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Biografía

Karra Elejalde

Karra Elejalde

59 años

Karra Elejalde

Nació el 10 de Octubre de 1960 en Vitoria, Álava, España

Premios: 2 Goya (más 2 nominaciones)

Correcaminos con txapela

05 Diciembre 2012

Todo un guerrero curtido ya en mil batallas, Karra Elejalde tuvo un inicio algo lento en el mundo del cine. Sin embargo, en cuanto participó en “A los cuatro vientos”, su carrera despegó y aún no ha parado de volar. Faltan dedos de la mano para contar sus papeles en películas de éxito a nivel nacional, siendo su mayor hito el Goya al mejor actor de reparto por “También la lluvia”. Las mieles de la dirección y del guión también las ha probado con buen resultado.

Aunque todo el mundo le conoce artísticamente como Karra Elejalde, lo cierto es que su nombre completo es el de Carlos Elejalde Garay. Nacido en Vitoria-Gasteiz el 10 de octubre de 1960, tuvo muy claro desde la adolescencia que su vida estaría vinculada al mundo del audiovisual. Comenzó ya sus estudios dramáticos durante la Formación Profesional, y aunque estuvo durante todos esos años ligado a la atmósfera del teatro vasco, tardó en dar el acelerón a su carrera cinematográfica, el cual no llegó hasta que cumplió los 27 años.

Eso ocurriría en 1987, gracias a A los cuatro vientos, una película de José Antonio Zorrilla. Más que ser un gran salto de calidad con respecto a la labor teatral que había estado desempeñando hasta ese momento en diferentes compañías, lo que supuso esta cinta fue una herramienta de expansión y publicidad para hacerse un nombre en la industria. Pequeños papeles en diferentes proyectos también españoles se sucedieron durante sus inicios, como Alas de mariposa (1991), de Juanma Bajo Ulloa, o Acción mutante (1992), de un incipiente Álex de la Iglesia.

Las buenas sensaciones que tuvieron Bajo Ulloa y él en 1991, valdrían para que el director vasco contase de nuevo con Elejalde para su segundo largometraje. La madre muerta (1993), un thriller diferente en el que se viste de asesino, cosechó grandes críticas. Incluso recibió el premio a mejor actor en el Festival Internacional de Cine Fantástico Fantasporto (Portugal) y en el de cine internacional de Aubagne (Francia).

Tras pasar casi de refilón por Kika (1993), de Pedro Almodóvar, y por la premiada hasta la extenuación Días contados (1994), participaría en el drama rural Tierra (1996), de otro paisano vasco, Julio Medem. Presentada a competición el Festival de Cannes, esta película seguiría perpetuando el buen hacer de Elejalde, incluso con papeles secundarios. El idilio profesional con Bajo Ulloa prosiguió en Airbag (1997), una comedia gamberra donde participó también en tareas de guión, e interpretó a un tipo aburguesado que pierde su anillo de compromiso horas antes de casarse. Fue otra película presente en los premios Goya, dejando constancia de que Elejalde estaba en completo auge.

“Lo primero que siempre tengo que hacer es definir quién soy yo y cómo soy, ya que generalmente suelo estar en las antípodas de los personajes que interpreto, e intentar hacerlos míos”, ha señalado en diferentes ocasiones el propio Elejalde. Parece claro que el objetivo de hacerse a esos personajes es algo que, de momento, no se le puede achacar en absoluto.

El género de terror tampoco le ha sido algo ajeno, después de coprotagonizar Los sin nombre (1999) con Emma Vilarasau. Las tareas más creativas llamaron a su puerta con insistencia, y con el tiempo, decidió abrirlas. Eso ocurrió en el año 2000, tras dirigir, coescribir y protagonizar Año Mariano. A pesar de que tuvo un presupuesto extremadamente limitado, superó el reto con bastante dignidad. La experiencia le gustó. Y decidió probar ese plato otra vez en 2004, cuando dirigió y escribió Torapia.

Merece la pena hacer un alto en el camino en un par de trabajos. En Lázaro de Tormes (2001) se consigue dar una visión más humorística del clásico de la literatura española, y, aunque ganó dos Goyas por vestuario y guión adaptado, es una muestra más de que Elejalde ha sabido meter el pie en obras que han tenido sus reconocimientos públicos. En Los Cronocrímenes (2007), de Nacho Vigalondo, Elejalde tuvo su “salto” a la escena internacional. Este barato thriller de intriga a la par que ciencia ficción se estrenó a nivel mundial, y tuvo diversos galardones en importantes festivales. Y eso le vino estupendamente para no estancarse.

De sus últimos trabajos han sido los dramas sociales Biutiful (2010) y También la lluvia (2010). Ambas cintas tuvieron también su hueco fuera de nuestras fronteras, mencionando de igual forma su buena aceptación entre público y sector de la crítica. Es más, en También la lluvia logró un Goya al mejor secundario por dar vida a un actor que interpreta a Cristóbal Colón.

En 2012 ha estrenado, aparte de Miel de naranjas, el drama bélico Invasor, ambientado alrededor de la guerra de Irak, aunque su personaje no se mueve en ese país. “Se trata de un film atípico en España, y aquí se ruedan pocas películas de acción. Es la hora ya de quitarse esos complejos”, puntualiza el actor en una de las múltiples entrevistas hechas para el estreno de la película de Daniel Calparsoro. En ella interpreta a un siniestro funcionario de la agencia militar española que se dedica a silenciar a los involucrado sen un sangriento suceso ocurrido en Irak, lo que supone otro buen ejemplo de la polivalencia interpretativa de un actor que ha sabido autodirigir su carrera a la perfección.

Goya
2020

Nominado a 1 premio

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2015

Ganador de 1 premio

Goya
2011

Ganador de 1 premio

Filmografía
Bajocero

2020 | Bajocero

Invierno. Bajo cero. Noche cerrada. En mitad de una carretera despoblada, un furgón blindado es asaltado durante un traslado de presos. Alguien busca a uno de los presos y no parará hasta sacarlo. Su plan no tiene fisuras, no le importan las consecuencias, nada le va a detener. Pero Martín, el conductor del furgón, consigue atrincherarse dentro del cubículo blindado con los reclusos, convirtiéndose en su único obstáculo. Obligado a entenderse con sus enemigos naturales, Martín tratará de sobrevivir y cumplir con su deber en una larga noche de pesadilla que acabará haciendo que ponga en duda todos sus principios.

La pequeña Suiza

2019 | La pequeña Suiza

El pueblecito de Tellería es un pequeño enclave castellano en tierras vascas, algo que la mayoría de los lugareños quiere cambiar: su sueño es convertirse en vascos de hecho y de derecho. Pero el día indicado para ello reciben un jarro de agua fría: su petición oficial ha sido rechazada. Sin embargo, ¿y si Tellería es en realidad un pueblo de origen suizo? Es lo que vendrán a pensar las fuerzas vivas cuando en los subterráneos de la iglesia se descubre por casualidad la tumba de Guillermo Tell. Ni cortos ni perezosos ahora los habitantes de Tellería emprenderán el camino para convertirse en el cantón suizo número 27. Vulgar comedieta española que coge el testigo de Ocho apellidos vascos y aledaños para rizar el rizo en torno a los regionalismos. Hay que reconocer que el peregrino punto de partida tiene cierta gracia: que un pueblecito del País Vasco reivindique su pertenencia helvética. El argumento del guionista y director Kepa Sojo (El síndrome de Svensson) sirve lógicamente para estirar el tema de las diferencias regionales –vascos, castellanos, suizos, ¿qué más da?–, con alguna ocurrencia simpática, como la de esos dos vecinos siempre enfrentados (el vasco y el castellano) que ahora harán causa común contra la idea de ser suizos y terminarán siendo inseparables. Y funciona el personaje de Ramón Barea cuando rinde su homenaje berlanguiano al más ilustre de los alcaldes de España, el José Isbert de Bienvenido Mister Marshall. Otros tópicos agotan por lo chusco, como el del cura vendiendo armas y comportándose en la mesa como un cerdo. La clara idea de fondo de que los extremismos nacionalistas son ridículos es elogiable, pero en conjunto La pequeña Suiza es fallida. Todo es tontorrón y ligero hasta el exceso, hay poca gracia e inspiración en los gags y prácticamente ningún actor parece creerse lo que está haciendo, especialmente quizá las dos actrices de mayor lustre, unas desubicadas Ingrid García Jonsson y Maggie Civantos. Por su parte, Secun de la Rosa está totalmente pasado de vueltas como cura, y Jon Plazaola resulta muy, muy soso. Se salvan algo de la quema los irascibles y exagerados Kándido Uranga y Enrique Villén. Mientras que la presencia de actores como Karra Elejalde o Antonio Resines no pasa del simple cameo.

3/10
Mientras dure la guerra

2019 | Mientras dure la guerra

19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).

6/10
El día de mañana

2018 | El día de mañana | Serie TV

En los años 60, Justo Gil se traslada desde su pueblo aragonés a Barcelona, con su anciana madre, en estado vegetativo, que no ha respondido a ningún tratamiento médico. Tras alojarse en casa de unos familiares tratará de conseguir el dinero suficiente para que la atiendan los mejores médicos, en busca de una esperanza. Así, empieza a trabajar primero como comercial de máquinas de escribir, y se le da tan bien que acaba creando su propio negocio de venta por catálogo con el apoyo de Carme. Aunque las cosas no saldrán como esperaba… Pese a que ha apostado por grandes creadores, Movistar+ no acababa de dar en el clavo con sus series, como La peste, Vergüenza, o Matar al padre. Sin embargo, puede conectar mucho más con el público, sobre todo por su historia de amor y sus tintes de melodrama, esta adaptación del libro de Ignacio Martínez de Pisón, en seis capítulos, dirigidos y coescritos por Mariano Barroso, que consiguen enganchar al espectador. De puesta en escena impecable, y cuidada ambientación, parece por momentos una actualización de las clásicas novelas picarescas, convirtiéndose de lejos en la mejor ficción creada por la plataforma Aunque ofrece una visión sombría del tardofranquismo, donde los ideales parecen ser simplemente una excusa para subir en la escala social. Sin embargo, cuenta con personajes poliédricos, tratados siempre con humanidad, que representan la España llena de contradicciones de la época, sin tomar partido por ninguno de los bandos de entonces. Quizás sea un tanto estereotipado sobre el papel el duro comisario Landa, de métodos cuestionables, pero se salva por la excelente interpretación de Karra Elejalde, que aporta un gran carisma. Por lo demás se lucen los dos protagonistas, Oriol Pla, como Justo, que refleja a la perfección el amplio arco de evolución de su personaje, pero también la siempre conmovedora Aura Garrido. Tienen mucha cancha personajes secundarios como Jesús Carroza, un creíble Mateo Moreno, policía de la Brigada Social. Pese a su título, no tiene nada que ver con el film catastrofista dirigido por Roland Emmerich.

6/10
Operación Concha

2017 | Operación Concha

Marcos (Karra Elejalde), productor de cine en la ruina, pretende levantar su empresa gracias a la contratación para su próxima película de una estrella rutilante, el actor de origen cubano Ray Silvela (Jordi Mollà). Pero cuando éste rechaza su participación en el proyecto y el dinero de la principal inversora está a punto de esfumarse, Marcos y su equipo deciden estafar a la multimillonaria haciéndole creer que han conseguido a Silvela como protagonista. Para ello sólo necesitan un doble del actor. El andaluz Antonio Cuadri tiene una amplia trayectoria como guionista y director desde que se diera a conocer con diversos capítulos de la serie Al salir de clase. De entre su filmografía, con títulos que no han tenido demasiado relieve comercial, destaca Eres mi héroe, tierna visión de la infancia, y Thomas vive, sobre una compañía teatral que ensaya una obra de Shakespeare. Si en ese último film abordaba por dentro el mundo del teatro, ahora Cuadri se mete de lleno en los entresijos de la producción cinematográfica con Operación Concha, una comedia disparatada sobre unos cineastas de tres al cuarto que intentan sacar tajada sirviéndose de una estafa, un poco al estilo de las películas clásicas. El resultado es irregular, pero podría haber sido peor. Eso parecía en los primeros compases del film, pues el arranque presagia otra españolada cutre y casposa. Sin embargo, el guionista Patxo Tellería intenta equilibrar la cosa con una trama variada, con ciertas vueltas y revueltas, que hacia el final se espabila a base de bien, con giros inesperados más o menos apañados, aunque eso suponga que el conjunto se alargue innecesariamente. Subraya el film que el cine no es lo que parece, la farsa reina por doquier entre cineastas y estrellas que no son juego limpio. Es indudable que ese enfoque ofrecen algunos momentos divertidos, aunque no para tirar cohetes, generados gracias al carisma de Karra Elejalde o al oficio de Jordi Mollà, que aquí hace alarde de su talento para imitar acentos y adoptar diversas personalidades.

4/10
La higuera de los bastardos

2017 | La higuera de los bastardos

En los años finales de la Guerra Civil un grupo de falangistas disfruta saliendo todas las noches para limpiar (“purgar”, dicen ellos) de rojos el pueblo de Getxo y sus alrededores. En una de esas salidas, Rogelio, uno de los asesinos, queda “tocado” por la intensa mirada de un niño de diez años que presencia como él se lleva y ejecuta a su padre y a su hermano adolescente. Desde ese momento la vida del falangista cambia y tras saber que el propio niño enterró los cadáveres y plantó un hijuelo de higuera en la tierra, Rogelio decide dedicar su vida a regar ese árbol. Una marcianada. La directora Ana Murugarren (Tres mentiras) adapta una novela del bilbaíno Ramiro Pinilla, autor que acostumbraba ambientar sus historias en su Getxo natal. Pero no por provenir de un material escrito previamente deja de ser descabellado el guión de la propia Murugarren, que abusa agotadoramente de los clichés de la España de la Guerra Civil, de falangistas de cabeza hueca, de la cortedad del pueblo llano, todos ellos una panda borreguillos a la hora de admirarse y postrarse religiosamente ante un cúmulo de paparruchadas que consideran algo extraordinario. El protagonista se convierte así en una especie de ermitaño laico de tres al cuarto, molesto para unos y santurrón para otros, cuando en realidad es simplemente un pobre tipo desarrapado al que se la ido un poquito la cabeza. En medio de un conjunto que va adquiriendo poco a poco un tono surrealista, de relato berlanguiano, no parece haber un sentido oculto, aunque quizá se esconda alguna metáfora sobre el mal y su castigo, digo yo. Pero en fin, quién lo sabe, porque el espectador buscará en vano un motivo del actuar del protagonista, cuyo peregrino personaje le va al pelo a Karra Elejalde.

3/10
Que baje Dios y lo vea

2017 | Que baje Dios y lo vea

El Monasterio de San Teodosio está en crisis. El obispo pretende trasladar a los inquilinos a otro seminario y vender los terrenos para construir un parador. La noticia cae como una losa en el director, el Padre Munilla. Pero la salvación podría llegar con el fútbol. Ésa es la idea de un nuevo sacerdote recién llegado de África, que ha sido trasladado a San Teodosio como castigo. Según él, si el monasterio fuera capaz de ganar la Champions Clerum –campeonato entre seminarios–, cuya final se celebra en Roma, el monasterio evitaría su desaparición. Pero para eso hay que tener un equipo y los seminaristas no saben ni darle a un balón. Comedia española que tenía ideas para haber apuntado un poquito más alto y que finalmente se queda en un experimento fallido más. No es fácil quizá abordar la vida en monasterio-seminario si se quiere adoptar un tono cómico acorde con los tiempos actuales de incredulidad, pero lo malo de Que baje Dios y lo vea es que nunca acierta con los caminos adecuados. Se trata de un film buenista y tópico, de desarrollo predecible y blandito. Cuando quiere ponerse serio, la cosa deriva en la cursilería y cuando se busca el gag cómico no hay más que el esperpento chusco (lamentable la aparición del Papa). Y para qué hablar de la jerarquía: obispos y cardenales son objeto de los clichés más trasnochados y simplones que uno puede imaginar. Curro Velázquez, que debuta como director tras ejercer de guionista en series como Los serrano o películas como Fuga de cerebros, intenta ser cuidadoso (al menos eso parece) y no reunir un cúmulo de irreverencias, pero no puede evitar el mal gusto con momentos que en el fondo ridiculizan la vida religiosa. Ningún personaje de este seminario es normal, todos son unos pazguatos de aúpa, cortos de miras, casi retrasados. Y por supuesto, mira tú por donde, la única persona cabal es el cura guay llegado de África, que aboga por el trabajo de campo y predica que rezar no vale prácticamente para nada. Por otra parte, daría igual porque en esta película nadie reza. En fin, algún momento divertido hay (el Langui tiene su gracia, especialmente con su rap en los créditos), pero el saldo final es bastante decepcionante.

3/10
1898: Los últimos de Filipinas

2016 | 1898: Los últimos de Filipinas

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.

4/10
Rumbos

2016 | Rumbos

Durante una noche varios personajes viajan por carretera y experimentan diferentes sentimientos y estados de ánimo. Iván corta con su novia Lucía tras llevarla a su casa en coche. Ésta, desconsolada, contará su historia al taxista Pedro, que le aconsejará sobre el amor. El camionero Paco, cuarentón que nunca ha tenido novia, no sabe cómo declararse a la mujer que quiere, mientras que Alberto y Manu hacen su ronda en la ambulancia, y los jovenzuelos Emilio y Luisito se divierten pisándole a su deportivo. La directora Manuela Burló Moreno endereza el rumbo –nunca mejor dicho– después del traspié que dio con su primer largometraje, la desdeñable comedieta Cómo sobrevivir a una despedida. Aprendida la lección deja a un lado la frivolidad hueca y se embarca en una dramática historia coral, de remarcado realismo, con unos cuantos personajes que pululan durante una misma noche por las carreteras de una gran ciudad. Todos ellos tienen en común la búsqueda de amor, la necesidad de sentirse queridos –o amados, según algún personaje– y las dificultades para sentir satisfechos sus corazones. Aunque cada historia es diversa, Rumbos no acaba de sorprender debido al planteamiento general, que necesariamente es previsible –además del nexo común del programa de radio, todas esas vidas acabarán cruzándose de algún modo–, pero tiene a su favor que el argumento –bien armado, con un montaje claro y cuidadoso al ir mostrando poco a poco cada hilo narrativo– no parece esconder moraleja alguna. Las cosas ocurren. La vida es caprichosa, viene a decir el guión firmado por la propia directora, el destino depara rumbos diversos sin que aparentemente existan motivos que los causen. Existen los cuentos de hadas, pero también la tragedia. Es bien poquito lo que los seres humanos podemos dominar. El amor, el desamor, el llanto, la pérdida, la huida, la duda, el corazón... son cosas que nos arrastran y que no siempre es posible controlar. Nadie es una excepción. Junto a una lograda atmósfera, nocturna y urbana, bien ambientada por la banda sonora de Mikel Salas y por la esmerada fotografía de Unax Mendía, la directora ha conseguido también un loable trabajo del escogido reparto. Todos están estupendos, desde la sensacional Pilar López de Ayala en su papel de culebrón, hasta el sufriente taxista Karra Elejalde, pasando por el siempre talentoso Ernesto Alterio o la todoterreno Carmen Machi, por citar sólo a los intérpretes más conocidos.

5/10
100 metros

2016 | 100 metros

La vida de Ramón parece ir a las mil maravillas. Joven, casado, con un hijo y otro en camino, es un ejecutivo experto en marketing muy bien valorado en su empresa. Pero el diagnóstico de una esclerosis múltiple le cambia la vida. Empieza a notar las limitaciones de la enfermedad, aunque logrará sobreponerse gracias al apoyo de la familia y a una meta insólita: prepararse físicamente para participar en un triatlón y hacer así un “Iron Man”. 100 metros –una alusión a la predicción hecha al protagonista, de que llegaría el momento de que sería incapaz de recorrer por sí solo esa distancia– es una película inspirada en los hechos reales vividos por Ramón Arroyo y su familia, cargada de buenas intenciones, que desea aleccionar sobre las dificultades de sobrellevar una enfermedad degenerativa, para el afectado y los que le rodean, con el propósito de transmitir esperanza. Una meta loable, y a la que la productora nunca ha sido ajena, Filmax ha producido previamente la exitosa serie televisiva sobre niños con cáncer Pulseras rojas. Marcel Barrena, guionista y director, había abordado el mundo de los enfermos que se proponen metas increíbles en el documental Mundo pequeño. Aquí reincide en el tema, pero en el terreno de la ficción, buscando combinar el dramatismo de la trama con algo de humor que permita respirar; un propósito al que ayuda la presencia en el reparto de Dani Rovira y Karra Elejalde, que vuelven a hacer de yerno y suegro tras Ocho apellidos vascos y su secuela. Curiosamente, lo que mejor funciona es la interacción de Rovira con auténticos enfermos de esclerosis, mientras recibe tratamiento, pasajes que recogen algunos de los miedos y oscuridades que se presentan. En cambio la relación con la esposa y el hijo no está demasiado desarrollada, mientras que se da demasiado juego al tencontén entre el protagonista y su suegro Manolo, muy distintos y que no se llevan bien, pero que acaban beneficiándose mutuamente de su compañía, con el segundo ejerciendo de entrenador. Toda la subtrama amorosa de Manolo, su viudez y un nuevo interés amoroso, el background de ciclista, resulta demasiado convencional y traido por los pelos. Por supuesto, el tramo final se adscribe al subgénero del drama deportivo, la competición, con la emoción consiguiente de si el protagonista logrará culminar su sueño.

5/10
Embarazados

2015 | Embarazados

Fran y Alina son una pareja de treintañeros muy enamorada, se quieren, se ríen, se acompañan la mar de bien. Pero no tienen hijos y a sus 37 años, Alina empieza a sentir seriamente la llamada de la maternidad. Se plantearán entonces la fecundación in vitro. Visitarán al médico, empezarán el proceso... Sin embargo, Fran no lo disfruta como Alina y parece más volcado en su empresa de videojuegos que en su vida familiar. Juana Macías sorprendió con su primer largometraje, Planes para mañana, un sólido drama coral sobre unas cuentas mujeres que pasaban por momentos difíciles en sus vidas. Cinco años mas tarde entrega Embarazados, comedia dramática de poco calado y menor interés. El problema que aletea sobre todo el metraje es que Macías no acaba de dar con el tono de la historia. De buenas a primeras tiene toda la pinta de que estamos ante una comedia loca y frívola, con gags a la española (guarrerías varias), pero la inclusión de temas serios –crisis de pareja, conciliación entre vida laboral y familiar, sufridoras ansias de maternidad– va ganando terreno poco a poco, los personajes sufren deterioros afectivos, etc., hasta que el conjunto se vuelve un poquito forzado y finalmente desconcertante para el espectador, que no sabe muy bien a qué atenerse. Puntualmente hay momentos divertidos, como los sarcasmos del médico interpretado por Karra Elejalde –un verdadero filón tras Ocho apellidos vascos– o el monólogo de Paco León en la reunión de futuros padres. Sin embargo, da la sensación de que durante gran parte del film el propio León está igual de desubicado que su personaje. Más claro lo tiene quizás Alexandra Jiménez, que hace una convincente interpretación.

4/10
Rey gitano

2015 | Rey gitano

Cuando muere su madre, el gitano Gaje se entera de que en realidad es hijo ilegítimo del rey. Contrata a dos desastrosos detectives poco activos, Jose Mari y Primitivo, para seguir a la familia real, de cara a conseguir algún resto que posibilite un análisis de ADN, antes de la coronación de Felipe VI. Juanma Bajo Ulloa no sabe por dónde tirar. Once años después del fracaso de la interesante Frágil, ha decidido recuperar el espíritu de Airbag, comedieta poco inspirada que se convirtió en el film más taquillero del cine español hasta que le tomó el relevo Torrente, el brazo tonto de la ley. Incluso repiten muchos de los actores, como Karra Elejalde, Manuel Manquiña, Rosa María Sardá, Albert Plá, Santiago Segura y Pilar Bardem, a los que se unen María León y Arturo Valls. De nuevo el cineasta demuestra su talento visual, pues algunas imágenes como los viajes en moto del personaje de León, al ritmo de la música logran gran fuerza. Rey gitano cuenta también a su favor con la gracia natural de alguno de los actores, sobre todo Elejalde y Manquiña. Pero Bajo Ulloa se ha empeñado en escribir un guión poco inspirado, agotador en su sucesión de disparates surrealistas sin demasiada gracia, mientras que sus supuestas críticas a la monarquía pierden fuelle por falta de sutilidad. En algunos momentos se echa mano de la escatología, en otros intenta recordar a los investigadores de tebeo de Francisco Ibáñez, o se incluyen referencias a títulos como Aterriza como puedas, pero ni aún copiando se consigue que el film funcione. Para colmo de males, Rey Gitano se alarga hasta la extenuación, llegando a las dos horas de metraje, excesivas incluso en el caso de que consiguiera hacer reír.

3/10
Ocho apellidos catalanes

2015 | Ocho apellidos catalanes

El andaluz Rafa ha roto con la vasca Amaia, no se hacía a la idea de vivir en Euskadi, fuera de su amada Sevilla. Pero cuando se entera de que va a casarse con un catalán cruzará la península para evitar la boda, en la que también el veterano pescador Koldo tratará de reconquistar a Merche, de la que se ha distanciado. Ocho apellidos vascos conectó con los espectadores españoles, incluso con los más reacios al cine patrio, por su visión amable de las diferencias autonómicas, y porque hacía reír. Logró lo que parecía poco probable, superar a Lo imposible como la película española más taquillera de todos los tiempos. El director Emilio Martínez Lázaro ha tardado poco más de un año en tener lista una secuela para aprovechar el fenómeno, esta vez incorporando al partido a Cataluña, aunque en cierta manera se la jugaba, pues el film se estrena en el período más conflictivo por la cuestión independentista. No ayuda que el film sea un poco más subido de tono que su predecesor, quizás por influencia de Martínez Lázaro, responsable de El otro lado de la cama, al que el original sólo le cayó de encargo. Aún así el realizador sale airoso, gracias a los guionistas, de nuevo Borja Cobeaga y Diego San José, que consiguen un arreglo eficaz con cuidado a la hora de sacarle punta a los tópicos localistas. Aunque esta vez ninguno de sus gags se recuerda más allá de la salida del cine, y no todos los elementos están bien aprovechados, sí que arrancan algunas risas, en momentos como el que tiene lugar en la madrileña estación de Atocha, el bar donde se reparte jamón... Si en la primera echaron mano de Bienvenidos al norte como referente, aquí han recurrido como inspiración a la alemana Good Bye, Lenin!, para dar lugar a una subtrama en la que el novio monta un guirigay para hacer creer a su anciana abuela que Cataluña ya se ha independizado. Precisamente este último personaje brilla entre los recién llegados, por el talento de Rosa María Sardà, muy por encima de los eficaces, y poco más, Berto Romero y Belén Cuesta. A su lado, vuelven a sacarle tajada a sus personajes Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi y sobre todo un Dani Rovira que parece tener espontaneidad para rato.

4/10
A Esmorga

2014 | A Esmorga

Crónica tensa e intensa de veinticuatro horas en la vida de tres hombres, compañeros de juerga que, dejando un reguero de destrucción, de sexo equívoco y reprimido, van cerrando puertas tras de sí y tirando las llaves, como para no querer volver, tal como si a propósito caminaran a su perdición.

Ocho apellidos vascos

2014 | Ocho apellidos vascos

¿Amor imposible? Rafa, andaluz por los cuatro costados, se enamora casi al instante de Amaia, vasca de pura cepa, a la que su novio ha dejado plantada en vísperas de su boda. Un reencuentro de ella con su padre tras mucho tiempo sin mantener contacto, aconseja a Amaia a mantener la ficción de que los planes matrimoniales continúan en marcha, para lo que persuade que Rafa de que se haga pasar por su prometido. Lo que le obliga a fingir que es de la tierra, sus ocho apellidos vascos lo demostrarían. Simpática comedia que toma pie de los estereotipos sobre vascos y andaluces para abogar por la superación de estúpidos prejuicios muy arraigados y dictados casi siempre por la ideología. Los guionistas Diego San José y Borja Cobeaga ya están acostumbrados a hacer reír a cuento de sus paisanos y de la tiranía de lo políticamente correcto gracias al programa televisivo humorístico “Vaya semanita”, y aquí manejan la misma fórmula, aunque para la dirección han recurrido a Emilio Martínez Lázaro. Da la impresión de que se ha acudido al director de El otro lado de la cama, pensando en que puede tener más gancho comercial, pues su otro intento cinematográfico en comedia, No controles, a pesar de lo divertido de la propuesta, no tuvo demasiado éxito de público. En cualquier caso continúa el esfuerzo por no molestar a nadie, y de no cargar la mano con escenas de alcoba. El film contiene momentos divertidos, e incluso muy divertidos, aunque esto no impide que a veces la narración de Ocho apellidos vascos se estanque o los gags resulten algo reiterativos. El cuarteto protagonista compuesto por Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi, y hay cierta capacidad de riesgo, sobre todo en el conato de romance entre los personajes de Elejalde y Machi.

5/10
Invasor

2012 | Invasor

2004. Pablo, casado y con una hija pequeña, realiza labores en la unidad médica del ejército español en Irak. Cuando se trasladan tras ayudar a las víctimas de un ataque, el convoy donde viajan él y su amigo Diego, es atacado por terroristas. Conseguirán huir, pero cuando llegan a un pequeño poblado, Pablo se verá obligado a luchar contra dos hombres. Días después despertará en un hospital de La Coruña. Tiene vacíos de memoria, pero poco a poco las imágenes se aclaran y lo que ve no le gusta nada. Cuando recibe la visita de un enviado del Ministerio que le pide que firme un informe de confidencialidad sobre su misión en Irak, Pablo se niega y decide investigar los hechos por su cuenta. Tras discretas incursiones en miniseries de televisión como La ira o Inocentes, Daniel Calparsoro vuelve al largometraje y firma la que es sin duda alguna su mejor película. Si ya destacó con Guerreros, ambientada en el conflicto bosnio, con Invasor regresa al escenario bélico, esta vez en la Guerra de Irak, y demuestra que es en ese género donde mejor se desenvuelve. Ya desde las primeras imágenes el espectador se da cuenta de que está ante una producción de altura, con panorámicas y planos exteriores de gran factura, que nos trasladan al desierto oriental, en donde tendrán lugar los acontecimientos centrales que darán sentido al film. Tanto en estas secuencias, como en las que tienen lugar en La Coruña (magnífica la persecución automovilística), Calparsoro convence detrás de la cámara, sin grandes alardes, pero sin trucos que escondan la limitaciones de producción. Y cuando es necesario sabe llegar al espectador con intensos primeros planos, con insertos y flashbacks llenos de enjundia. Es cierto que hay alguna escena peor lograda, menos verosímil, como la de la pelea en la playa o la histeria violenta en el bar protagonizada por uno de los soldados. Pero son detalles que no empañan para nada la buena impresión del conjunto, muy equilibrado. Pero Invasor funciona principalmente por dos motivos, y el primero de ellos es el de que toda la trama bascula sobre la decisión moral que debe afrontar el protagonista. Las guerras llevan consigo situaciones trágicas, injustas, nada fáciles, y Calparsoro no frivoliza con eso. Ya se sabe, lo correcto no es lo más fácil, y huir de la verdad por salvar los muebles puede llevar consigo una vida entera de amargura. En este sentido el argumento trae a la memoria filmes como En el valle de Elah. Hay mucho realismo en las decisiones del protagonista y en sus consecuencias, y la película no endulza el desenlace para regocijo del respetable, pero también evita caer en la trampa del fatalismo, típica del cine español. Por otra parte, el estamento militar no queda muy bien parado en el film (véase el último plano), así como la clase política, centro a menudo de críticas por sus irresponsables decisiones. El otro aspecto por el que Invasor es una buena película es por el retrato de personajes. Es excelente la presentación del protagonista Pablo, un tipo con fondo, con personalidad propia, dispuesto a no seguir protocolos cuando ha de realizar su trabajo, que es salvar vidas en el campo de batalla. Igualmente logrado está el dibujo de su amigo Diego, leal y valiente, aunque no tenga asideros tan sólidos como su colega. Y por último destaca el contrapunto de Baza, un agente sin escrúpulos que, aunque a veces parezca salido de una película yanqui de los años 40, resulta también creíble, por su naturalidad y cierto aire chapucero muy a la española. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin un trío de actores soberbio. Alberto Ammann hace un magnífico trabajo, en la línea del que realizó en Celda 211; Antonio de la Torre está como siempre, mimetizado; y Karra Elejalde se lo pasa pipa con su agente malote, algo que él hace a la perfección. Inma Cuesta, por su parte, está convincente y sobria en su sentido papel, aunque su personaje no tenga tanto peso en la trama.

6/10
Miel de naranjas

2011 | Miel de naranjas

Andalucía, años 50. La Guerra Civil española ha destrozado la familia de Enrique. Su madre se encuentra ingresada en un hospital psiquiátrico y varios de sus hermanos murieron luchando con el bando republicano. La vida actual de Enrique es especialmente incómoda puesto que está haciendo la mili sirviendo al bando que odia. Gracias a su novia, Carmen, ha conseguido un buen puesto como ayudante de su tío, el teniente coronel Don Eladio , un implacable juez militar que arregla cualquier “problema subversivo” a base de firmar sentencias de muerte, como quien se toma una piruleta. Ante ese panorama Enrique empieza a plantearse colaborar con los oponentes del régimen. El experimentado director Imanol Uribe compone un film con muy pocos mimbres, y además vistos mil veces. Sabe cómo hacerlo con una mínima eficacia para no caer en el ridículo, gracias a una puesta en escena que disimula un presupuesto que limita mucho las localizaciones y los repetidos escenarios (el cine, la habitación de la costurera, el despacho del cuartel, leves exteriores y poco más). Pero la atmósfera de la posguerra es lo único que funciona medianamente en Miel de naranjas que abusa de su rancio y trivial planteamiento. La acumulación de tópicos es impresionante, de modo que el resultado acaba por ser muy burdo, empezando por los bigotitos franquistas, la chirigota de los juicios, los simulacros de las deliberaciones en la cantina, las coincidencias reveladoras, etc. Y sobre todo desdice demasiado la linealidad, simplismo y escaso atractivo del pobre argumento escrito por Remedios Crespo. Entre el reparto de Miel de naranjas brillan Karra Elejalde, como el juez militar, y la actriz Blanca Suárez (El internado), cuya composición se come con patatas (o con naranjas, para el caso) al perpetuamente alelado papel de Iban Garate.

3/10
El idioma imposible

2010 | El idioma imposible

La distribuidora de este film no ha hecho visionado del mismo para la prensa. Ofrecemos, pues, la sinopsis de la distribuidora. Fernando, portador de un secreto del que parece huir, busca cobijo en el corazón del Barrio Chino de Barcelona, donde se busca la vida traficando con anfetaminas y alternando con una peculiar galería de siniestros personajes. En uno de esos amaneceres robados a la vida, Fernando conocerá a Elsa, una joven adolescente, dulce y vitalista, con una personalidad extraña y autodestructiva que se convertirá sin quererlo en su mayor adicción. Juntos tratarán de sobrevivir en una Barcelona canalla y sombría que al caer el día es tomada por los renegados de la sociedad y sus particulares códigos.

Biutiful

2010 | Biutiful

Barrio del Raval, en Barcelona. Uxbal es un padre de familia separado de su esposa bipolar Marambra, que tiene la custodia de sus dos hijos pequeños, Ana y Mateo. Baqueteado por la vida, sostiene a los suyos colaborando con una mafia china de inmigrantes ilegales, chinos y africanos, que trabajan en la construcción, o como ‘manteros’, aunque tampoco son ajenos al tráfico de drogas. Además, Uxbal tiene un don muy especial: es vidente, y en ocasiones ve a los espíritus de los muertos, que le cuentan sus penas. Acostumbrado a mirar a la muerte de cara, va a tener que enfrentarse a la suya propia: le acaban de diagnosticar un cáncer terminal, y una buena amiga le aconseja que en el tiempo que le queda intente “arreglar lo suyo”. En su primera película sin Guillermo Arriaga, el mexicano Alejandro González Iñárritu cambia la narración fragmentada de tramas múltiples por el relato lineal centrado sobre todo en un personaje, tarea en que le han ayudado los jóvenes Armando Bo y Nicolás Giacobone; sólo prólogo y epílogo, profundamente conectados, rompen levemente esa linealidad. En lo que no hay alteración es en los temas y enfoques del cineasta, nuevamente tenemos una situación extrema que envuelve a Uxbal, al que si algo le puede salir mal, parece que le saldrá peor. De modo que la dramática situación de familia rota conoce vaivenes, las mejorías resultan espejismos, la esperanza la aportan las posibilidades abiertas de un futuro incierto. Y las variables de su enfermedad, más sus trapicheos con los inmigrantes, donde él pone toda su buena voluntad para ayudar en una sociedad atravesada por la injusticia, le harán tocar fondo, todo debe conducir a la necesaria catarsis. El fondo católico de Iñárritu se nota no sólo en la imaginería religiosa presente en la cinta, sino en los temas, recurrentes en su cine, de sentido de culpa y redención, que surgen en el océano de la injusticia propia del ser humano caído. Ello atravesado de fatalismo providente, si se nos permite el oxímoron. Las cosas se tuercen, toman la senda más difícil, pero ello acaba ayudando al protagonista, del mal acaba saliendo el bien, aunque antes toca sufrir. El director sabe contar su historia, aunque quizá se entretiene demasiado en algunas escenas, una recreación excesiva en el dolor de Uxbal, que a veces parece un lastre. Está bien la subtrama del amigo senegalés, o la relación con Marambra, pero otros elementos –la relación afectiva entre los dos chinos mafiosos, el hermano de Uxbal– no aportan demasiado, de haber sido eliminados quizá el conjunto ganaría en agilidad. La película cuenta con un gran reparto, entre los que se cuentan algunos actores no profesionales. Pero sobresale Javier Bardem, con una magnífica interpretación, salvaje y entregado como suele ser –por ejemplo la escena en que le van a hacer una extracción de sangre muestra su increíble temple actoral–, que le valió el premio al mejor actor en Cannes.

6/10
También la lluvia

2010 | También la lluvia

  Año 2000. Un equipo de cine español se encuentra en Bolivia rodando una película centrada en Fray Bartolomé de las Casas, Cristobal Colón y la colonización de América. Su trabajo cuestiona la ambición que movía a los conquistadores, subraya la pacífica existencia hasta entonces de los indígenas, y aplaude la defensa de sus derechos por parte de adelantados como De las Casas y el sacerdote Antonio Montesinos. Sin embargo las intenciones revisionistas del film chocan con el modo en que el productor Costa se jacta de que tiene extras nativos por cuatro perras, o las indicaciones que dan a su actor principal indígena, Daniel, para que no se involucre en las protestas contra el gobierno, que pretende privatizar la explotación del agua. Inteligente película de Icíar Bollaín, en la que sin duda es su película más ambiciosa, por discurso narrativo y por el esfuerzo de producción. Cuenta con un libreto de Paul Laverty, guionista habitual de las últimas películas de Ken Loach. La idea es trazar un paralelismo entre la llegada al nuevo mundo de Colón y sus hombres, y el desembarco de los cineastas españoles, dispuestos a dar una lección de historia, aunque la explotación de antaño se repita en las autoridades actuales de Bolivia, e incluso en ellos mismos. Quizá puedan faltar matices en el dibujo del pasado y del presente, pero debe reconocerse un esfuerzo por ecuanimidad, apuntalado con gran astucia. Así, funciona bien la idea de comparar el despertar de la conciencia de De las Casas con el de uno de los cineastas; o la de invertir los términos entre las ideas de los actores y las de los personajes a los que representan. Por ejemplo, la añoranza del que encarna a Colón, que agradecería una visión más rica del descubridor en el guión, equilibra su retrato de personaje ambicioso, que a la vez se apoya en su correspondencia  a los Reyes Católicos. También es un acierto señalar que en la lucha por los derechos, conviene no perder de vista los que corresponden a las personas más cercanas. Bollaín ha crecido en aplomo como cineasta. El arranque del casting de indígenas, es un ejemplo estupendo de saber arrancar una historia. El ensayo de los actores vestidos de paisano –Colón descubriendo América, una escena que es un regalo para Karra Elejalde; el sermón de Montesinos, otro tanto para Raúl Arévalo– retrotrae a ficciones que solapan actuación y realidad como Vania en la calle 42. Y hay una tremenda fuerza en Luis Tosar –a él y a Bollaín se debe que pasajes más débiles, como la metedura de pata con el móvil o la búsqueda de la niña malherida, resistan– y en el debutante actor boliviano Carlos Aduviri.  

7/10
Los cronocrímenes

2007 | Los cronocrímenes

Vigoroso debut en el largo de Nacho Vigalondo, que demuestra ser un director con talento. Ha tenido el acierto de inventar una historia de ciencia-ficción –narrada en tono de thriller– que no requiere de grandes efectos especiales, sobre paradojas y viajes temporales, al estilo de Regreso al futuro y Primer. Logra de esta forma sortear las limitaciones de un presupuesto muy limitado y compone un producto digno que parece haber costado mucho más. Aunque conviene no adelantar mucho sobre el argumento, se puede decir que Karra Elejalde interpreta a un hombre normal y corriente que acude al bosque junto a su casa para investigar quién es una misteriosa chica que ha visto merodear por allí a través de sus prismáticos. La encuentra inconsciente y posiblemente muerta, pero mientras comprueba su estado, es agredido por un siniestro individuo recubierto de vendajes rosas, al más puro estilo de La momia. Muestra una gran habilidad el primerizo cineasta para manejar el suspense, por lo que mantiene al espectador interesado por el destino del protagonista de principio a fin. Ha compuesto un guión eficaz, que funciona como un mecanismo de relojería, aunque se le pueden achacar algunos defectos, como su excesiva ligereza, falta de profundidad de los personajes, y que el protagonista pasa de ser el bueno a cometer actos dudosos con demasiada facilidad. También comete Vigalondo un error al seguir los pasos de Shyamalan, otorgándose a sí mismo un papel con demasiado peso, sin ser un actor especialmente brillante. Son desaciertos menores, si se tiene en cuenta que es una propuesta fresca y novedosa en el panorama desalentador que ofrece el cine español. Gustará especialmente al público más ‘friqui’, aunque convencería a cualquier tipo de espectador.

5/10
Locos por el sexo

2006 | Locos por el sexo

Nono, un joven esquizofrénico, ingresa en un psiquiátrico. El director del centro aplica la peculiar `terapia´ de llevar a sus internos a un prostíbulo, donde Nono se enamora de Anita. El director de la comedieta Marujas asesinas es el responsable de esta cinta, que acumula sal gruesa y chistes en torno al sexo.

1/10
El Calentito

2005 | El Calentito

El Calentito es un local de moda al que acude Sara con su novio. Tras una discusión con éste, acaba ebria. Se apiada de ella Carmen, cantante de Las Sioux, un grupo de música punk, que la lleva a dormir a su casa. Al día siguiente, Carmen pide a Sara que le devuelva el favor. Debe sustituir a una del grupo, que acaba de abandonarles, durante una entrevista con una discográfica. Ésta acepta grabar un disco, pero antes irán a verlas en directo al citado El Calentito un día que en principio se prevé tranquilo: el 23 de febrero de 1981. Chus Gutiérrez, directora de algún título interesante como Poniente, sitúa su historia en los años iniciales de la democracia, en medio de la movida madrileña. Francamente, los personajes recuerdan más a los de una película de Almodóvar que a los auténticos años 80. El tono es alocado y no escatima en tópicos, pero las actrices tienen cierta naturalidad y desparpajo, sobre todo Verónica Sánchez, de moda por la serie Los Serrano.

2/10
Torapia

2004 | Torapia

Creyendo que se trata de una vulgar imitación, Basilio, un ladrón de poca monta, le regala un lujoso collar de diamantes a una disminuida psíquica. Cuando se da cuenta del equívoco, ingresa en el sanatorio mental donde está ingresada la muchacha, para recuperarlo. Tras coescribir el guión de Airbag, y codirigir Año mariano con Fernando Guillén Cuervo, el actor Karra Elejalde debuta como director en solitario con esta comedia que también protagoniza, y que se sitúa en la misma onda irreverente y alocada de las anteriores. Además, recuerda a las últimas comedias de Berlanga, por su carácter coral.

1/10
Nos miran

2002 | Nos miran

Los fantasmas de Amenábar con nuevas cadenas. Ironías de la vida, el debut del realizador televisivo Norberto López Amado se basa en una novela de Javier García Sánchez títulada… Los otros. Y, también aquí, tenemos a un persona obsesionada con los espíritus. Se trata de un competente policía, al quien se confía el caso de un importante empresario, desaparecido hace años sin dejar rastro. Pronto empieza a ver conexiones con otros casos de desaparecidos. Y llegan a sus oídos teorías “espirituosas” de un policía que terminó en el manicomio. López demuestra poderío narrativo en más de una secuencia, de tintes inquietantes. El guión de Jorge Guerricaechevarría juega a la ambigüedad, y aunque la carta está marcada en exceso, mantiene el interés. Carmelo Gómez se esfuerza en su papel de policía y padre agobiado, pero la más atinada es la estupenda Icíar Bollaín.

5/10
Visionarios

2001 | Visionarios

Film basado en unas supuestas apariciones de la Virgen durante la Segunda República Española, que predecían la fraticida guerra civil. Manuel Gutiérrez Aragón adopta una cierta distancia con respecto a los hechos. No cuestiona la veracidad de las visiones, sino que muestra la reacciones que producen en unos y otros, que tratan de arrimar el ascua a su sardina. No falta una historia de amor para animar el cotarro, protagonizada por Eduardo Noriega, un escéptico maestro, e Ingrid Rubio, una de los visionarios.

3/10
Marujas asesinas

2001 | Marujas asesinas

Parece habitual que, tras un trágico asesinato, los vecinos manifiesten su asombro y aleguen aquello de que “parecía un tipo completamente normal” refiriéndose a un señor que ha perpetrado una sangrienta carnicería. De la misma forma, Azucena, la protagonista de esta película, es una pescadera y ama de casa, aparentemente amable y sensible. Hasta que harta de aguantar el machismo de su desconsiderado marido planea asesinarlo y fugarse con su amante, mucho más joven y apuesto. Con la ayuda de su hermana, su primo y el chico de los recados, disminuido psíquico, consigue acabar con su vida. Desgraciadamente, Azucena descubre que el crimen le resulta adictivo, por lo que inicia una cadena de muerte que no puede parar. Aunque pueda parecer bastante irreal, esta esperpéntica historia en la línea de éxitos del cine español como Torrente, el brazo tonto de la ley o La comunidad, se inspira en un suceso real. La guionista, María Eugenia Salaverri, escritora y crítica de libros, descubrió en un periódico un suceso sobre dos hermanas que habían planeado deshacerse de sus maridos, llegando a matar a uno de ellos antes de ser detenidas. Para su cuarto trabajo como realizador, Javier Rebollo (Calor y celos) ha contado con actores de solvencia como Neus Asensi, Antonio Resines, Karra Elejalde o Pere Ponce. El plantel de secundarios incluye peculiares invitados, como los cantantes Peret (que interpreta a un cura surrealista) y Mónica Naranjo (la psicóloga), así como las estrellas televisivas Carlos Lozano, Paz Padilla e Inma del Moral.

2/10
Lázaro de Tormes

2001 | Lázaro de Tormes

Cuando está ya entrado en años, Lázaro se ve conminado a declarar sobre su vida. Ante la justicia intentará demostrar que su licenciosa vida, plagada de delitos, no ha sido causada por sus ganas de delinquir ni por su inmoralidad. La causa según él es la necesidad de comer. A lo largo de sus declaraciones irá retratando a personas y lugares de una época de picaresca. El humor impregnará todas sus palabras. Se trata de la última película que dirigió Fernando Fernán Gómez (aquí en colaboración con José Luis García Sánchez). El cineasta español crea el guión a partir de un monólogo teatral que escribió inspirándose en la célebre novela anónima española. Los diálogos desde luego están cuidados, aunque lo mejor es quizá la ambientación del siglo XVI. Lo que llama la atención es el sorprendente y completo reparto, con un sinnúmero de nombres importantes del cine español.

4/10
Carne de gallina

2001 | Carne de gallina

Un minero prejubilado fallece y los hijos, que viven dificultades económicas, se verán aún más necesitados, de modo que empezarán a sobrevivir como pueden acudiendo a la picaresca. Pese a la presencia de un apañado reparto, no funciona esta comedia de Javier Maqua, a la que le falta ritmo narrativo y un sentido del humor eficaz. Todo resulta demasiado insulso.

3/10
Año Mariano

2000 | Año Mariano

Mariano es un colgado, que vende cassettes de carretera, siempre tras el alcohol, la droga y las mujeres. Un día se queda dormido junto a un campo de marihuana que la guardia civil está quemando. Los efectos de esos humos le hacen creer que se le aparece la Virgen. Fernando Guillén Cuervo y Karra Elejalde, responsables de la idea original de ese disparate llamado Airbag, pergeñan un film a su imagen y semejanza, de vocación gamberra e irreverente.

3/10
Novios

1999 | Novios

Arturo es el dueño de un restaurante especializado en banquetes de bodas. Está casado y tiene un hijo, Arturito. Cada semana vive una intensa pasión con su amante, Cristal, que también trabaja en el restaurante y además es la hija de su mejor amigo. Las cosas se volverán patas arriba cuando Cristal se enamore de Arturito. Típico producto español-cutre, al que no hay por dónde cogerle. Se trata de una especie de mezcla de drama y comedia, con un punto inquietante, y con los tejemanejes frívolos y groseros que se pueden esperar de tal argumento. El reparto, solvente, tampoco acompaña.

3/10
Los sin nombre

1999 | Los sin nombre

Una niña desaparece. Aparece su cuerpo, brutalmente mutilado. Cinco años después, la madre ha superado (es un decir) la pesadilla. Hasta que recibe la llamada de una voz femenina que asegura que es su hija. Acude entonces al policía que investigo el caso tiempo atrás. Todo parece señalar a la actuación de una secta pseudorreligiosa: ‘los sin nombre’. Desasosegadora película firmada por Jaume Balagueró, que adapta una novela de Ramsey Campbell. El film presenta una sociedad que ha tocado fondo, que recuerda a títulos emblemáticos como Seven. Fotografía de tonos fríos y música inquietante contribuyen a crear una atmósfera de terror psicológico.

5/10
Un dulce olor a muerte

1999 | Un dulce olor a muerte

En los campos de avena de un pueblo llamado carranco, es hallado el cadáver de desnudo de Adela. El pobre adolescente Ramón (Diego Luna) no cabe en sí de tristeza, pues estaba secratamente enamorado de la moza. El sheriff Justino (Héctor Alterio) se pondrá a investigar y las sospechas recaerán en el Gitano (Karra Elejalde), un mujeriego que esa noche ha desaparecido del pueblo... Una novela de Guillermo Arriaga sirve de base para el guión de esta correcta película, coproducida por México, Argentina y España. La trama detectivesca se desarrolla con parsimonia, mientras vamos observando a las diversas gentes del pueblo y sus problemáticas. Al final da la sensación de que la cosa daba para más. Reina cierto cinismo, no exento de un aire de fábula fatalista, ideal para dar pábulo a crímenes y leyendas rurales. El reparto es y está fantástico.

4/10
La pistola de mi hermano

1997 | La pistola de mi hermano

El film narra cómo un chico encuentra una pistola. Por un motivo banal la usa disparando a un guardia de seguridad. Comienza una huida a ninguna parte —aunque esa ninguna parte se llame mar—, en compañía de una chica que ha fallado en un intento suicida. Entretanto, la policía mantiene una implacable persecución. El novelista Ray Loriga adapta su propia novela “Caídos del cielo” al cine, como guionista y director. El resultado es una singular película, de pretensiones existencialistas y difícil visión, donde las distintas piezas no acaban de encajar del todo. Loriga cita como referencias de su film a Robert Bresson, Wim Wenders, Jim Jarmush y al Coppola de La ley de la calle. Hay algo de ese tono denso y gris, pero el director no evita que las largas parrafadas, o los buscados silencios elocuentes, conviertan la película en pesadita.

4/10
Airbag

1997 | Airbag

Una de las películas españolas de mayor éxito popular en los últimos años. Juantxo es un joven perteneciente a la alta sociedad y lo tiene todo: dinero de sobra, una carrera universitaria, un magnífico trabajo y una novia guapa y bastante rica. Sin embargo, Juantxo es a todas luces un perfecto pardillo. Durante su despedida de soltero en un local de mala reputación pierde su anillo de compromiso. Tras la desaparición, él y sus amigos, Paco y Konradin, se lanzan a la búsqueda desesperada de la joya en un viaje trepidante y alocado lleno de corrupción, vicio y delirio. Juanma Bajo Ulloa, uno de los directores españoles más personales, juega en esta película con temas serios y logra obtener algunas secuencias llenas de negra comicidad dentro de esta película extraña y desconcertante. Los actores están perfectos, en especial la fantástica actriz portuguesa María de Medeiros.

6/10
Corsarios del chip

1996 | Corsarios del chip

Andrés, es un participante de un concurso de la TV, que se ha hecho muy famoso al quedar imbatido semana tras semana, pues contesta correctamente a todas las preguntas que se le hacen. La dirección del programa sospecha que hace trampas. Para demostrarlo contrata a un curioso equipo formado por Raul Gamboa, un detective ciego, Roberto, un motero siempre de mal humor, Vicky, la secretaria, y Yimbo, un perro ladrador pero poco mordedor. Juntos se adentran en una complicada trama, donde se citan peligro, corrupción y alta tecnología. Fernando Guillén Cuervo y Karra Elejalde protagonizan esta tonta comedia dirigida por Rafael Alcázar. Suspense, comedia e informática aparecen correctamente combinados para producto diseñado únicamente para entretener al espectador.

2/10
El dedo en la llaga

1996 | El dedo en la llaga

Dos actores españoles que están de gira por Argentina se detienen en una pequeña ciudad agrícola que se encuentra en plena campaña de elecciones municipales. Descubren que allí vive un viejo amigo profesor de la escuela secundaria. Éste se ofrece a intentar reabrir el teatro para que puedan realizar su función. Divertida comedia que contrapone el carácter de los españoles con el de los argentinos. Precisamente, lo mejor está en las actuaciones del español Karra Elejalde y de Darío Grandinetti (Sus ojos se cerraron) uno de los mejores actores argentinos. Además, realiza un sentido homenaje a los cómicos ambulantes.

4/10
Best Seller. El premio

1996 | Best Seller. El premio

Al despertar de una borrachera, Sergio recibe una extraña llamada en la que un desconocido anuncia haber cumplido con su parte de un trato hecho la noche anterior: el asesinato de su esposa. Ahora reclama los diez millones de pesetas acordados por su "trabajo". Aturdido por algo que no recuerda, Sergio rememora la descomposición de su matrimonio. El film de Carlos Pérez Ferré, discreto como thriller, tampoco funciona como retrato de una pareja cuya relación hace agua por todas partes. Todo, hasta el título del film, parece haberlo pensado en función de un desenlace sorprendente que no lo es tanto. Las peleas entre marido y mujer se encuentran desbocadas, son increíbles: parecen una versión hispana del tono de La guerra de los Rose de Danny DeVito, que casa poco con la historia. También queda en evidencia un erotismo poco justificable.

2/10
Tierra (1996)

1996 | Tierra

Ángel (Carmelo Gómez) tiene un desdoblamiento de la personalidad, producido por la angustia que le produce la vida y el saber que, tarde o temprano, tiene que morir. Es un hombre curioso y atractivo, con una poderosa imaginación. Se dedica a exterminar plagas, y con ese fin llega a unas colinas donde la tierra es roja, y la cochinilla produce en el vino un sabor a tierra. Allí, el otro yo de Ángel se enamora de Ángela (Emma Suárez), una mujer casada, sencilla y muy tímida. Pero el verdadero Ángel se siente atraído por Mari (Silke), una exuberante joven de 19 años que está enamorada por primera vez. El conflicto se produce de esta manera entre el amor y el sexo, y entre la locura y la cordura. Se trata de una inquietante película de uno de los mejores directores del cine español. Desde que debutó con Vacas (1992), Julio Medem se ha convertido en uno de los artífices de la renovación del cine español. Aquí muestra su visión particular de la vida y de la condición humana, con un seductor tono lírico. Carmelo Gómez, interpretando un papel que rechazó Antonio Banderas, está soberbio. Emma Suárez y Silke se complementan a la perfección con sus antagónicos personajes.

5/10
Entre rojas

1995 | Entre rojas

En la España de finales del franquismo, Lucía, una chica de buena posición poco interesada en la política, es recluida en la cárcel por verse involucrada en el activismo político de su novio. Su convivencia con mujeres comunistas, e incluso con delincuentes comunes y prostitutas, se convertirá en una particular experiencia iniciática. Azucena Rodríguez escribe y dirige con bastante corrección su ópera prima, basada en recuerdos personales. La mirada de la directora es claramente nostálgica, y consigue transmitir parte de sus emociones. Además, ha tratado de dar al relato un tono luminoso, aunque en alguna ocasión caiga en escenas de mal gusto. Especial habilidad demuestra en el retrato de una amplia galería de personajes femeninos. Entre las actrices que los interpretan sobresale María Pujalte, que ya llamó la atención en El baile de las ánimas. El principal problema de la película es su escasa trama argumental. Una vez que Lucía logra adaptarse al ambiente de la prisión, se ofrecen numerosas situaciones de relaciones entre los personajes, pero que no hacen avanzar la historia. O se cae en un esteticismo inútil, como el de la fotografía preciosista que muestra a Lucía practicando danza. El tópico de un intento de fuga tampoco resulta demasiado convincente.

4/10
Adán y Eva

1995 | Adao e Eva

Catarina (María de Medeiros) es una mujer dulce pero con un temperamento muy fuerte. Su mayor deseo en la vida es tener un hijo. El problema es que no encuentra al hombre ideal, ni mantiene una relación estable. Ella tiene una idea del perfil del amante que será el padre de su hijo, porque no quiere enamorarse de ningún hombre ni comprometerse con nadie. Su situación se complica aún más si se tiene en cuenta que mantiene una relación sentimental con una mujer. Después de darle muchas vueltas, a Catarina se le ocurre un plan que puede arreglarle su problema. Una comedia ligera que desarrolla un retorcido argumento, ante el que se supone que el espectador tiene que enfrentarse libre de prejuicios. Cuenta con la siempre inquietante presencia de la actriz portuguesa Maria de Medeiros. Una película animada con algunas situaciones divertidas.

3/10
Salto al vacío

1995 | Salto al vacío

La joven Alex malvive mediante un negocio de tráfico de armas que tiene montado con un grupo de amigos. Es una chica algo bruta y sus ademanes masculinos hacan que los chicos la traten como uno más, pero ella está enamorada de Javi, y no sabe cómo hacérselo saber. Además, la continua violencia y peligro que rodea su vida no es lo mejor para su futuro. Quiere dejarlo y no sabe cómo. Oscura película de Daniel Calparsoro sobre unos jóvenes traficantes. El protagonismo radica en Najwa Nimri y la decisión que está decidida a tomar se concreta durante un día y medio, tiempo en el que transcurre el film. La película tiene una estética muy particular, que no gustará a todos, y por momentos el ritmo decae y se pierde en esa atmósfera putrefacta y deprimente en la que está envuelta la historia.

5/10
Días contados

1994 | Días contados

Una drogadicta se enamora de un hombre muy atractivo que resulta ser un terrorista de ETA, que ya no cree en la causa. Sus intentos para abandonar la banda de asesinos son infructuosos. Ocho premios Goya, en las máximas categorías obtuvo este exitoso y durísimo filme de Imanol Uribe, así como tres de los máximos premios del Festival de Cine de San Sebastián, en el año 1994, entre ellos la Concha de Oro a la mejor película. Se trata de la adaptación libre de la novela homónima de Juan Madrid. Es una película dura, sórdida, pero muy bien interpretada.

5/10
Acción mutante

1993 | Acción mutante

Ramón es el jefe de una banda conocida como 'Acción mutante', compuesta por unos tipejos feos y deformes que se dedican a sembrar el pánico entre la gente adinerada y a matar a todo pijo que se ponga a su alcance. Su próxima víctima es Patricia, la hija de un importante empresario, el cual hará lo que sea por recuperarla. Mientras, la banda sigue haciendo de las suyas, y la chica se enamora de Ramón. Ópera prima de Álex de la Iglesia y film de culto que le auguraba a su director un exitoso futuro en el cine. Fue un punto de inflexión dentro del cine español, tan acostumbrado a las dichosas películas de la guerra civil. Después vendrían El día de la bestia, Perdita Durango o La comunidad, filmes de De la Iglesia, en donde se mezcla thriller, acción y unos ácidos toques de humor negro. En Acción mutante, destaca especialmente el reparto, con rostros de actores tan conocidos como Antonio Resines, Karra Elejalde, Álex Angulo o Saturnino García.

4/10
La madre muerta

1993 | La madre muerta

Ismael es un ladrón que asesina a una mujer que ha sido testigo de su acto, pero lo hace delante de su hija, que tras el suceso queda muda y trastornada, con lo que es llevada a un centro psicológico. Años más tarde, Ismael ve a la chica y teme que la reconozca, por lo que se obsesionará con quitarla del medio sea como sea. Con la ayuda de Maite, una perturbada asesina con la que vive, ismael iniciará una serie de crímenes por todo el sanatorio. Se le acusa a Juanma Bajo Ulloa de copiar aquí estilos de otros directores cinematográficos, con lo que envuelve la película de un ritmo y unos encuadres correctos, pero pobres en contenido y falta de fondo en la historia. La película, con gran carga de violencia la protagoniza Karra Elejalde (Los sin nombre, Airbag). A pesar de todo, el film recibió un Goya en 1993 por los efectos especiales y una medalla del CEC a la mejor música.

4/10
Kika

1993 | Kika

Tras probar fortuna en el drama con Tacones lejanos, el realizador manchego Pedro Almodóvar regresó a la comedia más pura con este filme, que contiene algunas dosis de cine de intriga. Gracias a su papel principal, Verónica Forqué consiguió el Goya a la Mejor Actriz en el año 1993. Kika es una maquilladora muy optimista que vive con un fotógrafo obsesionado por la muerte de su madre. Mantiene una relación con el padrastro de su compañero sentimental, mientras que tiene un enfrentamiento con Andrea Caracortada, directora y presentadora de un reality show. Cómo se ve, se trata de una película tan alocada, epidérmica y original como podría esperarse del cineasta manchego.

4/10
La ardilla roja

1993 | La ardilla roja

Jota (Nancho Novo) es un joven que está dispuesto a suicidarse desde un puente. Justo cuando va a hacerlo, una moto se estrella contra la barandilla, y la conductora sale disparada. Jota acude a ayudarla. La bella motorista, que se llama Lisa (Emma Suárez), ha perdido totalmente la memoria. Jota queda enseguida prendado de Lisa, y aprovechando su amnesia se hace pasar por su novio. Juntos acudirán a un camping a pasar sus vacaciones. Pero la mentira de Jota será aprovechada por Lisa, que es más lista de lo que parece, y acabará volviéndose contra él. Una película ingeniosa y con un fino sentido del humor, con dos protagonistas que pugnan por dominar el juego de la mentira en el que están inmersos. Llena de imágenes sugerentes y situaciones desenfadadas, narradas con un ritmo ágil. Segundo trabajo de uno de los directores más peculiares del cine español de los 90, que cuenta con un estupendo reparto. Para que la película no defraude, hay que entrar de lleno en el simbólico universo de Julio Medem.

6/10
Vacas

1992 | Vacas

Vacas y vacas. Así se definen los protagonistas del primer trabajo de Julio Medem. A través de los ojos de estos simpáticos animales domésticos, contemplan las vivencias de dos generaciones a lo largo de una etapa muy dura en la historia de España. Desde la Segunda Guerra Carlista hasta la Guerra Civil.

4/10
Torapia

2004 | Torapia

Creyendo que se trata de una vulgar imitación, Basilio, un ladrón de poca monta, le regala un lujoso collar de diamantes a una disminuida psíquica. Cuando se da cuenta del equívoco, ingresa en el sanatorio mental donde está ingresada la muchacha, para recuperarlo. Tras coescribir el guión de Airbag, y codirigir Año mariano con Fernando Guillén Cuervo, el actor Karra Elejalde debuta como director en solitario con esta comedia que también protagoniza, y que se sitúa en la misma onda irreverente y alocada de las anteriores. Además, recuerda a las últimas comedias de Berlanga, por su carácter coral.

1/10
Año Mariano

2000 | Año Mariano

Mariano es un colgado, que vende cassettes de carretera, siempre tras el alcohol, la droga y las mujeres. Un día se queda dormido junto a un campo de marihuana que la guardia civil está quemando. Los efectos de esos humos le hacen creer que se le aparece la Virgen. Fernando Guillén Cuervo y Karra Elejalde, responsables de la idea original de ese disparate llamado Airbag, pergeñan un film a su imagen y semejanza, de vocación gamberra e irreverente.

3/10
Airbag

1997 | Airbag

Una de las películas españolas de mayor éxito popular en los últimos años. Juantxo es un joven perteneciente a la alta sociedad y lo tiene todo: dinero de sobra, una carrera universitaria, un magnífico trabajo y una novia guapa y bastante rica. Sin embargo, Juantxo es a todas luces un perfecto pardillo. Durante su despedida de soltero en un local de mala reputación pierde su anillo de compromiso. Tras la desaparición, él y sus amigos, Paco y Konradin, se lanzan a la búsqueda desesperada de la joya en un viaje trepidante y alocado lleno de corrupción, vicio y delirio. Juanma Bajo Ulloa, uno de los directores españoles más personales, juega en esta película con temas serios y logra obtener algunas secuencias llenas de negra comicidad dentro de esta película extraña y desconcertante. Los actores están perfectos, en especial la fantástica actriz portuguesa María de Medeiros.

6/10
Torapia

2004 | Torapia

Creyendo que se trata de una vulgar imitación, Basilio, un ladrón de poca monta, le regala un lujoso collar de diamantes a una disminuida psíquica. Cuando se da cuenta del equívoco, ingresa en el sanatorio mental donde está ingresada la muchacha, para recuperarlo. Tras coescribir el guión de Airbag, y codirigir Año mariano con Fernando Guillén Cuervo, el actor Karra Elejalde debuta como director en solitario con esta comedia que también protagoniza, y que se sitúa en la misma onda irreverente y alocada de las anteriores. Además, recuerda a las últimas comedias de Berlanga, por su carácter coral.

1/10
Año Mariano

2000 | Año Mariano

Mariano es un colgado, que vende cassettes de carretera, siempre tras el alcohol, la droga y las mujeres. Un día se queda dormido junto a un campo de marihuana que la guardia civil está quemando. Los efectos de esos humos le hacen creer que se le aparece la Virgen. Fernando Guillén Cuervo y Karra Elejalde, responsables de la idea original de ese disparate llamado Airbag, pergeñan un film a su imagen y semejanza, de vocación gamberra e irreverente.

3/10
Airbag

1997 | Airbag

Una de las películas españolas de mayor éxito popular en los últimos años. Juantxo es un joven perteneciente a la alta sociedad y lo tiene todo: dinero de sobra, una carrera universitaria, un magnífico trabajo y una novia guapa y bastante rica. Sin embargo, Juantxo es a todas luces un perfecto pardillo. Durante su despedida de soltero en un local de mala reputación pierde su anillo de compromiso. Tras la desaparición, él y sus amigos, Paco y Konradin, se lanzan a la búsqueda desesperada de la joya en un viaje trepidante y alocado lleno de corrupción, vicio y delirio. Juanma Bajo Ulloa, uno de los directores españoles más personales, juega en esta película con temas serios y logra obtener algunas secuencias llenas de negra comicidad dentro de esta película extraña y desconcertante. Los actores están perfectos, en especial la fantástica actriz portuguesa María de Medeiros.

6/10

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