempre. Y esta película no pretende ser un reflejo de nada", comentó el realizador. "No pensé en Artur Mas. Pero creo que el film se verá en Cataluña y les hará gracia".
Al cineasta le insistieron en que explicara su posicionamiento personal sobre esta cuestión. "En mi humilde opinión, totalmente discutible, todo se ha hecho mal, sobre todo por parte de los los partidos independentistas, porque la declaracion del parlamento autonómico está fuera de lugar. También se puede acusar de pasividad al gobierno central ante esta cuestión".
"El gag está por encima de la política", añade uno de los guionistas, David San José. "Además, nos tenían encerrados en una celda para terminar el guión a tiempo. Nos alimentaban con suero por vía intravenosa. ¡Así que no estábamos al tanto de la actualidad! No sabíamos si salía el sol", comenta Borja Cobeaga, su compañero en estas lides.
La estrella del film, Dani Rovira, se muestra tan espontáneo como es habitual, si bien improvisó menos de lo que parece. "El personaje me vino al pelo. Al fin y al cabo es de mi tierra", comenta. "Cuando tienes un texto tan bueno y te sientes tan seguro te tiras al agua, sabiendo que está Mitch Buchanan en la orilla. Así que te atreves a improvisar, con la tranquilidad de que el director me iba a controlar".
El recién llegado Berto Romero interpreta a un pijo catalán. "No lo he construido pensando en ningún rasgo de la esencia catalana. No es más que un dibujo, un personaje totalmente estrafalario y fuera de tono que provoca en el fondo ternura… quizás porque yo soy también una personita amorosa", explicó el actor.
"Cuando me preguntan cuál es el secreto de la película solo se me ocurre decir que trasmite buen rollo", añade Martínez-Lázaro. “"No es algo fácil de conseguir, porque surge sin buscarlo. Si no, queda todo muy forzado. Intenta transmitir algo que nos falta un poco a todos, optimismo".
"Yo aquí lo que hice es imitar el tono de hablar y de hacer de mis tíos, y de mi padre", explica por su parte Karra Elejalde, cuyo personaje fue calificado como la quintaesencia de la identidad vasca. "Nunca he sido 'segundaesencia', ni 'terceraesencia' de nada, mucho menos la quinta", bromeó.
