Woody Allen ha sido arrastrado por la marejada del movimiento #MeToo, surgido tras las numerosas acusaciones de acoso sexual a Harvey Weinstein. Se cuestiona que pueda volver a rodar –de hecho otros años a estas alturas suele estar manos a la obra con un nuevo proyecto–, porque ha sido señalado por abusos por Dylan Farrow, a la que adoptó cuando tenía una relación con Mia Farrow.
A sus 82 años, el neoyorquino no sólo considera injusta esta situación, sino que piensa que debería ser la imagen del movimiento, según ha declarado en una entrevista para el programa televisivo argentino “El 13”, que se puede ver en YouTube.
Alega que apoya la causa de la lucha contra los depredadores sexuales. "Lo que me molesta es que me vinculen con ellos", declara Woody Allen. "Gente que ha sido acusada por veinte mujeres, cincuenta mujeres, cien mujeres de un abuso, y otro y otro. Y a mí, que sólo he sido acusado por una mujer en un caso de custodia que fue revisado y se ha probado que era falso, me agrupan con esta gente".
Además, recuerda que a lo largo de su carrera no ha cosechado ninguna queja. "Debería ser la imagen del movimiento #MeToo", dijo, "porque he trabajado en películas durante 50 años, con cientos de actrices y ni una sola -las grandes, las famosas, las que empezaban-, han sugerido jamás cualquier clase de indecencia. Siempre he tenido un expediente maravilloso con ellas".
