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Biografía

Daniel Craig

Daniel Craig

52 años

Daniel Craig

Nació el 02 de Marzo de 1968 en Chester, Cheshire, Inglaterra, Reino Unido

James Bond del mañana

04 Enero 2006

Los actores suelen saltar al estrellato cuando protagonizan una película de éxito. Aunque Daniel se ha prodigado en papeles secundarios, la fama llamó a su puerta cuando se hizo oficial la noticia de su elección como nuevo James Bond. Y aunque los apasionados del agente 007 no ven claro que un rubio tome el relevo de Pierce Brosnan, su reciente interpretación como agente israelí en Munich, le ha hecho merecedor de un voto de confianza: le falta el cinismo y el carisma con el que Sean Connery hizo inolvidable a Bond, pero al menos es un competente actor. Si alguien lo duda, que eche un vistazo a Layer Cake, estreno en DVD este mes.

Daniel Craig nació el 11 de noviembre de 1968 en Chester (Gran Bretaña). Su padre, Tim, era un marinero que acabó trabajando en la industria del acero, y su madre, Olivia, ejercía como maestra en una escuela de arte. Tras la dramática separación de sus padres, cuando Daniel tenía 4 años, se fue a vivir a Liverpool con su hermana mayor, Lea, y su madre. Ésta pasaba mucho tiempo con sus alumnos en uno de los teatros más famosos de la ciudad, donde el pequeño Daniel se relacionaba con estrellas de la escena británica, como Julie Walters (Billy Elliot). Aunque a Daniel Craig se le daba bien el rugby, y le gustaba la literatura, no era buen estudiante, por lo que dejó la escuela a los 16, para desesperación de su madre, que le consiguió una audición para un curso de interpretación en el National Young Theatre (Teatro nacional juvenil), de Londres. Para poder pagarse las clases y la estancia en la capital británica, Daniel Craig tuvo que trabajar como camarero. Y aunque fue una época dura, finalmente consiguió una plaza en la prestigiosa escuela de música y arte dramático Barbican, donde coincidió con gente como Ewan McGregor.

Empezó con buen pie el joven Daniel, que antes de terminar en la escuela fue escogido para La fuerza de uno, en el que interpretaba a un compañero de internado del protagonista, con ideas racistas y nazis. Las mismas que tenía el oficial alemán que interpretó en Daredevils of the Desert, episodio especial de dos horas de la serie Las aventuras del joven Indiana Jones, escrito por Frank Darabont, concebido para su edición en vídeo. Desgraciadamente, parece que le encasillaron como actor televisivo, pues en los años siguientes sólo le ofrecían papeles en series, como Boon, Historias de la cripta y The Hunger. Una de ellas se convirtió en un gran éxito en Gran Bretaña, donde está considerada la mejor producción televisiva nacional de los 90. Se trata de Our Friends in the North, sobre las peripecias de cuatro amigos en la época más convulsa del gobierno de Margaret Thatcher.

Craig había contraído matrimonio con una mujer ajena al mundo del espectáculo, con la que tuvo una hija, pero acabó divorciándose. Durante el rodaje del thriller Obsesión, Daniel Craig se enamoró de su compañera de reparto, la alemana Heike Makatsch, aquella actriz que interpretó a la secretaria sin escrúpulos que seducía a Alan Rickman en Love Actually. Y aunque ambos formaron pareja durante muchos años, finalmente se separaron. Por contra, Craig siempre ha conservado el amor por los escenarios, interpretando montajes como la versión británica de Hurlyburly. En 1998 tuvo una buena racha en la pantalla. Empezó el año interpretando a un monje que conspiraba contra la reina, en Elizabeth. A continuación coprotagonizó con el mítico Derek Jacobi El amor es el demonio, polémica biografía del pintor Francis Bacon, donde encarnaba a un ladronzuelo de poca monta que despertaba una pasión homosexual en el artista. Más redondos fueron sus trabajos en The Trench, donde era un militar durante la I Guerra mundial, y Some Voices, donde era un esquizofrénico que dejaba de tomar la medicación. Por aquella época también interpretó un papel secundario en Soñé con África, un drama de Hugh Hudson, con Kim Basinger. Así las cosas, supuso todo un retroceso en su carrera interpretar a un antiguo amante de Lara Croft en Tomb Raider, película que él mismo considera “una absoluta pérdida de tiempo”. Por suerte, el director Sam Mendes le descubrió en una de sus series, y decidió darle el papel de hijo de Paul Newman, el gángster de Camino a la perdición. Aunque su convincente trabajo quedaba diluido por la presencia en el reparto de grandes monstruos de la interpretación, salía en una de las secuencias más recordadas, cuando asesina cruelmente a un tipo delante del hijo de Tom Hanks. A continuación intervino en Sylvia, biografía de la escritora Sylvia Plath, en la que interpretaba al poeta Ted Hughes, marido de la protagonista, a la que indujo al suicidio. Dicen que tuvo mucho que ver en su elección como Bond el thriller Layer Cake, donde Craig interpreta a un personaje sin nombre, trajeado, muy similar a James Bond, pero que se dedica al narcotráfico.

Tras interpretar a un presidiario en The Jacket, un thriller con elementos fantásticos, protagonizado por Adrien Brody, Daniel Craig fue escogido por el mismísimo Spielberg, que le convirtió en uno de los protagonistas de Munich. “Me sentí aterrorizado cuando me llamó, porque no me lo esperaba”, explica el actor. “Cuenta una historia pequeña, que refleja un problema enorme. Espero que cree un debate en la sociedad, y que anime a la gente a tratar de descubrir la verdad”, comenta Craig, que era uno de los subordinados del personaje de Eric Bana, enviado para vengarse de los autores del atentado contra el equipo olímpico israelí. Ahora, Daniel Craig tiene pendiente de estreno Infamous, otra biografía de Truman Capote, donde encarna a Perry Smith, el asesino que fascinaba al escritor. A continuación llegará The Visiting, cinta de ciencia ficción de Oliver Hirschbiegel, director de El hundimiento, que ha contado con Nicole Kidman como protagonista. En la actualidad rueda Casino Royale, de Martin Campbell, revisión de la primera novela de James Bond, que promete ser más oscura, pero también más humorística que las últimas entregas del personaje. Fue Barbara Broccoli, hija del legendario productor de la saga Albert R. Broccoli, y máxima responsable de la franquicia en este momento, quien eligió personalmente a Craig, entre numerosos candidatos, cuando desechó a Pierce Brosnan por pedir un salario demasiado elevado. Muchas han sido las críticas que ha recibido desde entonces, sobre todo cuando saltó a la palestra la noticia de que era incapaz de conducir el mítico coche del agente, el Aston Martin DBS, porque no estaba acostumbrado al cambio de marchas manual. “Me siento bajo presión desde que me han escogido para el papel, pero creo que las críticas son injustas hasta que se estrene la película”. El público podrá juzgar por sí mismo a partir del 24 de noviembre, fecha prevista de estreno en España.

Filmografía
Sin tiempo para morir

2020 | No Time to Die

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

Puñales por la espalda

2019 | Knives Out

Tras la celebración de su 85 cumpleaños, Harlan Thrombey, editor, escritor, millonario y cabeza de un gran clan familiar, muere aparentemente por suicidio en su gran mansión campestre de Kentucky, en Estados Unidos. Todos los familiares y el personal de servicio quedarán impactados con la noticia, pero la situación se hará más desagradable aún cuando tras el entierro dos agentes de policía y el enigmático investigador Benoit Blanc se presenten en la mansión para dilucidar con sus pesquisas la verdadera causa del deceso. El director Rian Johnson entrega una película la mar de entretenida. Tras comenzar su andadura con la notable Brick, el director de Maryland ha ido labrándose poco a poco una filmografía muy apañada, en donde el cuidado del guión es una de las señas de identidad. Precisamente aquí da muestras de gran maestría a la hora de manejar a un variado grupo de personajes, de captar la atención a base de diálogos, preguntas y respuestas, de sembrar la duda con verdades a medias, generando todo tipo de sospechas secretas entre los miembros del clan y dosificando siempre la información de modo natural (esas conversaciones en el despacho del muerto). Que duda cabe que el argumento, la ambientación y las indagaciones del investigador en medio de una amplia familiar en donde abunda el lujo, el dinero y los rincones ocultos son elementos deudores de las historias de Agatha Christie o de los episodios televisivos protagonizados por Jessica Fletcher (hay de hecho un homenaje explícito a Se ha escrito un crimen), pero Johnson demuestra ser un más que digno discípulo. Y como un guiño argumental que pulula por toda la trama, se permite además dar una vuelta más de tuerca al crear mágicamente una intriga donde aparentemente no la hay, pues el espectador sabe muy pronto las circunstancias que han rodeado la muerte del jefe de familia. Sin embargo, por encima de todo, Puñales por la espalda es una deliciosa y ligera charada, rodada con encanto y estilo, en donde el humor, siempre presente, es además protagonista en numerosas ocasiones. Ya sólo la ocurrencia de que uno de los personajes principales no pueda mentir sin generar en su organismo el acto reflejo de una aparatosa vomitona demuestra ser una idea tan brillante como estrambóticamente divertida, pero el director va más allá y la convierte en humorística ocasión de vertebrar varios momentos de la trama. Las interpretaciones son perfectas, tanto que a veces se echan de menos más minutos para el reparto coral (es el caso de una genial Jamie Lee Curtis, por ejemplo, o del colosal nonagenario Christopher Plummer). Y entre todos es justo destacar a los dos ejes principales del asunto: una Ana de Armas que seguramente firma el mejor papel de su carrera hasta la fecha y un hilarante Daniel Craig en estado de gracia. Se ve que quiere deshacerse de James Bond a marchas forzados y se lo ha pasado bomba rodando a las órdenes de Johnson.

7/10
La suerte de los Logan

2017 | Logan Lucky

En una pequeña localidad de West Virginia viven los Logan, una familia de hermanos sobre la que pesa una especie de gafe. Jimmy, ex promesa de fútbol, y su hermano Clyde, que perdió una mano en la Guerra de Irak, son unos perdedores de libro, y su guapa hermana, la peluquera Mellie, teme que le peguen el mal fario. Pero la noticia de que su ex mujer se va a llevar a su hijita Sadie del estado, lleva a Jimmy a pergeñar un plan para poder luchar por ella: se trata de robar el dinero recaudado en una célebre carrera de la NASCAR en Carolina del Norte. Se ve que el realizador Steven Soderbergh es hombre de costumbres, pues tras dirigir la trilogía iniciada con Ocean’s Eleven no ha podido olvidarse de ella y 10 años después de la última entrega ofrece ahora una especie de versión rural de las andanzas birladoras de Clooney y compañía. En este caso el cabecilla es un tipo totalmente opuesto, aparentemente simplón, a quien acompañan sus hermanos, no precisamente unos lumbreras, y otro grupo de hermanos capitaneados por un convicto. Lo mejor que se puede decir de La suerte de los Logan es que es un film entretenido que da lo que se espera, porque no aspira a más y eso lo consigue. Aún con sus simplezas, el guión de la debutante Rebecca Blunt está bien hilvanado, es dinámico y responde a la perfección al modelo de “plan de robo” en donde cada componente del grupo cumple su papel y todo está perfectamente diseñado (y oculto para el espectador), incluido el golpe de efecto final. Consigue interesar además la vertiente humana del protagonista, padrazo de la pequeña Sadie (una niñita, Farrah Mackenzie, con enorme presencia en pantalla), en conflicto siempre con su ex mujer (insulso papel para la casi desaparecida Katie Holmes). Se homenajea con nostálgico gusto a John Denver y además se incluyen algunos gags simpáticos, el mejor de los cuales es el de la referencia a Juego de tronos en el motín de la cárcel. En cambio, no se le saca todo el partido requerido a los personajes, algunos de los cuales están claramente desaprovechados, como los dos sosos hermanos de Joe Bang, el cuñado del protagonista e incluso el de su guapa hermana Mellie, interpretado con frescura por Riley Keough . El reparto reúne otros muchos rostros de sobra conocidos, con el protagonismo para un más que eficiente Channing Tatum, que no abandona su aire desganado durante todo el film. Le acompaña Adam Driver, que tras Paterson vuelve a interpretar un personaje que es un dechado de sosería y laconismo. Cambia de rol en cambio un oxigenado Daniel Craig en un papel de convicto algo disparatado. Y sorprende la presencia de las actrices Katherine Waterston y Hilary Swank en leves papeles.

5/10
Kings

2017 | Kings

En 1992, la afroamericana Millie Dunbar trata de sacar adelante en solitario a un número creciente de hijos de todas las edades que va adoptando conforme los recoge de las calles, en South Central, un suburbio de Los Ángeles. El ruido de los niños parece molestar bastante a un iracundo vecino, el único blanco del lugar. Mientras, la televisión emite a diario el juicio contra los policías grabados en vídeo mientras golpeaban a Rodney King, por lo que se masca la tragedia. Tras despuntar con Mustang, su ópera prima, con la que obtuvo el Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, y una nominación al Oscar en la misma categoría, la turco-francesa Deniz Gamze Ergüven escribe y dirige su primer film en inglés, con dos estrellas reconocidas, Halle Berry y Daniel Craig. Ambos actores no acaban de dar con el tono, resultan en muchas ocasiones sobreactuados; ella parece más preocupada por su peinado, y él pasa sin que se sepa muy bien por qué de desquiciado a hombre ideal. Así que les roba la función el joven Lamar Johnson (Full Out), cuyo personaje –el chico que pretende seguir el camino recto– está mejor construido. De planteamiento interesante, intercala con acierto imágenes de los disturbios reales que se produjeron. Y consigue momentos logrados, como el impactante prólogo, que recrea el caso real de la adolescente Latasha Harlins, que hace presagiar un desarrollo mejor, o el rescate de un adolescente por parte del personaje de Berry. Pero pronto, el conjunto se derrumba, se quiere abarcar lo que ocurre a demasiados personajes, y se acumulan demasiados momentos supuestamente de tensión, con gente gritando. Algunas secuencias resultan involuntariamente hilarantes, por ejemplo la que parece concebida como publicidad de una conocida cadena de restaurantes, de denominación que recuerda al título del film, y al citado Rodney King; pero sobre todo un sueño erótico ridículo (con Craig entrando en el dormitorio de ella volando, y luego desplazándose mientras hace el pino), que parece metido con calzador para atraer a un sector del público mediante el recurso del sexo. Pero sobre todo no acaban de encajar las secuencias realistas de violencia callejera, con la subtrama romántica, con un momento en el que ambos acaban esposados el uno junto al otro que parece más propio de un film de Jennifer Aniston.

4/10
Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
Detrás de las paredes

2011 | Dream House

Octavo trabajo del realizador irlandés Jim Sheridan, que desde Get Rich or Die Tryin', de 2005, seguida de la versión americana de Brothers (Hermanos), se empeña en sacar adelante producciones de Hollywood, con guiones ajenos, que no tienen la repercusión de sus anteriores filmes, de producción irlandesa, escritos por él (Mi pie izquierdo, En el nombre del padre, En América). Vuelve a ponerse al servicio de la gran industria estadounidense con Detrás de las paredes, un thriller con libreto de David Loucka (Obsesionada), y que supone la primera incursión del cineasta en el thriller, muy cerca del cine de terror. Will Atenton deja su trabajo en Nueva York para irse a vivir con Libby, su mujer, y sus dos pequeñas a la casa idílica que ha comprado en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra. Allí Atenton busca tranquilidad para escribir un libro que se convierta en un gran éxito. Todo va bien hasta que se entera de que en la casa que ha adquirido murieron brutalmente asesinadas una mujer y sus dos hijas. El marido sobrevivió, aunque se volvió loco, y pese a que nunca se demostró su culpabilidad, los vecinos creen que fue el asesino. Pronto, ocurren sucesos más o menos inexplicables, como la sorpresa que se lleva la vecina, Ann Paterson, divorciada y madre de una niña, cuando Will se presenta, y el descubrimiento de un tipo que vigila la casa en la oscuridad de la noche... Antes del estreno del film, se hizo público el hecho de que Sheridan, insatisfecho con el montaje final, impuesto por los productores, recurrió al Sindicato de Directores para que retiraran su nombre de los títulos de crédito. No se pudo atender su petición, porque la cursó tarde. Es difícil atisbar qué pretendía contar el normalmente más profundo Sheridan con esta intrascendente cinta, aunque se aprecian elementos comunes a sus películas más interesantes, como la importancia de la figura paterna, o el hecho de que los protagonistas tengan dos hijas pequeñas, como en el caso de En América. Tal y como ha quedado la cinta resulta bastante ligera y convencional. A pesar de todo funciona, por el altísimo nivel de los actores, sobre todo Daniel Craig, que no es sólo el 'musculitos' James Bond, sino que da el tipo como padre atormentado y desconcertado. Le secundan dos brillantes actrices, Naomi Watts y Rachel Weisz, y secundarios de primera (hasta las niñas son resultonas). Además, el veterano Sheridan sabe crear tensión, aprovecha los giros del guión, y en suma entrega un thriller típico, que si fuera de cualquier realizador academicista de Hollywood no decepcionaría.

5/10
Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

2011 | The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín. Traslación a la pantalla de las aventuras de Tintín, el genial personaje de cómic creado por el artista belga Hergé, seguramente la obra maestra indiscutible del llamado Noveno Arte. No faltan a la cita personajes como Hernández y Fernández, el mayordomo Néstor o el capitán Allan. La base argumental la proporciona el álbum “El secreto del Unicornio”, aunque el guión pergeñado por el trío compuesto por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish toma algún elemento prestado de otras historietas –hay menciones apresuradas de un buen número de ellas–, e inventa o recrea muy libremente alguna situación, sobre todo en relación a la presencia de la Castafiore, la soprano conocida como “El ruiseñor de Milán”. Steven Spielberg y su equipo –donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al “intocable” J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos– tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura. Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdida algunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de Navidad y Polar Express. Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción –los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe–, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.

6/10
Cowboys & Aliens

2011 | Cowboys & Aliens

Adaptación al cine de la novela gráfica homónima de Scott Mitchell Rosenberg. Dirige Jon Favreau, responsable de Iron Man y su secuela, que también se basaban en un cómic. Favreau cuenta con el apoyo del mismísimo Steven Spielberg, como productor ejecutivo, y de Ron Howard (Una mente maravillosa) como productor. Como promete el título, el argumento mezcla western y ciencia ficción. La acción transcurre en 1875, en Nuevo México. Jake Lonergan, amnésico que se ha despertado con un extraño brazalete en la muñeca cuyo origen es un misterio, llega a Absolution, un pequeño pueblo. Allí deja fuera de combate a Percy, hijo del cacique local, el coronel Dolarhyde, y que es un joven arrogante que abusa de los vecinos arropado por el miedo que le tienen a su padre. Percy es enviado a prisión pero el sheriff también acaba encerrando a Lonergan, en cuanto se entera de que está en busca y captura. Cuando Dolarhyde llega al lugar a ver qué ha ocurrido con su hijo, aparecen unas luces cegadoras en el cielo, que corresponden a unos vehículos volantes hostiles que sin motivación aparente disparan contra los lugareños y siembran el pánico. Secuestran a varias personas, y también al hijo de Dolarhyde, que organiza una expedición de búsqueda en la que se integra el forastero Lonergan, cuyo brazalete resulta emitir rayos que son el único arma que resulta efectiva contra los visitantes. Favreau cuenta con un presupuesto ajustado, convincentes efectos especiales y un reparto de auténtico lujo. Daniel Craig muestra una vez más su eficacia, Harrison Ford cumple como padre desesperado ante la pérdida de su vástago, y ejercen como secundarios destacados Paul Dano (el hijo de Harrison Ford) y Sam Rockwell (el dueño del ‘saloon’). Despierta el interés en su arranque, cuando parece que va a desarrollar a los personajes, con secuencias un tanto tópicas pero eficaces, como la del chico descontrolado que siembra el terror a tiros, o la de Craig y Rockwell insistiendo en dedicarle unas palabras religiosas a modo de funeral a un tipo al que acaban de enterrar, ante el escepticismo del personaje de Harrison Ford. Pero pronto, el film se estanca, y se centra en las secuencias de acción, alargadas innecesariamente, por lo que todo se reduce a un videojuego para aficionados a las consolas.

4/10
Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres

2011 | The Girl With the Dragon Tattoo

El periodista Mikael Blomkvist acaba de ser condenado por difamación, debido a las afirmaciones vertidas en la revista Millennium acerca de un poderoso empresario. Parece el momento ideal para desaparecer del mapa, y la ocasión la pintan calva cuando un magnate jubilado, Henrik Vanger, convencido de su honestidad, rastreada por la joven investigadora Lisbeth Salander, le encarga que indague, en la solitaria isla Hedeby donde reside, el caso que le ha obsesionado durante décadas: la misteriosa desaparición y más que probable asesinato de su sobrina Harriet, el día en que se celebraba un popular desfile. Ello supone volver al pasado y rebuscar en el sucio pasado de la familia Vanger, tarea en que terminará ayudándole la asocial y rarita Lisbeth, cuya tutela corresponde al estado por sucesos acaecidos tiempo atrás, y a la que ha tocado llevar una vida donde los abusos y vejaciones eran moneda corriente. La versión americana del primer volumen de la conocida trilogía de novelas Millennium, de las que es autor el malogrado Stieg Larsson, que no llegó a conocer con vida el enorme éxito de sus novelas, no digamos de su traslación al cine y la televisión. Sin atender a ningún pudor mantiene, si no aumenta, la enorme carga de morbo sexual y violencia presentes en la novela original y en la película sueca servida por Niels Arden Oplev. En lo que claramente mejora es en la estructura del inteligente guión de Steven Zaillian, donde las piezas argumentales casan mucho mejor, además de que existe una mejor definición de personajes, se humanizan Blomkvist y Salander, del primero se apunta aquí una vida familiar rota, y de ella se perfila mejor la relación con el primer tutor y las ilusiones que se hace en la relación con el periodista. Incluso los elusivos miembros del clan Vanger tienen algo parecido a la tridimensionalidad. De modo que el reparto lo tiene en tal sentido más fácil –Daniel Craig, Rooney Mara, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer...- que los originales Michael Nyqvist, Noomi Rapace y compañía, que debían llenar agujeros de guión con sus interpretaciones. Además la película se beneficia claramente del talento visual de su director, David Fincher, por ejemplo en todas las escenas que muestran el avance en las pesquisas de Blomkvist y Salander, y también en la creación de atmósferas, la isla bajo la nieve, el viento que sopla en la casa de Martin, un sobrino de Henrik, en lo alto de una colina, o un pasaje tan breve como la escena del metro en que a Lisbeth le birlan el ordenador portátil. Así las cosas, los defectos del film son los mismos que los de la obra de Larsson, que se enmarca en la moda del “noir” nórdico, del que también es muy representativo Henning Mankell y su Kurt Wallander, que también pasó de la versión sueca a la angloparlante con Kenneth Branagh de protagonista. La idea es mostrar los excesos de la opulenta sociedad occidental, donde han acontecido y acontecen todo tipo de depravaciones; el problema es la falta de referentes morales nítidos, ya que ante los crímenes horrorosos a los que se enfrentan los protagonistas –y de los que Lisbeth es víctima directa–, parece que vale cualquier respuesta, por salvaje que sea. Y eso que a tal respecto la película de Fincher y Zaillian se permite alguna licencia para suavizar actitudes y no convertir a Salander en la Terminator que podía verse en la versión fílmica de Oplev. Algunas truculencias y pasajes –las actitud del segundo tutor, la persecución en moto...– obligan a algo parecido a la suspensión de la incredulidad del espectador, aunque muchos espectadores –y lectores– pensarán que eso es parte del juego en que consisten película –y libro.

6/10
Resistencia

2008 | Defiance

La verdadera historia de los cuatro hermanos Bielski, en los años de la Segunda Guerra Mundial, en la Bielorrusia que los nazis se esfuerzan por conquistar. Tras el asesinato de sus padres, con la despreciable ayuda de colaboracionistas locales, Tuvia Bielski se refugia en el bosque con sus tres hermanos, asumiendo el liderato de una pequeña comunidad judía, que irá creciendo con el paso del tiempo. La supervivencia es la meta, y el enemigo no sólo es el alemán invasor, también el gélido invierno y el hambre causan estragos. Se imponen estrictas reglas: todos deberán ocupar su tiempo y realizar tareas que redunden en beneficio del grupo, de acuerdo con su conocimiento; prohibido tener niños, en esas penosas condiciones, serían una carga insoportable; hay que atenerse a una férrea disciplina. Por supuesto, atenerse a todo ello no es fácil, y surgirán los desacuerdos. Así, Zus Bielski prefiere la lucha directa con los alemanes, y abandonará al grupo para unirse al ejército ruso como partisano, experto en actos de sabotaje.Edward Zwick director se ha convertido en un auténtico especialista en filmar películas bélicas, con el notable mérito de que las acciones de combate las pueda entender hasta el espectador menos avezado: allí están para demostrarlo Tiempos de gloria, En honor a la verdad y El último samurái. El film que nos ocupa también logra incluir vibrantes escenas guerreras, como la del bombardeo del bosque, o la del grupo de soldados atrapado entre dos fuegos; la del ataque nocturno de un puesto alemán, con planos breves y ralentizados de un modo muy original, sorprende positivamente. Sin duda que la pericia del director de fotografía Eduardo Serra y la partitura musical con mucho violín de James Newton Howard contribuyen, y mucho, al buen resultado de los pasajes de guerra.Pero no sólo de buenos momentos de acción bélica vive el género, y Zwick y su coguionista Clayton Frohman saben además construir una historia razonable y humana, evitando las concesiones que podrían rebajar la realidad de que la guerra es un completo horror, que embrutece y degrada. Es cierto que al principio la larga narración avanza con un tono algo frío, poco emotivo, y que los hermanos se introducen de modo algo brusco. Pero poco a poco se van perfilando los mimbres de una historia que, aunque algo cansina, es sólida. Así, se pinta a los personajes y los dilemas que deben arrostrar, sobre todo a los tres hermanos con mayor presencia, los mentados Tuvia y Zus -Daniel Craig y Liev Schreiber, que están bien, sabiamente contenidos-, más Asael -Jamie Bell-. Y con verismo, se incluyen situaciones en que puede la sed de venganza sobre otras actitudes tan necesarias como el perdón y la compasión; a la hora de ejercer el mando, se toman decisiones muy crueles, que incluyen la muerte, y también se producen momentos en que las fuerzas flaquean; lo referente a la no-procreación tiene el contrapunto de un impactante caso límite, que introduce la necesaria humanidad en una norma muy cuestionable; la fe del elegido pueblo judío convive con la desesperanza, reflejada en la triste oración del rabino. También, con unas pocas pinceladas, las justas, se apuntan las relaciones amorosas que protagonizan los hermanos.

6/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
La brújula dorada

2007 | The Golden Compass

Adaptación del primer libro de la célebre saga fantástica creada por Philip Pullman, escrita y dirigida por Chris Weitz, artífice de películas tan prescindibles como American Pie, en el capítulo de producción para su hermano Paul, pero también de otros títulos de interés como Un niño grande. Aquí pinta un mundo alrededor de una niña, Lyra Belacqua, que estudia en un internado, y que, como el resto de personas, está unida a un daemon, una especie de mascota, que en el caso de los niños puede mutar de forma animal, hasta adquirir su forma definitiva. La pequeña Lyra tiene poderes especiales, podría formar parte de un linaje de brujas. Además, aleccionada por su tío, lord Asriel, empieza a saber de que parece que existe una conexión entre nuestro mundo y otros mundos paralelos, algo relacionado con el polvo, cosa que el Magisterio y sus autoridades malignas no desean que se sepa, pues se pondría en peligro su dominio de este mundo, y el potencial de los otros. Además, se dedican a secuestrar niños con siniestras intenciones. Lyra cree encontrar una amiga en la señora Coulter, pero en realidad ésta oculta algo. A cambio, encontrará un inesperado aliado en un oso polar. La película trata de conectar con otros títulos de corte fantástico, mayormente las andanzas de Harry Potter, El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia. Lo cierto es que la comparación le viene grande. La trama es sencillamente soporífera, trata de introducir muchos elementos y conceptos obtusos, que no despiertan mucho interés; sus resultados fallidos recuerdan a otros intentos del mismo jaez, como Eragon o Los seis signos de la luz. La trama es líneal, sin apenas intensidad dramática; la niña protagonista resulta simpática y fotogénica, pero es fría como un témpano de hielo; hay una pléyade de buenos actores -Daniel Craig, Christopher Lee, Eva Green, Sam Elliott, Derek Jacobi...- que no aportan nada, están absolutamente desaprovechados; realmente la única que se puede explayar un poco es Nicole Kidman, en su papel de villana con glamour de estrella de cine de los años 30. Falta emoción, épica, sensación de que algo grande está en juego. De acuerdo, hay alguna escena espectacular -sobre todo el duelo de osos polares...-, pero incluso alguna como la batalla nocturna, o la de la máquina experimental, rezuman cierta torpeza; y a la tercera visión con la brújula, el efecto consiguiente empieza a cargar. La verdad es si uno lo piensa un poco, no parece una decisión demasiado acertada poner a Chris Weitz a dirigir una película de estas dimensiones, le faltaba experiencia. Pero incluso en su teórico punto fuerte el guión, hay incoherencias y cabos sueltos, como la revelación de los lazos que unen a Lyra con la señora Coulter y lord Asriel, algo que se supone debería ser un auténtico shock, para la protagonista y para el espectador, pero que no deja de ser una información que viene a importar poco más que un rábano. ¿Es ésta una película anticristiana, como ha circulado en tantos foros de internet, basándose en los prejuicios del autor, muy claros en tal sentido? Pues no, o no al menos explícitamente. Quede claro que se habla de la película, y no de las novelas. Por supuesto que uno puede sacar simbolismos, y ver en la organización siniestra del Magisterio a la Iglesia, o en su cuartel general, una especie de Vaticano en versión barata. Pero vamos, que también uno podría hacer una lectura de que Darth Vader en La guerra de las galaxias es una especie de Papa o cardenal siniestro, por poner un poner, o que los dementores de Harry Potter, tan oscuros ellos, parecen unos curas sojuzgadores de las conciencias. Nadie debería pensar que alguien se va a plantear problemas de fe con esta película, o que se va a sentir atacado en sus creencias. En realidad, simple y llanamente, estamos ante una fallida película fantástica, de buenos y malos, trufada de efectos especiales, pero sin alma.

4/10
Invasión

2007 | The Invasion

La inquietante novela de Jack Finney en que se basa este film ha sido llevada repetidas veces al cine. Gloriosamente por Don Siegel en 1956, de un modo aceptable por Philip Kaufman en 1978, y sin demasiado tino por Abel Ferrara en 1993. Ahora es el alemán Oliver Hirschbiegel quien lo intenta en su debut en Hollywood, regresando al fantástico que le dio fama (El experimento) tras su dibujo de los últimos días de Hitler en El hundimiento. Al poco de suceder una tragedia con el transbordador espacial americano, empieza a propagarse una extraña epidemia que las autoridades describen como una especie de gripe. Pero en realidad el virus que amenaza a la Tierra es algo bastante más serio. Ataca a las personas en una primera fase de inoculación, y cuando se duermen, tras una curiosa transformación, se convierten en seres muy parecidos a los robots, que se dirían carentes de libre albedrío. La psiquiatra Carol, separada y con un hijo, es una de las primeras en darse cuenta del caso. Y la gran esperanza de combatir la preocupante "enfermedad" pasa por su crío, que parece inmune al peligroso virus. La versión de Siegel de esta trama marcó una época por su condición de parábola política, en una época en que el miedo a la infiltración comunista en Estados Unidos rayaba a veces en la paranoia. Aquí esto se pierde, de modo que Hirschbiegel y su guionista, Dave Kajganich, idean una variante, de menor interés: las personas robotizadas serían muy eficaces en lograr la paz y armonía entre los hombres, pero al precio de la libertad. La película tuvo algunos problemas de rodaje, y de hecho los hermanos Wachowski reescribieron parte del guión y el director James McTeigue filmó las nuevas escenas. Algo de esto se nota en el resultado final, al que falta cohesión. Queda un título de ciencia ficción entretenido, seguramente más si no se conocen otras versiones, con algunas buenas escenas de acción, y logrados momentos de suspense. Pero lo mejor es el soberbio trabajo de esa gran actriz llamada Nicole Kidman, que se toma muy en serio su personaje de madre preocupada, y que borda las escenas en que debe simular ser una mujer robotizada, verdadera interpretación "al cuadrado"; eso sí, tiene mala suerte la chica con la ciencia ficción, pues tras el fiasco de Las mujeres perfectas, aquí está en otro film "imperfecto". Menos cancha tiene Daniel Craig, con un personaje bastante soso, con muy poca química con la Kidman.

5/10
Sin destino

2006 | Sorstalanság

El horror del genocidio nazi ha dado pie a grandes películas como La lista de Schindler y El pianista, y en un estilo muy diferente, La vida es bella y ‘Maus’, el sorprendente cómic ganador del Pulitzer de Art Spiegelman. Estos títulos han dejado tan alto el listón, que retomar este asunto se antoja un reto difícil de acometer. Supera la prueba con nota el prestigioso director de fotografía húngaro Lajos Koltai (Conociendo a Julia, La leyenda del pianista en el océano), habitual de los films de István Szabó, que en su debut como cineasta adapta la novela homónima y prácticamente autobiográfica de su compatriota Imre Kertész, deportado a Auschwitz en 1944 y galardonado con el premio Nobel de Literatura en 2002. El propio Kertész se ha encargado de escribir el guión. La novedad con respecto a aproximaciones anteriores al Holocausto es que se aborda desde el punto de vista de Gyorgy Köves, un adolescente de catorce años de Budapest, que se ve obligado a madurar de golpe cuando su padre le anuncia que debe abandonar el hogar porque los nazis le trasladan a un ‘campo de trabajo’. Tras la dura separación familiar, que los personajes ven de forma esperanzada a pesar de todo, Gyorgy es apresado un día en plena calle por los nazis con otros judíos e introducido en un tren que le traslada a un campo de concentración. Como era de esperar, a Koltai le interesa mucho la parte visual. Ha colocado como directora de fotografía a otra húngara, Gyula Pados, que ofrece una estética pictórica de gran belleza. A pesar de que nunca lo había hecho, Koltai dirige muy bien a actores tan solventes como Marcell Nagy, el joven protagonista y Daniel Craig –en un rol bastante secundario como sargento estadounidense–, que rodó esta película antes de ser elegido como nuevo James Bond. Koltai acierta al prescindir de secuencias explícitas de violencia. Las ejecuciones masivas en la cámara de gas con las que Spielberg  ponía los pelos como escarpias a los espectadores están presentes en esta ocasión fuera de campo. El film muestra una sucesión de escenas cotidianas, que suelen acabar con un fundido en negro y describen la rutina degradante y terrorífica de los personajes. La opera prima de Koltai muestra con hondura el valor de la autoconfianza para sobrevivir a situaciones extremas. Las valiosas lecciones de un altruista compañero en una de las secuencias clave hacen que el protagonista se conciencie de la necesidad de mantener la dignidad y sobre todo voluntad y razones para vivir, si es que realmente desea salir adelante. El film no oculta la parte más oscura del ser humano en secuencias tan escalofriantes como la del guardia húngaro que se acerca al tren de los deportados para sacar tajada. Se aprecia además cierto desencanto en el epílogo –una de las partes más novedosas–, y que habla, ya superado el conflicto, de la insolidaridad de la sociedad húngara y del bloque soviético. Pero a pesar de todo, el film es un emotivo canto a la esperanza.

7/10
Historia de un crimen

2006 | Infamous

Nuevo acercamiento a la figura del novelista Truman Capote, prácticamente simultáneo al del film Truman Capote, que le valió a su protagonista Philip Seymour Hoffman el Oscar al mejor actor. Justamente éste es el principal handicap de la interesante película escrita y dirigida por Douglas McGrath (Emma): que había una demasiado próxima en el tiempo, lo que hacía difícil que entre los espectadores hubiera avidez por tomar "doble ración" del escritor. Porque aunque los enfoques pueden ser diferentes (la fuente de Bennett Miller era la biografía de Gerald Clarke, la de McGrath la de George Plimpton), ambos filmes se estructuran, como no podía ser de otra manera, alrededor de la confección de la obra maestra de Capote, su libro "A sangre fría", sobre el horrible asesinato de una familia de granjeros en Kansas a mano de dos tipos que acabaron siendo condenados a la pena capital. Partiendo de ahí, se insertan elementos que ayudan a conocer la biografía de Capote, proporcionados por el propio personaje, o por sus conocidos, en forma de declaraciones a un supuesto programa televisivo, una novedad esto último en el film que nos ocupa. Hay que subrayar el maravilloso reparto de este film, con un Toby Jones verdaderamente transfigurado en Capote, una inteligente Sandra Bullock como su amiga Harper Lee, y un sorprendente Daniel Craig como uno de los asesinos. McGrath subraya convenientemente el marcado narcisismo de Capote, pero al tiempo se esfuerza en humanizarlo para que el espectador empatice mejor con él. Acierta al describir sus numerosas extravagancias y su irresistible afición al cotilleo, y el modo en que finalmente se gana la confianza de un cerrado entorno rural con sus anécdotas de Hollywood, una de las mejores escenas del film. Hay detalles finos, como aquel en que el sheriff recibe la noticia de que han atrapado a los dos asesinos: el egocéntrico Capote se alegra por sí mismo y su libro, pero él mismo detecta lo mezquino de su reacción espontánea y, maravilloso matiz, rectifica al felicitar al que ya puede llamar su amigo. Como ocurría en el film de Miller, se subrayan ciertos paralelismos biográficos entre Capote y Perry Smith, uno de los asesinos. Pero la impresión es que McGrath se toma excesivas licencias al pintar su relación, como la del supuesto enamoramiento homosexual entre ambos, y una agresión física en la celda, a punto de transformarse en violación. De alguna manera parece querer justificar la posterior sequía creativa de Capote con lo que sería un amor truncado, lo que no deja de ser, como mucho, una hipótesis.

8/10
007 Casino Royale

2006 | Casino Royale

Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.

6/10
El intruso

2005 | Enduring Love

Joe Rose un profesor universitario de mentalidad racionalista, que piensa que cosas como el amor se reducen a pura química. No obstante es lo que hay, según su punto de vista, y por ello tiene idea de proponer matrimonio a Claire en un día de pícnic. No va a ser posible. La fatalidad quiere que en la pradera a la que han acudido ocurra un fatal accidente; un abuelo y su nieto pierden el control de su globol aerostático, y varios testigos del hecho intentan ayudar. El resultado es la muerte de un hombre, que dio su vida por salvar al crío. Este hecho va a desencajar la ordenada vida de Joe. Uno de los testigos, Jed, se convierte desde entonces en una especie de sombra de Joe, mezclando su fe religiosa –está convencido de que es un señal todo lo ocurrido– con una especie de admiración-atracción que tendrá imprevisibles consecuencias. Roger Michell (Notting Hill, Al límite de la verdad) entrega una muy apañada adaptación de la novela de Ian McEwan "Amor perdurable". Como es habitual en el escritor, un formato de thriller desasosegante le sirve para ahondar en la psicología de los personajes, enfrentados a temores inconfensables, y que no acaban de conocerse a sí mismos. Daniel Craig demuestra ser un gran actor. El futuro James Bond tiene tablas, y su composición de un personaje en crisis, al que se le viene abajo su cosmovisión, es muy buena. Rhys Ifans, el 'impresentable' amigo de Hugh Grant en Notting Hill tiene también un papel complejo, y la personalidad poliédrica de Jed se le podía haber ido de las manos –el último giro de su carácter se nos antoja excesivo–, cosa que no ocurre. Se trata de un film que invita a la reflexión acerca de temas como la confianza, el amor, la generosidad, el sacrificio, la trascendencia o la autosuficiencia.

6/10
Munich

2005 | Munich

Quizá la película más arriesgada de Steven Spielberg, superior en audacia a La lista de Schindler. El cineasta utiliza como telón de fondo, fragmentado a lo largo de todo el metraje, los trágicos sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972, cuando un grupo terrorista palestino, Septiembre Negro, secuestró y asesinó a 11 atletas israelíes. Y coloca en primer término la respuesta de un grupo de cinco agentes, encargados por el estado de Israel de eliminar, extraoficialmente, a los autores intelectuales del atentado. Con tales elementos tenemos una película vibrante, de cámara nerviosa y estudiada frialdad, que no deja momentos de respiro. El espectador comparte el desasosiego de los personajes, su tensión es la nuestra. Y la violencia, terrible –nunca habíamos visto tanta brutalidad en un film de Spielberg–, recuerda que quitar la vida a un semejante pasa inmediata factura a ambas partes. Al arrancar el film, se nos advierte su ‘inspiración’ en los sucesos de 1972. La realidad compleja, y más si no acontece a la luz del día, es difícil de aprehender. Se queja George Jonas, autor del libro del que arranca el guión de Tony Kushner y Eric Roth, de distorsiones, como los remordimientos de Avner, líder del comando, que aplica a su modo la ley del talión. Resulta difícil juzgar sobre la precisión en hechos tan oscuros, pero Spielberg sale airoso de su meta principal: hablar de la repercusión mediática instantánea del terrorismo actual; y mostrar que la venganza justiciera, fría y fuera de la legalidad, no logra sus objetivos (la violencia no mengua, aumenta) y provoca un vacío interior en sus ejecutores que nada, tampoco la vida familiar, puede llenar. Se ha acusado injustamente al director de equiparar Septiembre Negro y Mossad: en realidad Spielberg no cuestiona el patriotismo y la sinceridad con que los protagonistas sirven a su país; ni la condición de respuesta de sus acciones: sacan el ojo y el diente al que antes hizo lo mismo. Aunque, siguiendo las citas bíblicas, sí señala que “quien a hierro mata, a hierro muere”. Hay sinceridad en el cineasta e ideas para el debate. La violencia deshumaniza, y en la discutida escena en que los agentes israelíes comparten apartamento con terroristas palestinos, plantea el riesgo de que la línea que los separa se desdibuje. Lo vemos en las discusiones del grupo israelí, estupendo reparto, o cuando un agente rechaza el detalle pudoroso de cubrir el cadáver desnudo de una asesina, algo que luego cargará su conciencia. Spielberg ha hecho una película poderosa, su dominio cinematográfico es innegable. Que su trabajo sea el definitivo sobre el terrorismo es otro cantar. No lo es, ni seguramente el director pretende tal cosa.

8/10
The Jacket

2005 | The Jacket

Un veterano de la Guerra del Golfo es recluido en un psiquiátrico. Algo pasó en una carretera de montaña, cuando Jack caminaba por ese lugar solitario haciendo autoestop, y el encontronazo terminó a tiros, muertos incluidos. El ex militar no recuerda nada, pero el caso es que lo tienen encerrado en un lugar, y todo pinta a que le utilizan como cobaya. Especialmente siniestro es el uso que hacen de una extraña chaqueta metálica, una especie de ataúd. Ahí tiene raras visiones, recuerdos fragmentados, premoniciones, y también aparece una mujer a la que pide ayuda. Pues parece existir en ese mundo de la chaqueta una cierta realidad. Curioso e inclasificable film, con ribetes siniestros de tipo fantástico. Recuerda en parte a otra peli rarita, ¡Olvídate de mí!. Le pega a Adrien Brody, aunque la presencia que más sorprende es la de Keira Knightley, quien arriesga con un papel diferente a lo abordado hasta ahora por la actriz.

4/10
Arcángel

2005 | Archangel

Un misterio contemporáneo de ritmo rápido, situado entre los paisajes gélidos de la Rusia más profunda. Basado en la novela más vendida de Robert Harris, la historia transcurre durante cuatro días en la vida del académico Fluke Kelso (Daniel Craig). Fluke es un historiador inglés que está investigando en Moscú los archivos soviéticos.

Layer Cake

2004 | Layer Cake

Un tipo sin nombre (Daniel Craig), con aspecto de hombre de negocios en algún área anodina, se dedica realmente al tráfico de estupefacientes, actividad que le ha generado pingües beneficios. Cree que, ahora que está a tiempo, es el momento de desaparecer sin hacer ruido: debe cortar lazos con todos sus contactos sin previo aviso, largarse a algún país exótico, y gozar de su fortuna para el resto de sus días… Pero las cosas no son tan sencillas. Su jefe, ignorante de estos planes, le hace antes dos encarguitos, con idea de promocionarle: localizar a la hija drogadicta de otro criminal, y arreglar una compra de éxtasis. Y las cosas se van a enredar, y mucho, cuando delincuentes de todos los colores, incluido un señor de la guerra serbio, se enfrenten en un violento juego hiperviolento de consecuencias imprevisibles. Matthew Vaughn, productor de Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes, debuta en la dirección con un thriller que se mueve en las mismas coordenadas: negocios turbios, abundante violencia, lealtades traicionadas, coincidencias fatales, diálogos más o menos ingeniosos, salpicados de expresiones procaces. De hecho, la idea era que dirigiera Guy Ritchie, quien declinó el ofrecimiento. Escrito por J.J. Connolly, a partir de su novela, el autor simplificó y suprimió personajes para centrarse en el tipo encarnado por Craig. De éste dice Connolly: "Interpretó el papel casi como un personaje sacado de un film de Clint Eastwood. Sin nombre, sin antecedentes, sin pista alguna, sin indicio alguno acerca de su procedencia, y esto exige gran arrojo." "Me pareció", afirma Daniel Craig, "que era un hombre muy normal haciendo un trabajo muy poco común. La vieja idea que se tenía de la forma en que los delincuentes y los comerciantes de drogas hacen negocios ya no es la que era; hacen negocios como se hacen los negocios; tienen el mismo aspecto que los agentes de bolsa, hablan igual. Comercian con cocaína por pura casualidad y, según mi personaje, no es peor que vender acciones y valores en el centro financiero de Londres."

4/10
The Mother

2003 | The Mother

Una mujer madura. Eterna ama de casa, al enviudar pierde el sentido de su vida: cuidar a su esposo, pues los hijos, ya adultos, están independizados. En su afán por probar cosas nuevas, vivirá una tórrida relación amorosa con un joven, amigo de su hijo, al tiempo que se aficiona a la pintura. Roger Michell (Persuasión, Notting Hill, En los límites de la verdad) cambia completamente de registro con este film de realismo social, cuyo guión firma Hanif Kureishi (Mi hermosa lavandería). Su dibujo de una maruja que lleva a sus espaldas una buena carga de frustración, no es de los que te alegran el día.

3/10
Sylvia

2003 | Sylvia

Sylvia Plath y Ted Hughes. Ella americana, él inglés, ambos poetas. Se conocen en Cambridge en 1956 y tras un rápido flechazo, se casan. Tendrán dos hijos. Pero su apasionada relación no estará exenta de negros nubarrones. El duro y deprimente film, basado en personajes reales, toma inspiración de los poemas "Ariel" (de Sylvia) y "Cartas de cumpleaños" (de Ted). Y se esfuerza en describir una relación complicada, donde pesa el éxito de él y las dificultades de ella para escribir. La infidelidad, los celos y los trastornos mentales conducirán a un duro final. Meritorio trabajo interpretativo de Gwyneth Paltrow.

4/10
Camino a la perdición

2002 | Road To Perdition

Años de la Depresión. Michael Sullivan es un matón de una banda de gángsters irlandeses. Reservado y concienzudo, sirve con lealtad a su jefe, el mafioso John Rooney, una figura casi paterna para él. De hecho Rooney ve más un hijo en él que en Connor, su auténtico vástago, un tipo débil, taimado y con complejos, una verdadera decepción. Pero Michael es un tipo triste. Hace lo que le encomiendan, pero se adivina que desea una vida mejor para sus hijos. Lo cual puede que no sea posible cuando su primogénito, un chaval llamado también Michael, se convierte en testigo de un crimen. La banda de Rooney trata de eliminarlo, lo que obliga a Michael padre a replantearse el sentido de su vida. Comienza una huida hacia delante, con la persecución implacable de Harlen, un asesino despiadado al que le encanta fotografiar a sus víctimas. Sam Mendes confiere a la historia original un aire de tragedia a lo Shakespeare. Las relaciones entre padres e hijos tienen una fuerza enorme, así como el peso del destino y el ejercicio de la libertad para intentar cambiarlo. Además, el director no firma la clásica película de gángsters. De algún modo parece como si el tiempo se hubiera detenido en su film, domina un cierto aire de irrealidad: hay planos claramente oníricos (los que abren y cierran el film, la gente leyendo el periódico en la estación…) y ambientes como de ensueño. Mendes explica que el “corazón del film” consiste en “dos padres en el camino de la mutua destrucción. Trata del legado que los padres dejan a sus hijos. Los mundos secretos donde habitan los padres.” Y una vez más –se nota que procede del mundo del teatro– demuestra ser un gran director de actores: Hanks, Newman, Law y Craig están sensacionales, así como el adolescente Tyler Hoechlin. No resulta habitual ver a Tom Hanks en la piel de un frío asesino, una difícil composición, firme candidata al Oscar. Para subrayar la ambigüedad moral del personaje, Sam Mendes optó por fotografiar al actor a cierta distancia. Y explica su decisión así: “Tom es un actor al que el público cree conocer muy bien. Y queríamos que tuvieran que hacer un esfuerzo para intentar penetrar en el mundo interior de los personajes, especialmente en el suyo. Quería arrastrarlos a un cierto nivel en el que no recibieran las señales acostumbradas. Así que escena tras escena Tom aparece parcialmente a oscuras, visto en el umbral de las puertas, sumergido en la sombra para luego volver a aparecer. Usamos siempre objetivos cortos y nos mantuvimos a cierta distancia de él.”

7/10
Soldado de honor

2001 | Sword of Honour

Magnífica adaptación en forma de miniserie televisiva de la trilogía de “La espada del honor”, escrita por el genial autor británico Evelyn Waugh, autor también de la imprescindible “Retorno a Brideshead”. El guionista William Boyd se esfuerza en ser fiel al original al comprimir tres volúmenes que se basan en la experiencia en el ejército del propio Waugh, apuntadas ya por el novelista en la parte de "Retorno a Brideshead" que atañe a Charles Ryder de maniobras en la mansión de Brideshead.El film arranca con Guy Crouchback (bien interpretado por el bondiano Daniel Craig) en Italia, donde todo apunta a que la Segunda Guerra Mundial puede estallar en cualquier momento. Allí, junto a la tumba de un caballero cruzado que murió antes de poder llegar a Jerusalén, Guy toma la decisión de alistarse, él no quiere quedarse a mitad de camino, como el hombre de honor que yace en el sepulcro. Aunque ya tiene una edad, él quiere combatir. Deberá superar las trabas de la burocracia para ser asignado al cuerpo de alabarderos. E irá pasando por varios destinos (Dakar, Creta, Yugoslavia) con su grupo de variopintos compañeros de armas. Ello se nos cuenta incidiendo en los problemas sentimentales de Guy, abandonado por su esposa Virginia, una mujer frívola que se ha casado en otras dos ocasiones, pero a la que él no ha dejado de amar, y que como católico, considera su única mujer, "hasta que la muerte los separe".El film se las arregla para atrapar el personalísimo sentido del humor de Waugh, en la mirada a los oficiales de alcurnia, y a los soldados de clases más populares. La amplia galería de personajes permite ofrecer distintas concepciones del honor, un abanico de miseria y grandeza, que muestra a pillos y aprovechados de diversa índole, cobardes y valientes que actúan como mejor saben, lo cual puede ser mucho o poco. En el conjunto, hay todo un "viaje del héroe" en Guy, básicamente siempre un hombre honesto, pero que crece, siempre empujado por el buen ejemplo de su padre, "el único hombre bueno que he conocido", en sus propias palabras. Especialmente emotivo es todo lo que tiene ver con las decisiones de Guy respecto a su mujer, o en relación a los judíos, en que bien se podrían aplicar aquellas palabras del Talmud citadas en La lista de Schindler, "quien salva una vida, salva el mundo entero".

8/10
Tomb Raider

2001 | Lara Croft: Tomb Raider

Lara Croft es una hermosa arqueóloga, amante de la acción y de desentrañar misterios. Una noche descubre entre las pertenencias de su padre un reloj que le pone tras la pista de las dos mitades de un triángulo místico, llave de apertura del espacio y el tiempo cuando se alinean los planetas. Esta alineación ocurre cada 5.000 años y faltan dos días para la repetición del suceso. Mientras las horas se agotan, Lara tendrá que evitar que las dos piezas del triángulo caigan en manos de los Illuminati, una despiadada secta que ve en la posibilidad de detener el tiempo un medio de transformar el destino del mundo. En 1993, la industria del cine, ávida de plasmar las referencias culturales del momento, adaptó a la gran pantalla el universo de pixels y bits de Super Mario Bross. Entonces el mercado del videojuego estaba en pleno boom, circunstancia ideal para convertirse en una lucrativa materia cinematográfica. Descubierto el filón, era lógico que Tomb Raider, el juego interactivo con más seguidores en el mundo –100 millones de jugadores–, corriera la misma suerte. La clave fue dar con la actriz idónea para no defraudar en la piel de Lara Croft, la heroína virtual por excelencia. La elegida, Angelina Jolie, cubrió plenamente las expectativas del director Simon West (La hija del general): “Sólo ella era capaz de dar la talla dramática sin perder el atractivo sexual que demanda el personaje de Lara”. Y es que al verla con ojos felinos, ceñida hasta el aliento y con dos pistolones por banda lista para la aventura, es toda una tentación seguir sus pasos. El resultado es un film repleto de momentos explosivos, con dinámica similar a los patrones del videojuego, pero con el toque intransferible del más sofisticado cine de acción y entretenimiento actuales. La película no es una versión del videojuego ampliada en tres dimensiones sujeto a la tiranía del “game over”, sino que tiene personalidad propia y regala al cine el nuevo personaje de Lara Croft, como un híbrido femenino entre James Bond e Indiana Jones.

4/10
Soñé con África

2000 | I Dreamed of Africa

Historia basada en hechos reales, cuenta las aventuras de una mujer, que con su marido y su hija dejan la vida cómoda de Italia para ir a vivir a una granja en África. Será una aventura apasionante. Inevitable conectar este film con Memorias de África, que comenzaba los recuerdos de la estancia en el continente negro con la memorable frase “Yo tenía una granja en África...”. Kim Basinger protagoniza su primera película tras el merecido Oscar por L.A. Confidential. Tras la cámara está Hugh Hudson, el director de la mítica Carros de fuego. Hay que señalar especialmente la presencia en el reparto de Eva Marie Saint, una actriz de poderosa presencia, recordada por sus títulos con Hitchcock.

6/10
La trinchera

1999 | The Trench

Antes de la batalla de Somme en la Primera Guerra Mundial un grupo de jóvenes sienten la necesidad de luchar contra los alemanes y se unen a participar en una de las batallas con más muertes de la historia.

El amor es el demonio

1998 | Love Is the Devil: Study for a Portrait of Francis Bacon

Francis Bacon fue un pintor irlandés que a los 16 años descubrió su condición de homosexual, hecho por el cual su padre le echó de casa. En su juventud comenzó a pintar, siendo Picasso su primer referente, y poco a poco comenzó a obtener celebridad y éxito, incluso una obra suya fue vendida al Museo de Arte Moderno de Nueva York, en 1949. El tema principal de su pintura era la muerte y sus trabajos eran descarnados, oscuros y desgarradores. Mantuvo una relación con George Dyer desde mediados de los 60 hasta 1971, cuando éste se suicidó. En este oscuro biopic del pintor, el actor Derek Jacobi se pone en la piel del artista y Daniel Craig en la de su amante. La actriz Tilda Swinton es otro de los rostros conocidos.

4/10
Elizabeth

1998 | Elizabeth

El film del director indio Shekhar Kapur especula con la vida sentimental de Elizabeth, dándole un "toque oriental". Fue conocida como "la reina virgen" y, desde luego, nunca se casó. Pero antes de tomar tal decisión, para dedicarse a gobernar, ¿tuvo alguna aventura sentimental? Lapur y su guionista, Michael Hirst, piensan que sí; y además, bastante tórrida. La historia, en este punto, parece darles la razón. La reconstrucción ambiental de la película es de primera clase. Pero, en la precisión histórica, el film se toma algunas libertades. No sólo en la vida amorosa de la reina, sino en las diversas intrigas políticas, y en las diferencias entre anglicanos y católicos. Para imprimir un aire de conspiración al film, Kapur ha convertido a la cámara en el "principal conspirador": "se mueve como una serpiente, siempre lista para atacar". El éxito del film en Estados Unidos ha sorprendido a sus productores británicos. No sólo ha valido un Globo de Oro a su actriz principal, Cate Blanchett, sino que la película ha obtenido 7 candidaturas a los Oscar, incluida la de mejor película.

6/10
Saint-Ex

1996 | Saint-Ex

Biografía del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, celebérrimo autor de 'El principito'. Sigue los pasos del escritor, desde su juventud, cuando despunta como aviador, y contrae matrimonio con la española Consuelo. El actor francés Bruno Ganz demuestra su valía para interpretar a un personaje real, como en El hundimiento. Dirige Anand Tucker, especializado en biografías de artistas, pues fue el responsable de Hilary y Jackie.

4/10
Aventuras en la Corte del Rey Arturo

1995 | A Kid in King Arthur

Calvin, es un joven tímido e inseguro que es transportado a la mítica Edad Media, debido a la magia del mago Merlín. Allí, conoce al Rey Arturo y a sus jóvenes hijas Kate y Sarah, donde una de ellas se casará con el ganador del torneo que va a celebrarse. Por otro lado, Calvin ayudará al mago a salvar Camelot del villano Lord Velascoe que quiere apoderarse del reino, pero todo se complicará, pues la princesa Kate se ha enamorado de él. Vuelta de tuerca a las películas de personajes actuales que viven aventuras en la época de los caballeros, reyes, magos y princesas; como es el caso de Desmadre en Camelot con Whoopi Goldberg, o Un astronauta en la corte del rey Arturo. En este caso, Thomas Ian Nicholas (American Pie), interpreta al joven héroe y una jovencita Kate Winslet seguía haciendo sus pinitos en el cine tras Criaturas celestiales. Entretenida para ver en familia.

4/10
Anglo Saxon Attitudes

1992 | Anglo Saxon Attitudes

El descubrimiento de un miembro viril en la tumba de un obispo anglosajón es el motivo para que se organice un escandaloso revuelo. Además, Gerald Middleton se enamora de Dolly, novia de su mejor amigo Gilbert, involucrado en la excavación de la tumba. Cuando Gilbert acude al frente a luchar en la Primera Guerra Mundial, Gerald y Dolly prosiguen la relación a pesar de que él se casa finalmente con otra mujer. Película inglesa basada en la satírica novela de Angus Wilson, en donde se retrata una sociedad inglesa presuntuosa. Destaca del reparto una jovencísima y rellenita Kate Winslet, en su segunda aparición en el cine.

4/10
La fuerza de uno

1992 | The Power of One

El apartheid en Sudáfrica se ha convertido casi en un subgénero, con representantes ilustres como Grita libertad, de Richard Attenborough; Un mundo aparte, de Chris Menges; y Una árida estación blanca, de Euzhan Palcy. En ellos, se abordaba la evolución de la amistad entre una familia blanca y otra negra, una vez que la primera conoce las terribles vejaciones que sufre la segunda. John G. Avildsen (Rocky, Karate Kid), ha elegido un enfoque distinto a partir de la novela de Bryce Courtenay "La potencia de uno". El film retrata la vida de un muchacho inglés en la Sudáfrica de los años 30, desde su nacimiento hasta la mayoría de edad. Se muestra así un aspecto poco conocido de la vida de este país: la curiosa segregación existente dentro de los propios blancos, entre los afrikaners –descendientes de franceses, holandeses y alemanes, que constituyen la clase dirigente– y los ingleses. La vida de P.K., huérfano desde los 7 años, no es fácil. Sin complacencias, y hasta con cierta crudeza en el tratamiento de la violencia, Avildsen fija su atención en las desgracias que le acaecen y en los amigos que le ayudan a sobrellevarlas. Para ello imprime al relato un tono dickensiano, donde se asoman diversos personajes: el hechicero que ayuda a P.K. a encontrar el valor; un alemán (Armin Mueller-Stahl) muy alejado de las ideas nazis en que se mueven los compañeros de internado; un negro (Morgan Freeman) que le enseña a boxear; el director de su college (John Gielgud); y María, su primer amor. Tampoco faltan los villanos, aunque sus rasgos están más desdibujados. En ese contexto bien definido se hace un canto a lo que da título al film: la fuerza de uno, que admite dos lecturas igualmente atractivas. La actitud decidida de una sola persona puede hacer mucho por los demás. Y la unidad de un grupo de personas en torno a un ideal que vale la pena –la integración racial– da la fuerza para sacarlo adelante. Destacan los muchachos que interpretan al protagonista en tres etapas de su vida –Brendan Deary, Guy Witcher, Stephen Dorff–, así como el magnífico elenco de actores secundarios. Estupenda la fotografía de Dean Semler y la música de Hans Zimmer, inspirada en temas africanos. El film tiene momentos intensos –escenas en el internado, el concierto en el campo de prisioneros–; sin embargo, se echa en falta una mayor coherencia interna –ciertas lagunas, brusquedad del final–, que de haberse cuidado podía haber convertido esta apreciable película en excelente.

6/10

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