Ashley Judd fue una de las primeras mujeres en alzar su voz contra los abusos en Hollywood iniciando el movimiento #MeToo. En mayo denunció al productor Harvey Weinstein, por acoso sexual, ya que considera que al haberse negado a aceptar sus avances, perdió oportunidades profesionales.
Ahora, un juzgado federal de California ha admitido a trámite sus demandas por difamación e interferencia ilícita, pero ha rechazado en primera instancia la relativa a acoso sexual, tras escuchar a los abogados de ambas partes. La actriz invoca el artículo 51.9 del Código Civil de California, que protege a empleadas hostigadas por sus superiores.
El juez Philip Gutiérrez opina que no es aplicable, pues Harvey Weinstein no tenía una relación profesional con Ashley Judd, al menos no similar a la de una abogada que trabaja para un bufete. “Primero tendría que haber obtenido el empleo tras una serie de entrevistas y luego quedaría cubierta por esta legislación”, escribe el magistrado. La intérprete había trabajado previamente para Miramax, la compañía del demandado, en Smoke, si bien sólo tuvo que estar en el rodaje dos días y no interactuó con él.
De la misma forma, Gutiérrez entiende que Weinstein podría haber incurrido en delito de difamación a Judd, cuando le dijo al director Peter Jackson y a su esposa y guionista, Fran Walsh, que no ficharan a la estrella para El Señor de los Anillos porque había tenido “una mala experiencia laboral” con ella. Pero el juez opina que no se ha presentado evidencia sobre si es común en la industria del cine que los actores investiguen por qué no han sido contratados para un proyecto concreto, y tampoco de que los Jackson-Walsh le hubieran contado la causa.
