Brian Cox, conocido por su papel en Succession, dejó claro en el Festival Internacional de Cine de Edimburgo que está tan preocupado por el estado actual del cine como un cocinero enfrentado a una sopa insípida.
Según Brian Cox, el cine "anda muy mal" y, como si fuera un detective resolviendo un caso, apuntó directamente a las franquicias de Marvel y DC como algunos de los principales sospechosos.
Siguiendo la línea de Martin Scorsese, que una vez comparó las películas de superhéroes con "parques temáticos", Brian Cox señaló que el cine ha perdido parte de su magia y creatividad, entregando su alma a los éxitos de taquilla y olvidando su lado artístico. "Deadpool y Lobezno están rompiendo la taquilla como si fueran los Rolling Stones llenando estadios," dijo con una mezcla de humor y preocupación. "Pero, por muy entretenidos que sean, al final parece que estamos viendo la misma película con diferente disfraz."
Y aunque Brian Cox reconoció el talento de actores como Hugh Jackman y Ryan Reynolds (a quienes no les falta garra), lamentó que proyectos tan llenos de músculo en taquilla se queden un poco cortos en alma. "No es que falten buenos actores, lo que falta es riesgo, innovación, ese toque que hacía que el cine fuera una verdadera obra de arte," añadió, dejando caer que Hollywood podría estar necesitando un buen descanso de tanto traje ajustado y capas al viento.
Brian Cox, siempre crítico pero con estilo, también lanzó un dardo a los procesos modernos de casting, comparándolos con citas rápidas: "No hay conexión real, es todo a través de pantallas y algoritmos. Los actores jóvenes lo tienen difícil para mostrar lo que realmente valen."
Finalmente, reveló que está trabajando en su debut como director, un proyecto que describe como "una carta de amor a Escocia". Con un toque irónico, concluyó diciendo que en este mundo lleno de superhéroes CGI, lo mejor es dejar que los expertos hagan su trabajo sin demasiada interferencia: "No todos necesitamos una capa para hacer cosas heroicas".
