Timothée Chalamet ha prometido donar el sueldo de su trabajo en “A Rainy Day in New York”, el próximo largometraje de Woody Allen, ya rodado pero pendiente de estreno, a Time’s Up, fondo para defender a mujeres que hayan sufrido acosos sexuales, y otras organizaciones benéficas.
“No quiero sacar provecho de mi participación en el film”, explica, después de que Woody Allen esté siendo cuestionado por el movimiento #MeToo, por la denuncia de Dylan Farrow, su hija adoptiva.
“Estoy aprendiendo que un buen personaje no es el único criterio a la hora de aceptar un papel”, ha declarado el actor. “Eso se ha vuelto mucho más claro para mí en los últimos meses, con el nacimiento de un movimiento para acabar con la injusticia y el silencio”.
La noticia se produce una semana después de que una de sus compañeras de trabajo, Rebecca Hall, hiciera lo propio, también arrepentida de haberse puesto a las órdenes del cineasta que la consagró en Vicky Cristina Barcelona. “Después de leer y releer el texto de Dylan Farrow me he dado cuenta de que mis acciones pueden influir en que se silencie a otra mujer, y no se la tenga en cuenta”, explica.
