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Biografía

Josh Gad

Josh Gad

39 años

Josh Gad

Nació el 23 de Febrero de 1981 en Hollywood, Florida, EE.UU.
Filmografía
Artemis Fowl

2020 | Artemis Fowl

Adaptación de la primera novela de la saga juvenil ideada por el irlandés Eoin Colfer. Sigue al personaje del título, Artemis Fowl, un chaval de doce años que pertenece a un singular linaje que combate con las criaturas fantásticas que viven de incógnito en el interior de la Tierra, hadas, elfos y centauros. Cuando su millonario padre, que se llama igual y habita en una magnífica mansión, es secuestrado, a él le toca hacerse cargo del negocio familiar, con la ayuda de Butler –personaje tomado prestado de “Batman”, sin duda–, un mayordomo negro de ojos azules, que le introduce en una serie de secretos que ignoraba por completo. Lo que le lleva a secuestrar a la hada Holy Short, de cuyos sortilegios se protege llevando unas gafas oscuras, al más puro estilo Men in Black. Parece que en Disney han tomado gusto a la idea de unir el mundo ordinario con el de las criaturas mágicas, visto el último estreno de Pixar, Onward. Por otro lado, han debido pensar que en Warner hicieron el negocio del siglo adaptando las novelas de J.K. Rowling de cierto niño mago llamado Harry Potter, y que ahora les toca a ellos. Sea como fuere, y sin tener un conocimiento directo de las novelas de Colfer, en lo relativo al film, lo mínimo que se puede decir es que estamos ante un resultado irregular, en el que han pesado algunos factores. Para empezar, Kenneth Branagh puede no ser el mejor director para acometer una película familiar. Cierto que entregó una Cenicienta aceptable, pero lo suyo es Shakespeare, o películas para un público adulto, e incluso su incursión al cine de superhéroes, Thor, resultó un tanto cansina. Aquí se advierte que tenemos un buen director, capaz de manejar una superproducción, pero falta pasión en lo que se cuenta, como si el propio Branagh fuera terriblemente consciente de la condición de pastiche del producto que tiene entre manos. Hasta en uno de sus puntos fuertes, la dirección de actores, queda sobrepasado por la parafernalia de los efectos visuales. Es cierto que el diseño de criaturas está bastante logrado, sobre todo deslumbra el primer atisbo que tenemos de un mundo fantástico insospechado, o la irrupción en una boda, pero se acaba pagando el precio de unas interpretaciones limitadas, incluso de una dama como Judi Dench, o de un Colin Farrell que se esfuerza en los momentos en que aparece. Además los chavalillos protagonistas, los desconocidos Ferdia Shaw y Lara McDonnell, resultan bastante sosetes, mientras que el Butler de Nonso Anozie es un ayudante sin garra, y el prisionero gigantón de Josh Gad con que arranca el film, está un poquito pasado de rosca.

5/10
Little Monsters

2019 | Little Monsters

Tras romper con su novia, el inmaduro aspirante a músico Dave se ve obligado a instalarse con su hermana, y con Felix, el hijo pequeño de ésta. Atraído por Miss Caroline, atractiva maestra del jardín de infancia del chaval, se ofrece como voluntario para acompañarla durante una excursión a una granja escuela. Pero al lado, se escapan de una instalación experimental del ejército de Estados Unidos, unos zombies que rodearán la zona en donde están los chavales. Segundo largometraje del australiano Abe Forsythe tras la desconocida Down Under, que parte de un guión que por momentos quiere ser una versión con muertos vivientes de la muy superior La vida es bella, con una profesional de la educación que además de salvaguardar la vida de sus alumnos, también quiere preservar su inocencia. Lupita Nyong’o, que encarna a la maestra, sube el nivel, con una interpretación muy por encima del resto del reparto. Así que resulta un error que el film no se cuente desde su punto de vista, en lugar de darle tanto protagonismo al inferior Alexander England (secundario en Alien: Covenant). Mezcla del cine de terror y comedia gamberra, no llega a resultar tan divertida como Zombies Party, Bienvenidos a Zombieland y su secuela, a las que también aspira a parecerse, y sus abusos del gore acaban agotando. Además, todas las peripecias para escapar de los monstruos acaban siendo un tanto caóticas. Pero habla de la necesidad de evolucionar en la vida, y tiene momentos hilarantes, sobre todo los relativos al niño principal (el debutante Diesel La Torraca) cuando se disfraza de Darth Vader.

5/10
La Bella y la Bestia

2017 | Beauty and the Beast

Traslación a imagen real de la emblemática película del mismo título en dibujos animados producida por Disney en 1991, cuya repercusión fue enorme y ayudó a consolidar la nueva etapa creativa de los estudios Disney, tras el remonte que supuso La sirenita en 1989, ratificado luego por el éxito de El rey león en 1994. La historia basada en el libreto escrito entonces por la especialista de la compañía Linda Woolverton, se ha mantenido esencialmente idéntica, si bien ahora las pequeñas modificaciones del guión hay que apuntárselas a Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, éste último ya con una amplia trayectoria como guionista de la productora. Es bien sabido que el argumento narra los prolegómenos de un amor más que improbable entre una hermosa y espabilada chica de pueblo, ávida de lecturas, de fuerte personalidad y libertad interior, y un ser abominable, horrible criatura cuyo aspecto terrorífico es fruto del hechizo al que fue sometido por un hada. El tenebroso castillo encantado, con sus simpáticos personajes parlanchines convertidos en objetos, será el escenario del cuento de hadas. Al frente de esta versión de La bella y la bestia se sitúa Bill Condon (Dioses y monstruos, Mr. Holmes) un director que rueda elegancia extraordinaria y para quien supuestamente el proyecto debería de ser una perita en dulce. A este respecto hay que constatar que la factura general es buena, pero que a la vez no regala apenas momentos memorables y algunos de los que a priori deberían serlo –el baile entre los protagonistas, la batalla contra la turba que asalta el castillo– saben a poco. Tampoco consigue Condon un buen arranque (ese baile de mujeres en el castillo), una secuencia precipitada que no logra el propósito de presentar eficazmente al personaje de la bestia, motivo por el cual su personalidad ya queda algo deslucida durante toda la película. Por el contrario sí funcionan las pocas escenas de acción –los encuentros con los lobos son fantásticos– y la presencia viva de los objetos animados, el reloj, el candelabro, las tazas, dando fe de las virguerías técnicas a las que ha llegado el cine. Los mejores momentos del film son los que tienen lugar en el castillo y sus alrededores, pues el tono misterioso y romántico atrapa, y casa a la perfección con la fotografía oscura y nevada. En general destaca sin duda el diseño de producción y la ambientación dieciochesca, propia del relato original escrito por la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711-1780), que resalta la atmósfera gótica, sobre todo en esos efectistas y sombríos planos exteriores. Sin embargo, el equilibrio se rompe al trasladar la acción a las aventuras de los antipáticos Gastón y su compañero Le Fou, especialmente en las escenas de la taberna. Quizá en el original también era esa la parte que peor funcionaba pero es que además en este caso, más allá de algunos amaneramientos totalmente gratuitos –esos "momentos gay" de los que tanto se ha hablado (Disney rendida a la ideología de género, quién lo iba a decir)–, la comicidad frívola, casi de cuchufleta, con que se trata esa subtrama nos saca del meollo dramático central y no prepara precisamente un terreno propicio para la seriedad del enfrentamiento final. En verdad si se eliminaran esos personajes tan sumamente desagradables la historia ni lo notaría. Capítulo aparte merece la música, porque La bella y la bestia es también un musical y la presencia de las canciones es constante, sobre todo en los dos primeros tercios del film. La inolvidable partitura original de Alan Menken brilla aquí en todo su esplendor, con una magnífica y a veces apabullante orquestación. Y es una verdadera sorpresa la voz de Emma Watson, con modulaciones y alturas nada fáciles que ella supera con sobresaliente. Así que la actriz es lo mejor de un film del que ya conocemos la historia, su personaje es a veces conmovedor –esa fascinación cuando entra en la biblioteca– y en todo momento resulta creíble.

6/10
Asesinato en el Orient Express

2017 | Murder on the Orient Express

Vistosa adaptación de la homónima novela de misterio de Agatha Christie, que ya conoció otra célebre versión cinematográfica a cargo de Sidney Lumet en 1974. Aquí toma el relevo Kenneth Branagh, un director cuidadoso, exquisito incluso, que tiene su punto fuerte en la dirección de actores, en el cara a cara, con lo que la reunión de un grupo de personas que interactúan en un espacio reducido –una casa (Los amigos de Peter), una vieja abadía (En lo más crudo del crudo invierno) o un tren, como es el caso– es sin duda un perfecto caramelito. Durante un trayecto del Orient Express, tren de lujo que parte de Estambul con destino a Londres, se reúnen pasajeros variopintos: una princesa rusa y su sirvienta; un profesor alemán; una institutriz; un doctor; un marchante de arte, su mayordomo y su secretario; una dama madura, tan bella como seductora; un joven empresario hispano; dos nobles rusos; una misionera: y por último el belga Hércules Poirot (o, según corrige él mismo, “Hercule”, ya que nunca ha sido domador de leones), quizá el más célebre detective del mundo. Cuando uno de los pasajeros es asesinado, Poirot tendrá la ocasión de demostrar que su fama responde a la realidad. Lo primero que llama la atención Asesinato en el Orient Express es su acabado visual. Desde las primeras imágenes en Jerusalén (modélico prólogo), siguiendo por la tumultuosa secuencia de Estambul hasta las tomas montañosas que recogen el discurrir del tren, se disfruta de una soberbia recreación de época y un formidable uso de los efectos especiales, magníficamente acompañados de la fotografía de Haris Zambarloukos. Luego el film se sigue con interés, gracias a la variedad de personajes y las intrigas de la investigación, que se despliega en un “in crescendo” hasta el final, con planos muy cuidados y algunos escogidos encuadres mimados por el director. Quizá el guión de Michael Green (Logan, Blade Runner 2049) se precipita un poco en el último tramo, donde la celeridad de algunas deducciones puede hacer perder el hilo, y ciertamente no presta la misma atención a unos y otros personajes, pero en conjunto hay un elogiable equilibrio y también escuchamos algún diálogo portentoso: “si me sigue mirando así, voy a tener que cobrarle el alquiler”, espeta en un momento la seductora Lady Hubbard. Habrá parte del público que prefiera la versión clásica (si se puede hablar así), también porque Branagh moderniza cierto aspecto de la historia y del propio personaje de Poirot, que él mismo encarna a la perfección, cuya puesta en escena final podría parecer excesivamete teatral y melodramática. Aparte, claro está, tenemos la ambigua visión acerca del bien, el mal y la justicia moral, que sin duda sirve en bandeja un magnífico tema para el debate, pero que a algunos puede parecer también desafortunada en los razonamientos expuestos en el film. Entre el espléndido reparto, lleno de rostros conocidos, además de un ajustado Branagh (al que le hubiera venido bien mantener más el humor del arranque), destacan los trabajos de Daisy Ridley y Michelle Pfeiffer. 

6/10
Marshall

2017 | Marshall

Tu mejor amigo

2017 | A Dog's Purpose

Ethan y su madre salvan al perro Bailey, a punto de morir deshidratado en el coche en el que le han dejado encerrado. Lo trasladan a su casa, donde se lleva muy bien con el niño, pero traerá problemas al padre, un hombre que cae en el alcoholismo, al no conseguir que en su empresa deje de ser viajante para asumir un puesto de oficina. Al sueco Lasse Hallström le fascina el mejor amigo del hombre, pues contó el amargo drama de un niño que perdía a su perra al mismo tiempo que a su madre, en Mi vida como un perro, y la historia de un animal muy unido a su dueño en Siempre a tu lado. Hachiko, revisión de un film japonés. Ahora completa la trilogía perruna con Tu mejor amigo, adaptación de un best-seller de W. Bruce Cameron que ha arrasado, sobre todo en Estados Unidos. Resuelta con bastante simpleza, funciona porque los actores, sin resultar memorables dan la talla, sobre todo el veterano Dennis Quaid, y porque se han usado para el rodaje animales bastante expresivos. Capta muy bien la conexión entre el amo y su mascota, por lo que caerá bien en el sector del público que haya tenido alguna. Pero incluye una reflexión ‘new age’ sobre el karma de los animales que a pesar de su tono positivo, resulta demasiado pueril. Así, el can protagonista se reencarna cada vez que muere, conociendo a amos diferentes, hasta que encuentre su propósito en la vida.

5/10
Pixels

2015 | Pixels

Adaptación de un cortometraje de Patrick Jean, que parte de una idea simpática. En los 80 del pasado siglo fue enviada una sonda al espacio para que la encontraran, tal vez, alienígenas, que incluía imágenes de jóvenes disfrutando de videojuegos arcade típicos de los salones recreativos, el comecocos Pac Man, Donkey Kong y compañía. Pero los extraterrestres han malinterpretado el mensaje, y preparan en la actualidad una invasión con sofisticadas armas pixeladas que imitan dichos videojuegos. Para echar por tierra tan terribles planes el presidente de Estados Unidos, que solía jugar a los videojuegos con una máscara de Chewbacca acompañado de sus amigos friquis, recurre a éstos para salvar al mundo. El que más destacaba era Brenner, que con la ayuda de otros dos pringados, Ludlow y su rival de antaño Eddie, empleará sus mejores trucos para ganar, nunca mejor dicho, la partida. De paso tendrá tiempo para enamorarse de una teniente del Pentágono, madre de un chaval y al que el marido ha dejado plantada por una monitora de aerobic. Da pena ver a Chris Columbus enredado en una patochada, muy lejos de sus mejores trabajos familiares, Solo en casa y Señora Doubtfire. Si supo entenderse con un cómico como Robin Williams en la segunda película citada, no cabe decir lo mismo squí de su dirección del muy improbable presidente Kevin James, de un Adam Sandler en su papel de casi siempre, de una caricatura del Bannister de Juego de tronos de Peter Dinklage; quizá el más gracioso de la función, aunque también excesivo, sea Josh Gad. Está claro que se ha buscado la complicidad del espectador que fue en su día un joven ochentero, pero el humor, a veces zafiete, de los graciosos de turno sólo en ocasiones despierta la risa, o al menos la sonrisa. Tampoco ayudan las trampas de guión, que parecen decir, "¡Todo vale!", estamos pensando por ejemplo en lo relativo al despampanante personaje presuntamente digital de lady Lisa. De modo que queda un film entretenido si no se es demasiado exigente, con algunas escenas de acción con abundante parafernalia visual más o menos vistosas, aunque el pixelado hace pensar en ocasiones que estamos viendo una versión desmejorada de La Lego película, por un efecto que se diría de ladrillos Lego.

4/10
Ojalá estuviera aquí

2014 | Wish I Was Here

Tras la cancelación de Scrubs, la serie que le ha hecho popular por su papel de médico soñador, Zach Braff afronta su segundo trabajo como realizador, guionista y protagonista, tras la sorprendente Algo en común, que hacía presagiar una carrera a tener muy en cuenta. En Ojalá estuviera aquí, encarna a Aidan Bloom, que a sus 35 años trata todavía de triunfar como actor sin demasiada suerte, por lo que depende del trabajo de su esposa para mantener a sus hijos, cuyos estudios están financiados por el abuelo. Cuando a éste le diagnostican un cáncer, y se ve obligado a dar clases a los chicos él mismo en su casa, Bloom se replanteará su vida. Comparte con su ópera prima el tema central, los puntos de inflexión en la vida, allí a los 20, ahora en los 30 y pico. Pero no logra la misma altura, pues mientras que la primera parecía tener como modelo el tono cómico-dramático de Woody Allen, en Ojalá estuviera aquí el referente parece ser el cine producido y dirigido por Judd Apatow, con sus defectos –chistes groseros o políticamente incorrectos, duración desmesurada–, pero también algunas virtudes, especialmente el hecho de que tiene cierto fondo, pues aporta pequeñas reflexiones sobre las relaciones familiares, y la necesidad de evolucionar y madurar. A Ojalá estuviera aquí se le puede aplicar fácilmente el adjetivo “autobiográfico”, pues a ratos Braff parece saber de lo que habla, e interpreta con solvencia al que podría ser su 'alter ego'. Además, demuestra cierto talento para la puesta en escena, así como para dirigir al reparto, con correctas interpretaciones de secundarios como Kate Hudson (la esposa), así como de los episódicos Ashley Greene (una apasionada de los comics y videojuegos), Jim Parsons (el Dr. Sheldon Cooper de The Big Bang Theory, que encarna a un aspirante a actor) y sobre todo del veterano Mandy Patinkin (el jefe de la CIA en Homeland), como progenitor enfermo del personaje central.

5/10
El gurú de las bodas

2014 | The Wedding Ringer

Doug Harris es un buen tipo, pero su físico y su dificultad para relacionarse, han sido siempre un hándicap en su vida. Por eso cuando su guapa novia acepta su propuesta matrimonial no sale de su asombro. La dificultad vendrá a la hora de invitar a sus amigos, pues la verdad es que no tiene ninguno. Por casualidad, contactará con Jimmy Callahan, un tipo autodenominado “Gurú de las bodas”, experto en hacer de padrino de bodas para gente desconocida con el mismo problemilla que Doug. Por una suculenta suma de dinero, Jimmy aceptará ser “el mejor amigo” del novio y reunir a una pandilla que les acompañe en su enlace matrimonial. Debut en la dirección de Jeremy Garelick, quien también se ha encargado de escribir el guión junto a Jay Lavender. El resultado es una de esas comedias locas estadounidenses, que mezclan el humor zafio y gamberro, con un tono de fondo de buen rollo y camaradería entre amigos, con cierta moraleja de fondo. Podría haber sido peor, pues aunque se recrea en chistes soeces, la cosa no llega a los extremos desagradables y groseros de parte del cine de Judd Apatow o de la saga American Pie, aunque sin duda bebe de esa tradición. El planteamiento inicial es ocurrente y funciona. Algunas escenas tienen especial gracia, como el particular vocabulario de la empresa o la comida con los familiares, y hay momentos ridículos en que la risotada no podrá evitarse. Los actores Josh Gad (Jobs), en su rol típico de buen tipo, patoso y sin atractivo, y el cómico Kevin Hart (En qué piensan los hombres), con su estilo estridente, componen correctamente a unos personajes que no hacen más que lograr medianamente su objetivo: hacer reír.

4/10
Los becarios

2013 | The Internship

Billy y Nick son dos veteranos comerciales, amigos del alma ya talluditos, que a pesar de ser geniales vendiendo relojes se han convertido en dinosaurios en la era de internet. Puestos de patitas en la calle, reciclarse no parece una tarea sencilla. Hasta que Billy propone a Nick una idea que parece completamente disparatada: presentarse al programa de becarios de Google, la célebre empresa tecnológica, que les da opción de tomar el paso de los tiempos y tal vez de lograr empleo fijo. Contra pronóstico son seleccionados para este período de prácticas, aunque parecen unos "ancianos" al lado de sus compañeros becarios, auténticas criaturas en torno a los 20 años. Shawn Levy tiene en su haber simpáticas comedias familiares como Doce en casa, Acero puro o las dos entregas de Noche en el museo. Aunque también títulos tan fallidos como Recién casados. En Los becarios maneja un guión coescrito por el también coprotagonista Vince Vaughn, que no suele ser un modelo de elegancia a la hora de hacer comedia. Pero en líneas generales él y su compañero en la pantalla Owen Wilson dan a esta narración un tono amable, si se deja fuera su labor iniciática con algunos jovencitos en sus lances sexuales en un bar de barra americana. Hay que reconocer que el punto de partida de este film es original, y podía haber dado pie a situaciones muy divertidas, criticando con ingenio a una sociedad demasiado atrapada en pantallas digitales e internet y donde se fomenta una feroz competitividad y el arrinconamiento de los trabajadores de mediana edad, haciendo bromas con una jerga y unas herramientas informáticas que a las personas de ciertas generaciones le suenan un poco a chino. Además la crisis económica y los cambios en el mercado laboral, también daban pie a las bromas. Así las cosas, el resultado final de Los becarios es un poquito decepcionante, algo "light". Da la sensación de que lo que podía haber sido una disparatada comedia de enredo con gags tronchantes, queda reducido a algunas bromas simpáticas, pero siempre sin tirar piedras contra el tejado de Google, hasta el punto de que por momentos uno tiene la sensación de estar contemplando un spot promocional de la compañía, donde se alabaría el espíritu de equipo, la innovación, la atención al cliente, etc. La apuesta por no arriesgar y el ser más o menos politicamente correcto acaba dejando lo que podía ser una comedia memorable en simplemente entretenida.

4/10
Jobs

2013 | Jobs

Con La red social David Fincher dejó bien alto el listón en el subgénero de los biopics de jóvenes genios del mundo de la informática. Desde la estructura del guión hasta los movimientos de cámara, pasando por la arriesgada banda sonora de Atticus Ross y Trent Reznor, todo iba en sintonía con el novedoso negocio creado por el protagonista, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Resulta inevitable acordarse de aquel film a la hora de visionar Jobs, biografía del fundador de Apple, rodada poco después del fallecimiento de éste, el 5 de octubre de 2011. Sobre todo porque el libretista de aquel film, Aaron Sorkin, prepara su propia versión, basándose en el completo volumen sobre el personaje escrito por Walter Isaacson. Por su parte, Joshua Michael Stern, responsable de El último voto, es un cineasta correcto pero no tan brillante como Fincher. Tampoco el debutante libretista Matt Whiteley apunta el talento de un Sorkin. Realizan un trabajo digno, centrándose en hacer accesible la historia de Steve Jobs, de la misma forma que éste hizo asequible la informática a todos los públicos. El film pinta bien sus relaciones profesionales, sobre todo con el introvertido pero genial ingeniero Steve Wozniak, el financiero Mike Markkula, y John Sculley presidente de Pepsi que pasó a ser CEO de Apple. De la misma forma, describe bien su paso de joven rebelde amante del LSD a emprendedor revolucionario. Pero por contra, Jobs pasa un poco de largo por las relaciones del protagonista con sus padres adoptivos, sus parejas y todo lo que tenga que ver con su vida personal. Se dedica algo de metraje para contar lo que supuso para él tener una hija inesperada en su juventud, Lisa, a la que tardó en reconocer, pero finalmente esta subtrama sabe a poco, no se le saca el suficiente partido. La interpretación de Ashton Kutcher como Steve Jobs no provoca ni frío ni calor. No desentona, está bien caracterizado, pero tampoco realiza un trabajo brillante. Resultan mucho más eficaces Matthew Modine (Sculley) y Dermot Mulroney (Markkula) porque se les ha asignado personajes de cierta complejidad. Por contra, Jobs desaprovecha por completo a actores potentes como James Woods, en la piel de un decano universitario, o Lesley Ann Warren, como la madre adoptiva del personaje central. Ha sido muy crítico con el film el auténtico Steve Wozniak, que asegura que no han captado del todo la forma de ser de Steve Jobs. En el film está su capacidad negociadora, su enorme creatividad, su mal genio, pero quizás no capta del todo su carisma, así como su forma de manipular la realidad para entusiasmar a su favor a todo el que estaba a su alrededor.

5/10
Amor sin control

2013 | Thanks for Sharing

Adam (Mark Ruffalo) es un adicto al sexo. Su vida puede cambiar cuando conoce a la bella Phoebe (Gwyneth Paltrow). Lleva cinco años “limpio” gracias a su esfuerzo y al apoyo del grupo de terapia al que acude. Su mentor es Mike (Tim Robbins), padre de familia con problemas en el pasado. A su vez, Adam ejerce de tutor de Neil (Josh Gad), un joven médico con serios problemas para controlar su impulso sexual. Los tres personajes tendrán que lidiar con sus adicciones y los problemas derivados. Debut en la dirección de Stuart Blumberg, guionista de filmes como Más que amigos y Los chicos están bien. Blumberg pone el dedo en el centro de una de las llagas de la sociedad actual, cuya hipersexualización deriva no pocas veces en patologías adictivas que se convierten en un verdadero calvario para sus víctimas. La historia –que aúna tres hilos narrativos diferentes y conectados– está abordada en clave de comedia, pero es muy clara a este respecto y avisa del peligro de dejarse llevar por los bajos instintos que continuamente despiertan todo tipo de agentes externos: la moda, la publicidad, la televisión, Internet, etc. La adicción al sexo –dice el film– destruye a la personas y las convierte en guiñapos cuya autoestima cae por los suelos, seres incapaces de amar, siempre al filo de la navaja, y cuyas acciones pueden causar graves trastornos familiares. Aunque no obvie algunas escenas sexualmente explícitas, Blumberg se muestra realista pero comedido y afortunadamente este panorama lo plantea desde un punto de vista netamente optimista: quizá las cosas pueden cambiar con esfuerzo personal, ayuda externa y ese tipo de virtudes que son las bases de una vida verdadera: la humildad y la sinceridad. El reparto de Amor sin control –¿no hubiera sido mejor traducir directamente el título original por “Gracias por compartir”?– es estupendo y está sobresaliente, y seguramente tiene mucho que ver con el resultado, que si no es notable, sí funciona. Destacar a alguno de los intérpretes sería una injusticia con los demás.

5/10
1600 Penn

2012 | 1600 Penn | Serie TV

Un desmadre de viaje

2010 | Mardi Gras: Spring Break

Es el último curso para tres universitarios y la educación mixta los ha dejado hechos polvo. ¿La solución? El Carnaval de Nueva Orleans, donde a las chicas guapas no les importa levantarse la camiseta y el alcohol es siempre bienvenido. Pero después de transvestirse, colarse en la habitación de hotel de Carmen Electra, participar en un escandaloso espectáculo sexual y hacer explotar accidentalmente una bomba de heces en el ostentoso recibidor de un hotel, ¿empezará la magia del Carnaval y se harán realidad sus mejores fantasías?

Amor y otras drogas

2010 | Love and Other Drugs

Jamie es un joven egocéntrico y ambicioso, de gran éxito con las mujeres, aunque con el complejo de no saber agradar a sus padres. Dispuesto a ganar dinero como sea, se convierte en visitador del laboratorio farmacéutico Pfizer, una profesión muy lucrativa que le permite seguir centrado en su ocupación favorita: pensar única y exclusivamente en sí mismo. Hasta que conoce a Maggie, una joven con Parkinson en estado 1, en una de las clínicas que frecuenta. Al principio el juego es de un ligoteo más, pero puede que está asomando a la puerta el amor. Para sorpresa de propios y extraños, Edward Zwick abandona el cine épico que justa fama le ha dado –Tiempos de gloria, El último samurái...–, y se sumerge en una confusa mirada a la necesidad del amor que experimenta todo ser humano. Su fuente para el guión, coescrito con Charles Randolph y Marshall Herskovitz, es el libro de Jamie Reidy “Hard Sell:  The Evolution of a Viagra Salesman”, donde el autor cuenta sus experiencias reales como viajante de Pfizer y vendedor de Viagra, el célebre fármaco para disfunciones sexuales. Zwick conduce al espectador a través de un largo “viaje”, donde la meta del amor es algo reduccionista, y las etapas del trayecto poco nítidas en lo moral y escasamente atractivas. Domina en el film la visión hedonista del sexo, como mero juego para entretener la soledad y el hastío vital. Y aunque se reconoce que el sexo sin amor no es nada –o muy poco–, las bromas y la mirada frívola al sentido de la vida, que traspasan todo el metraje, llevan a que la reflexión sobre el sacrificio por el ser amado ante la enfermedad resulte impostada. La película se encuadra dentro de una categoría de películas que hacen bien en señalar a una sociedad “enferma” –quizá uno de los mejores momentos es aquel en que un médico reconoce que entró en la profesión vocacionalmente, y que ahora se ha convertido en un tipo comprado por los laboratorios, y adicto a las orgías–, pero falta de fundamentos éticos, y profundamente incoherente. A este respecto es ilustrativa la decisión de Jamie y Maggie de filmar festivamente en vídeo sus proezas sexuales, para luego escandalizarse el primero de que su hermano se masturbe contemplando esas imágenes. En cuanto al capítulo interpretativo, la pareja Jake Gyllenhaal-Anne Hathaway se ve contagiada de la extraña dicotomía del film, pues a ratos han de ponerse ‘graciosos’, para a continuación plantarnos ante la dureza del deterioro físico.

4/10
Un rockero de pelotas

2008 | The Rocker

El director británico Peter Cattaneo dio el campanazo en 1997 con la comedia Full Monty. Pero, visto lo visto, parece haber muerto de éxito. Desde entonces tan sólo ha dirigido Lucky Break, una simpática comedia carcelaria, y el drama familiar Opal Dream, que pasó completamente desapercibido. Ahora, más de diez años después de su gran éxito, regresa a las pantallas con su primera producción norteamericana, una comedia gamberra, a ratos bastante graciosa, pero cuyo vuelo se mantiene siempre a ras de suelo. Fish es el batería y el alma de la banda de rock Vesuvius, que está a punto de alcanzar un contrato supermillonario con una discográfica. Sin embargo, la condición para ese salto es que escojan a un batería amigo de los productores. Tras algunas dudas, los compañeros de Fish deciden firmar el acuerdo y traicionar a su amigo... Y pasan 20 años... Fish se ha convertido en un pobre hombre, que malvive de trabajos temporales. No ha logrado asumir aquel fracaso y se mantiene en una perpetua adolescencia irresponsable. Tras su último despido recala en casa de su hermana y allí encuentra una última oportunidad para seguir su sueño: ser el batería del grupo musical que está formando su sobrino. Todo el peso de la película recae en el actor Rainn Wilson, cuyo don para la comedia se puedo ver en la divertida serie The Office. Aquí está completamente alocado, con un personaje esperpéntico, una especie de payaso con complejo de Peter Pan que pasea su frustración y sus tonterías imberbes allá por donde va. Los gags casi siempre se basan en el chiste fácil, la grosería plana –e inocua, al menos– y en la personalidad "asquerosa" del protagonista, alguien que recuerda de alguna manera al famoso Spike de Notting Hill. En su favor, hay que decir que es imposible no reír con ganas en ciertos momentos, y encima el tipo tiene talento para tocar la batería. Por lo demás, la historia es tan amable como previsible, y en el argumento se entrevé una ligera crítica a la inmadurez de muchos adultos, empeñados en no crecer.

4/10
21: Blackjack

2008 | 21

Película inspirada en un caso real. Ben es un brillante estudiante del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), que aspira a que le concedan una beca para estudiar medicina en Harvard, algo que por su modesta posición económica no se puede costear. Tiene dos amigos algo “colgadetes”, con los que está diseñando un robot para presentar a un importante concurso. Pero les empezará a dar esquinazo cuando un profesor advierte su mente preclara, y le propone unirse a un grupo muy especial de estudiantes. La idea es hacer dinero en los casinos de Las Vegas apostando fuerte al black jack, un juego donde es posible ganar sin dejar las cosas al azar, si se conchavan varias personas, que deben llevar el recuento mental de las cartas que el croupier ha repartido, y comunicarse con gestos y palabras casuales. Ben se resiste inicialmente, pero necesita el dinero, y además formar parte del grupo le permitirá conocer mejor a Jill, una chica que le hace tilín. Hasta la fecha Robert Luketic había destacado sobre todo en la comedia romántica, con la exitosa Una rubia muy legal, y la más bien fallida La madre del novio. Ahora, con producción de Kevin Spacey, que se reserva además el papel del profesor mentor de los chicos jugadores, se lanza a una película de lo que es casi un subgénero, el del mundo del juego. El resultado es un buen entretenimiento, con la clásica moraleja de que la distancia entre “la cima del mundo” y “el más hondo de los abismos” puede no ser tan grande, y que el vértigo del lujo y el dinero pueden conducir a la pérdida de algo mucho más valioso, como es la amistad. Todo dentro de un planteamiento trepidante, elegante y clásico, con la emoción de que los jugadores pueden ser pillados en cualquier momento, pues un veterano controlador del casino está ojo avizor; y con las chispas que surgen de los inevitables choques de egos, sobre todo entre personas tan inteligentes. No faltan además las sorpresas, y quizá al armazón narrativo sólo quepa reprocharle un giro brusco que dan los personajes en una noche malhadada. Soporta el peso de la película un valor en alza, Jim Sturgess, visto brevemente en Las hermanas Bolena y con más protagonismo en el musical beatleniano Across the Universe. Su personaje tiene un aire de persona lista pero tímida, capaz de controlar sus emociones, que recuerda, también por el físico, a la composición de Tobey Maguire de Peter Parker para la trilogía de Spider-Man.

6/10
1600 Penn

2012 | 1600 Penn | Serie TV

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