Tras su paso por el Festival de Venecia, donde ganaron el premio al mejor guión, los hermanos Coen estrenaron el viernes en Netflix su largometraje “La balada de Buster Scruggs”, que consta de seis historias.
Pero cuando se estaba gestando el proyecto se publicó en todos los medios que iba a ser una serie. Ocurrió en el momento en el que la productora, Sue Naegle, logró que le dieran luz verde desde la empresa Annapurna, antes de que adquiriera los derechos la compañía de emisión en ‘streaming’. Ambos realizadores y guionistas han comparecido en una rueda de prensa en el marco del Festival de Cine de Nueva York, donde se les ha preguntado si el film nació efectivamente como una producción seriada por capítulos, pero Joel y Ethan Coen afirman que nunca habían barajado esta posibilidad.
“Era un invento bastante extraño, así que nadie sabía muy bien cómo llamarlo o clasificarlo, pero aparte de esta confusión, teníamos bastante claro lo que íbamos a filmar, la duración de cada uno de los relatos. Todos ellos han variado, pero nunca hubo más historias y siempre fueron pensadas para ser vistas en grupo.
Al parecer, los diferentes tramos fueron escritos a lo largo de 25 años, en el orden en el que aparecen en La balada de Buster Scruggs. “Los concebimos como películas cortas, y nunca supimos muy bien qué íbamos a hacer con ellas, hasta hace ocho o diez años, cuando empezamos a pensar que las podíamos unir”.
