Zelda Williams está denunciando la "inquietante" tecnología que se utilizó para recrear a Robin Williams, su difunto padre.
"No soy una voz imparcial en la lucha del Sindicato de Actores (SAG-AFTRA, por sus siglas en inglés) contra la inteligencia artificial", escribió Zelda en un comunicado publicado en las Stories de Instagram. "He sido testigo durante años de cómo numerosas personas personas quieren entrenar estos modelos para crear/recrear actores que no pueden dar su consentimiento, como papá. Esto no es teórico, es muy, muy real".
"Ya he escuchado que la IA se utiliza para hacer que su 'voz' diga lo que la gente quiera, y aunque personalmente lo encuentro perturbador, las implicaciones van mucho más allá de mis propios sentimientos", continúa la hija de Robin Williams. "Los actores vivos merecen la oportunidad de crear personajes con sus elecciones, de dar voz a dibujos animados, de poner su esfuerzo humano y tiempo en la búsqueda de la actuación".
Zelda está preocupada porque la voz de Robin Williams aparecerá en un nuevo corto de Disney, Once Upon a Studio, en el papel de genio de Aladdin. Pese a todo, Josh Gad, la voz de Olaf en Frozen de Disney, ha confirmado que el corto utiliza “diálogos nunca antes escuchados” grabados por Williams antes de su muerte y utilizados con el consentimiento de sus herederos. El corto, que se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy en junio, reúne a cientos de personajes de Disney en celebración del centenario del estudio.
"Una de las principales razones por las que el Sindicato de actores (WGA, por sus siglas en inglés) y SAG-AFTRA fueron a la huelga fue porque los miembros buscaban protección contra la inteligencia artificial. Ahora, WGA ha puesto fin a su huelga y ha llegado a un acuerdo con la patronal (AMPTP, por sus siglas en inglés), mientras que SAG-AFTRA retomará las negociaciones con los estudios la próxima semana", especifica Zelda Williams en su publicación.
"Estas recreaciones son, en el mejor de los casos, una pobre imitación de personas más grandes, pero en el peor de los casos, un horrendo monstruo frankensteiniano, ensamblado a partir de lo peor de todo lo que representa esta industria, en lugar de lo que debería representar". concluye Zelda Williams.
