El domingo por la noche, Hollywood desempolvó sus mejores smokings y vestidos, y las estrellas caminaron hasta el Ovation Hollywood para la gala anual de los Governors Awards. Entre los presentes, un reparto tan variado que parecía el tráiler de una película épica: Angelina Jolie, Paul Mescal, Demi Moore, Adrien Brody y Selena Gomez.
La velada alcanzó su momento más emotivo al recordar al legendario Quincy Jones, fallecido el 3 de noviembre a los 91 años. La familia Jones subió al escenario para recibir el premio póstumo, y Rashida Jones, visiblemente conmovida, compartió las palabras que su padre había preparado. Conocido por componer la banda sonora de la vida de más de una generación, el desaparecido artista recibió una ovación que duró tanto como la lista de éxitos que produjo.
Juliet Taylor, la mujer detrás de los elencos más icónicos de Woody Allen, recibió un Oscar honorífico, convirtiéndose en la segunda directora de casting en ser galardonada. Nicole Kidman la presentó con un video lleno de nostalgia y un poquito de “¿Cómo no me di cuenta antes de lo genial que era?”.
Taylor agradeció a Allen en un discurso que pasó por los años dorados del cine y sus anécdotas con el cineasta. Aunque las cejas en la sala subieron más que las apuestas en una subasta de arte, Juliet cerró su discurso con elegancia: “Gracias por confiar en mí, aunque no siempre en mis ideas”.
Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, los guardianes del legado de James Bond, recibieron el Thalberg Award, presentado por Daniel Craig. En su discurso, Craig bromeó: “Si quieren saber quién será el próximo Bond, miren alrededor, porque podría estar aquí... o no.” Y aunque no revelaron secretos clasificados, la familia Bond dejó claro que tienen una misión: seguir dándole al mundo películas llenas de martinis y adrenalina.
Hugh Grant se encargó de introducir a Richard Curtis, el maestro de las comedias románticas y receptor del Jean Hersholt Humanitarian Award. Con la gracia británica que lo caracteriza, Grant dijo que Curtis inicialmente lo odiaba tanto que casi no lo contratan para Cuatro bodas y un funeral. “Ahora, aquí estoy, presentándole este premio que es básicamente un ‘mejor que nada’, pero lo queremos igual,” bromeó.
Curtis, conocido no solo por hacernos llorar y reír con sus películas, sino también por recaudar más de 2 mil millones de dólares para causas humanitarias, dedicó su premio a los trabajadores sociales de todo el mundo. Y prometió seguir escribiendo historias que nos hagan creer en el amor... o al menos en finales felices.
Entre los asistentes destacaron figuras como Malala Yousafzai, Jennifer Lawrence, Mark Hamill (¡Luke Skywalker estaba en la casa!), Pamela Anderson y Sharon Stone. Colman Domingo ofició como maestro de ceremonias no oficial, regalándo un mensaje esperanzador sobre el poder del cine para cerrar brechas, aunque también aprovechó para ofrecerse como el próximo Bond... o villano. “Ustedes deciden”.
El evento, como siempre, combinó glamour, lágrimas y risas. Y si algo quedó claro es que en Hollywood, incluso cuando miran hacia el pasado, siempre tienen un ojo puesto en el futuro... y en la taquilla, por supuesto.
