Antes de su retirada, Hayao Miyazaki no permitía que ninguna película nacida en Ghibli trabajara con más de un 10 por ciento de imágenes producidas por ordenador.
Sin embargo, ahora el estudio del maestro, Ghibli, ha dado luz verde a un largometraje de animación digital que tiene al frente a su hijo, Goro Miyazaki. Lo ha anunciado Toshio Suzuki, uno de los fundadores de la casa, que no ha dado más detalles, por lo que se desconoce el título o el argumento.
Aún así, se trata de una buena noticia para los apasionados del anime, ya que significa que Ghibli está de vuelta con fuerza en el negocio. El propio Suzuki insinuó que había más proyectos en preparación. “Seguiremos haciendo películas. Ése es el verdadero camino para Ghibli”, explicó el ejecutivo. “Sólo podemos continuar hasta el día en que no podamos hacerlo”.
Por el contrario, el ilustre progenitor de Goro Miyazaki –que había anunciado su retirada– está trabajando en Kimitachi wa do Ikiru ka, a base de ilustraciones a mano. Hayao Miyazaki se ha preocupado mucho a lo largo de los años de que a su vástago no le considerasen un enchufado. De hecho se opuso a que el estudio le permitiera dirigir su ópera prima, Cuentos de Terramar, porque pensaba que no tenía la suficiente experiencia. Cuando el citado Suzuki, decidió que era el hombre más indicado para el proyecto, padre e hijo estuvieron meses sin hablarse. El enfrentamiento familiar se resolvió cuando Hayao acudió por sorpresa al preestreno del film, y después mandó una nota a Goro reconociendo que había trabajado con honestidad, y que el resultado le parecía satisfactorio.
Kiyofumi Nakajima, ex director del Museo Ghibli, ha sido escogido nuevo presidente de la compañía. Koji Hosino, que hasta ahora ocupaba ese puesto, pasa a ser director general.
